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Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010: Cuando el destino nos alcanza

31/01/2010 08:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Que el balón ruede. En un grupo equilibrado pero no imposible, la selección mexicana de futbol alista sus armas para enfrentar a Sudáfrica, Uruguay y Francia, en búsqueda de la gloria mundialista

El 11 de junio, en Johannesburgo, el silbatazo inaugural de la Copa del Mundo verá a Sudáfrica y México, dos equipos de alma verde, enfrentarse por la primera cosecha de puntos en el primer mundial celebrado en el continente africano. Muy probablemente, un mexicano se encargará de dar el toque inicial a la pelota y entonces se reavivará la pasión por el deporte más popular del planeta.

Desde que se conoció el destino del Tricolor, el grupo de México (conformado también por Sudáfrica, Uruguay y Francia) pinta como uno de los más parejos de la competencia. Primeramente, porque parece ser el único donde el cabeza de serie no es candidato para pasar a la siguiente fase. Después, porque de hecho tiene a un grande “espurio” como Francia, que parece llegar a ocupar el lugar de verdadera potencia que la FIFA le había negado en los biombos, quizá como castigo al penoso episodio de la mano de Henry en su calificación contra Irlanda.

El pelotón de México no es para nada cómodo, pero mezclando la objetividad con la ilusión, le presenta oportunidades. Sí, tiene a dos campeones del mundo en sus filas, que suman tres galardones en mundiales (1930, 1950, 1998), y claro que abrir la competencia contra el anfitrión no es tarea fácil. Juegan en contra el nerviosismo, la ansiedad, el ambiente localista y por supuesto la presión de conseguir un resultado favorable desde el principio. Pero el Mundial es un torneo de pocos partidos y es prácticamente indispensable empezar ganando. México ha demostrado que la condición de visitante le pesa, pero también debe reconocer que jugara todo el campeonato en tierras ajenas. Y es que el futbolista que se precie de ser un atleta al tope y dispute el torneo más importante en el balompié debe prepararse mental, física, anímicamente para este momento. Un estadio abarrotado y millones de ojos siguiéndolo desde todos los rincones del orbe. México es superior a Sudáfrica, tiene los argumentos futbolísticos, los jugadores y la experiencia para vencerle, y así debe demostrarlo en ese primer enfrentamiento.

Construcción del estadio Ciudad del Fútbol, sede de la ceremonia de la inauguración y de la final del Mundial. Diseñado a imagen de una cesta africana tradicional, acogerá a 95 mil espectadores.

Si los verdes logran anotarse un triunfo inaugural, la selección nacional tendrá su oportunidad contra una escuadra francesa de alto calibre. México no arrancará como favorito, pero podrá plantear un partido inteligente y confiar en nulificar el armamento galo. La mayor ventaja para México es que Francia llega con un entrenador y un sistema de juego muy cuestionados, con el que los jugadores no parecen cuadrar. También debe considerarse que la selección nacional juega mejor contra rivales de alta jerarquía, mientras que sufre con los más débiles. El peligro es que la zaga mexicana no se ve aún con solvencia suficiente para frenar a Henry, Anelka, Benzema, Ribéry y compañía. El contraste de poder ofensivo entre una selección y otra es notable.

Esto da pie a considerar también la gran problemática de México durante el hexagonal: su falta de gol. México necesita encontrar una delantera confiable y contundente, que pueda capitalizar una zona de creación muy prometedora con el talento de Andrés Guardado, Giovanni Dos Santos y el indispensable Cuauhtémoc Blanco. Sea Guillermo Franco, Miguel Sabah, Nery Castillo, Carlos Vela… pero que alguno recuerde el camino a la red y haga buenas migas con el gol, como ya lo hizo una vez Luis Hernández.

En el partido final de la primera ronda, México y Uruguay se encuentran en igualdad de condiciones. De hecho, según un criterio estadístico, la selección mexicana ha salido airosa en los más recientes enfrentamientos entre ambos. Cabe recordar sus últimas victorias en Copa América, en instancias de eliminación: el 2-1 en Colombia 2001; además del sonoro 3-1 que los verdes les propinaron durante el partido por el tercer lugar en la edición de Venezuela 2007. Aunque Uruguay cuenta con grandes delanteros como Forlán y Suárez, los celestes llegan más a base de lucha y garra, que por un futbol brillante o mejor desplegado. Así que es muy posible que México pueda obtener un resultado positivo contra los charrúas que, cabe decir, fueron la selección que empleó más partidos eliminatorios para obtener su boleto a la justa. Pero el Tri deberá jugar no sólo con cabeza y técnica, sino con fortaleza y personalidad, porque no cabe amedrentarse en un juego como éste, definitivo para las dos escuadras.

