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Los niños de Chernobil en Euskadi en busca de amor y solidaridad. El olvido es su peor enemigo

25/06/2010 12:27 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Este es un verano diferente para los 160 niños ucranianos que están en Euskadi a pesar de la crisis. Ya conocen el camino ahora tenemos que abrirles otros

En abril de 1986, el reactor IV de la central de Chernobil explotó generando un efecto devastador, 200 veces superior al producido por las bombas atómicas de la Segunda Guerra Mundial, para convertirse en la que es considerada la mayor catástrofe en la historia del uso civil de la energía nuclear.

Es necesario que nos demos cuenta que no fu un accidente cualquiera: se fundió el núcleo del reactor y liberó al ambiente toneladas de iodo 131, cesio 134 y 137, estroncio 90 y plutonio 239. Nunca había ocurrido tamaño desastre nuclear en la historia. Una nube radioactiva que afectó a casi toda Europa. Las más afectadas fueron 300.000, que recibieron dosis 100 veces superiores a lo normal. Murieron unos 8.000 (liquidadores) y 120.000 resultaron graves. La población en un radio de 30 km. fue evacuada (400.000 personas) y la liberación de radioactividad superó los cincuenta millones de curios, cantidad doscientas veces mayor que la de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. En los siete meses siguientes se construyó un sarcófago para contener la liberación de radiactividad pero fue un fracaso porque las fugas abundaron haciendo la obra obsoleta. Hoy un área de 160.000 km2 está contaminada.

Las autoridades locales ocultaron en un principio a la población y al Mundo las verdaderas dimensiones de la catástrofe y restaron importancia a sus consecuencias, con lo que ha sido muy poco lo que la opinión pública mundial ha llegado a conocer de lo que fue en verdad Chernobil la mayor catástrofe nuclear de la humanidad.

Las consecuencias del desastre de Chernobil en los niños y niñas

Las características esenciales de las dosis de irradiación sobre el organismo humano resumidas en unos puntos.

* Lo elevado de las dosis recibidas en el tiroides por los niños es la causa de un incremento muy significativo en la aparición del cáncer infantil de tiroides. La razón por la cual reciben dosis tan elevadas reside en que su organismo incorpora el Yodo con facilidad, y al tratarse de un órgano de menor tamaño, la dosis resultante por gramo de glándula es mucho mayor.

* Las dosis recibidas por el resto de la población; incluso en las zonas más afectadas, quedaron siempre por debajo de los niveles que provocan de daños de tipo agudo a la salud. Únicamente cabe esperar un incremento débil de cánceres de tipo no tiroideo.

* Con respecto a los "liquidadores" (trabajadores que participaron en las tareas de mitigación de las consecuencias del accidente, apagando loa fuegos del sarcófago, con escasos medios de prevención, etc...) cabe destacar la aparición de efectos sanitarios radioinducidos (fundamentalmente cánceres).

En cuanto a los efectos sobre la salud, caben destacar los siguientes:

Víctimas inmediatas. Datos confirmados indican que había 444 personas en el emplazamiento en el momento del accidente. (176 miembros del equipo de la central, y 268 personas que construían el quinto reactor), a los que se unieron pronto los bomberos. Sufrieron, fundamentalmente operarios y bomberos, irradiación externa, inhalación de gases, y algunos, exposición de la piel a partículas depositadas sobre la ropa, lo que les produjo graves quemaduras. El número de víctimas mortales ipso facto se elevó a 31. Tras los dos primeros meses desde el accidente se registraron 28 fallecimientos más.

* "Los Liquidadores". Este colectivo, formado por militares y trabajadores contratados expresamente, cuyo número exacto es discutido (pero ronda los 63.000), estaba formado por personas de una edad media de 31.3 años en el momento del accidente, el 53% por debajo de los 30 años y un 16% por encima de los 40.

* La salud de la población. Se ha podido establecer con seguridad que la irradiación producida durante los meses posteriores al accidente es una fracción menor que las dosis totales a que se vieron sometidos; tuvo lugar asimismo la contaminación superficial del suelo durante un periodo de tiempo que se puede estimar en varias decenas de años.

En cualquier caso, es difícil dar una cifra ni aproximada del número de personas que puede considerarse afectadas, debido sobre todo a que no se ha aceptado ninguna dosis umbral para poder discriminar si y en qué circunstancias una población ha sido afectada o no.

