13:05 (28-05-2012)
Victor Virgós
Publicada el 19-12-2011 07:29 0 2

Navidad en el reino de Globedia

Enviar a Twitter Enviar a Facebook Compartir en Questionity
Dedico este relato navideño en especial a mi lucero, Sirio-Spica, y a mis seguidores, amigos, lectores, mencionados en esta novela corta. Feliz Navidad a todos los pobladores de este hogar común llamado Tierra

LA ESTRELLA DE SIRIO DESTELLANDO EN EL COSMOS

Las techumbres lúgubres del anochecer iban lentamente mermando como legiones de ángeles negros en retirada, en espera del advenimiento de los fúlgidos emisarios de la alborada, que tornarían los cielos en lienzos de claror cerúleo.

Lady Mariam blandió la Daga Pensante y el sendero, bifurcado y renuente a prometerse a un único horizonte, cedió a las imposiciones lumínicas de la legendaria reliquia, creando una nueva vereda alfombrada de pétalos de rosas bajo los sempiternos destellos de Spica y Sirio.

El emergente camino prolongaba su ebúrnea estela hasta un idílico paisaje libre de sombras aciagas que la bellísima y risueña Isabel celebró con mohínes de felicidad espontánea.

Con sus manitas livianas y esmeriladas, dando brincos de alegría, regocijándose con la ofrenda exuberante de la naturaleza circundante, señaló un punto remoto en la lontananza que refulgía con los blanquísimos destellos de un polvo rizado, sedoso, como cabello de querubines.

El omnisciente mago Sheol lo reconoció de inmediato. Con su voz atronadora y apostura hierática anunció:

-¡Es nieve...! Está nevando en el Reino de Globedia.

La diezmada comisión de sabios, sanadores de los cielos y los parajes terrenales, estalló en una abrupta y colectiva fuente de alharaca, inmersos en las marismas del paroxismo emocional, como niños que retozaran en los vergeles de la dicha perenne.

Dysart, maestro de la palabra de Dios, reconoció en aquel prodigioso fenómeno el advenimiento de una nueva era de milagros, sueños y deseos de prosperidad. Acababan de dejar atrás Tierra de Vampiros, con sus eternos firmamentos caliginosos o envueltos en llamas...

Elevó sus manos hacia ese cielo rejuvenecido y oró en silencio, entonando una plegaria tautológica de paz, armonía y amor entre todos los hijos del Señor.

La bendecida comitiva arribó a una pequeña aldea, donde densos copos de nieve creaban ilusiones ópticas formando sobre tejados, aceras y calles figuras de cervatillos, renos, duendes o hadas madrinas.

Cristelicious, cocinera de suntuosas Casas Reales, avezada en el arte de elaborar viandas y ambrosías mayestáticas, se aproximó a una niña errabunda que pretendía encender un fuego con ajados fósforos.

Estaba ateridade frío, vestía únicamente con unos harapos holgados y vetustos que le conferían un aspecto fantasmagórico y misérrimo.

Se acercó a la pequeña y tomó entre sus manos cálidas su rostro febril. Inmediatamente la desdichada entró en calor, irradiada acaso por un amor desconocido, olvidado...

-¿Cómo te llamas pequeña?

-Soy Sofia... pero todo el mundo me llama Faraonita.

Al contemplar el ademán de incomprensión de su interlocutora, añadió titubeante:

-Dicen que me parezco a Nefertiti, por mi cuello largo y estilizado -Explicó con una nota de orgullo en su voz-

Cristelicious se acuclilló, poniéndose a la altura de Sofía, y la besó con ternura.

-¿Tienes hambre, cariño?

-Desde que tengo memoria... -Sollozó impotente la pequeña Sofía-. Soy pobre y huérfana. No tengo a nadie...

-Eso no es cierto. Mira... mira con atención a tu alrededor.

CHasqueó los dedos y sonrió satisfecha al descubrir una sonrisa en la faz de la niña. Se giró, incrédula, y entonces, las lágrimas comenzaron a brotar a borbotones de sus ojitos pequeños habituados a la soledad.

Las calles del Reino de Globedia, de repente, rebosaban de caramelos, golosinas, ambrosías, mazapanes, turrones, polvorones, manjares navideños y cajitas de colores con regalos para todo el mundo.

