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Nanas de la cebolla

17/02/2011 12:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Poesía asesinada y ahora humillada; siempre, siempre maltratada

NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha cerrada y pobre.

Escarcha de tus días y de mis noches.

Hambre y cebolla, hielo negro y escarcha grande y redonda.

En la cuna del hambre mi niño estaba.

Con sangre de cebolla se amamantaba.

Pero tu sangre, escarchada de azúcar cebolla y hambre.

Una mujer morena resuelta en lunas se derrama hilo a hilo sobre la cuna.

Ríete niño que te traigo la luna cuando es preciso.

Tu risa me hace libre, me pone alas.

Soledades me quita, cárcel me arranca.

Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea.

Es tu risa la espada más victoriosa, vencedor de las flores y las alondras.

Rival del sol.

Porvenir de mis huesos y de mi amor.

Desperté de ser niño: nunca despiertes.

Triste llevo la boca: ríete siempre.

Siempre en la cuna defendiendo la risa pluma por pluma.

Al octavo mes ríes con cinco azahares.

Con cinco diminutas ferocidades.

Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes.

Frontera de los besos serán mañana, cuando en la dentadura sientas un arma.

Sientas un fuego correr dientes abajo buscando el centro.

Vuela niño en la doble luna del pecho: él, triste de cebolla, tú satisfecho.

No te derrumbes.

No sepas lo que pasa ni lo que ocurre.

Miguel Hernandez,

EL RAYO QUE NO CESA

Umbrío por la pena, casi bruno,

porque la pena tizna cuando estalla,

donde yo no me hallo no se halla

hombre más apenado que ninguno.

Sobre la pena duermo solo y uno,

pena es mi paz y pena mi batalla,

perro que ni me deja ni se calla,

siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos y penas llevo por corona,

cardos y penas siembran sus leopardos

y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con la pena mi persona

rodeada de penas y cardos:

¡cuánto penar para morirse uno!

Miguel Hernandez,

.


Sobre esta noticia

Autor:
Ernesto Contreras Cazaña (147 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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