Las fuentes oficiales ucranianas hablan de 1.5 millones de personas, incluyendo los evacuados y los que viven en zonas sensiblemente contaminadas. En Rusia se habla de 1.3 millones de personas de 15 regiones contaminadas, y en Bielorrusia de 2 millones de personas, incluyendo 800.000 niños. Estas cifras hacen un total de cinco millones de personas afectadas de una u otra manera en las tres repúblicas.

* Cáncer de Tiroides en niños. El espectacular aumento de la incidencia de cáncer de tiroides en los niños de Bielorrusia y especialmente en las regiones de Gomel y Brest es el efecto sobre la salud más contundente de todos los encontrados en las zonas siniestradas.

En los nueve años anteriores al accidente sólo se trataron en Misk cinco casos de tiroides infantil, mientras que después del accidente el número de casos se ha elevado dramáticamente pasando a 7 por año hasta 1989, 29 en 1990, 59 en 1991, 66 en 1992, 79 en 1993, 82 en 1994, y sigue ascendiendo con 57 en los 7 primeros meses de 1995.

El total acumulado hasta Julio de 1995 en Bielorrusia es de 390 casos. Esto supone un aumento de 100 veces en la incidencia del cáncer de tiroides infantil respecto a la tasa natural y permite relacionarlo con el accidente ya que su incidencia natural es muy reducida (0, 1 casos por 100.000 habitantes y año).

La ‘ Asociación Chernobil Elkartea’

La ‘ Asociación CHERNOBIL Elkartea’ nació al saberse por visitantes vascos el volumen gigantesco de la tragedia.

Surgió en 1996, en Bilbao (Bizkaia). En ese momento seis mujeres sensibilizadas y valientes por el desastre de la central nuclear siniestrada en Ucrania y con la situación dramática que allí estaban viviendo miles de niñas y niños, respondieron al llamamiento internacional realizado por las Naciones Unidas, y decidieron constituirse en asociación. La Junta Directiva estaba formada por cuatro personas. Y tenía sólo un nombre Bilingüe.

En el verano de 1997 se realizó el primer programa de acoger niños damnificados por el desastre de Chernobil. Primero pudieron acoger solo bajo la tutela de la asociación 30 menores.

Desde 1997, y hasta la fecha, se han realizado más de 1800 acogidas.

Para el verano del 2006 hicieron un esfuerzo, tocaron a muchas puertas y las abrieron de par en par. Pronto en Chernobil se pusieron camino hacia Euskadi más de 225 niñas y niños.

Dentro del de la asociación en el año 2004 se realizaron profundos cambios por necesidades de trabajo y sistema:

- Se modificaron sus estatutos sociales para convertirse en una Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD). Y se amplió la Junta Directiva a 9 miembros que se comprometían a realizar proyectos de cooperación al desarrollo, con vistas a Chernobil....

Los cambios dieron fruto inmediato:

* Se plantearon varios proyectos de cooperación, para lo que se sumergieron en diversos actos de sensibilización y promoción de la solidaridad. Y para llegar siquiera la opinión pública se metieron a editores de una revista para la asociación y proyectaron un viaje de todas las familias bienhechoras a Chernobil para abril del 2006.

La labor realizada y los sueños e ideas les hicieron concebir muchos proyectos ‘ que poco a poco se realizarán’ dijeron. Y lo hicieron porque contaban con un ‘ potencial humano increíble’ . En efecto ya 210 familias vascas habían dado su palabra. Cumplían los proyectos de la asociación.

También reclutaron un grupo de 42 voluntarios ‘ con unas ganas enormes de trabajar’ por esa noble causa. Con el necesario apoyo de los socios, poco a poco los proyectos no se quedaron en ideas y fueron fructificando.

Todos los logros? pequeñas gotas de agua en un mar de pobreza, irradiaciones, enfermedades y muerte- sirvieron de ejemplo a muchos otros para que las gotas se volvieran un diluvio de solidaridad y acción humanitaria. Trabajo silencioso y eficaz en pro de los niños y niñas de la lejana Ucrania. Todo para lograr el objetivo de su posible rehabilitación, esperanza y bienestar.

Y desde los primeros logros desde la ‘ Asociación CHERNOBIL Elkartea’ se dieron las gracias a las familias cooperantes, a los voluntarios y a todos sin excepción, porque los logros eran de todo. Nada es posible sin un sacrificio personal de un grupo y un empujón conjunto para realizar una labor.

