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TRAS UN MURO DE SILENCIO-Alvit Oillart

22/04/2010 02:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Es el titulo de mi libro (no editado) . Esta dividido en partes o subtitulos conteniendo cuentos y poesias, para el público en gral. Uno de los Subtítulos es "Rarezas"donde incluyo cuentos para niños

En esta Página, les dejaré dos cuentos completamente distintos. En "Rarezas", encontramos Especie extraña, donde su personaje principal, es un avestruz.con caracteristicas especiales que traen del jardín Botanico Naional (Y no de un Zoológico) para exponer en una escuela y de este nos vamos a otro subtítulo "Con la muerte en la Piel", y en Oribe y el fantasma de Marcos, se toma un hecho de la historia Argentina.. Aquí, Intervienen dos figuras (Oribe y Marcos Avellaneda, este último, padre del expresidente Nicolas Avellaneda) y se juega con la imaginación y la psicologia de uno de los personajes.

EXPECIE EXTRAÑA

Habían traído, un avestruz, proveniente de la granja educativa del Jardín Botánico Nacional, para exponer en la escuela primaria donde yo trabajaba de portera. El único lugar para ubicarlo (según la directora) serìa la sala de música, porque ésta poseía dos puertas opuestas para que entren y salgan los niños; bastante lugar para ubicar varios grados y poder apreciar el espécimen.

La exposición comenzaría dentro de quince minutos y fui la primera en verlo. Estaba En un rincón, mirándome de reojo, como desconfiado. Me acerqué despacito y como si se hubiera dado cuenta de mi presencia, estiró su cuello y sacó su cabeza por la puerta del fondo gorjeando, graznando, emitiendo silbidos y sonidos raros.

Para calmarlo, acaricié su suave plumaje aterciopelado y me aproximé un poco más. Hubo un silencio, luego, sentí un ruido, un chillido. No sé... Hasta que su pico apareció por otra entrada.

No me había dado cuenta, que el cogote del avestruz, había alcanzado la chapa traslúcida del techo del patio y por motivos que desconocía no podía moverse. Quise pedir ayuda pero, al darme vuelta, choque con sus patas finas y peludas como las de las arañas. Observé que estaban divididas cada una en dos partes y unidas en los extremos. Estas colgaban del dintel de la puerta y se movían como las ramas del sauce llorón que tiene plantado mi vecina del fondo.

Nunca había visto un avestruz equilibrista y este sería perfecto para llevarlo al circo. Era una especie sin igual.

Seguí en dirección a la extensa víbora, hasta que llegué a la entrada de la cocina donde escuché la voz de mi marido:

- ¿ Me preparás un cafecito?.

Yo seguía con la cabeza levantada, mirando hacia arriba.

Una señora que ingresaba a la escuela para buscar a su hijo, se acomodó a mi lado imitando mi posición.

Cuando llegué con la mirada al final de la búsqueda del animal, llamé a mi marido (que todavía seguía esperando el café) y mirando el reloj, molesta por el contratiempo, le gritè.

-¡Andá A sacar ese bicho de ahí! –

La mujer, que no sabía, de quién estaba hablando, me miró ofendida y se dirigió a la salida.

Después muchas idas y venidas cambiando de lugar la escalera de madera, él, subió por los peldaños y al llegar al techo, me comentó:

- Se enredó en un caño y se está ahorcando. Voy a desenroscarlo y trataré de bajarlo como sea.

Por suerte, todo fue muy rápido y el animal colaboró para que volviera todo a la normalidad (bueno, casi) pero, por las dudas que se quisiera escapar, la puerta del fondo del salón de música se mantuvo cerrada con llave.

Los escolares, a la hora del recreo, pudieron “apreciar el espécimen”, que se paseaba muy elegante de aquí para allá, mirando con un solo ojo y de vez en cuando lanzando unas patadas cortas para impresionar a los niños.

La profesora de música, al saber que se había dado la orden de ubicar el animal en su salón, llegó muy enojada interrumpiendo a los niños y maestros y desalojando a los grados que no le correspondía su materia.

-Me niego a dar clases, con este... Ave. Ave... Bueno, ¡Me niego!.- le dijo a la directora, con aire de prepotencia. Ante esta negativa, y por orden de esta última, mi marido y yo, nos dispusimos a llevarlo al jardín. Pero, fue imposible sacarlo del aula. Estaba pegado al piso como si fuera parte de él.

