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El niño con el pajama de rayas. Parte 1

11/06/2009 21:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Otra película sobre el Holocausto pero desde la mirada de un niño. Director: Mark Herman

Título: El niño con el pajama de rayas

Director: Mark Herman ¿Cuándo la vi?: Villavicencio, Marzo de 2009

¿Qué de nuevo se puede decir en cine sobre el holocausto nazi después de la “Lista de Shindler” y de “El Pianista”? Respuesta: muy poco.

Ese extraño estado de histeria colectiva fundamentado en el nacionalismo llamado Guerra, seguirá siendo fuente de inspiración para nuevas historias audiovisuales. Hollywood ya pasó la fiebre de Vitnam y sus traumas posteriores y ya empezó a rodar películas sobre las guerras del golfo y la invasión a Afganistán.

El amor, la vida, La muerte, la guerra, la felicidad y la tristeza y sus contrarios seguirán siendo los temas de cualquier historia, el trabajo del guionista y del director es definir cómo se cuenta, desde cuál punto de vista, con cuáles recursos narrativos y aquí es donde “El niño del pijama de rayas” termina siendo un intento fallido por contar la misma historia desde otro ángulo.

La película dirigida por Mark Herman pretende narrar el horror del holocausto desde los ojos inocentes de “Bruno” (Asa Butterfield), hijo de un oficial nazi (David Thewlis) quien comanda un campo de concentración. El niño vive en la casa fiscal alejado de una realidad de la que apenas le llegan pistas que interpreta desde su imaginación infantil.

En el campo de concentración Bruno ve simplemente una granja y se sorprende porque los granjeros usan pijama todo el día. Se hace amigo de “Shmuel” (Jack Scanlon) un niño judío, calvo, raquítico y sucio que contrasta visualmente con la limpieza y nutrición de “Bruno”. Esta relación separada por un alambrado pretende ser el hilo conductor de la historia, pero pierde fuerza cuando Bruno pregunta ¿Por qué usas pijama? y Smuel responde que los soldados le quitron su ropa. Ahí se cae toda la metáfora de la historia y se evidencia la intención que ya está clara desde el título, en ese sentido; la narración es redundante y superficial. Brinca de una pretensión metafórica a una explicación obvia y devela un ánimo de manipulación sentimental.

Por otro lado evidencia los riesgos de las adaptaciones literarias para cine, posiblemente elementos del lenguaje narrativo no se corresponden al lenguaje audiovisual, esa es la principal dificultad de la película. Posiblemente leer e imaginar a dos niños hablando a través de un alambrado sea conmovedor; pero verlo explicado seguramente no produce el mismo efecto.

El título y el afiche desarrollan todo el argumento de la película por anticipado. Después de eso, la película solo aporta un trío de elementos interesantes para reflexionar en el actual contexto de totalización del poder:

Finalmente la película no es sobre el niño con el pijama de rayas, sino sobre el niño hijo del nazi, entonces uno sale como engañado por título

1. La historias detrás del poder: Los padres de los oficiales nazis no necesariamente fueron nazis. Los disidentes deben callar en público o salir del país. Los familiares de los disidentes son acusados de complicidad si no los delatan ante el gobierno.

2. La maquinaria de ideologización nazi: La publicidad impresa, la radio, el cine y la escuela fueron usados por el nazismo para promover y validar su ideología. Con el argumento de "las mayorías", del "pueblo" y la "patria", se justifican los abusos y absurdos de la guerra. Hasta el niños Bruno asume actitudes nazis sin siquiera entender por qué lo hace.

3. La guerra masculina, la dignidad femenina: En general los hombres piensan y ejecutan la guerra, mientras las mujeres la padecen y tienen la capacidad de decir “no participo”.

LO PEOR DE EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS

La locación y ambientación del alambre de púas, pues un campo de concentración no tendría una esquina alejada sin una garita de vigilancia. Simplemente es inverosímil que en una esquina, dos niños puedan violar la seguridad de un campo de concentración nazi.

En general el tratamiento de la historia se pasa de lo tierno e inocente a lo baboso y maniqueo. El triste final del niño que muere en la cámara de gases, casi como una condena al padre, queda como una moraleja extrema de “toma tu propia medicina” y ante la levedad de la narración, el final carece de fuerza dramática y se queda en la sensiblería.

La reiteración en los lugares comunes sobre el partido Nazi. Los nazis siguen apareciendo como unos señores impecablemente vestidos y lustrados, con movimientos casi robóticos y sin gestos de humanidad como la sonrisa. Aunque el oficial aparece como un padre tierno que se va transformando en un angustiado burócrata; en general los nazis son representados sin humanidad, igual que los judíos en los campos de concentración, una masa de gente uniforme, casi sin nombre, casi sin identidad ¿será que en la guerra perdemos nuestros rasgos humanos?.

La contradicción de la película está en pretender mostrar un lado humano desde los niños, pero seguir mostrando a judíos y nazis como una masa sin humanidad, como siempre.


Sobre esta noticia

Autor:
Osfechavez (29 noticias)
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Opinión
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