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"Mundo, Demonio y Carne" (BMG/Zafiro. 1970) El Disco Maldito de Los Brincos

10/02/2011 11:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El álbum que, rechazado por el público en su tiempo, se mantiene como una referencia del rock progresivo en habla hispana, y también en inglés

mundo demonio carne

En el ocaso de su carrera discográfica, Los Brincos vuelven a la carga en 1970 con la que se convertiría en la obra cumbre del pop español de los años sesenta y setenta.

Fernando Arbex, artífice original de Los Brincos y poseedor único del nombre de la banda desde la marcha en 1967 (no exenta de polémica) de Juan Pardo y Antonio Morales “Junior”, tenía en mente un monstruo que quedaría para siempre en los anales de la música rock progresivo en idioma español.

single contrabando

Sin embargo, para entender lo acontecido en 1970 con la difusión de esta nueva creación llamada “Mundo, Demonio y Carne”, Los Brincos sufrirían un período de transformación o de transición que abarcaría los años 1968 y 1969, época en la que la formación madrileña pasaría del pop yé-yé de toda la vida a una música rock mucho más seria y madura, cuando comienza a tomar forma el proyecto final tramado por el líder Arbex.

En 1968, Los Brincos habían publicado el fantástico álbum “Contrabando”, grabado en Londres de la mano del prestigioso productor Larry Page, que obtuvo sus correspondientes éxitos en 45 rpm: “El Pasaporte/So Good To Dance” (primer sencillo sin Juan ni Junior), “Lola/The Train” (proclamada canción del verano en España en 1967 y número uno en el mismo país durante ocho semanas) o el fabuloso “Nadie Te Quiere Ya/You Know”. Todos ellos éxitos con los que el grupo se mantenía en la élite del pop en castellano de aquella segunda mitad de los sesenta.

brincos

Tras la publicación de ese primer long-play de la segunda época brinquiana, en cuya grabación los miembros restantes más antíguos: Fernando Arbex (batería, voz) y Manuel González (bajista, voz), contaron con el apoyo de Ricky Morales (guitarra, voz) (hermano pequeño de Junior) y Vicente Martínez (guitarra, coros) (suplido por el también hermano de Junior Miguel Morales en 1968), Los Brincos seguirían las instrucciones de Zafiro, su compañía discográfica desde los inicios del grupo, de publicar una serie de sencillos que mantuviesen en el candelero a Los Brincos durante el máximo tiempo posible.

Y es que parece que a los directivos de Zafiro les encantaba la idea de ver competir, bajo el mismo sello, tanto a Los Brincos como a los ahora rivales Juan y Junior. Ambas formaciones entrarían en una batalla sin cuartel que terminaría, no obstante, por desgastar y desinflar a los dos grupos, en pos de la importante inyección económica que toda esta parafernalia discográfica y mediática suponía para la casa de discos.

Así, después de la publicación de los sencillos extraídos de “Contrabando”, Zafiro publica un sencillo tan poco inspirado como “Sol en Julio/Ananai”, un 45rpm bastante flojo y desangelado, salvado solamente por la cara B “Ananai”, pero fracaso total en las listas de ventas de música pop en España. Este sencillo manchó, sin lugar a dudas, el buen nombre que Los Brincos se habían forjado desde finales de 1964 con sus primeros éxitos. Y todo por seguir las exigencias del guión en esa absurda contienda con los ex compañeros de fatigas Juan y Junior.

Prestigio recuperado, en parte, por el más tarde divulgado single “Amiga Mía/Érase Una Vez”, trabajo sin paliativos más acertado que su predecesor. Dos piezas brillantes, si bien “Érase Una Vez” es la más destacada de las dos, injustamente, una vez más, colocada en la Cara B del sencillo, ya que “Amiga Mía” tenía un toque más comercial que la otra. No sería número uno, pero sí se traducía como un digno esfuerzo de la mejor banda pop de España de la época (con permiso del estupendo grupo barcelonés Lone Star, de Pedro Gené) y devolvía de paso a Los Brincos a las listas de éxitos.

