La Naturaleza a la medida del Hombre
Tengo un defecto. Lo admito. Tiendo a sacar las cosas de contexto. Lo que, sólo a veces, significa todo lo contrario. Intento ver el contexto de las cosas. Por eso estos días han estado marcados por un pequeño pero intenso drama doméstico.
En verano les contaba de las travesuras del pequeño Dragón. Ahora, Dragón es una sombra de lo que era. La fiera que mordía, cazaba y sacaba sus afiladas garras ante la mínima amenaza, está sentada en un rincón de su cesta mirando desconcertadamente alrededor. Tiene una brecha en la pancita y un embudo en la cabeza que no la deja comer ni dormir en paz. Y todo ‘por su bien’.
Mi madre decidió esterilizarla. Ayer fue el gran día. Si tienen curiosidad por saber cómo es la operación, clicken aquí. Hace pupa de sólo verlo.
Si nos ajustamos al caso de la gatita es un acierto: no va a tener celo, no se escapará, ni la atropellarán los coches, ni parirá camadas de gatitos que habrían tenido que ser sacrificados. Y, todo sea dicho, que serían un estorbo para nosotros. Estará recuperada en una semana, más o menos.
Si alejamos el objetivo, la cosa es más grave. El modelaje destructivo de la Naturaleza en la medida que se acomoda a los antojos del Hombre<. </p>
Gatos y perros son nuestras mascotas; los abrimos en canal, les sacamos los órganos reproductores, y se convierten en dóciles peluches que no sufren el celo encerrados en nuestras casas. Su gato no volverá a marcar territorio en sus cortinas si lo capa.
En los mares, desorientamos a los mamíferos con el estruendo de los barcos. Soprepescamos. Criamos animales encerrados en jaulas minúsculas, les metemos hormonas, los alimentamos a pienso y los matamos para comer sin haberlos dejado vivir. Nos cargamos los espacios naturales para construir ciudades o para expoliar las materias primas. Recalentamos el mundo y destruímos el medio en el que viven miles de especies. Pero qué se puede esperar de un bicho que muchas veces no se compadece ni de los de su misma especie: Homo Homini Lupus.
Anoche, cuando me fui a la cama, se me aparecía la cara depresiva, las manos asidas a los barrotes de su jaula, de un monito en la selva de Tarapoto. Y los conejitos que televisaron hace unos días, con el salmorejo pegado a las pieles y sin perspectivas de ver el sol o comer hierba. El argumento de que los toros de Lidia se extinguirían si se prohibieran las corridas. La típica imagen del Oso Polar que nada sin encontrar superficie helada donde recalar. Los mercados de animales exóticos de Frank de la Jungla. Y saber que sigue el largo etcétera. Todo eso entremezclado con la imagen de Dragón, borracha por la anestesia, dando tumbos con las pocas fuerzas que tenía hasta esconderse debajo del coche, para que no le hiciéramos más daño.
Sacar las cosas de contexto es, en este caso, un término tan errado como la idea humana de desarrollo. Algún día habrá que romper la concepción lineal de la Historia y el progreso y volver atrás, para estar mejor. Y quizás ese día, muchas cosas ya no tengan remedio.
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Sobre esta noticia
Autor: Silcblnz (53 noticias)
Fuente: dragonflyjourney.wordpress.com
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Tipo: Reportaje
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