Recibimiento en Euskadi

Hay otros datos realmente impresionantes, pero lo que verdaderamente impacta es el calor humano de las familias de acogida. Cada año se repite la misma escena. En un lejana parte del mundo (Ucrania), los padres despiden a sus hijos por espacio de dos meses; en otro (Euskadi), sus segundos padres les reciben con los brazos abiertos. Todos saben que es temporal, que sólo es acogida. Aunque ese breve espacio de tiempo es muy bueno para cambiar el ritmo de la vida de cada uno de esos chicos.

Los niños de Chernobil se lo pasan tan bien que al final quieren quedarse

Los 262 niños ucranianos de Chernobil que pasan el verano con las familias de acogida en el País Vasco, ya están entre nosotros.

Cincuenta y tres de estos menores, todos ellos con edades entre los 5 y 17 años, vienen a Euskadi por primera vez, mientras que el resto son "repetidores" que pasarán el verano con las mismas familias que en años anteriores. 169 de ellos lo pasan con familias guipuzcoanas, 83 con familias vizcaínas y los restantes con alavesas.

Los niños ucranianos que veranean en Euskadi son seleccionados por un equipo de voluntarios de la asociación que viaja cada año a Ucrania, para acreditar que residen en un entorno contaminado y no tienen recursos para salir del país por sus propios medios.

En su mayoría provienen de dos áreas rurales, Irpen e Ivankiv, que están situadas en un radio de entre 30 y 90 kilómetros de la zona de exclusión de la central nuclear de Chernobil -escenario de la mayor catástrofe nuclear de la historia, ocurrida en 1986-, de modo que han nacido en un medio radiactivo. Y tienen vivir en él todo el año, excepto el tiempo que pasan aquí. Aunque no tienen enfermedades desarrolladas, presentan un sistema inmunológico debilitado, por lo que su estancia en el País Vasco favorecerá el fortalecimiento de éste.

Los padres que los reciben no son unos potentados sino gente como tú y como yo. Sólo reproducimos algunos nombres de los de la Asociación Chernobil Elkartea, porque nombrarlos a todos, será en vano. Y muchos ruegan que no se les nombre en la prensa.

José Ignacio, 45 años, gerente de una constructora ayudado por su esposa y sus dos hijas, es uno de los acogedores veterano. Si el niño que viene desde Chernobil lo hace por primera vez, sin conocer el idioma, las costumbres, las gentes, las dos primeras semanas son duras, muy difíciles. Eso que previamente los padres han asistido a unos cursos, con intervención de familias veteranas, en que pone al día la experiencia que van a vivir y aun así la situación real es distinta. Los primeros días los niños ucranianos se sienten solos. Los últimos días se quedarían aquí. Alguno que otro de esos niños conoce algo de castellano y hace amigos fraternos desde el primer día. Les encanta la playa y les conviene porque, como dice la UNICEF es lo que mas necesitan y algunos casi urgentemente.

Y he aquí otro episodio de la misma saga de los niños de Chernobil en Euskadi.

Es una niña encantadora su nombre es Senia. Tiene 9 años. Desde hace tres ya es una asidua en sus visitas a Vitoria. Sus dos hermanas gemelas también tienen la suerte de venir, en este caso a Bilbao. Kiko y Maite son los padres de acogida de la Asociación Chernobil; bueno, ellos y Maialen y Jon Ander, sus hijos. Durante dos meses son una familia numerosa en toda regla y no hay forma de explicar el cariño que se palpa en esa casa durante el verano.

"¿Por qué hacemos esto?. Comparte unos días con ellos, recuerda cómo vinieron y cómo regresan a su tierra. ¡Les estás inyectando vida!", comenta Kiko. Visualmente, se puede comprobar el cambio. "El cuerpo, el color de su cara, la sonrisa... Una madre llegó incluso a no reconocer a su hijo cuando regresó a casa. Había engordado 4 o 5 kilos fácilmente", comentó su madre.

El 26 de abril, día también de Gernika, la casualidad nos hermanó y hoy la catástrofe de Chernobil nos vuelve a encontrar

Pero la ayuda no se limita a la labor de acogida. Kiko añade que durante todo el año él y su familia se encargan de echarles una mano durante todo el año en la medida de sus posibilidades. "Gracias a Internet, compramos alimentos y otras cosas necesarias en un supermercado de Kiev, el cual les hace llegar posteriormente la compra", cuenta.

