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News from Viena

23/10/2009 08:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una visión uruguaya de Viena en un agosto veraniego.

De las muchas compañías aéreas con las cuales se puede llegar a Viena, la elegida fue Iberia. Luego de un corto vuelo desde Madrid se llega al aeropuerto, que queda a 18 kms del centro de la ciudad. Tras recoger los equipajes se va hasta el tren que lo llevará al centro de Viena. El mismo se llama CAT (City Airport Train), sale cada media hora y el viaje tarda aproximadamente 16 minutos hasta llegar a la estación central de trenes de Viena. Es un tren muy cómodo, de grandes ventanales, extremadamente silencioso y excelente andar.

Al llegar a la ciudad uno puede descender en la parada donde está la Opera de Viena. Al salir a la superficie de un lado se encuentra la Opera y enfrente el Hotel Bristol. Este hotel fue construido por 1890 con todo el lujo de aquella época. Al caminar por sus corredores o mismo en la habitación que uno se aloja, el pasajero se siente un poco como en el esplendor del Titanic.

En la que uno se ha alojado tiene un pequeño vestidor, un baño súper amplio, una tv flat de 32 pulgadas, cortinados, muebles de estilo, etc.

El ascensor es con asientos forrados en cuero tachonado, espejos, bronces. Cuando uno llega, habiendo hecho previamente la reserva, puede efectuar el check-in rápidamente, dado que el personal del hotel tienen todo preparado de antemano.

Como detalle adicional, para que se den cuenta un poco de la magnitud de este hotel, no tanto por su tamaño sino por gente que ha sabido ser su huésped, les menciono algunos de los que por aquí han pasado: Teodoro Roosevelt, George Gershwin, Rubinstein, Puccini, el Príncipe de Gales venía a tener sus aventuritas con Wallis Simpson, Herbert Von Karajan, Leonhard Berstein, Catherine Deneuve, Paul Mc Cartney, Carusso entre otros.

Frente al hotel está la Opera de Viena, edificio en el cual se ha presentado tanta gente famosa a nivel mundial. En ella trabajan 1.100 personas, el escenario mide tres veces lo que mide la platea, todos los días dan una representación diferente (un día ballet, al día siguiente ópera, etc), lo cual hace que todos los días tengan que estar cambiando el decorado.

Hay visitas guiadas en diferentes idiomas, entre ellos el español. La guía con la cual se recorrió la opera hablaba un perfecto español, a pesar de ser vienesa.

En julio y agosto no hay representaciones, lo cual permite acceder a lugares donde normalmente no se accede, como ser el escenario por ejemplo, que mide tres veces lo que mide la platea!.

A la ya mencionada cantidad de gente que trabaja en la Opera se debe agregar que dos veces por día se cambia de escenografía, pues en la mañana desarman la de la noche anterior y montan una nueva con la cual están practicando para el día siguiente, más tarde desarman ésta y arman la de esa noche. Tal parece que la falta de espacio es crítico para ellos, porque sus depósitos quedan a tres kilómetros del eficio, lo cual hace que todos los días tengan que estar transportando con camiones las diferentes escenografías, que en la mayoría de las veces no son pequeñas, pues hay obras en las cuales se han precisado 23 camiones para trasladar la escenografía. Cuando se habla del problema de espacio de los depósitos, uno se da cuenta de lo importante que es el teatro Colón de Buenos Aires a nivel mundial, porque lo ponen como ejemplo para referirse al tema de espacio, mencionando que en Colón no tienen problemas con el mismo, por todas las instalaciones que tienen in situ.

La sala alberga 1.700 espectadores sentados. A ellos se les agrega los que están parados en el gallinero, cuya entrada les costó 3 euros solamente, pero para acceder a comprar la misma, tuvieron que hacer hasta diez horas de cola, con el agravante que esas entradas se pueden comprar a razón de una por persona. El presupuesto de la Opera es tan grande que con la venta de entradas solamente llegan a cubrir un tercio de todos los gastos, el resto son subvenciones.

Dejándose perder por la ciudad, se puede llegar caminando hasta el palacio Belvedere, que fue mandado construir por los Habsburgo. El palacio en sí no tiene mobiliario lo cual hace que el visitante no se deslumbre demasiado al visitarlo, más allá que en el momento en que uno fue, había una exposición de pintura donde se pudo apreciar cuadros de Monet, Renoir, Dégas, Klimt y otros. Al terminar la visita del palacio se puede caminar por los jardines que tienen una gran reminiscencia de los jardines palaciegos franceses.

La ciudad en su centro se presenta con edificación baja, ordenada y limpia. Los edificios son de 4 o 5 pisos, no hay ninguno que rompa la armonía del conjunto y cuando hay algo moderno, está muy bien integrado con el pasado, haciendo que el pasado y el presente entren en una sutil armonía.

Por esas calles uno se puede ir desplazando para encontrarse con más siglos de historia de este imperio. Es así que se llega a la cripta de los Habsburgos, donde están sepultados sus cuerpos. Cientos de años pasan ante el andar del visitante, con sarcófagos de metal impresionantes en su tamaño y en su trabajo. Impresionante también la cantidad de niños de muy pocos años que fallecieron a una edad muy temprana, o incluso jóvenes de entre 15 y 22 años. Dos de las personas que allí se encuentran sepultadas son la famosa Sisí Emperatriz y su esposo Francisco José, ambos con flores encima de sus sarcófagos y colocados uno al lado del otro.

La tumba más reciente es del año 2006 o 2005. La diferencia con los ataúdes anteriores es que si bien es de metal, es muchísimo menos trabajado que ellos. Da para pensar que evidentemente la mano de obra ahora en nuestros tiempos modernos sale mucho más cara, por más Habsburgo que seas.

