Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Mario Bermúdez escriba una noticia?

MitologÍa E Historicidad

15/12/2009 22:41 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El mito fundamental no es más que un grandioso

sueño que predice el futuro y sustenta el presente font-family:"Times New Roman", "serif"">

sin olvidar el pasado. font-family:"Times New Roman", "serif"">

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt">

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt">

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt">

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt">

normal"> El mito

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt">

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt">

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt">

normal"> 16.0pt;mso-bidi-font-size:13.0pt;font-family:"Times New Roman", "serif";

color:#365F91;mso-themecolor:accent1;mso-themeshade:191">

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> El diccionario define el mito como: Fábula, acción, leyenda, tradición alegórica, por lo común de carácter religioso; cosa inverosímil. Implícitamente se puede deducir que el mito carece de veracidad; pero también el diccionario señala que es una fábula o alegoría, lo que claramente significa que en el

normal">fondo contiene la verdad, sustentada en la realidad de argumentos ejemplarizantes. Ahora, es bien cierto que los más grandes mitos se han relacionado con las divinidades, únicamente porque por su esencia implican un carácter demostrativo y argumental para justificar la

normal">existencia real de lo divino y de lo sobrenatural. De tal suerte se tiene que los más representativos libros se enmarcan dentro del concepto mitológico, convirtiéndose en escritos sagrados, es decir, que explican, justifican y relacionan a las divinidades y a los hechos sobrenaturales con el propio devenir del homo sapiens. Dentro de este género mítico se destacan, por supuesto, La Biblia, El Corán, El Zend-Avesta, Los Vedas, El Libro de los Muertos y El Código de Manú, entre otros. Las ortodoxias religiosas han convertido a los libros no canónicos, peyorativamente, como textos mitológicos y paganos, proclives a las malas acciones. Entre la literatura denominada profana, se destacan principalmente La Ilíada y La Odisea, de Homero, que narran las perennes guerras entre los hombres, pero en donde los dioses y semidioses intervienen abiertamente. Cabe anotar, que los libros de carácter mitológico fueron vistos, desde una cosmovisión primitiva, como la manera de interpretar la propia historia de los pueblos, debido al carácter mágico de la psique humana.

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt">

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> En consecuencia, el mito es una tendencia constante en la que el homo sapiens diviniza una serie de hechos naturales, para lograr magnificar e interpretar su sentido histórico, antes que todo, a su pueblo, sustentando el poder, la protección y hasta el castigo de determinados dioses; aún, los mismos hechos humanos adquieren connotaciones grandiosas, creando héroes, semidioses y espíritus menores, ya sea de carácter protector o adversario. Las leyes físicas quedan en un segundo plano, y se convierten en codependientes de las leyes sobrenaturales, de tal forma que, en últimas, todo tiene una explicación que depende directa o indirectamente de la voluntad de los dioses. En el mito, la realidad no es vista como tal, sino como una interpretación verídica de lo sobrenatural y de lo divino. Una clara demostración de tal hecho, aunque sucedida ya en nuestra era, fue la alquimia, que pretendía convertir los metales burdos en oro, a base de rezos, magia y ensalmos. Hoy en día, esa magia primitiva convertida en ciencia, ha logrado entender muchas leyes de la naturaleza y ha sido capaz de realizar procesos complejos de transformación en la materia, tal como lo soñaron los alquimistas, utilizando, por ejemplo, los aceleradores de partículas, que para un homo sapiens primitivo sería dios o un artilugio divino.