gracias por tu amor

Pero todo esto no fue suficiente para derrotar a Juan y Junior en las listas de éxitos. Mientras éstos triunfaban con temas como “La Caza”, “Anduriña”, “Tiempo de Amor”, etc, Los Brincos publicaban el sencillo “Gracias Por Tu Amor/El Domingo”, que, por suerte, en menor medida, repitió el fiasco de “Sol en Julio”. En esta ocasión tenemos una decente y explosiva cara A en “Gracias por tu amor” canción ingenua de contenido chico-chica pero que vendría a entrar en las listas. “El Domingo”, sin embargo, se quedó como lo que era, una cara B, tan desastrosa como su predecesora “Sol en Julio”.

lola brincos

1969 abriría con el sencillo “Las Alegres Chicas de San Diego/Apolo”. Un single brillante y más que alentador, que destila pequeñas pistas de las influencias que Los Brincos iban atesorando a lo largo de estos últimos años de la década de los sesenta. Ya brillan bandas como The Doors o King Crisom en el panorama pop internacional, y el uso del órgano en “Apolo” da prueba de estas crecientes influencias. Íntegramente obra del bajista Manuel González, este nuevo trabajo pequeño de Los Brincos no obtiene el éxito esperado, pero dejará pistas de lo que se avecina.

Entonces llegaría “Oh Mamá” (distribuida como “Oh Mother!” En el mercado anglosajón). Vuelta a la temática ingenua y muy poco creíble para la antigüedad del grupo, pero que impactó en las listas de éxitos para los gustos más pop de aquel entonces. En la cara B figuraría la brillante y desconocida “La Fuente” de Miguel Morales; una balada con solera y cuidadosamente arreglada.

Con todo y con eso, los propios Brincos se sentían descontentos con toda esta dinámica desesperada de mantener el éxito fuera como fuese. A lo largo de estos dos años, y ya bien entrado 1969, los miembros del grupo habían ido evolucionando musicalmente. Un factor que pasará desapercibido a su casa discográfica, Zafiro, más partidaria de continuar publicando éxitos al uso que de complicarse la vida y arriesgar el presupuesto con proyectos más ambiciosos.

La cabeza inquieta y pensante de Fernando Arbex, no obstante, llevaba ya tiempo dándole vueltas a una idea que bien poco tenía que ver, la verdad sea dicha, con el esquema comercial seguido por Los Brincos a rajatabla desde los inicios de su carrera, y que bien parece, pretendían los directivos de Zafiro hacerles continuar hasta el final de la vida del grupo.

Todo comienza con el contacto de Arbex con Óscar Lazprilla, organista y compositor colombiano, ex miembro de grupos tan notables como The Ampex ó The Speakers en tierras latinoamericanas. Lazprilla era un consumado fan de Los Brincos desde sus inicios musicales al piano, y coincidió con Fernando Arbex en Madrid, donde comenzarían a charlar y a compartir afinidades musicales diversas. Responsable sería el teclista de Bogotá del creciente interés del líder de los Brincos por los ritmos latinos y un funky sabroso. Algo que desembocaría más tarde en la creación de Alacrán y Barrabás, de lo que hablaremos más tarde.

Con Oscar Lazprilla, Los Brincos se convierten en un quinteto, formado por Fernando Arbex, Manuel González, los hermanos Ricky y Miguel Morales, y el recién llegado pianista colombiano.

Un par de meses más tarde, Arbex comunica a Zafiro la idea de grabar un nuevo álbum, y pide permiso para que la discográfica envíe a Los Brincos a Londres, a fin de seguir buscando los mejores y más innovadores sonidos en la capital británica.

Zafiro accede, aunque desconfiado y algo reacio a eso de "buscar nuevos sonidos". Sólo por ser Los Brincos tendrían crédito para moverse a sus anchas por Londres, pero esto conllevaría un precio. Más valía que lo que grabaran fuera bueno, o mejor dicho, comercial, porque si no la confianza depositada en Arbex y compañía se esfumaría como el aire.

Trabajar lejos del control de la casa discográfica dio a Los Brincos la oportunidad de experimentar y trabajar con tranquilidad y autonomía, sin presiones directas.

Así pasaban los días. Se encerraban horas en el estudio. Ensayaban el material y grababan. Por la noche, después de cada sesión, los cinco miembros del grupo cenaban a las velas de un romántico y misterioso restaurante taitiano, en el que Los Brincos discutían sobre el trabajo del día, y el que se habría de desarrollar durante la jornada siguiente en el estudio de grabación. Al final de la velada, cada brinco se retiraría a su estancia para continuar en privado la noche, acompañado de una botellita de chivas.

