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Un negocio nada ético en Tailandia

05/06/2010 20:33 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Considerados mercenarios en Bangkok

Muchas ambulancias de organizaciones consideradas benéficas se disputan sobre el las calles de Bangkok el rentable negocio de recoger víctimas de accidentes y la "comisión" de las clínicas por paciente recibido, usando una falsa etiqueta de que prestan un servicio movidos por la caridad y solidaridad, un nutrido grupo de personas saca del garaje cada noche su flota de ambulancias para arrebatar a los accidentados a las fundaciones Pohtecktung y Ruamkatanyu, que son las únicas autorizadas para llevar a cabo este trabajo.

El principal objetivo de los mercenarios de la ambulancia consiste en cobrar el dinero que los hospitales privados ofrecen por llenar sus camas con heridos, lo hacen a pesar de que esa práctica está prohibida, según las leyes de ese país.Pohtecktung y Ruamkatanyu, fundadas muchas décadas atrás por ricas familias chinotailandesas, nacieron como funerarias de servicio gratuito al amparo de monasterios budistas, y su trabajo está muy ligado a la superstición y los espíritus.

"No tengo ningún miedo de los fantasmas, siempre llevo conmigo un amuleto budista que me protege", dice a Efe Chavalit Kriengsantikol, conductor de ambulancias de Pohtecktung con casi dos décadas de experiencia en la recogida de víctimas.Al igual que ocurre en otras sociedades asiáticas, la tailandesa crea fundaciones benéficas en respuesta a la escasez de servicios públicos y dado que únicamente la clase adinerada puede pagar el de una empresa privada.

Hace menos de dos décadas, el escenario de cualquier accidente se convertía a menudo en el de encarnizadas peleas entre los miembros de Pohtecktung y Ruamkatanyu, debido a que unos y otros reclamaban la víctima por creer que habían llegado primero, en aquel conflicto en torno a su supuesto derecho a llevarse a la víctima, fue necesaria la intervención de las autoridades para evitar que las peleas desembocaran en una batallas campales.Las peleas desaparecieron cuando los responsables de las dos fundaciones acordaron repartirse Bangkok por zonas y establecer horarios de actividad diferentes para sus respectivos grupos de recogida de heridos."La rivalidad entre las dos fundaciones se debía a una cuestión de reputación y respeto, hoy día los grupos más pequeños sólo buscan un beneficio económico, encima ilegal", explica Mark Cunningham, voluntario de Ruamkatanyu."Nos han atacado y hasta disparado, al menos por ahora ya no ocurre tanto", asegura este voluntario neozelandés de 39 años, que trabaja desde hace una década, cerca del 90 por ciento de las personas que trabajan para Pohtecktung y Ruamkatanyu son voluntarios que por lo general reciben un cursillo en primeros auxilios que dura de dos días a dos semanas.

Es un negocio que mueve mucho dinero

"Estamos realizando el trabajo que deberían hacer las autoridades, al menos tendrían que contribuir con recursos o dinero para formar mejor a los voluntarios, quienes a pesar de su limitada formación prestan un gran servicio", se lamenta Cunningham."La mayoría trabajan en los servicios de rescate para dar energía a su karma o por altruismo, pero muchos también buscan la adrenalina, camaradería y respeto que implica llevar el uniforme", agrega.Durante las recientes protestas llevadas a cabo en Bangkok por los llamados "camisas rojas" del frente antigubernamental, miembros de los servicios de rescate vivieron situaciones de peligro cuando intentaron recoger muertos o heridos en medio de los enfrentamientos librados entre manifestantes y las fuerzas de seguridad.Dos voluntarios de unos veinte años de Ruamkatanyu murieron al ser alcanzados por disparos cuando auxiliaban a víctimas, uno de ellos en el interior de un monasterio.

"Rescaté a un manifestante al que un soldado había disparado en la cabeza, pero murió en mi ambulancia", dice de manera confidencial un compañero, también los voluntarios de las dos fundaciones desempeñaron un papel esencial en los trabajos de búsqueda y recogida de miles de cadáveres que el tsunami dejó sobre la arena de las playas cuando en diciembre de 2004 golpeó varias playas del suroeste de Tailandia.

Pohtecktung ("Ética" en chino), que cumplirá un siglo a finales de año, es más veterana que Ruamkatanyu ("Únete al agradecimiento", en tailandés), fundación creada a finales de los años 50, pero con mayor número voluntarios, unos 6.000 en todo el país.A diario, los dos monasterios que acogen a sendas fundaciones reciben decenas o centenares de visitantes que hacen donaciones para que los tailandeses sin medios económicos puedan tener un entierro digno, una buena obra para resarcirse del mal "karma", la influencia negativa por las malas acciones en realizadas en una vida anterior.

Mientras, el primer ministro de Tailandia, Abhisit Vejjajiva, superó ayer una nueva moción de censura en el Parlamento por supuestos excesos durante la operación militar que desalojó hace unas semanas de la capital a los opositores “camisas rojas”, movilización callejera que se saldó con al menos 87 muertos, más de 1.800 heridos y la detención de cientos de miembros este grupo antigubernamental.

Ocurren peleas a menudo entre los encargados de estos trabajos


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Mariobass (246 noticias)
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