Entonces intervino el mago Sheol, quien profirió unas palabras arcanas y de la nada, descendiendo en una balsa de copos de nieve, que alumbraba desde el cosmos Sirio en connivencia con su hermana Spica, Sofía vió a toda su familia perdida...

¡Estaban todos! Su padre, su madre, sus dos hermanitos, que jugaban con el revoltoso perrito albino y algodonoso Dédalo.

-¡Ohhhhhh! ¡Es imposible! ¡Mis papás estaban muertos! Yo no tenía a nadie...

La pequeña Sofía brincaba de alegría bajo la atenta mirada imperturbable de la partida y de las estrellas Sirio y Spica, que conducían a los amigos hacia nuevos destinos donde otros niños abandonados buscaban aliento, cariño y regocijo.

-Es el milagro de la Navidad Sofía -Le susurró furtívamente al oído el omnisciente Dysart- Todo es posible en Navidad, sólo tienes que creer. Es la Era de los Milagros, una nueva era, donde los sueños se hacen realidad.

La pequeña Sofía no cabía de gozo. Las calles comenzaron a llenarse de niños, familias enteras que bailaban y patinaban sobre la nieve que teñía de blancura las calles del Reino de Globedia.

Entonces observó atribulada cómo sus nuevos amigos se marchaban y su corazón volvió a quedar huérfano.

Lady Mariam se apercibió de su congoja y reculó sobre sus pasos.

Sofía oBservó esperanzada como extraía de una preciosa cajita argéntea un maravilloso objeto.

El misterioso arcón atesoraba en su interior también preciosas alhajas y un sudario plateado, hilvanado con áureos hilos tejidos con una fascinante aguja dorada.

-Te regalo mi Daga Pensante, Sofía. Ya nunca jamás volverás a estar sola. Ahora tienes a tu familia y una aldea llena de niños como tú, con los que podrás jugar y ser feliz.

-¡No os vayáis¡ ¡Podéis quedaros aquí, en Reino de Globedia! -Protestó la pequeña. Miró la daga dolida, como si aquel presente supusiese la confirmación oprobiosa de un abandono alevoso y abyecto.

-No podemos quedarnos, cariño. Debemos partir, proseguir con nuestro viaje. Hay muchos niños como tú por todo el mundo que necesitan ternura, cariño, que están solitos y necesitan creer en la Navidad. Recuerda, tienes a tu familia, tienes nuevos amigos y tienes esta daga. Cada vez que quieras verme o sentirme a tu lado, tan sólo deberás pensar en mí, blandir la daga hacia el firmamento, hacia esas dos estrellas que ves allí....

Sofía alzó la mirada. Sólo veía millones de puntitos blancos que le guiñaban como si fueran amigos eremitas que hubieran decicido buscar la paz junto al mismísimo Dios.

Finalmente vislumbró dos estrellas que parecían relucir más que el resto, que parecían proveer de luz todo el universo con su sabiduría infinita y su compañía consejera imperecedera.

-Son Sirio y Spica. Busca su mirada cuando quieras encontrarme, cuando te sientas sola. Ellas nunca te abandonarán. En su luz eterna hallarás siempre todas las respuestas. Blande la daga cuando pienses en mi. Si me necesitas, ella me retornará a tu lado...

Sofía, lAcrimosa, contempló su rostro en el filo inmaculado de la prodigiosa reliquia. Ya no pudo ver como sus nuevos amigos partían siguiendo la estela de Sirio y Spica.

Acudió rauda junto a su renacida familia. La Navidad había entrado en su vida en el primer día de la Era de los Milagros, donde los sueños se hacían realidad.

FELIZ NAVIDAD A TODOS LOS POBLADORES DE ESTE HOGAR COMÚN LLAMADO TIERRA.

Añade tu comentario

Comentarios de Navidad en el reino de Globedia

Nombre: (opcional)
Añade tu comentario:
Inserta el código de verificación:
 
 

Sobre esta noticia

Autor: Victor Virgós (558 noticias)

Fuente:

Visitas de esta noticia: 443

Tipo: Reportaje

Esta noticia se publica con licencia: Copyright autor

Regístrate en Globedia