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El militar que aplastó al LTTE, favorito en las elecciones presidenciales de mañana en Sri Lanka

25/01/2010 13:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Sri Lanka elige mañana al primer presidente tras el final de la sangrienta guerra de 25 años contra las guerrillas de los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil (LTTE) y el principal responsable militar de la derrota de los rebeldes, el ahora ex general Sarath Fonseka, es el favorito para hacerse con el gobierno del país del Índico. La alternativa es el actual presidente, Mahinda Rajapaksa, quien hasta ahora no ha hecho mucho por investigar las atrocidades que atribuyen al Ejército grupos de Derechos Humanos como Amnistía Internacional o Human Rights Watch.

Estos estrechos aliados durante la ofensiva contra las milicias tamiles parecen ahora exacerbados rivales, pero en realidad son pocas las diferencias en las propuestas políticas de ambos candidatos. Las dos están salpicadas de un marcado populismo, promesas de subidas de salario para los funcionarios y de planes de desarrollo rural. Además, Fonseka ha prometido reducir las competencias de la Presidencia en favor del Gobierno y el Parlamento para lograr un reequilibrio en el poder, pero pocos en el país, aparte de los propios partidos políticos, creen que realmente lo hará.

También comparten haber acusado a su principal rival de corrupción y Fonseka ha responsabilizado a Rajapaksa del aumento de los precios de los productos de primera necesidad. El actual presidente responde con sus éxitos en política macroeconómica ortodoxa: reducción de la inflación y crecimiento económico a raíz del fin de la violencia.

Fue el propio Rajapaksa quien lanzó el órdago de convocar elecciones presidenciales anticipadas dos años antes de que concluyera su mandato constitucional, que en Sri Lanka es de seis años, pocos meses después de su ruptura con Fonseka: el héroe de la derrota de las milicias tamiles como jefe del Estado Mayor del Ejército había sido ascendido a jefe del Estado Mayor de la Defensa, un puesto simbólico que reduce a su ocupante al ostracismo.

Fonseka se enfrenta al presidente que logró la derrota de los tamiles, pero también al clientelismo político que ha llevado a varios hermanos de Rajapaksa a destacados cargos: Chamal Rajapaksa es ministro de Regadío y Gestión de Aguas y Puertos y Aviación, Gotabhaya Rajapaksa es secretario de Defensa y Basil Rajapaksa es un destacado diputado del Parlamento con la Alianza para la Libertad del Pueblo Unido (UPFA) del presidente, que también aglutina varios cargos ministeriales: ministro de Defensa, de Economía y Planificación, de Fomento y Desarrollo y de Asuntos Religiosos.

OPOSICIÓN UNIDA

En cualquier caso, Fonseka ha logrado aglutinar en torno a su candidatura a toda una amalgama de partidos de muy diversa ideología --comunistas, conservadores-- e incluso el principal partido tamil, la Alianza Nacional Tamil (TMA), conformada por moderados y antiguos rebeldes, ha pedido el voto para Fonseka.

Esta alianza ha sido vilipendiada por Rajapaksa hasta en el acto de cierre de campaña. Rajapaksa compara el acuerdo con los tamiles con la "traición" del último alto el fuego y el posterior proceso de paz fracasado en el que participó Fonseka... y también él mismo.

Decenas de miles de tamiles del norte y el este de Sri Lanka tendrán mañana la primera ocasión de participar en unas elecciones presidenciales ceilandesas desde las de 1980, y desde entonces el LTTE defendía la abstención en las elecciones organizadas por el Estado. Sin embargo, ahora la web TamilNet, afín a los Tigres Tamiles, mantiene en portada un artículo en el que pide el voto para Vikramabahu Karunaratne, candidato del Frente de Izquierda, formación que apenas logró quedar en un discreto sexto puesto en las presidenciales de 2005.

"Los tamiles no deben preocuparse demasiado por el resultado de las elecciones presidenciales (...). Sólo los criminales de guerra, sus patrocinadores internacionales y sus rivales geopolíticos deben preocuparse por las elecciones y sus problemas", afirmó un periodista desde Jaffna en un artículo recogido por TamilNet. "La participación política supone sólo una sumisión al sistema", concluye.

VIOLENCIA Y ABUSOS

El país dista de haber logrado la normalidad pese al fin de la insurgencia tamil y se han registrado oficialmente más de 800 incidentes violentos durante la campaña electoral y al menos cuatro muertes.

En total son 14.088.500 los ceilandeses que podrán ejercer su derecho al voto en los comicios del martes, una jornada que contará con un dispositivo especial de seguridad con más de 85.000 policías, mientras que en el norte y el este, antiguas zonas controladas por el LTTE, el Ejército también ejercerá labores de control de la seguridad. Además, apenas un puñado de observadores internacionales independientes se han comprometido con el proceso.

El propio inspector general de la Policía, Mahinda Balasooriya, alertó a los ceilandeses por el posible robo de documentos de identidad para suplantar a votantes. "Tenemos noticias de grupos organizados que pretenden recolectar tarjetas nacionales de identidad para suplantar a los votantes. Hemos pedido a la población que esté alerta ante cualquier intento", afirmó Balasooriya en declaraciones recogidas por la web informativa ColomboPage.

La violencia política postelectoral es considerada como algo casi inevitable e incluso Fonseka amenazó en el último acto electoralista con protestas en las calles si Rajapaksa se niega a abandonar el poder una vez certificada su derrota.

En el mismo acto de final de campaña, Fonseka manifestó su respaldo absoluto a la actuación de las Fuerzas Armadas durante su mandato, incluso en los últimos meses de la ofensiva contra los Tigres Tamiles, que culminó en mayo de 2009. Como ejemplo, un vídeo cuya autenticidad ha sido certificada por la ONU en la que militares perpetraban ejecuciones extrajudiciales de personas desarmadas, desnudas y con los ojos vendados.

Al ser preguntado por estos crímenes de guerra, Fonseka dijo que abordaría la cuestión "cuando ésta se plantee". "Mi principal objetivo es conseguir la armonía entre las distintas comunidades", dijo.

"Siempre defenderé a mis tropas", afirmó el nuevo jefe del Ejército, Jagath Jayasuriya, el domingo, en plena jornada de reflexión. El general aseguró que el "altamente disciplinado Ejército" nunca ha actuado de forma inhumana, denunció la "humillación" provocada por las "informaciones falsas" sobre la actuación de los militares en la última fase de la ofensiva contra los insurgentes tamiles y prometió combatir cualquier "burla" contra "la grandeza y popularidad lograda por el Ejército".

Unos 300.000 civiles tamiles fueron internados en campos de concentración durante la ofensiva final del Ejército por su presunto apoyo al LTTE. La mayoría, un 70 por ciento según el Gobierno, han sido liberados progresivamente desde primeros de diciembre, pero ésta no ha sido la solución del problema, ya que ahora vagan sin hogar ni medios materiales o se alojan en campamentos temporales.

Las autoridades ceilandesas justifican las restricciones de acceso a las tierras de cultivo con los trabajos de desminado y registro de las zonas en las que se asentaba el LTTE.


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