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¡Mío!

16/11/2010 23:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

- Ese es el mío.

- No rica, el tuyo no es este, es ese que está ahí tirado.

- Que no, que te digo que es el mío, mírale bien.

- Ya le estoy mirando y tiene claramente mis ojos.

- De eso nada monada, es igualito que mi marido.

- Qué va, si tu marido es un adefesio y este niño es una monada...

- Se acabó la tontería, dámelo de una vez.

- Ni lo sueñes, es mío.

- El tuyo es ese violáceo que hay en el suelo.

- No, el mío es este rosita.

- El tuyo es el morado, te digo.

- Que no.

- Que sí.

- Mira que voy a contárselo al rey...

- Eso, eso, vamos a ver que dice el rey.

...

- Ejem... señor, ahí afuera hay un par de locas peleándose por un bebé, dicen que quieren hablar con usted.

- Diles que pasen.

- Es que vienen también con un niño muerto, señor.

- Coño, cómo está el populacho, pásalas anda.

...

- A ver señoras, ¿qué pasa?

- Pues que a esta bruja se le ha muerto el niño y me quiere quitar el mío.

- De eso nada, el mío es el vivaracho. El suyo es ese que no se mueve.

- Sí claro... ¡cómo que no voy a saber yo quién es mi hijo!

- Pues será que no le reconoces por la mala pinta que tiene, pero el que llevas en brazos desde luego que es el mío.

- Mira rica, me estás empezando a hartar.

- Vamos a ver señoras, un poco de calma. Y dejen de de tirar del pobre crío que lo van a desmembrar. Me parece que lo mejor va a ser cortarlo por la mitad y un trozo para cada una.

- Eso, eso, si no es para mí para ti tampoco.

- ¡Uy no! Pobre criaturita... no lo corte, no, que se lo quede ella mejor.

- No señora, no lo iba a cortar, pero a esa otra se le ha visto el plumero. Coja a su hijo y lárguense ya... y por favor llévense al muertito también, no me lo dejen aquí tirado en la alfombra.

Más sobre

Era listo el rey Salomón...

Andrea Mantenga (1490-1500). Temple sobre lienzo. Museo del Louvre.

Imita un relieve sobre piedra, con las vetas del mármol incluidas. A Mantenga le fascinaban las perspectivas y los escorzos, y posiblemente sea el artista renacentista al que mejor se le daban. Tenemos que tener en cuenta que en la Edad Media habían perdido la técnica de la perspectiva y es como si estuviesen aprendiendo a pintar de nuevo. En este caso concreto, fijaos en la figura del niño muerto.

Rafael (1509-1511). Fresco. Stanza della Signatura, Vaticano.

De Rafael está todo dicho. Y el que todavía no se haya pasado por el Vaticano a ver sus frescos, ya está tardando, que no desmerecen en nada a la Capilla Sixtina. De esta escena, me quedo con la madre arrodillada y ese medio perfil tan sugerente. Pensar que este cabrito pintaba ya así con veintitantos años...

Nicolas Poussin (1649). Óleo sobre lienzo. Museo del Louvre.

Durante el barroco convivieron en Roma dos corrientes artísticas, la sangrienta e histérica de Caravaggio y la clasicista y racional de Poussin. Como buen francés, prefería las escenas claras y nítidas. Gestos muy teatrales, pero sin perder nunca la elegancia. La expresividad de los brazos extendidos y las manos es impresionante.

Valentin de Boulogne (h.1625). Óleo sobre lienzo. Museo del Louvre.

Y aquí tenemos la otra vertiente, la del barroco tenebrista y salvaje. Valentin de Boulogne era francés, pero trabajaba en Roma. Estuvo muy influido en su primera época por Poussin y luego se pasó al lado oscuro de Caravaggio. La escena es negra y trágica, pero las figuras no llegan a perder del todo la elegancia clasicista.

Giovanni Battista Tiepolo (1726-1729). Fresco. Palazzo Patriarcale, Udine.

Tiepolo era un artista que no me decía nada, hasta que vi sus frescos de la Villa Valmarana, en Vicenza, y me hice fan incondicional. Las fotos nunca le hacen justicia.

William Blake (1799-1800). Pintura sobre cobre. Fitzwilliam Museum, Cambridge.

Y la obra del visionario de Blake, con sus típicos ancianitos de largas barbas y túnicas blancas. Inconfundibles.

Gustave Doré (1865). Grabado.

Doré fue un importante ilustrador francés del XIX. Puso imágenes a muchas obras de la literatura, pero posiblemente su trabajo más famoso sea la biblia, a la que pertenece este grabado. Me gusta el contraste entre las dos mujeres, una tan digna como una estatua griega y la otra tirada en el suelo perdiendo los papeles.


Sobre esta noticia

Autor:
Harteconhache (96 noticias)
Fuente:
harteconhache.blogspot.com
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Reportaje
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