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Mirando Atras - Comedor Ruperto de Nola

08/04/2011 19:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Como algunos viernes, hoy dedicamos la entrada a nuestra serie "Mirando atrás", esta vez lo hacemos con un espacio que ya mencionamos cuando hablamos del edifico Torres Blancas, pero que creímos merecía un post completo para el solo, se trata del Restaurante "Ruperto Nola" que estaba ubicado en el piso 22 de ese emblemático edificio del numero 2 de la calle Corazón de María de Madrid.

El restaurante llevaba el nombre del maese Ruperto de Nola, cocinero del Rey Hernando de Nápoles, autor del "Libro de de guisados, manjares y potajes" (Toledo 1529) cuya portada se reproducía en la carta del "comedor", como se denominaba, pues en aquellos años todavía no era habitual el termino restaurante.

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Cuando abrió sus puertas estábamos ante un Madrid de formas nuevas, funcional, en el que el edifico Torres Blancas era uno de los mas audaces.

El restaurante se componía de de un amplio comedor con capacidad para cien personas y varios comedores privados a los que se llegaba a través de una gran zona "de estar", como el bar, confortable y acogedor.

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La planta superior estaba preparada para dar servicio a convenciones y reuniones, y disponía de sala de juntas, biblioteca, salas de juegos, y todo ello destilaba modernidad.

La impresión que se tenia al entrar en este espacio era la de estar mas que en el aire, en un mundo submarino, algo así como el comedor del Nautilus del Capitán Nemo, solo que a través de sus ventanales no se veía el fondo del mar, sino Madrid desde el cielo.

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Su decoración era moderna, a tono con el edificio. Techos y arcos blancos en contraste con la moqueta roja . Algún adorno metálico. Iluminación mediante globos, también blancos. Los muebles eran del mismo estilo.

La cocina y el servicio eran exquisitos y los detalles de la buena mesa se respetaban con rigor. En cuanto a precios, estos eran "moderados" si se tiene en cuenta la calidad de los productos, el decorado y el rango del establecimiento.

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Como ejemplo teníamos el cocido a la madrileña por 925 pesetas, 700 pesetas la merluza, el pescado en general, de primerísima calidad, a precios de restaurantes incluso de menos "tenedores".En materia de parrillas se podía tomar por 725 pesetas solomillo para dos personas, al igual que el exquisito "souflle al whisky" entre los postres por 500 pesetas.

El director del mítico espacio era Ricardo Goizueta y el jefe de cocina Miguel Estrada.

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En verano el establecimiento participaba de la espectacular terraza del edifico en la que los clientes podían disfrutar de la piscina o dar unas bolas de golf sobre una pantalla panorámica electrónica.

Pero las delicias de este "comedor" no eran sólo para visitantes, también los residentes en el edifico podían disfrutar de la comodidad de encargar comida en su propio domicilio, gracias a un curioso sistema de montacargas interno que conectaba dicho restaurante con todas las viviendas.

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El restaurante permanecio abierto desde 1971 a 1985


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Revisioninterior (246 noticias)
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