Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Fabio Geneva escriba una noticia?

Música interior

22/08/2010 20:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es cierto que existen una infinidad de factores sobre los que no tenemos poder de decisión, pero los aspectos más importantes de nuestra vida están en nuestras manos. Más allá de acciones, de actitudes

<a href=

En esta ocasión comenzaré hablando de un tema del cual conozco: la música. Compuesta por arte e instrumentos enfocados en crear sonidos y silencios, despertando sentimientos y emociones. Justamente me enfocaré en la parte del sonido, su importancia vital en nuestra vida, pero sobre todo, su estructura como referencia.

Aunque no soy muy afín con los tecnicismos, al considerar que muchas veces las explicaciones de esa índole están de más, abordaré un poco su naturaleza. Según puedo recordar de mis clases de física, el sonido está compuesto por ondas vibratorias que tienen principalmente su frecuencia y amplitud. Aunado a esto, tenemos el timbre que se puede definir como la fuente del sonido y finalmente su duración en tiempo. Pero vamos a enfocarnos en los dos primeros aspectos, considerando que la fuente somos cada uno de nosotros y la duración es nuestra vida.

Las frecuencias están determinadas por la longitud de la onda, y su efecto es inversamente proporcional: a menos longitud, mayor frecuencia; esto es, que mientras más alta sea la frecuencia, hay más vibraciones por segundo. Finalmente, la amplitud está determinada por la cantidad de energía aplicada a la onda, y es directamente proporcional al volumen.

Ya basta de tantos datos. ¿A dónde quiero llegar?

Estas ondas sonoras son, aunque con sus particularidades, similares que las ondas que transmiten luz, calor y energía. Existe además la teoría de cuerdas – que por obvias razones no abordaré – que supone que toda la materia no es más que energía vibrando constantemente, y su forma depende de nuestra percepción. Pero en nuestro caso me enfocaré a otra fuente de ondas vibratorias: nosotros.

En alguna ocasión hice referencia al poder de nuestros pensamientos y emociones que, junto con las acciones, forman un triángulo que se plasma en los resultados que obtenemos, y mucho de ello tiene que ver con las frecuencias en las que vibramos. Por supuesto que mayor frecuencia y amplitud, estamos mejor.

La forma natural de una onda – y como su nombre lo indica – alterna ciclos tocando puntos superiores e inferiores de manera simétrica, por lo que mientras más alto alcancemos (mayor amplitud), más bajo podemos caer. Sin embargo, el secreto no está en erradicar estos ciclos naturales que en nuestra vida se convierten en nuestra satisfacción y aumentan nuestra felicidad. La respuesta está en la frecuencia a la que debemos vibrar.

Siempre estamos también expuestos a gente que busca, con sus bajas frecuencias, robar un poco de tu energía para sentirse mejor a costa de nosotros. Permitirlo es nuestra decisión

Como mencionaba al principio, a mayor frecuencia, el ciclo se completa más rápido, por lo que los tiempos de estar abajo serán menores. De esta manera, mientras más elevemos nuestra frecuencia, podrán volverse casi imperceptible.

Los estados de realización del hombre siempre hacen especial hincapié en la paz con que la persona se desenvuelve. Difícilmente se puede explicar la razón de su felicidad en un plano terrenal como el de tener y ser, pero la incógnita se resuelve con esta cuestión.

A menudo conocemos gente que pasa rachas de estados de ánimo que parecen eufóricos en cualquiera de las dos polaridades. Intentan “disfrutar” los momentos felices de una manera irracional, quizá a sabiendas de lo efímero que será. De igual manera, vemos los lapsos inversos en los que no parece levantarse el vuelo y el tormento, además de ser largo, es muy intenso. Tal como una ola deja la resaca a su paso.

Esto no quiere decir que debamos reprimir nuestra felicidad y el disfrute de la misma, sino el considerarla nuestra siempre, para que en los momentos en que no la tengamos presente, sepamos y creamos que no tarda en regresar.

La búsqueda de salir de la rutina y de cierta manera disfrutar los lapsos difíciles. Convencido de la teoría de que no hay cosas buenas ni malas, solo necesarias, encuentro en lambda la respuesta: nada en este mundo se encuentra estático, y las líneas rectas son solo un mito que en la ciencia queremos encontrar. Es la forma más cercana de unir dos puntos, o tal vez la falacia más grande de la humanidad.

Estamos en constante movimiento. Llenos de cambios, llenos de emociones, decisiones y resultados. Estamos llenos de vida. No tenemos pausas en que dejemos de ser o estar. Tenemos frente a nosotros el reto de superarnos y trascender. Tenemos la oportunidad y las herramientas. Es cuestión de nuestra determinación. Nuestro ser es el instrumento, y nosotros escogemos cómo queremos sonar.

Para los románticos no hay mejor sabor en la vida que el de una reconciliación. El pleito, la ausencia, la soledad. Es el alimento de los momentos de placer y estabilidad

Los silencios también son música. Pero si en nuestra vida no los podemos tener, procuremos que nuestro sonido se convierta en armonía con nosotros y lo que nos rodea.


Sobre esta noticia

Autor:
Fabio Geneva (10 noticias)
Visitas:
2598
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.