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt">

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt">

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> El mito esencialmente cuenta la historia, las peripecias y las hazañas de unos seres superiores y su relación con los humanos; estos seres que poseen ciertos poderes como la ubicuidad, la invisibilidad, la eternidad, la juventud perenne, la clarividencia, fuerza descomunal, atributos físicos de beldad o de monstruosidad, poder para hacer aparecer o desaparece objetos a su arbitrio, capacidad de leer la mente de los demás. Los seres mitológicos toman aspectos multiformes, ya que se presentan como humanos, o como híbridos entre hombres y bestias, apareciendo con alas, cuernos, rabo, garras y pezuñas, entre otros. Todo resulta del imperioso deseo de la especie humana por tener para sí los atributos que más admira en otras criaturas, ya que el homo sapiens es físicamente un ser débil, cuya única maravilla es una pequeña masa del cerebro que produce el intelecto; con esta maravilla ha logrado hacer del mito una realidad en muchos aspectos. En conclusión, al héroe mitológico se le adjudican atributos imposibles en un ser humano sin que pierda ese componente psíquico del homo sapiens; pues aunque el héroe mitológico tenga un aspecto diferente al de un hombre, su comportamiento, con sus pasiones, angustias, dolores, envidias, belicosidad, y, sobre todo, la sensación de desamparo, es la optimización del sentimiento humano. El homo sapiens está siempre dispuesto a suplir las carencias, y ante la inmediata imposibilidad de adquirir los atributos sobrenaturales que lo identifican con la divinidad, recurre a su intelecto para crear y recrear, para mutar, y así suplir, aunque sea imaginariamente, dichas carencias y expectativas. En los momentos de dificultades, de tristeza y de desesperanza, el homo sapiens recurre a esa ayuda imaginaria externa y superior que podrá paliar su eterno sufrimiento, e imagina que las deidades pondrán a su alcance los medios para hacer posible el cumplimiento de sus expectativas y la búsqueda de la felicidad. Cuando recurre a los hechos mágicos, está simplemente intentando resolver su problema de manera angustiosa, creyendo que la magia como manifestación de lo sobrenatural, romperá, cambiará o, al menos, paliará sus problemas. Esto explica que ante la imposibilidad de resolver problemas que escapan a su voluntad, el homo sapiens tenga que invocar a los entes superiores, justificando la aparición de divinidades protectoras o adversarias. Así que, por ejemplo, la lluvia es una divinidad benigna porque contribuye con los cultivos y el pastoreo, pero la tormenta es una deidad maligna porque destruye las aldeas, los cultivos y los rebaños. Ante circunstancias tan adversas, el homo sápanes se ve abocado a dos hechos: el primero, a invocar el poder de la divinidad benigna para que venza a la deidad maligna, planteándose de tal manera una dualidad cuyo basamento es la violencia, la opugnación. El segundo hecho puede ser que el homo sapiens trate de apaciguar a la deidad maligna, con el fin de ganarse su voluntad, para que los hechos sobrenaturales que causan la devastación, cesen. También puede plantearse en esta argumentación, que la divinidad en cuestión, lluvia-tormenta, sea una sola, y que cuando ella esté contenta con los actos humanos, se comporte benignamente, pero que cuando la deidad se enfurezca a consecuencia de la desobediencia humana, decida castigar de acuerdo a la gravedad de las infracciones. Aquí surge la moción de castigo y, por ende, de pecado, comenzando las primeras manifestaciones de moralidad. El mito, convertido en creencias, se transforma en la única interpretación posible de la existencia humana, y, a la vez, libera y desfoga psicológicamente todo el sentimiento de angustia, dolor, desamparo e impotencia, reprimidos en lo más profundo de la psique, convirtiéndolos, al menos transitoriamente, en esperanza positiva que pueda darle tranquilidad y que

normal">ilumine el sendero de la búsqueda de la felicidad. El homo sapiens es una especie de expectativas ontogénicas y filogénicas, que genera una dinámica colectiva fundamentada en los procesos individuales; por eso es, por decirlo así, un ser mitológicamente histórico, que pretende trascender y dimanar más allá de la realidad, extramuros de su entorno fisco e intelectual. Evidentemente, que esta imposibilidad física, la manifiesta en una posibilidad intelectiva que imaginariamente cumple con el papel de trascendencia y dimanación: Es esta la interpretación de lo divino y de lo sobrenatural.

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt">

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> La historia del Rey Midas, el mismo que cuando tocaba un objeto común lo convertía en oro, se ha hecho factible en la física cuántica. El mito de Ícaro, que pretendió volar hasta el sol, quemándoseles las alas y cayendo brutalmente a la tierra, se ha hecho realidad en las aeronaves, cohetes y transbordadores espaciales. Ahora, los grandes hechiceros, los cuales llamamos médicos cirujanos, son capaces de remplazar cualesquiera órganos dañados del cuerpo humano, y hasta hacen posible el milagro del rejuvenecimiento. Los dragones que lanzaban fuego sobre las ciudades enemigas, se han convertido en las bombas que pueden exterminar ciudades enteres con una sola obturación. La leyenda de los titanes, seres de extraordinaria fuerza, se manifiesta actualmente en las potentes grúas que construyen las antes imposibles torres de Babel. Se ha alcanzado y se ha traspasado aun, la capacidad de visión y la capacidad olfativa de ciertos animales. Los submarinos simulan las ballenas mágicas en cuyo interior van los marineros. La deidad lunar se ha rendido a los pies del ser humano, y la comunicación telepática se ha hecho inmediata a través de la computadora. Los griegos ya no tiene que recurrir a la fuente mágica para ver las competencias de los gladiadores en los Juegos Olímpicos, sino que el ciudadano común se sitúa enfrente de un televisor para ver lo que quiera en tiempo real, sin importar la distancia. El mito pasado se hizo realidad en nuestro presente, y, muy posiblemente, continuará convirtiéndose en realidad futura, colmando las expectativas del homo sapiens, supliendo sus anhelos, pero, ante todo, reforzando sus expectativas y su esperanza por alcanzar la