Pasado un mes y medio, Los Brincos tenían ya grabado todo el material y desde Zafiro se esperaban impacientemente noticias. El producto resultante del trabajo en la capital de Gran Bretaña fue la elaboración de casi veinte canciones de larga duración (de más de tres minutos). Este dato ya de por sí perturbó a la directiva de la casa de discos. Qué harían con temas tan largos. Tendrían Los Brincos que meterse otra vez en el estudio y acortarlos. Pero Arbex y compañía no estaban por la labor, para nada, de hacer tal cosa. No mutilarían por nada del mundo esos temas en los que tanto empeño se había puesto en los últimos tiempos.

Zafiro recibió un comunicado de Arbex en el que éste informó sobre el esqueleto y contenido del nuevo proyecto. Serían un total de dieciséis temas, repartidos en un álbum de 9 canciones, íntegramente en español para España y Latinoamérica, y otro disco de 7 temas grabados íntegramente en inglés. El objetivo por parte de Fernando Arbex, no era otro que el de llegar al mayor público posible, con esa idea magna que llevaba tiempo obsesionándole.

Zafiro tembló al oír la noticia, pero aún estremeció más cuando recibe las canciones. Pese al cabreo inicial, después se dieron cuenta de que el material “no estaba mal del todo”, y que podrían salvar los muebles con “un par de singles resultones”. Así lo veían desde el punto de vista comercial y de casas de discos, en el que sólo valía vender la moto al gran público. Y los temas de larga duración, como los que los nuevos grupos de rock progresivo proponían, no eran compatibles con el clásico éxito del medio tiempo.

El monstruo se llamó “Mundo, Demonio y Carne” para el mercado hispano hablante, y “World, Evil & Body” para el público anglosajón. Al escuchar ambos trabajos, uno capta la melancolía y misterio que traslucen los diferentes temas del álbum, que salpican esa oscuridad realista y triste, aunque viva, que desprende Londres. Londres, protagonista de tantas historias de misterio como Jack El Destripador y tantas otras aventuras de la Inglaterra victoriana. Todas ellas con el Támesis de fondo, con la noche inglesa, con la niebla. Con los faros de ese coche a oscuras mientras atraviesa lentamente la calle. Con ese hombre que, tapado hasta los ojos con su abrigo negro, camina por la calle a la luz de alguna farola urbana, en plena noche.

Metáforas aparte, toda esta atmósfera londinense queda perfectamente captada en el nuevo trabajo de Los Brincos. Un disco conceptual, como aquellos álbumes de bandas influyentes en la banda, como The Kinks (“Lola Versus Powerman and The Money Goround”, Pie Records. 1970) o The Who (“Tommy”, MCA/Decca. 1969). Todos ellos discos con un tema social de trasfondo, dejando atrás las canciones típicamente sesenteras con temática chico-chica.

Y Los Brincos no eran una excepción. Ellos quisieron también seguir por este camino. Querían hablar de lo que pasaba en el mundo, de los valores humanos, de la sociedad de su tiempo. Y en ambas versiones de “Mundo, Demonio y Carne” lo hicieron.

La primera canción, la que abre y da nombre al álbum que nos ocupa, es una pieza de 12 minutos de duración. Una obra en sí misma dividida en tres partes, y que define todo el concepto global del disco.

Mundo Demonio y Carne conseguiría dejar para la historia una obra que marcaría para siempre la tendencia del rock progresivo en castellano, y que dejaría el listón muy alto en cuanto a calidad se refi

La primera parte, que habla del Mundo (“Crazy World”), mediante una base de rock, con una animada línea de bajo y guitarra, sumado al teclado con solera de Lazprilla. Un tema que habla de cabezas sin rostro, de cómo las personas vivimos globalizadas, con una aparente felicidad y despreocupación, mientras lo que hacemos realmente, sin darnos cuenta, es responder a los intereses de unas pocas personas que disfrutan agrupando a las masas a su gusto y forma.

Después llega la parte del Demonio (“Angel Felt”), que viene tras la caída a un abismo sin fin, con unas voces humanas que gritan mientras se pierden en los avernos, en las cavidades más profundas de la tierra.

Está dividida esta pieza a su vez en dos canciones. La primera, que presenta a la figura del Diablo como un ente despiadado y cruel. La segunda (“Hell´s Door”), mediante una melancólica melodía, que lo retrata como un ser cabal y sabio que, lejos de ser un enemigo de esas almas caídas, puede ayudarlas a lidiar con la maldad del mundo, combatiéndola con más maldad. O dicho de otra manera: en el mundo, malvado de por sí, se necesita al menos una pequeña dosis de maldad para poder sobrevivir. Eso es, al menos, lo que creemos que la letra de este fragmento pretende comunicar.

