Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Zeptem escriba una noticia?

La NASCAR, Clint Bowyer, y la teoría de la conspiración

14/10/2010 11:28 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Chase for the Sprint Cup 2010 comenzaba con la inesperada victoria del Chevrolet número 33, coche perteneciente al equipo Richard Childress Racing, pilotado por Clint Bowyer.

En un dramático final en el New Hampshire Motor Speedway, Bowyer adelantaba en la última vuelta al coche número 14 pilotado por Tony Stewart, aprovechando su falta de combustible, y se hacía con el triunfo. Su victoria sorprendía a propios y extraños, y Clint Bowyer, último piloto en asegurar su plaza en el Chase, se colocaba segundo de la general.

Aunque no por mucho tiempo.

La consiguiente penalización, tanto a Bowyer como al equipo RCR, nos dejaba también a todos con la boca abierta, ya que según los oficiales de la NASCAR, el coche no cumplía con las especificaciones establecidas en el reglamento por una medida lo suficientemente absurda para que la mayoría de nosotros podamos comprenderla.

A partir de este punto, las suspicacias y los rumores sobre la vieja teoría de la conspiración, presente en la NASCAR desde hace mucho tiempo, se han vuelto a oír con fuerza.

Para unos, la sanción a Bowyer, justo después de la primera carrera del Chase, añadía relevancia mediática a lo que debe ser la etapa culminante de la temporada. La penalización a Bowyer y a su equipo no ha sido más que un espectáculo, una distracción extra para los medios.

Los que piensan de esta manera, realmente tienen razón.

La primera semana del Chase tuvo mucho más interés que la simple victoria del piloto número 12, aunque se hablara más del tema de la sanción que de la propia competición.

Para otros, yendo un poco más allá, la aparición de Clint Bowyer en la escena del Chase era algo que no estaba previsto. De repente, el piloto del nº 33 se convertía en otro aspirante al título, cuando poco antes era la cenicienta del grupo de candidatos. Su compañero Kevin Harvick era el elegido para luchar con el aspirante al quinto cetro consecutivo, Jimmie Johnson, no él. Su aparición podía poner las cosas difíciles, y una conveniente penalización dejaba todo en su sitio de nuevo.

Además, la propia penalización y su consiguiente apelación han traído consigo innumerables de horas de televisión, que han dado un importante empujón a las preocupantes audiencias de los últimos tiempos.

Tres carreras más tarde, Clint Bowyer terminaba segundo en la Pepsi Max 400, justo por detrás de... Tony Stewart.

El número 33 rodaba muy sólido, y parecía que la victoria no se le podía escapar. Había liderado la prueba durante 40 vueltas, más que ninguno de los demás pilotos del Chase, cuando a falta de tan sólo 20, las banderas amarillas ondeaban en el Auto Club Speedway.

¿La causa? Suciedad en la pista.

En ese preciso instante, la ventaja del número 33 se esfumaba, y tras el reinicio y la disputa de las vueltas finales, sólo podía terminar segundo. Tony Stewart se llevaba la victoria, y volvía a ser uno de los favoritos para ganar el campeonato. Está claro que tener a Tony Stewart luchando por el título es mucho más relevante que tener a Clint Bowyer. Además, Stewart recibía su victoria en el Chase, la que se le había escapado unas semanas antes a manos del propio Bowyer.

¿Podrían ser todos estos giros y maniobras una manera de controlar el transcurso del Chase?

Si no lo es, la NASCAR tiene mucha suerte, y le salen las cosas tal y como desea.

© Imágenes ? Nascar

image

image


Sobre esta noticia

Autor:
Zeptem (399 noticias)
Fuente:
zeptem.com
Visitas:
2628
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.