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Un moderno bandolero andaluz

03/01/2011 14:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las playas del litoral gaditano, en Conil de la Frontera, sólo conocían la avalancha de pateras y de turistas. Pero también se descubrió un faenar subrepticio con la droga

Isidro Suárez, Tipógrafo del Far West

http://www.lavozdigital.es/cadiz/20081031/ciudadanos/marruecos-extradita-lider-banda-20081031.html "El Follarranas"

Uno, que está orgulloso de ser conileño consor te -y con suerte-, que ahora pasa largas temporadas veraniegas en esa hermosa y acogedora villa marinera de Conil de la Frontera (Cádiz) -que no tiene nada que envidiar a ningún paraíso caribeño-, de ancestral raigambre de esforzadas y honestas collas de pesca (cuadrillas de jornaleros en los puertos, y también camperas y de turismo), recuerda que se había visto sorprendido por las noticias que la prensa gaditana dio los ya perdidos 8, 9 y 10 de diciembre del 2006 sobre lo ocurrido el 27 de octubre de ese mismo año con la ¿gesta? de unos contados conileños que, corrompidos por el dinero fácil, dejaron una gran mancha de chapapote de hachís embadurnando la memoria de todos sus muertos y la dignidad de todo honrado conileño y conileña viviente.

Y todo porque unos indeseables, en connivencia con ese chapapote de resina tóxica de hachís, con familiares y amiguetes, habían roto dos sacos: el de la avaricia y el de la droga que desparramaron entre las gentes del hermoso pueblo que les vio nacer, y los turistas que tantísimo dinero dejan allí todos los años. Ahora son ellos los que están en el talego. Todo su pueblo y sus inmensas playas de impolutas aguas, atiborradas siempre de turistas durante buena parte del año, se sintieron manchados y humillados por esa lacra social de "chapapoteros" narcotraficantes autóctonos. Ninguno de sus acogedores y laboriosos lugareños es merecedor de ser vilmente maculado con tamaña depravación sembrada por doquier entre la población de mayores y jóvenes de toda La Janda y sus viajeros visitantes; sobre todo en Los Caños de Meca, metidos ya en el Cabo de Trafalgar con la resina de la planta cannabis hembra, cuya dosis contiene el malhadado THC (tetrahidrocannabinol), suficiente como para ser superior a otra porción igual de marihuana sin procesar.

Pero la sorpresa de este plumífero escribidor no sólo fue que alguien como ese conileño, El Follarranas, subordinado al dinero fácil de la droga, introdujera hachís en Conil y toda La Janda proveniente del muy cercano litoral marroquí. Más sorpresivo fue que un joven conileño, con treinta años de edad entonces, haya sido el capo más poderoso de la droga zonal -además de Conil de la Frontera, en ese litoral jandeño están comprendidos Barbate y Vejer-, creador de una infraestructura, según los migueletes de La Benemérita, muy bien conformada que no se corresponde con la imagen que se tiene de cualquier hombre rústico que se supone con un bajo coeficiente intelectual que no le permitiría ninguna capacidad organizativa para pergeñar un organigrama delictivo tan eficaz como fue hasta entonces. Pero su mala hora, como a todo quisque que delinque, le llegó. Al conileño Follarranas le faltó la suficiente inteligencia como la que tuvo para delinquir librándose de la Justicia.

Ese conileño "narcochapapotero", Pedro Heredia Brenes, El Follarranas, había creado una infraestructura para la introducción y distribución de la droga que para sí quisieran muchos estrategas políticos y policiales; la infraestructura, claro. Con tan sólo treinta años de edad ha hecho que las autoridades del orden público reconocieran que "había fundado una organización activa, estructurada y perfectamente jerarquizada dedicada al tráfico de hachís y al blanqueo de capitales" -encima eso, manda huevos, ya que el blanqueo del dinero, parece ser, corría a cargo de su madre y su hermana, viviendo esta última en un piso concedido por los servicios sociales del ayuntamiento, según fuentes confirmadas por teléfono a este suscribiente Tipógrafo del Far West-; que en tan sólo un año tuvieron unos ingresos libres de impuestos -faltaría más- de 5, 3 millones de euros (unos 883 millones de pesetas).

Y uno se pregunta: ¿El Follarranas, el susodicho conileño Pedro Heredia Brenes, podía ser tan inteligente como para burlar toda la vigilancia que se dice que existía, y existe, por parte de los "migueletes" de La Benemérita en esa tan manida zona de alijos de droga y de inmigración ilegal como para que le dé tiempo a formar una infraestructura con ramificaciones hasta en Madrid, donde robaron alguno de los vehículos para transportar los alijos de hachís?; ¿Es posible que nadie haya podido percatarse antes de los movimientos de tales fichas para cortarle el resuello de inmediato en un movimiento de jaque mate al rey narcotraficante de La Janda?; ¿Cómo pudo medrar tanto en tan poco tiempo sin que se apercibiese nadie de ello? Da para mucho que pensar la cosa ¿..?

Parece ser que una gran mayoría del pueblo de Conil de la Frontera sabía, y otros se lo imaginaban, que con el tren de vida que llevaba toda la familia no se lo habían ganado trabajando en la dura faena como pescadores o en el campo como jornaleros, que es de lo que viven la gran mayoría de los conileños y conileñas, además del turismo, a cambio de un escaso jornal para ir tirando de la osamenta. Y es que, claro, esa gran mayoría, con mucha razón, se vuelven ciegos para no ver y mudos para no hablar. O sea que, ante un peligro latente, no saben o no contestan a ningún dios. A nadie le agrada verse involucrado en algo que luego puede lamentar. Y hacen muy bien, para eso están los Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado, que por eso y esa razón cobran.