Por último, la parte que concierne a la Carne (“Body and Soul”). En ella expone a la mujer y, una por una, los diferentes miembros del cuerpo femenino. El cuerpo y las diferentes percepciones a través de los sentidos. Una suave pieza que desemboca en una dulce tormenta, con la que nos fundimos, dejándonos llevar hasta el final de la misma, sintiendo sutil la caricia del canto de las gaviotas del final. Transmite la sensación de ser el desenlace de un viaje por las entrañas de la vida y la muerte, tras el que nos hallamos en un estado de letargo indescriptible.

Vive la Realidad” (llamada “Keep on Loving me” ó “Reality” en su versión inglesa) es la segunda pista del álbum en su versión castellana. Una alegre canción de medio tiempo, cuyo ritmo festivo recuerda al reagge, ayuda a digerir la intensidad del tema anterior.

“Hermano Ismael” es un experimento bíblico-filosófico de Fernando Arbex que, si bien pudiera ser el tema más flojo del álbum a nivel musical, aporta al mismo tiempo un toque de serenidad importante, añadiendo un cariz variopinto que enriquece al conjunto de la obra.

Con “Esa Mujer” llega una de las piezas cumbre de este trabajo. Una increíble balada, cuya sección de cuerda, orquestada, dicho sea de paso, por el gran músico Augusto Algueró, (fallecido recientemente) desata una serie de emociones casi inenarrable. Crea una atmósfera que puede incluso acongojar a quien la escucha, provocando una catarsis final. Nos hace imaginar bravas aguas chocando contra un acantilado. Una historia de amor y desamor. Nos vuelve a trasladar la idea del mundo y de lo solas que están las personas que viven en él, expuestas a los peligros y a las vivencias que nos esperan.

El quinto tema de la versión en español es “Jenny La Genio” (“Jenny Miss Genious” en versión inglesa) habla, alegóricamente, sobre la prostitución. Un tema desenfadado y alegre, de los más comerciales del álbum.

fernando mundo, demonio carne

Ahora arriba “Emancipación” (“Emancipation”) la mejor canción del disco, junto con “Esa Mujer” y el tema que apertura la obra. Una pieza que prosigue con el concepto de la existencia, la maldad y las miserias de la vida real. Las miserias y también las cosas buenas. La idea de ser independiente y de aprender y crecer por uno mismo, viendo lo bueno y lo malo en la vida. Y además una frase al final de la letra “No quiero amar por dinero”, que nos remite nuevamente a la prostitución. Cuando alguien se prostituye, a cualquier nivel, depende de otra persona. Una persona que somete y obliga; que oprime y explota. Todo a cambio de nada. “Emancipación” es un canto a la libertad de ser uno mismo, y de afrontar la vida sin temor a equivocarnos.

brincos

“Carmen” Es la séptima canción de “Mundo, Demonio y Carne”. Al igual que “Esa mujer”, habla de los sentimientos de amor, pero esta vez de un modo más inocente e ingenuo. El amor en su despertar; el amor puro. Una deliciosa melodía acompañada por una guitarra acústica y una sección de cuerda (orquestada por el mismo Algueró, al igual que el resto de la música del álbum). Además incluye un silbido bucólico y envolvente, que nos traslada al campo, al bosque, en mitad de un día soleado y apacible.

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“Butterfly”, la octava pista del disco. Un tema alegre también que habla, nuevamente, de la libertad. Del vuelo de la vida; del crecimiento vital.

Y con “Kamasutra” cerramos la versión en español de “Mundo, Demonio Y Carne”. Un tema controvertido y, sin duda, llamativo, además de atrevido. No fue plato de buen gusto para la discográfica que, en aquellos tiempos de tardía dictadura franquista, no digirió demasiado bien el título y contenido de este tema. Cabe destacar lo visceral de sus guitarras y el calor de sus bongos, que nos transportan a los arenes de marajás del medio oriente. Un tema de lo más original, que aún hoy día sigue sorprendiendo a quienes lo escuchan por primera vez.