-¡ Se empacó! - le dije tratando de empujar al bicho por detrás.

-¡Se empacó! - Le dijo la directora a la profesora de música, tratando de disimular una sonrisa burlona, levantando los hombros y las palmas de las manos en un gesto de resignación

Al final, accedió compartir su clase con el espécimen, y mientras los niños se acomodaban para cantar, se sentó en el banquito del piano dispuesta a ejecutar las primeras notas., pero, en ese momento: ¡Se produjo el caos!.

El Avestruz no le dio tiempo de apoyar los dedos sobre el teclado adelantándose a su pensamiento y su pico se fue deslizándose por las teclas tocando notas disonantes, que se mezclaron con las risotadas de los alumnos. Luego, el plumoso animal estiró su cogote hasta el techo sin llegar a atravesarlo. y comenzó a hacer todo tipo de muecas y gorjeos

-¡NO AGUANTO MÁS A ESTE AVE... AVES... TRUZ!, . Escuchando el alboroto de los niños, grito: ¡SILENCIO! – Y tomando bruscamente del brazo a uno de sus alumnos y poniéndolos en fila a los otros les dijo .-¡VAMOS!- y salieron al patio. Cuando todos estuvieron fuera del salón, cerró la puerta de un portazo.

El avestruz se quedó solo y al cabo de unas horas, comenzó a sentirse triste. Se habían olvidado de él. Nadie vino a buscarlo. Espió por el ojo de la cerradura, pero nada ni nadie.

Una lágrima gruesa cayó al suelo, luego otra y otra.

Me mandaron a llamar urgente.

-Se rompió un caño del agua y se está inundando la escuela- me dijeron. Por debajo de la puerta exterior de la escuela salía un torrente de agua hacia la vereda. Para Cruzar la calle, tenían que ponerse botas.

Llegué acompañada de mi marido al mismo tiempo llegaba el camión de los bomberos. Entramos juntos y nos siguieron algunos vecinos. Yo les iba informando donde se encontraban las cañerías.

La directora, que se había enterado por un alumno y no había podido comunicarse conmigo porque en ese momento la línea estaba ocupada, se vino con los ruleros puestos y en chancletas. Entró Asustada mirando a uno y otro lado. Al vernos se tranquilizó y le explicamos que : Todavía no descubrimos nada - y que nos íbamos a dividir en grupos para buscar la pérdida de agua.

Apenas terminamos de decir esto, escuchamos una suave melodía que nos guió hasta el salón de música.

-¡ EL AVESTRUZ!...¡NOS OLVIDAMOS DEL AVESTRUZ! - gritó de repente la directora, -POBRE ANIMAL- Decía alocadamente, y nos comentaba que el espécimen, al pasar toda la noche con los pies mojados debió haber levantado fiebre y esto le provocaría una neumonía y que director del Botánico debía estar en estos momentos muy enojado por su olvido, y quién sabe si volvería a prestarnos el animal.

Los presentes la miraron sin comprender una palabra. Yo, si, sabía de qué hablaba. Y adivinando el pensamiento de la directora me adelante y giré el picaporte de la sala de música.

Y allí lo ví, en un rincón, soplando una flauta. De ella salían notas dulcemente tristes. Se detuvo cuando llegaron los otros. Nos miró, con los párpados caídos y los ojos llenos de lágrimas. Se estiro y estiro hasta que nadie, ni yo misma supimos como desapareció.

En el patio central se escuchó el chapoteo. Un torbellino de agua. El animal daba vueltas en círculo sin poder

salir. Alguien, abrió la puerta en ese momento.

Y el avestruz se fue saltando, corriendo, mirando por arriba de los techos de las casas y gorjeando las notas musicales, por la misma calle donde el agua corría.

· Del Cuadernillo Nº 1 de Cuentos y Poesía “TRAS UN MURO DE SILENCIO”.2001

· www.susurrodelsierra.com.ar Sección Grandes para chicos 2009 Dir : Isabel Ali y Diploma por colaboración de la misma revista digital

ORIBE Y EL FANTASMA DE MARCOS

“En algún lugar de nuestro mundo

interior, soñamos con ansiada la Paz

Alvit Oillart

”1841. Plaza de Tucumán. Oribe, montado sobre su caballo, exhibe la cabeza de un hombre. Insertada sobre su lanza sangrienta, va salpicando el suelo con estrellas rojizas, marcando el camino del rojo punzó de la victoria.