Veinte familias, tan sólo veinte familias más hacen falta en Álava para no dejar a otros niños sin estas vacaciones vitales. "Actualmente tenemos 320 niños que repiten del año pasado en toda Euskadi. Recientemente hicimos reuniones en Bilbao, Donostia y Vitoria para animar a más familias. En Gipuzkoa y Bizkaia hubo respuesta. En Vitoria bastante menor, nadie sabe por qué’ .

"En esas reuniones tan sólo hablamos de, de que más gente se nos escuche. Las familias que estamos comprometidas tenemos situaciones económicas muy distintas pero cada cual hace lo que puede", asiente sin poder ocultar su emoción.

Para ser familia de acogida tan sólo basta querer. No obstante, quienes deseen dar el paso deberán darse prisa porque el plazo de inscripción finaliza pronto. El por qué cierran tan pronto la campaña no es otro que la consabida burocracia. "De enero a junio todo son papeleos. Estamos en contacto con dos asociaciones de Ucrania y, como es lógico, hay que atar muy bien todos los cabos. Un pequeño desliz puede significar que un crío se quede sin sus vacaciones. Y esto no es ninguna broma tal y como están allí el resto del año", atestigua Kiko.

Sus hogares están altamente contaminados por la radioactividad. También los cultivos y el agua. Ello afecta a los niños en su sistema inmunológico, endocrino (fundamentalmente glándula tiroides) y a su estado general de salud. Es peor morir de hambre, llegan a decir allí, que saberse contaminado. "Lo triste de todo esto es que las futuras generaciones seguirán igual", recuerda nuestro comunicante, quien insiste en que las familias de acogida no quieren "desarraigar a los niños y niñas ni fomentar la adopción". "Les queremos proporcionar un puñado de salud y felicidad para un mañana incierto. Veinte familias más nos permitirán seguir dando salud, aire sano, comida sin radioactividad y amor, mucho amor...",

Euskadi con la crisis a cuestas nos amenaza

Las familias que cada año acogen en sus casas durante el verano a alguno de los niños ucranianos que viven el resto del año en zonas próximas a Chernobil hacen una inversión en solidaridad. Pero también monetaria, porque el viaje de los menores les supone un gasto aproximado de 550 euros.

El resto, hasta alcanzar los mil euros, corre a cargo de la Asociación Chernobil Elkartea encargada de realizar todos los trámites para que los pequeños puedan disfrutar sólo de unos meses diferentes. Desde el colectivo cuando los niños parten hacia Ucrania al terminar sus vacaciones siempre hay muestras de satisfacción «porque pese a las previsiones iniciales, se han mantenido los niveles de acogida de años anteriores».

Sin embargo, como reconoció su portavoz, Kiko Sainz, los pronósticos no son tan favorables de cara al próximo año. «No somos muy optimistas, con tanta crisis, hay que apretarse el cinturón y el que la familia deba costear parte del viaje es un freno para mucha gente», admitió.

Otros recursos con ayuntamientos, diputaciones y organizaciones benéficas y recreativas

Por ello, anunció que intentarán «captar otros recursos, quizá a través de convenios de colaboración, para sufragar una mayor parte de los gastos. No tiramos la toalla ni nos rendimos», declaró. Por lo pronto ya se ha anunciado que se está negociando con el Ayuntamiento de Vitoria la posibilidad de que les ceda un local en alguna de las casas de asociaciones, «lo que sería un empuje importante, porque en Álava no terminamos de arrancar».

Para evitar que los niños irradiados, que aún pueden ser salvados, un secreto: el Yodo

En el aniversario del desastre de Chernobyl, UNICEF está instando a los gobiernos de los países afectados por la radioactividad causada por la explosión a que tomen una medida sencilla, aunque efectiva, para salvar vidas y mejorar su calidad.

La carencia de yodo en la dieta de los niños y niñas que viven en la región contaminada los ha hecho más vulnerables al cáncer de tiroides y los trastornos provocados por la deficiencia de yodo. Estos niños podrían quedar protegidos gracias a la yodación universal de la sal, que cuesta muy poco por persona.