Más sobre

normal">idea mitológica de la felicidad. Pero todavía tenemos anhelos incumplidos, y aún estamos en cualquier parte del camino sin conocer el futuro aunque lo advirtamos, y por eso cargamos amuletos, pertenecemos a una determinada religión, invocamos a nuestros antepasados, creemos en el poder curativo de los taumaturgos, en la numerología, en la cábala, en el tarot, en el horóscopo, vieja herencia de los magos babilónicos, en los videntes, en el poder de las gemas y de los metales y una serie más de acciones y objetos, como crucifijos, estrellas, medias lunas y soles. Todo esto no es más que la misma cinta que nos conecta con el pasado, que se hace permanente e incuestionable en la psique humana, ya que el concepto de magia es uno de sus imponderables atributos. A pesar de los grandes avances científicos y tecnológicos, nuestra psique no puede escapar a la idea de que, aparte de nuestro entorno, existe un ente sobrenatural en donde todavía perviven las divinidades, que, de una o de otra manera, rigen el destino de la humanidad y del universo.

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> La mitología expresa el carácter psicológico e histórico de un pueblo, hasta el punto de que los escritos legendarios se convirtieron, y todavía lo son, en las fuentes primordiales para reconstruir la historicidad. Por ejemplo, en la mitología griega se destacan principalmente los siguientes elementos: ardides, metamorfosis de los seres, muerte accidental de algún ser amado, gigantes, monstruos de varias cabezas, serpientes, perros gigantescos, tareas y competencias sobrehumanas. Sobresalen, también, el reemplazo a través del engaño de los padres o tutores, la muerte prematura de los hijos e hijas, las venganzas implacables de los hijos que reivindican a sus madres, los padres que convierten en enemigos de sus propios hijos, disputas familiares por el poder, esposas y esposos infieles, relaciones incestuosas, fundación de ciudades, armas especiales, profetas y videntes, amantes humanos de las deidades, riesgos y excepciones sobre la inmortalidad, uso de talismanes poderosos, nacimientos insólitos, encierros en cavernas o en habitáculos. Ahora, hagamos una comparación de lo que se ve en el cine o en la televisión. ¡Sorprendente! ¿No? La psicología del ser humano no ha cambiado en absoluto, sin importar el tiempo y el espacio, a pesar del proceso cíclico de la historia humana; seguimos siendo los mismos aquí y allá, iguales los negros, los blancos, los amarillos, los mulatos. Pero, racionalmente, esto justifica el concepto de mitología humana en cualquier época y en cualquier parte, porque es producto únicamente del intelecto humano, pues, aunque suele redundante decirlo, es idéntico en todos los individuos y los colectivos del homo sapiens. Para utilizar una expresión de informática, el homo sapiens tiene programado indeleblemente, aunque modificable, el mismo sistema operativo, y sus evolución no son más que los programas de aplicación. En caso de que cambiase el sistema operativo, ya sea por uno mejor o por otro peor, simplemente, ya no seríamos homo sapiens, sino, indiscutiblemente, ¡otra especie!