Durante los días sucesivos, dará vuelta, alrededor de la misma, mostrando el rostro fantasmagórico, los ojos, aún abiertos y sin pupilas, que espantan a niños y mujeres. Repite, palabras amenazadoras, “para que lo oigan, quienes conspiren contra el Gobernador Juan Manuel de Rosas”, enardeciendo, cada vez más, el odio de los Unitarios. Creando espíritu de venganza”.

Desde ese momento, pasará muchas noches sin poder dormir. Pero, ya vencido por el agotamiento, sueña que una mujer le impide el paso a su caballo. Él, lo abalanza contra ella y la arroja al suelo.

En el envión la cabeza se suelta inesperadamente de la lanza y rueda por el suelo.

La mujer se reincorpora.

Al ver sus ojos cerrados, parece indefensa.

Baja de su caballo. Está convencido que ella se arrodillara ante sus pies y le implorará: - ¡Por Amor de dios, deje en paz a ese difunto!

De su conciencia equívoca y de esa boca desafiante, sale una voz de orden:

-¡Deje en paz, esta Alma!.

Oribe enfurece. Se retuerce entre las sábanas. Tira su lanza y alza su rebenque contra la mujer.

Un instante para terminar con esta pesadilla, pero la mirada de la mujer lo paraliza. Le impide bajar su brazo para golpearla.

Retrocede. Monta en su caballo y se marcha. Impregnado de sudor, de miedo. Se ve a sí mismo, yéndose. Riendo, con una carcajada nerviosa que se esparce por el aire, hasta perderse en el infinito del silencio.

La mujer se inclina y toma la cabeza, acariciando las pálidas mejillas. La envuelve en un paño oscuro y la acuna entre sus brazos.

Con las pupilas enrojecidas de llanto y de impotencia, se encamina

hacia Salta. Descalza por la alfombra verde, por la selva, por el suelo ardiente, soporta las inclemencias del tiempo, el frío de la noche, la amenaza de los pumas.

Sigue con sus pies descalzos sobre el suelo ardiente.

Ninguno de los dos repara en las heridas de los espinillos.

Él, sabe lo que ella busca, porque ha lo leído en su pensamiento. Busca, hallar la otra parte de Marcos y pronto lo encontrará. Sabe, que no le aterroriza el cuerpo deshecho por las rapiñas, la carne deforme y maloliente.

Pone la cabeza junto al resto y arma al hombre. Solo piensa en cavar un hoyo, para darle sepultura. No tiene herramientas, solo sus manos agrietadas, que abren un pequeño surco en la tierra árida. Sangran. Son inmunes al dolor. Y se hunden, cada vez más, cada vez más…

Arrastra al muerto y lo deposita en el fondo del pozo. Lo cubre de tierra y la humedece con sus lágrimas.

Oribe despierta. Sentado sobre el borde de la cama, observa sus manos. Tienen sangre. Es la sangre de Marcos que se escurre entre sus dedos. Su grito es como un tormento.

El sol comienza a despuntar. Un rayo de luz lo hiere en la frente. Él, lo esquiva. Lo esquiva siempre. Su mirada se pierde en el fondo de los recuerdos. Ve a la mujer de su sueño: La Fortunata García. Recuerda haberla visto rezar, sobre la tumba de Marcos. Rezar por él, por el hijo que queda. Escucha susurrarle al oido: Que su padre no vuelve. Que está con Tatita en el cielo.

Oribe, se ve reflejado en el muerto. El muerto, ahora, es él. Sus fuerzas se debilitan. Esta cansado de luchar con un fantasma.

Vuelve a despertar una y mil veces hasta que la pesadilla, lo envuelve y lo lleva como un remolino.

  • Título Original “MEMORIA PARA UN MÁRTIRde HISTORIAS CON HISTORIAS, 1998. Revista del taller literario de Autores Argentinos- coordinadora Maria Amelia Diaz. Municipalidad de Morón, Dirección de Cultura (Corregido en 2008) Publicado en Ning “Parnasus, patria de Artistas”, en Rincón de la Armonía y en otros lugares de Internet.

ALVIT OILLART : Nacida en 1955. Escritora, Maestra Jardinera, Profesora de folklore y Bibliotecaria. Reside en ituzaingó, pcia de Bs As.


Sobre esta noticia

Autor:
Alvit Oillart (1 noticias)
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Opinión
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