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Ha muerto Augusto Boal

08/05/2009 16:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El dramaturgo brasileño Augusto Boal, Embajador Mundial del Teatro de la UNESCO, falleció el 2 de mayo, en Río de Janeiro, a los 78 años.

El dramaturgo brasileño Augusto Boal, Embajador Mundial del Teatro de la UNESCO, falleció el dia 2 de mayo en Río de Janeiro a los 78 años, a causa de una insuficiencia respiratoria, segun informaron sus familiares.

El fundador del llamado "Teatro del Oprimido", un revolucionario método de enseñanza teatral y de escenificación, sufría leucemia y estaba internado desde el pasado martes por problemas respiratorios, informó EFE.

Entre 1971 y 1980 escapó de la persecución del régimen militar brasileño y vivió exiliado en Argentina, Estados Unidos y en Francia, donde enseñó sus técnicas en  Universidad de La Sorbona de Paris.

El "Teatro del Oprimido" supuso la semilla de algunas corrientes del teatro moderno, que convierten al espectador en parte activa de la pieza teatral.

El pasado marzo, ya aquejado y debilitado por el cáncer, recibió el reconocimiento de "Embajador Mundial del Teatro" de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).Y redacto el escrito que este año se leyo en el día mundial del teatro:

  Mensaje de Augusto Boal para el Día Mundial del Teatro

(27 de Marzo de 2009)

Todas las sociedades humanas son espectaculares en su vida cotidiana y producen

espectáculos en momentos especiales. Son espectaculares como forma de organización social

y producen espectáculos como este que ustedes han venido a ver.

Aunque inconscientemente, las relaciones humanas se estructuran de forma teatral: el uso del

espacio, el lenguaje del cuerpo, la elección de las palabras y la modulación de las voces, la

confrontación de ideas y pasiones, todo lo que hacemos en el escenario lo hacemos siempre

en nuestras vidas: ¡nosotros somos teatro!

No sólo las bodas y los funerales son espectáculos, también los rituales cotidianos que, por su

familiaridad, no nos llegan a la consciencia. No sólo pompas, sino también el café de la

mañana y los buenos días, los tímidos enamoramientos, los grandes conflictos pasionales, una

sesión del Senado o una reunión diplomática; todo es teatro.

Una de las principales funciones de nuestro arte es hacer conscientes esos espectáculos de la

vida diaria donde los actores son los propios espectadores y el escenario es la platea y la

platea, escenario. Somos todos artistas: haciendo teatro, aprendemos a ver aquello que resalta

Mensaje de Augusto Boal para el Día Mundial del Teatro del año 2009

a los ojos, pero que somos incapaces de ver al estar tan habituados a mirarlo. Lo que nos es

familiar se convierte en invisible: hacer teatro, al contrario, ilumina el escenario de nuestra

vida cotidiana.

En septiembre del año pasado fuimos sorprendidos por una revelación teatral: nosotros

pensábamos que vivíamos en un mundo seguro, a pesar de las guerras, genocidios,

hecatombes y torturas que estaban acaeciendo, sí, pero lejos de nosotros, en países distantes

y salvajes. Nosotros que vivíamos seguros con nuestro dinero guardado en un banco

respetable o en las manos de un honesto corredor de Bolsa, fuimos informados de que ese

dinero no existía, era virtual, fea ficción de algunos economistas que no eran ficción, ni eran

seguros, ni respetables. No pasaba de ser mal teatro con triste enredo, donde pocos ganaban

mucho y muchos perdían todo. Políticos de los países ricos se encerraban en reuniones

secretas y de ahí salían con soluciones mágicas. Nosotros, las víctimas de sus decisiones,

continuábamos de espectadores sentados en la última fila de las gradas.

Veinte años atrás, yo dirigí Fedra de Racine, en Río de Janeiro. El escenario era pobre: en el

suelo, pieles de vaca, alrededor, bambúes. Antes de comenzar el espectáculo, les decía a mis

actores: Ahora acaba la ficción que hacemos en el día a día. Cuando crucemos esos

bambúes, allá en el escenario, ninguno de vosotros tiene el derecho de mentir. El Teatro es la

Verdad Escondida.”

Viendo el mundo, además de las apariencias, vemos a opresores y oprimidos en todas las

sociedades, etnias, géneros, clases y castas, vemos el mundo injusto y cruel. Tenemos la

obligación de inventar otro mundo porque sabemos que otro mundo es posible. Pero nos

incumbe a nosotros el construirlo con nuestras manos entrando en escena, en el escenario y

en la vida.

Asistan al espectáculo que va a comenzar; después, en sus casas con sus amigos, hagan sus

obras ustedes mismos y vean lo que jamás pudieron ver: aquello que salta a nuestros ojos. El

teatro no puede ser solamente un evento, ¡es forma de vida!

Actores somos todos nosotros, el ciudadano no es aquel que vive en sociedad: ¡es aquel que

la transforma!


Sobre esta noticia

Autor:
Marcelio (3 noticias)
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