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> Todas las religiones son esencialmente míticas, porque cumplen invariablemente los argumentos expuestos anteriormente, el elemento mitológico es trascendental: creencias en las divinidades, hechos sobrenaturales, seres taumatúrgicos, rituales mágicos, invocaciones de protección, admoniciones e imprecaciones y, especialmente, concepción de que todo el universo es una manifestación trascendente de un concepto superior denominado dios. En Occidente, especialmente entre los denominados indoeuropeos, La Biblia, en diferentes versiones, se ha convertido en el libro mitológico por excelencia; todo gracias a la cristianización romana. Este carácter mitológico se manifiesta, principalmente, en la argumentación de que su inspiración es divina, trasmitida a los hombres por Yahvé o Jehová directamente, a través de sueños, visiones, profetas, reyes y oráculos, como El Decálogo o El Arca de la Alianza. Amén, el libro sagrado presenta una serie de hechos y seres sobrenaturales y humanos especiales, con los que el pueblo hebreo recreó y justificó su historicidad, y en donde plasma las expectativas mesiánicas y la explicación del mundo; cosa idéntica pretende cualquier libro mitológico. En La Biblia leemos sobre sueños adivinatorios, carrozas de fuego, apertura de las aguas, genios, duendes, demonios, ángeles, devastaciones, milagros de los profetas, caída de alimento desde el cielo, visiones apocalípticas, entre otras. En El Corán, el libro religioso de los musulmanes, se aprecian similares manifestaciones mitológicas, incluyéndose como esencial la que argumenta que fue directamente el Arcángel Gabriel quien le dictó el texto sagrado a Mahoma. Concluyendo, el mito, aunque no expresa una realidad física concreta e idénticamente, justifica e interpreta, especialmente, el proceso histórico de un pueblo. De hecho, se puede argüir que el mito expresa una realidad psicológica, que de por sí es subjetiva de acuerdo a la cosmovisión que la interprete en un determinado tiempo y espacio. La historicidad es producto del mito, el mito es producto de la tradición, y ésta es resultado únicamente del comportamiento cultural de la época y del lugar, a la vez que el comportamiento cultural no es sino, definitivamente, el resultado de la pisque humana . Mientras que la historia, una pretendida ciencia posterior, acude a los métodos científicos para reconstruir el pasado y, de pronto, dinamizar el presente y el futuro, pero, en suma, ambas, historicidad e historia, no son más que el producto de la actividad intelectiva del homo sapiens. Sí, en el fondo de cada mito subyace la realidad, ya concreta, ya subjetiva, y por tal motivo se justifica que se trate de recomponer la historia a través de la mitología, utilizando como medios sin develar plenamente los libros mitológicos. El intelecto humano solamente pretender la adquisición de la expectativa final, bifurcándose en dos caminos que conducen, por diferente ruta, al mismo lugar: las creencias mitológicas o el argumento científico y empírico. Habrá quienes intenten combinar los dos caminos, ya que hubo y hay científicos decididamente

normal">mitológicos o religiosos y, también, hay chamanes que pretenden hacer ciencia; a éstos podríamos denominarlos

normal">alquimistas.

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> Otra de las peculiaridades de la mitología es su universalización, al fin y al cabo está creada por una sola especie que se ha hecho universal, pues los anhelos, las frustraciones, las angustias, el sufrimiento y las pasiones, entre otras, son aspectos conscientes del homo sapiens en cualquier parte y época, escasamente mutados de manera aleatoria, pero con el alma inalterable. La fusión cultural de los pueblos hace que el mito perviva, varíe y se expanda, ya sea por medio de la tradición oral o a través de los escritos. La fusión cultural y, primordialmente, el pisque humano, hacen que el mito sea universal, y que por ello, aunque pretendamos asombrarnos, nos topamos con leyendas similares en lugares apartados diametralmente en el tiempo y en el espacio. Ahora, la influencia cultural de los denominados indoeuropeos y de los llamados semitas a través de los tiempos, ha sido el vehículo primordial que ha trasportado el sustrato del mito ario, universalizándose de tal manera que en el fondo se ha convertido en una sola

normal">mitología cosmonatural, que refleja las conductas políticas, económicas y sociales de la sociedad contemporánea, con el dinamismo propio del devenir humano.

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> Por ejemplo, el mito de la creación, es decir, la teoría cosmogónica, que conocemos a través de la Biblia, igualmente se expresa, y con suma anterioridad, en los mitos ancestrales babilónicos. ¿Quién los tomó de quién?, podríamos plantearnos la pregunta, aunque se pueda inferir que fue primero el mito babilónico. El mito zoroástrico de la creación también es similar al mito babilónico y al bíblico, y presumiblemente más antiguo que éstos dos. Otro de los mitos que presentan una similitud extraordinaria es el del Paraíso, que muy posible llegue a ser el parsï o pairidaeza , según el Diccionario de la RAE, de de los persas. Las escrituras avésticas narran una época paradisiaca en la tierra en un país denominado Ariyana Vaejo, tierra de los aryas, la primera creación feliz de Ahura Mazda, y el cual gozaba de un clima primaveral en donde prosperaban las plantas y los animales de manera maravillosa. Empero, el dios maléfico Agra Mainyu, preso de envidia, condenó el paraíso de las delicias a diez meses consecutivos de un feroz invierno y con solamente dos de verano; por este motivo, los seres humanos que habitaban allí, los arios o aryas, tuvieron que emigrar hacia el sur, hacia las tierras de Persia, el actual Irán, y del Punjab en Pakistán.