"La carencia de yodo durante el embarazo afecta el desarrollo del cerebro del feto", dijo Kul Gautam, Director Auxiliar Adjunto de UNICEF. "Es la principal causa mundial de deficiencia mental. Constituye un peligro para las embarazadas y los niños pequeños. Incluso las formas leves de la carencia de yodo pueden hacer que el coeficiente intelectual de los niños descienda entre un 10 y un 15 %, dando lugar a unos malos resultados en la escuela y a una productividad reducida como adultos."

La "generación de Chernobil"

UNICEF confía también en recordar al resto del mundo que los niños de este lugar siguen sufriendo, aunque nacieran años después del desastre. Irina, una joven de San Petersburgo, Rusia, al contemplar fotos de la zona devastada comentó:"¿Chernobyl?... pero si eso fue hace 24 años", "¿por qué iba UNICEF a preocuparse hoy día por Chernobyl? Eso pertenece totalmente al pasado."

Por desgracia, la opinión de Irina está muy extendida en Rusia. La región de Bryansk, que incluye zonas de Ucrania y Belarús, se vio muy afectada por la precipitación procedente de la nube radioactiva que se formó después de que, el 26 de abril de 1986, un accidente hiciera estallar el Reactor número 4 de la central nuclear de Chernobyl, en Ucrania, entonces una república soviética.

La explosión y el subsiguiente incendio emitieron radiación sobre un territorio del tamaño de Alemania, y forzaron el abandono de 400 comunidades en la que en otro tiempo fue una fértil región agrícola. Se reubicó a cientos de miles de personas, y casi 600.000 de los llamados 'liquidadores', muchos de los cuales trabajaron sin protección, sacrificaron su salud para contener y sellar el reactor en llamas, así como para limpiar la zona contaminada.

"Hay una cosa que está totalmente clara: la consecuencia sanitaria más grave de Chernobyl ha sido una creciente incidencia de cáncer de tiroides infantil causado por precipitaciones de yodo radioactivo", dijo Gautam. "Son más de 4.000 los casos de cáncer de tiroides que afectan a los niños de la 'generación de Chernobyl'. Sin embargo, el cáncer es sólo la punta del iceberg. Una carencia de yodo generalizada en las proximidades de Chernobyl y otras partes de Belarús, la Federación de Rusia y Ucrania está dando lugar a toda una generación de niños que crece con la posibilidad de sufrir daños cerebrales."

Los niños son especialmente vulnerables

Hoy, la situación de casi seis millones de personas que viven en zonas contaminadas o cerca de ellas no se considera lo bastante grave como para justificar su evacuación. Aunque se ha declarado habitables a cientos de poblaciones y aldeas, los campos circundantes, así como los lechos de los lagos y el suelo de los bosques que les proporcionan alimento y agua, siguen contaminados.

Casi todos los habitantes de Bryansk tienen problemas de salud a los que los niños son especialmente vulnerables. La mayor fuente de aprensión, sin embargo, sigue siendo el miedo a defectos genéticos que puedan afectar a futuras generaciones. Los jóvenes, en especial los que proyectan tener hijos, intentan alejarse lo más posible. Sin embargo, por motivos económicos, son pocos los que tienen esa opción.

"Los adultos creen que han pasado 20 años y los problemas están superados", dijo Lubov Olefirenko, presidente del Fondo para los Niños Rusos de Bryansk. "Así que depende de los niños que la lucha continúe."

Los ‘ liquidadores’ que desplegaron un gran heroísmo, han muerto o morirán, pero ¿qué es de los demás?.

Según un equipo de científicos entre, los que intervienen ucranianos, los que también los que tenían baja radiación, peligran... El estudio comprendió también los hijos de los ‘ liquidadores’ que hicieron la limpieza y recibieron altas dosis de radiación. Los científicos buscaban la aparición de nuevos fragmentos de la Radiación en el ADN de los niños comparándolos con el de sus hermanos mayores concebidos estoces de 1986.

Se encontró que los niños concebidos después de 1986, tras la dosis de radiación que sus padres recibieron, la de esos niños era hasta siete veces mayor que la habitual. Y la conclusión de los científicos fue que con dosis pequeñas de radiación los hijos pueden inducir cambios múltiples en el ADN.

