Mis cuadernos fetiche
Era julio de 2007 y estando en París compré en el Centro Pompidou un cuaderno que en su portada y contraportada recogía la imagen de un código de barras. En él he ido escribiendo tareas. Las primeras datan del 2 de agosto de 2007. Y hoy es el día en que ese cuaderno está completo. Ya no caben más tareas. La primera que recogió fue la de formalizar el acuerdo anual con ETEO, hoy Enpresagintza, para el curso académico 2007-2008. La última ha sido la de profundizar en referencias académicas de storytelling.
Entre medias, por tanto, han sido cuatro años y medio. Ya veis, aquí el del blog y las tecnologías con su cuaderno de tareas de toda la vida. GTD casero que acaba por traducirse en un artefacto de elevada carga emocional. Pero como tantas otras cosas en la vida, este artefacto pasa al armario de las reliquias, a compartir espacio con otros cuadernos hermanos. Se distinguirá de ellos por su lagarto gigante de El Hierro y su logo de Firefox.
Porque uso dos tipos de cuadernos, unos para anotar lo que haga falta y otros para las tareas. A estas alturas un viejo cascarrabias como yo no puede permitirse el lujo de eliminar algunas manías. En uno de los armarios del despacho tengo una zona dedicada a esas reliquias. Hay cuadernos desde que trabajaba en Maier, allá por 1997. Están todos juntos, apretados unos contra otros. Son de diferentes tamaños y colores. Pero ellos no se llevan mal del todo.
Ahora inauguro nuevo cuaderno de tareas. Esta vez viene del Museo Picasso de Málaga. He decidido que sea más ligero que su antecesor en el cargo. Vamos a darle más alegría: menos carga en la mochila a fin de cuentas. He tenido que barrer tareas inconclusas del cuaderno que pasa a jubilación. El nuevo artefacto tiene llenas ya sus dos primeras páginas, repletas de cosas que debería hacer. La primera dice: 5S en despacho.
En fin, un post ligero, solo para compartir estas pequeñas manías que te definen. Forman parte del inestable equilibrio en que uno quiere controlar lo que hay por hacer. Una forma de descansar la memoria aunque, según lo que ocupen estas tareas, también puede ser alimento para el desasosiego. Se van unos cuantos años a descansar al armario. Algún día tonto seguro que acabo repasando aquello en lo que andaba en cierta época de mi vida.
En fin, no todo iba a ser empresa abierta o crítica a esta sociedad de consumo en la que cabalgamos. De vez en cuando, dejamos una pieza para aligerar. ¿Cómo te organizas? ¿No escribes en un cuaderno tus tareas? Ya, claro, que eso es un poco de carcas. Ya, entiendo. Humanos que somos
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Autor: Consultorartesano (467 noticias)
Fuente: blog.consultorartesano.com
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