En cuanto a “World, Evil & Body”, la versión inglesa, destacan los temas “Body Money Love” de Fernando Arbex; y por otro lado: Misery and Pain y I Don´t Know What to Do de Oscar Lazprilla

Como ocurre con el resto de piezas de esta gran obra. Cada vez que se reproducen todas y cada una de sus canciones, se experimentan y perciben cosas nuevas. Un disco mágico que no debería pasar desapercibido para ningún amante de la música, pop o no pop; progresiva o más comercial. Este disco es para todo el mundo.

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Y de esta forma lo veía el buque insignia del proyecto, Fernando Arbex, quien siempre tuvo una gran fe en Los Brincos, y que tenía la esperanza de que, finalmente, el mundo entero conociera a la banda gracias a este nuevo trabajo.

Si bien no lograría encumbrar Mundo Demonio y Carne en las listas de éxitos, sí conseguiría dejar para la historia una obra que marcaría para siempre la tendencia del rock progresivo en castellano, y que dejaría el listón muy alto en cuanto a calidad se refiere.

Como dato curioso e informativo, cabe mencionar los sencillos publicados por Zafiro a fin de promocionar el álbum.

En primer lugar, un sencillo fresco, alegre y optimista Vive la Realidad / Jenny la Genio. Posiblemente, el último éxito de Los Brincos. En el mercado británico, publicarían el mismo sencillo adaptado al inglés. En este caso el resultado sería Reality / Jenny Miss Genius.

Dos meses más tarde vería la luz un nuevo sencillo: Esa Mujer / Hermano Ismael. Dos temas ya descritos anteriormente. Consideramos una lástima que la cara A no llegase al número uno en todo el mundo de habla hispana. La calidad de ese tema habla por sí misma.

Un par de singles serían distribuidos en los siguientes meses. Por un lado el desangelado Más Alegre / Story of Glory, que cerraba oficialmente la carrera en 45 rpm de Los Brincos, y por otro la edición, en 1971, del sencillo Pareces Gitana / Flamenco. En este último caso, la cara A corresponde a un outtake (canción descartada) del segundo álbum de los Brincos en su primera época. La cara B es nada menos que el primer número uno de la banda en España allá por el final de 1964. Fue éste un sencillo póstumo e irrelevante, que pasaría sin pena ni gloria por las listas de éxitos en España.

A la apatía del público debemos añadir algunos problemas menores con la censura, concernientes a la portada de Mundo, Demonio y Carne. Y es que Arbex presentó una ilustración de los cinco miembros de Los Brincos con el torso desnudo. Portada con la que el sistema “ordenante” de la época se ensañaría. Y finalmente se decidió sustituir esta portada por la que sería la cubierta definitiva, una pintura del impresionista chileno Claudio Bravo, que supo captar brillantemente el feeling de la obra, incluyendo una imagen de un cerebro en descomposición, que representa al mundo en decadencia, y una ninfa posada sobre un bosque imaginario. Retrataría a la perfección el espíritu general de Mundo, Demonio y Carne, pese a que no fuera la portada que Arbex soñaba.

Y así terminarían apagándose Los Brincos. Una banda que lo había sido todo para el pop español desde 1964. Después de la disolución del grupo, cada miembro de la banda decidió dedicarse a un diferente menester.

alacran

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Fernando Arbex siguió adelante con un nuevo proyecto musical: Alacrán, acompañado por Oscar Lazprilla a los teclados e Iñaki Egaña (ex integrante de los bilbaínos Los Buenos) a las guitarras. Resultado de esta asociación post-brincos fue el álbum homónimo correspondiente. Lleno de rock latino y funky, al igual que ocurriera en el siguiente proyecto de Arbex, apenas un par de años más tarde: Barrabás.

Barrabás fue el proyecto al que Arbex dedicaría la mayor parte de sus esfuerzos en la década de los setenta. Para este proyecto contó con Egaña, los hermanos Morales (Ricky y Miguel) y varios músicos conocidos en el panorama pop español de entonces. Fernando Arbex comenzaría tocando la batería y terminaría dedicándose exclusivamente a labores de composición y producción. Esta banda logró auténticos hits en Estados Unidos y Latinoamérica, como Woman, Hi-Jack ó Wild Safari.

barrabas

Demostrada queda, por tanto, la importancia de Los Brincos para el rock español y de habla hispana y de Fernando Arbex y Juan Pardo para las generaciones futuras, como ejemplo de auténticos genios de la composición.


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Kire Simons (11 noticias)
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