El estudio toma en cuenta que las mutaciones pueden haber sido producidas por la radiación en los niños y no por la información genética de los padres. ¿Cómo se puede explicar que la frecuencia de esas mutaciones sea mucho menor en quienes fueron concebidos antes de la explosión?.

Para algunos científicos estos resultados ponen de manifiesto algunos errores en la definición de riesgos por radiación nuclear de la misma Comisión Internacional de Protección Radiológica-. Porque la definición de los peligros se basa en las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, explosiones masivas de radiación gamma, pero nunca de radiación interna.

Admiración y Solidaridad de todos hacia la lección humanitaria de la Medicina Cubana

Otros niños de Chernobil, víctimas también de la misma catástrofe nuclear en Ucrania en 1986, van a Cuba 23 años después del desastre para recibir atención médica en un paraíso de sol y playa al este de La Habana, por donde ya han pasado más de 24.000 afectados. Lo de Euskadi es una copia en miniatura de lo que hacen en Cuba! Chapeau!!

Cuatro años después del desastre llegaron a Cuba los primeros 139 casos de niños afectados por el accidente. La isla impulsó un proyecto humanitario mediante el cual han viajado a La Habana miles de niños de Rusia, Bielorrusia y Ucrania.

Rusia y Bielorrusia dejaron de enviarlos en 1992 por problemas de transporte, pero el Gobierno de Ucrania aún costea anualmente entre 700 y 800 pasajes para que los pacientes viajen a Cuba y permanezcan el tiempo que requiera cada tratamiento. En total, en este casi cuarto de siglo han pasado por Cuba 24.023 personas de los tres países, 20.350, de ellos, la mayoría ucranianos, según fuentes del Programa Niños de Chernobil.

Muchos niños viajan a la isla acompañados solo por un guía desde ciudades como Kiev, Luhansk o Irpen para someterse a un tratamiento gratuito que incluye exámenes, rehabilitación, cirugías y atención psicológica.

Los niños de Chernobil viven en la antigua ciudad escolar de Tarará, a unos 20 kilómetros al este de La Habana, en una villa de 66 casas cercana de la playa, donde reciben atención médica, asisten a una escuela con profesores ucranianos, y realizan actividades deportivas y culturales. Para algunos el viaje a Cuba ha sido la oportunidad para subirse por primera vez en un avión y aprender a nadar, recitar versos en español y, también, bailar música cubana.

Ana Vasilenka, de 34 años, llegó hace un año junto a su hija Ana, de 10 años, quien salió de Kiev sin poder caminar y gracias a la fisioterapia cubana ha logrado hacerlo "con andadores". Según Vasilenka, "fue difícil" llegar a La Habana "porque hay muchos enfermos", y estuvo "casi un año esperando la posibilidad de viajar" dentro de una lista que incluye casos de niños con enfermedades oncohematológicas o menores aparentemente sanos que viven en áreas con algún nivel de contaminación.

En su país trabaja un equipo de seis médicos cubanos que tiene la responsabilidad de ir seleccionando los casos que viajan a la isla, tras recibir las historias clínicas de los pacientes certificados como "Accidentado de Chernobil" por el Ministerio de Salud de Ucrania. "El programa tiene capacidad limitada y no la pusimos nosotros", ha indicado recientemente en declaraciones a periodistas el director del Programa Cubano de Atención a los Niños de Chernobil, Julio Medina, al explicar que Tarará estuvo preparada para atender a 2.000 personas, pero ahora funciona con capacidad para 250.

Medina resalta entre los logros del Programa, que este año cumple 19 años de existencia, la realización de seis trasplantes de médula ósea, dos de riñón, 16 cirugías cardiovasculares, y más de 600 operaciones de rehabilitación neurológica y ortopédica.

Las enfermedades con más prevalencia en los niños son endocrinológicas, digestivas y dermatológicas, además de padecimientos como la alopecia.

Chernobil es "un problema que no ha terminado"-insiste el doctor Medina- porque hoy existen en Ucrania territorios contaminados y el "sarcófago" donde fueron enterradas las fuentes radioactivas "no está en las mejores condiciones". Añade que ‘ venciendo dificultades económicas y obstáculos piensan continuar desarrollando este programa de ayuda a los niños de Chernobil mientras Ucrania esté en condiciones de seguir enviando niños a Cuba", explicó Medina. "Hoy es una preocupación para todos nosotros que Chernobil quede olvidado", apuntó.


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