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El Mito de Júpiter, Heródoto, la Torre de Babel y los Zigurats

22/06/2019 12:02 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Dice el mito que los Gigantes, hijos de Titán, le declararon la guerra, y habiendo puesto unas montañas sobre otras, amenazaron escalar el cielo; pero Júpiter ayudado de sus hermanos, y de Hércules, exterminó con sus rayos a estos formidables enemigos

Lo anterior guarda analogía con el pasaje de la Biblia que habla de la Torre de Babel.

Heródoto en el libro I de su Historia, al describir Babilonia dice:  CLXXXI. El muro por la parte exterior es como la lóriga de la ciudad, y en la parte interior hay otro muro que también la ciñe, el cual es más estrecho que el otro, pero no mucho más débil. En medio de cada uno de los dos grandes cuarteles en que la ciudad se divide, hay levantados dos alcázares. En el uno está el palacio real, rodeado con un muro grande y de resistencia, y en el otro un templo de Júpiter Belo con sus puertas de bronce. Este templo, que todavía duraba en mis días, es cuadrado y cada uno de sus lados tiene dos estadios.

En medio de él se ve fabricada una torre maciza que tiene un estadio de altura y otro de espesor. Sobre esta se levanta otra segunda, después otra tercera, y así sucesivamente hasta llegar al número de ocho torres. Alrededor de todas ellas hay una escalera por la parte exterior, y en la mitad de las escaleras un rellano con asientos, donde pueden descansar los que suben. En la última torre se encuentra una capilla, y dentro de ella una gran cama magníficamente dispuesta, y a su lado una mesa de oro. No se ve allí estatua ninguna, y nadie puede quedarse de noche, fuera de una sola mujer, hija del país, a quien entre todas escoge el Dios, según refieren los Caldeos, que son sus sacerdotes.

También sucede lo mismo en Pátara de la Licia, donde la sacerdotisa, todo el tiempo que reside allí el oráculo, queda por la noche encerrada en el templo.

Heródoto, fue un ferviente devoto de los dioses griegos, era supersticioso, machista y puritano, describe parte de la cultura de la época en que se practicaba el rito iniciático de yacer durante el día, con la sacerdotisa que había dormido (yacido) durante la noche con la diosa o el dios correspondiente como algo obsceno, indecente y pecaminoso.

Cuando Heródoto describe las costumbres de Babilonia en estos templos, vuelve a mencionar a estas sacerdotisas, mezclando los ritos griegos con los babilonios, que ya aparecen señalados en la Epopeya de Gilgamesh, al hablar de las rameras del Templo de Ishtar.  

Un rito del que abomina en varias ocasiones Heródoto y que va a ser manipulado por los judíos mezclándolo con la prostitución hasta la saciedad.

Así lo describe: CXCIX. La costumbre más infame que hay entre los babilonios, es la de que toda mujer natural del país se prostituya una vez en la vida con algún forastero, estando sentada en el templo de Venus. (Ishtar)

Es verdad que muchas mujeres principales, orgullosas por su opulencia, se desdeñan de mezclarse en la turba con las demás, y lo que hacen es ir en un carruaje cubierto y quedarse cerca del templo, siguiéndolas una gran comitiva de criados.

La misoginia es tan antigua como la humanidad

Pero las otras, conformándose con el uso, se sientan en el templo, adornada la cabeza de cintas y cordoncillos, y al paso que las unas vienen, las otras se van.

Entre las filas de las mujeres quedan abiertas de una parte a otra unas como calles, tiradas a cordel, por las cuales van pasando los forasteros y escogen la que les agrada.

Después que una mujer se ha sentado allí, no vuelve a su casa hasta tanto que alguno la eche dinero en el regazo, y sacándola del templo satisfaga el objeto de su venida.

Al echar el dinero debe decirle: «Invoco en favor tuyo a la diosa Milita, » que este es el nombre que dan a Venus los asirios: no es lícito rehusar el dinero, sea mucho o poco, porque se le considera como una ofrenda sagrada. Ninguna mujer puede desechar al que la escoge, siendo indispensable que le siga, y después de cumplir con lo que debe a la diosa, se retira a su casa Desde entonces no es posible conquistarlas otra vez a fuerza de dones. Las que sobresalen por su hermosura, bien presto quedan desobligadas; pero las que no son bien parecidas, suelen tardar mucho tiempo en satisfacer a la ley, y no pocas permanecen allí por el espacio de tres y cuatro años. Una ley semejante está en uso en cierta parte de Chipre.

La Milita, Mylitta, Mullissu, Mullitu o Militta, es una interpretación libre del autor al que le recuerda Venus Afrodita y la descripción del rito la mezcla con las costumbres asociadas a ambas diosas del amor y el placer en Babilonia y Grecia.

Heródoto atribuye a Semíramis, la creación de Babilonia y del gran templo (Zigurat) que él erróneamente considera dedicado a Júpiter Belo, pero acto seguido señala que en él no hay estatua alguna, para más adelante inventarse una capilla dedicada al dios griego.

La mentira es evidente ya que todos los Zigurats conocidos, son coronados por una pequeña “capilla” que sólo contenía un altar y los babilonios no adoraban dioses extranjeros.

Queda claro que Heródoto era un chovinista griego y su historia está plagada de mentiras “piadosas” con tal de hacer propaganda de la grandeza de los griegos, algo muy habitual en los historiadores antiguos y en muchos de los modernos y contemporáneos.

 

@ordosgonzalo

 

gonzalo   alvarez-lago   garcia-teixeiro

 


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