De aquel bandolero cordobés, José María Pelagio Hinojosa Cobacho, llamado luego José María El Tempranillo, al que el pueblo llano consideraba como un Robin Hood porque robaba a los ricos para repartirlo entre los pobres, que halló la muerte en una emboscada a los 28 años de edad persiguiendo a su homólogo contemporáneo José María El Barberillo, decía el pueblo de él:

¡Quién lo diría, // que un rey manda en España! // ¡Quién lo diría, // cuando en la sierra manda José María!

Hacía tiempo que los "migueletes" de La Benemérita estaban sobre el rastro que iba dejando este otro José María El Tempranillo del siglo XXI. Quién iba a decir que toda una saga familiar (madre, hermana, tías, tíos, primos, cuñadas, cuñados, novias, amiguetes, etc. hasta un total de unas 26 personas, decían entonces) estuviese involucrada en la trama del hachís y del blanqueo de dinero.

El clan del capo El Follarranas estaba formado por esos familiares y amiguetes, vecinos de Conil, los cuales estaban hasta ahora a buen recaudo, ya que entonces no se habían descartado más detenciones. Aunque puede que eso no sea lo justo porque sea ley; pero debe ser ley porque es lo justo.

...podía ser tan inteligente como para burlar toda la vigilancia que se dice que existía, y existe, por parte de los "migueletes" de La Benemérita

Y es que nadie de Conil, en donde casi todos se conocen o tienen una constante de lazos de consanguinidad en sus apellidos, se tragaba que unos simples obreros del mar y del campo fardasen y campasen a sus anchas con sus lujosos vehículos y pequeñas embarcaciones para alijar, además de sus ostentosos chalés de fácil acceso estratégico a las playas en terrenos (algunos) no urbanizables y que uno no se explica cómo los municipales, en sus recorridos y barridos motorizados por el pueblo y extrarradio, no los guipasen antes de finalizar las obras en cuestión ¿..?

Por eso, también a éste, a El Follarranas, podríamos hacerle una traslación desde el siglo XXI hasta el XIX de José María El Tempranillo para tal parodia:

¡Quién lo diría, // que un rey manda en España! // ¡Quién lo diría, // que en Conil campase El Follarranas! // ¡Quién lo diría, // que madre, hermana y prole fueran telaraña! // ¡Quién lo diría, // que El Follarranas aspirase a tomar España! // ¡Quién lo diría, // que del escondite de Gijón, derecho fue a prisión! // ¡Quién lo diría, // que El Follarranas quedase con más ganas!

Allá por el mes de enero del 2008 comienza la lenta tarea de la justicia. Y "El Follarranas" con su estrategia: desvincular a su familia del enriquecimiento obtenido por el narcotráfico. Faltaría más ¿..?

HACE MUY POCO TIEMPO, LAS NOTICIAS NOS DICEN QUE:

Los dos cabecillas de la banda del Follarranas, que están siendo enjuiciados en la Audiencia Provincial junto a otros 21 supuestos integrantes de la organización, reconocieron hace muy pocos días haber participado en el alijo de 1.000 kilos de hachís que interrumpió la Guardia Civil en la playa de El Palmar el 27 de octubre de 2006. Pero la confesión de ambos estuvo acompañada de una exculpación de sus respectivos familiares, que son acusados por la Fiscalía de blanqueo de capitales y, en algunos casos, de ser partes activas en los trabajos de descarga de los cargamentos de droga.

Pedro Heredia Brenes, que da nombre a la banda, confesó haber acudido esa jornada a Marruecos para trasladar desde la costa africana al litoral gaditano la mercancía ilícita. Sólo respondió a las preguntas de su letrado y cuando fue interrogado por las personas que supuestamente lo contrataron, no quiso dar nombres. Y se escudó en su adicción a las drogas para explicar por qué traficaba con hachís, negando que su madre, su hermana y su cuñado se encargaran de la custodia del dinero obtenido y su posterior blanqueo; pese a que la Guardia Civil halló en las viviendas de estas personas elevadas cantidades de dinero en metálico, escondidas en fiambreras y bolsas de plástico.

Sebastián Fernández Bustos, alias Chano, que aparece en el organigrama de la banda conileña como otro de los cabecillas, también esgrimió su derecho a no responder salvo a las preguntas de su letrada, para confesar su participación en el alijo. Al igual que su estrecho colaborador, desvinculó a su familia de las ganancias obtenidas a través del narcotráfico. Y tampoco quiso identificar a las personas que lo habían contratado para hacer ese trabajo, alegando, por eso, mantener sus nombres en secreto y permaner con vida en prisión.

La banda del Follarranas ha sido la última gran organización de narcos gaditanos desmantelada en la provincia gaditana. La Guardia Civil estuvo durante meses investigando a sus integrantes, que forman parte de tres familias conileñas y, aunque los agentes sólo se incautaron de un cargamento, las pesquisas señalan que esa banda llegó a introducir por la costa 30 toneladas de hachís en sólo un año.

Y por cada 1.000 kilos que transportaban desde Marruecos, obtenían 120.000 euros, que repartían en función de la responsabilidad y posición que tenía cada miembro en una estructura jerárquica.

Y una orden de extradición: Uno de los tres cabecillas, José Manuel Trujillo, será el único que no podrá ser enjuiciado ahora. Se encuentra preso en Marruecos en donde trató de refugiarse la noche en la que comenzaron las primeras detenciones. Pero la Gendarmería marroquí, que colaboró con la Guardia Civil en esta operación, lo estaba esperando en la costa alauíta cuando "Fornel" regresaba a bordo de una embarcación. La Fiscalía solicita que se tramite su extradición, aunque pretende que se recoja testimonio suficiente en este juicio para poder formar una pieza suficiente que permita enjuiciarlo por un tribunal de la Audiencia Provincial en un futuro.


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