El itinerario puede continuar tomándose el metro para ir a visitar Schönbrunn, el palacio de verano de los emperadores. Un billete de metro cuesta un euro con ochenta, aunque los pases de 8 días cuestan 29 euros. Como dato curioso sobre el metro se puede mencionar que hay solamente máquinas expendedoras de billetes y no hay ningún tipo de control para pasar a los andenes, más allá de un par de máquinas pequeñas donde el pasajero mete el billete y la máquina lo marca como utilizado. También se puede agregar que las estaciones de metro son muy prolijas, limpias, con no demasiada gente y sin encontrar personas tiradas durmiendo como en otras ciudades de Europa.

Schönbrunn no dista mucho del centro de la ciudad. Como ya se mencionó se puede acceder al mismo viajando en uno de los metros. Dependiendo de la hora en que se llegue, el visitante puede encontrarse con una romería o por el contrario con un número de gente menor. Si se hace en el horario de la mañana casi seguro que se verá enfrentado a grandes colas de turistas, muchos de ellos provenientes de las excursiones que efectúan principalmente las visitas en el horario de la mañana. Mientras que en la mañana en el momento que se efectuó la visita estaban funcionando cuatro cajas, al mediodía funcionaba una sola con una cola que se movía en forma fluida.

El palacio es inmenso, lleno de habitaciones, por suerte para la mirada del visitante todas amuebladas, lo cual permite tener una visión más certera de lo que era toda aquella época en la cual estos señores vivían. Consejo: si por casualidad se les ocurre vivir en esa época, traten de colocarse en la familia imperial o en su zona de influencia, porque si se colocan como sirvientes, van a trabajar como esclavos. Viendo el tamaño del palacio, qué trabajo para mantener limpio todo.

Una de las conclusiones que se puede sacar es que la tan famosa, encantadora, dulce Sissí emperatriz era en realidad una desgraciada. Tal parece que la historia que cuenta el cine y que inmortalizó la bella Romy Schneider no tiene nada que ver con la realidad. Comienza su desgracia cuando se tiene que casar a los 17 años con Francisco José, luego que su madre y su suegra (hermana de su madre) hubieran urdido que Francisco José se casara con una de las hermanas de Sissí. Pero hete aquí que cuando viajan la madre, la hermana y Sissí, el tal Francisco José le echa el ojo a Sissí y a la miércoles la hermana. Tal parece que Sissí vivía abrumada por las obligaciones de la corte, en un ambiente totalmente desconocido para ella (la mudaron de un castillo al borde de un lago cerca de Munich a Viena). Para hacer corta la historia, durante su vida se tuvo que marchar por motivos de salud a Madeira durante dos años, volviendo hecha una bella mujer (¿habrá pasado por alguna clínica de cirugía estética?) muy segura de si misma. Sus medidas: 1, 72 mts de altura, 45 a 47 kilos de peso y una cintura de 51 centímetros. Comenzó a retraerse y viajar más y más, lejos de las obligaciones de la corte. Había perdido a una hija de dos años de edad y tuvo que soportar el suicidio de su único hijo varón. En uno de sus viajes muere asesinada por un anarquista italiano, que la mata clavándole una lima. Francisco José la amaba profundamente, cuando se enteró de su muerte lo único que dijo fue: "Ustedes no saben cuánto he amado a estar mujer".

En lo que concierne a Francisco José era una máquina de trabajar todo el día, comenzando su jornada a las cuatro de la mañana con sus oraciones (era una persona sumamente religiosa). Tal parece que tenía una memoria de elefante pues alcanzaba ver a una persona una vez que para siempre se acordara de su nombre.

En la recorrida de palacios un "must" es ir a otro palacio de los emperadores, llamado Hofburg, también de un tamaño inmenso.

Es en este palacio donde se encuentra la popular escuela de caballos españoles. Tener la precaución que si se va en los meses de julio y agosto no hay espectáculos porque a los caballos se los llevan de vacaciones y solamente se pueden visitar entonces las instalaciones de la escuela. Dentro de este palacio están los apartamentos donde vivía Sissí, los cuales también se pueden visitar.

Frente a Hofburg se pueden alquilar carruajes de caballos para ser paseado por las calles de la ciudad y ser al mismo tiempo inmortalizado en varias cámaras de los turistas que pululan por la ciudad.

Un punto realmente digno de ser visitado es la Biblioteca Nacional de Viena. El edificio fue construido en 1737. Accediendo por una escalera se accede a la Sala de Gala. Llegado a dicho recinto el visitante se queda maravillado por el espectáculo que se le ofrece ante sus ojos: una inmensa sala de mármoles, frescos y más de 200.000 libros que llenan estanterías y estanterías.

Luego de estar inmerso en este mundo de letras y conocimientos se puede seguir deambulando por la ciudad sin rumbo mayormente fijo, caminando por calles y callejuelas, observando las edificaciones y los autos que pasan o allí están estacionados, que quitan la respiración por su nivel de calidad (al menos a uno), dado que se ven en gran cantidad Bmws, Audis, Mercedes, etc. Se podrá observar que Viena es una ciudad de un muy buen nivel económico, donde hay muy poca gente pidiendo en las calles, prácticamente no hay negros, cosa rara en Europa en estos días, aunque sí uno se cruza con bastantes árabes. En el centro de la ciudad hay tiendas de muy buen nivel, con marcas como Armani, Hugo Boss, Chanel, Valentino, etc, etc. Salvo que uno vaya con una gruesa billetera es recomendable pararse frente a sus vidrieras solamente para mirar. De todas maneras, todo lo que brinda Viena bien compensa este pequeño impedimento...


Sobre esta noticia

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Soul Listener (7 noticias)
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