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> El mito del diluvio universal, no solamente se expresa en La Biblia, sino que se manifiesta en los relatos de India y Persia. El mito del Gilgamesh, relata que los dioses bajan del cielo y fundan las cinco primeras ciudades, y que por la maldad de los hombres, las divinidades mismas descienden a la tierra para destruirlas como señal de castigo. Empero, los dioses acuerdan salvar a Ziusudra, el Noé babilónico, junto con su esposa. La pareja es advertida por sueños sobre el diluvio, y se les indica que deben construir una gran barca que los preservará de la inundación, ocasionada por el terrible diluvio. Ziusudra y su esposa seleccionan los animales que introducen en la barca para salvarlos de la inundación. El mito védico del diluvio es también similar, solamente, que tiene la variante que en cambio barca, los seres que deben ser salvos del diluvio son protegidos dentro de una gran caverna. Ahura Mazda le indica a Yima cómo construir el Var, la caverna, en donde se guarecerán él y su esposa junto con todos los animales que se hayan seleccionado para ser salvos del diluvio.

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> Ahora, sorprendentemente el mito del dios soteriológico presenta una similitud extraordinaria en las diferentes culturas que van desde India, pasando por el Oriente Próximo, la Península Helénica, la Península Itálica y llegando, incluso, a Europa Septentrional. Esta similitud es tan impresionante que los dioses soteriológicos tienden a confundirse y a unificarse, pues no se sabe si uno es el otro, o al contrario, o si los dos son uno solo, y así. El mito de las deidades soteriológicas se refiere a un dios hecho hombre, que sufre una pasión para salvar a la humanidad, que padece un sacrificio, muriendo abruptamente, que desciende a la parte inferior, que resucita y que retorna a donde la divinidad superior, repitiendo el ciclo de forma figurativa incontablemente. El mito de los dioses soteriológicos se manifiesta en el Mitra persa y romanizado, en el Adonis fenicio, en el Atis frigio, en el Osiris egipcio, en el Tammuz babilónico, en el Balder escandinavo y, por supuesto, que en el Jesús de procedencia incierta, tal vez judío, según la leyenda cristiana, producto de la magna sincretización de todos los demás dioses soteriológicos.

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> El mito de la Diosa Madre también se universaliza al compararse a la naturaleza, capaz de fecundar, dar y quitar la vida, con una madre. La Cibeles frigia, la Isis egipcia, la Ishtar Babilónica y la Astarté semítica, son las más preclaras representantes de la Diosa Madre. Debido a una interpretación machista, disfrazada de monoteísmo, el concepto de Diosa Madre no prosperó en el cristianismo, aunque subyace en la Virgen María. Las diosas madres han tenido a sus hijos de forma virginal, tal como se percibía en la naturaleza con las plantas, ya que nadie había comprendido su modo de procreación, imaginándose que se hacía de forma virginal, sin macho, o por generación espontánea.

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> Por último, el mito de la Trilogía Divina, se expresa en la Trimurti brahmánica, compuesta por Brahama, Vichnú y Siva, en el la trinidad egipcia de Amón, Mut y Khonsu, en el mito pre islámico de Allat, Ozza y Manat. Nuevamente el concepto trinitario se sincretiza en el cristianismo con la Divina Trinidad o la Trinitas, compuesta por El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo.

margin-left:0cm;text-align:justify;text-indent:19.85pt"> Mitos similares, a pesar de las diferentes épocas y espacios, demuestran su influencia preponderante y unificada en la religiosidad, las creencias comunes, en la tradición, en los conceptos filosóficos, en el comportamiento social y político y en las expectativas de la sociedad contemporánea. Se puede explicar esta unicidad debido a la expansión del mito ario por medio de las diferentes creencias religiosas que surgieron del mismo tronco. La mitología, como tal, modela una forma específica de cultura, crea los cánones de una forma de pensar, de creer y hasta de sentir, hace historicidad e historia, funda doctrinas y tuvo, sorprendentemente, la capacidad de particionar el sentido de la misma vida humana en ideologías como el materialismo, el idealismo y el espiritualismo, entre otras: Son todas diferentes visones que pretenden alcanzar la misma meta por diversos caminos. Obviamente que la mitología se ha transportado a través de la palabra escrita y hablada, para esparcirse como las semillas sobre un campo dispuesto siempre a abrigarlas y procrearlas en su seno: esta es la realidad y por eso decimos que la lengua crea cultura, mientras que la mitología fundamenta ideologías.

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11


Sobre esta noticia

Autor:
Mario Bermúdez (26 noticias)
Fuente:
alcorquid.com
Visitas:
284
Licencia:
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.