Que el balón ruede. En un grupo equilibrado pero no imposible, la selección mexicana de futbol alista sus armas para enfrentar a Sudáfrica, Uruguay y Francia, en búsqueda de la gloria mundialista.

Si México logra llegar en un momento futbolístico pleno y supera el nivel mediocre que desarrolló en gran parte de la eliminatoria, si no hay lesiones, se encuentra el conjunto y los destellos individuales aparecen en el momento preciso, si Gio, Vela y Guardado están enchufados, y Cuauhtémoc despliega su maestría habitual, la transformación de la ilusión en un resultado es perfectamente posible. Para alcanzar ese tope hay tiempo, que debe ser aprovechado de manera óptima en la planeación estratégica, la selección de rivales, el acierto en los convocados para Sudáfrica y en la preparación física, táctica, psicológica y emocional de todos los involucrados.

Si estos factores se cristalizan en el campo de juego, México accedería al cuarto partido para enfrentarse a Nigeria o Argentina, probables clasificados del Grupo B. Siendo objetivos, ése es su nivel por ahora. Más allá de ese partido, lo siguiente podrá considerarse una gran campanada de la escuadra mexicana, una sorpresa más que agradable. Ya sin considerar quimeras o buenos deseos, hay que decir que México tiene argumentos para hacerle buenos partidos a cualquier grande, pero aún no sabe cómo imponerse al final. Así se vio con Argentina y con Alemania, en Mundiales pasados.

Ilusiona que no hemos visto el tope de esta selección mexicana. Ilusiona que no hemos visto toda la magia de Guardado, Dos Santos, Vela y las últimas pinceladas de Blanco en tierras sudafricanas. Pero nos devuelve a la tierra ver el tope de otros, como Brasil, España, Alemania y Holanda. Contra ellos, a ellos hay que ganarles en los 90 minutos, en tiempos extras o en penales para aspirar a otra realidad futbolística. Y México, a esta hora, a unos meses de que ruede el balón, todavía queda en deuda para apuntarse como un combinado de honor en el concierto del futbol mundial.

Ni tanto que queme al santo...

> Hay quien polemizó por la colocación de México en el biombo de los “débiles”. Pero aunque México no es un potencial campeón del mundo, tampoco debe verse como un rival cómodo para cualquiera. Hay mucho de espejismo en la clasificación de la FIFA. México no era una de las 8 mejores selecciones del mundo hace cuatro años, pero ahora tampoco debe decirse que esté entre los lugares 25 y 32 de los clasificados. Para Sudáfrica 2010, puede decirse que no importó que México haya acudido sin interrupción a las 5 ediciones más recientes de la Copa del Mundo y que siempre llegara a octavos de final. O desde otra perspectiva, no importó que Estados Unidos quedara subcampeón en la última edición de la Copa Confederaciones: ambos estaban en el mismo biombo. Pero recordemos: se va a un Mundial a competir, no a esperar deshojando margaritas o con el rosario en mano que toque un grupo a modo.

La FIFA privilegió para la mayor parte de sus miembros un criterio geográfico en el acomodo, en una postura que trató de ser conciliadora, pero que no es del todo justa con el nivel real de accionar futbolístico de las escuadras. Con excepción de las selecciones de mayor prosapia --situadas como cabezas de grupo--, y con cierta condescendencia por equipos históricos como el argentino, la FIFA se lavó las manos y acomodó a sus agremiados procurando que no se encuentren países de la misma área geográfica. Así también, procuró que el Mundial no pierda emoción y seguidores viendo que las selecciones más fuertes del mundo se eliminen en fases de grupos.

No obstante, el tiro podría salirles por la culata. Así como el grupo de México se presenta parejo, ¿qué tal el horizonte de Brasil? No tiene nada de bello. Se enfrentará a Portugal y Costa de Marfil, dos selecciones con aspiraciones serias para colarse en las últimas instancias del Mundial, en un sector que ya se ha ganado el mote de Grupo de la Muerte. El Penta es el Penta, sí, pero cuando el balón rueda, todo puede pasar.

La ironía más bella

> Charlize Theron fue invitada para presentar el sorteo de grupos de Sudáfrica 2010. Cuando la bella sudafricana extrajo el nombre de Francia durante uno de los ensayos del evento, dijo a los micrófonos: “Irlanda”. Esto, en clara alusión al polémico repechaje en que los galos consiguieron su pase al Mundial frente a los irlandeses, literalmente, de la mano de Thierry Henry.


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Autor:
Ariel (3890 noticias)
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Nota de prensa
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