Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Sol Arrieta escriba una noticia?

Niduya

16/03/2011 20:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

imageEl sol establece espejismos con todo su furor, pero el frío ya se ha instalado en la ciudad. No hay vuelta que darle, habrá que sacar del fondo del placard los abrigos de la memoria de otro invierno que murió antes de renacer, esta vez, más temprano que nunca. Está por cumplirse un nuevo año desde aquel 1976 que dobló nuestra historia por la mitady la retorció como quien escurre la ropa después de enjuagarla.Tal vezEl hecho de que sea fin de semana largo ahuyente a mucha gente de las ciudades y las marchas sean poco concurridas, tal vezme equivoque.

Sigo con miedo por los medios y Japón. Por un momento todo podría detenerse y a quién le importa, si estamos a salvo, salvo que estemos a. En. Detenerse podría todo, ¡momento!, unpor. Cuántas vidas tiradas por la borda y qué útiles son las tragedias para vos.Terminé de desenmascarar el monopolio de Ayudín, la lavandina. No pude conseguir otra marca ni en el mercado de barrio ni en ninguno de los "súper", ni regionales ni multinacionales. Todos se pusieron de acuerdo. Y caí en el abismo de dejarme corromper, porque hace ya semanas que la ignoro y sé que la necesito. Me hago cargo, me declaro culpable: compré Ayudín de cuatro litros, sobre todo cuando podría haber traído sólo de uno. Pero no, porque tal vez, mañana, los titiriteros la industria lavandinera se enojen con alguna medida del gobierno y frenen la producción para desproveernos.¿Cómo sobreviviría un mes más sin lavandina? Una"a" con el jopo de Oaky podría dominarnos mañana, como lo hace el clarinista o las letras azules impactantes. ¿O me habré convertido en consumista, por eso no pude resistir la tentación de comprarme la botella de cuatro litros?Asado y vino para el pueblo, un poco más de Toro Viejo por favor, para la gente. Te doy mi ración de carne, aunque ya te hayas comido tres, sigue sin simpatizarme pese a los insistentes intentos de mi compañero de vida. Sin soda. Sin hielo. Chin chin por los sobrevivientesargentinosde Japón. ¿Y qué hacemos con todos los demás? Otro chin chin, por su memoria. Y ya que estamos con el tema, el último brindis por los muertos que siguen vivos de Chernobyl (¿o era los vivos que siguen muertos?).Ernesto bosteza como si no hubiese estado durmiendo toda la noche y todo el día; las visitas siempre dicen que está gordo, sigo prefiriendo creer que está igual, aunque sus ojos a veces me demuestren que nada de lo que creo es verdad. Verdad es, creo, que lo de nada que demuestren. Algún que otro auto anda haciendo alboroto cada tanto pero, en líneas generales, la calleestá despoblada. Y el mate lavado, frío, pero viene bien, porque está más tibio que el afuera, donde los latigazos del viento se mezclan con los del sol y los de las personas que miran con tinte despectivo la belleza de lo que no se les parece.De repente me acordé de los trompos. Siempre atrajeron mi atención.

image

image


Sobre esta noticia

Autor:
Sol Arrieta (72 noticias)
Fuente:
cotidianidadeshumanas.blogspot.com
Visitas:
2680
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Lugares

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.