Globedia.com

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Elplural.com - Política escriba una noticia?

Miguel Blesa, un golfo con camisas y trajes a medida

12/02/2011 00:55
0

El Zumbido

Miguel Blesa, un golfo con camisas y trajes a medida

En su día, en las páginas de este periódico, publiqué un artículo sobre el coche que había adquirido Caja Madrid para el uso de quien entonces era su presidente, Miguel Blesa. Accedió al poder de Caja Madrid por su íntima amistad con José María Aznar, circunstancia que también le permitió hacerse archimillonario a Fernando Villalonga, ex presidente de Telefónica, que dejó la compañía como un solar de bonus para sus ejecutivos y arruinó a un buen número de españoles con aquel tétrico invento de Terra, que no valía nada y lo vendió como si fueran las reservas del Banco de Inglaterra. El mismo caso que Francisco González, a quien Aznar puso al frente de Argentaria y de allí, por proceso de fusiones, llegó a ser presidente del BBVA. Todos estos individuos son la demostración viva que en la España del PP es mucho más rentable tener un amigo colocado que suerte en los juegos de mesa.

El coche de Miguel Blesa costó ochenta millones de las antiguas pesetas cuando la crisis ya había estallado. Como es sabido, las cajas de ahorro tenían hasta ahora una laguna en su propiedad, porque sus estatutos difundían el control de la entidad en una especie de democracia orgánica en la que los tercios de los impositores, de los poderes autonómicos, de los sindicatos y de los partidos, según los casos, permitían equilibrios en su dirección y un reparto de canonjías y prebendas como el que nos ocupa. No tenían accionistas y entonces era todavía más fácil que las controlaran quienes se colocaban en el machito.

Ahora hemos conocido que en plena crisis económica, Miguel Blesa dejó activado un plan de gratificaciones para sus directivos. Supongo que estará entre ellos el director de comunicación de Caja Madrid, Juan Astorqui. Recuerdo que envió una carta muy irónica a este periódico cuando informé de los despilfarros de Blesa con dinero ajeno para circular por las carreteras españolas. Motivos tenía para defender a su amo, como más adelante se demostrará.

En síntesis, las disposiciones de Miguel Blesa -que dice su sucesor Rodrigo Rato que no se pueden dejar sin efecto- son las siguientes: 25 millones distribuidos entre diez ejecutivos, la crema de la crema de la entidad financiera con fines benéficos. Para los que no tienen facilidades con las matemáticas, 25 millones de euros son 4.510 millones de pesetas. Suponiendo que los diez elegidos, cuyos nombres tenemos derecho a conocer, hayan sufrido un reparto igualitario, significaría que además de sueldos, coches oficiales y tarjetas oro, se han llevado cada uno 451 de las antiguas pesetas. Desde luego todos los clientes de Caja Madrid debieran escribir al actual presidente, Rodrigo Rato para que informe de quienes se han llevado la pasta.

Como las casualidades casi siempre tienen una influencia telúrica, hemos conocido estos días un informe del Fondo Monetario Internacional que pone a Rodrigo Rato a caer de un burro. A lo que parece no dio un palo al agua, y sobre todo no se enteró de nada de lo que ocurría en el sistema financiero. Y para colmo, casi nadie se acuerda y tiene memoria para recordar que no terminó su mandato, con todo el trabajo que puso el gobierno socialista en su nombramiento, sin una causa de peso que justificara su estampida y a la que no aludiré por respeto a su intimidad. Ahora, después de conocida la incapacidad que le reconoce para el ejercicio de cargo de presidente del FMI el propio organismo, tiene a su encargo la privatización de Caja Madrid, que al seguir siendo una entidad de carácter benéfico sin ánimo de lucro, debería informarnos del sueldo asignado a una persona con tan brillantes informes internacionales. Pero esto es España y quien propone las legislaciones es un gobierno socialista que nunca encuentra manera de frenar a los poderosos y tiene una habilidad extraordinaria para ajustar el cinturón de los débiles.

Ahora estamos reflotando con dinero público esta entidad que dirige Rodrigo Rato por designación política inducida por Mariano Rajoy. Ha dicho que va a suprimir estos incentivos para el futuro, pero que no tiene capacidad legal para dejar en suspenso los aprobados por Blesa.

Caja Madrid es una de las grandes cajas con peor situación económica. Está prevista una enorme inyección publica para proceder posteriormente a su privatización. Cuatro mi cuatrocientos setenta y cinco millones de euros ya han sido aportados por el erario público a unas cuantas cajas entre las que está Caja Madrid. Sus beneficios han caído un setenta y cinco por ciento.

Y la indemnización que recibió Miguel Blesa al abandonar la entidad fue de 2, 8 millones de euros (465 millones de pesetas) y el antiguo periodista Juan Astorqui, que parecía espabilado en la época que acudía a las ruedas de prensa como plumilla, se ha llevado 1, 4 millones de euros como finiquito (235 millones de pesetas).

Todo esto en una obra benéfica que ahora nos va a salir por una barbaridad de dinero. Todo esto ha ocurrido con un gobierno socialista que no ha encontrado durante casi ocho años de gobierno un sistema para controlar a estos golfos que se encargan por docenas las camisas y los trajes a medida. Demasiada paciencia para tamaño descaro. Algún día reventará este sistema, los cajeros de la cajas de ahorros se negaran a contar dinero ajeno y quienes vayan a pedir un préstamo y les digan que no tiene garantía intentarán averiguar por lo menos donde reside Miguel Blesa, Juan Astorqui y Rodrigo Rato para mandarles aunque sea un ramo de flores.

Carlos Carnicero es periodista y analista político

Blog de Carlos Carnicero: http://www.ccarnicero.com/

Comentarios

No hay comentarios, se el primero en