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Miguel Ángel Vivas: “Hacer Funny games es imposible y para qué vas a hacerla si ya está hecha y, además, perfecta”

20/12/2010 18:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"Secuestrados" es la última película de Vaca Films, la productora gallega que parece haber encontrado la fórmula para lograr el éxito con cada una de sus películas sin necesidad de enormes inversiones

AG

Tras Celda 211 y la más que lograda Retornos, llega este trabajo dirigido por el sevillano Miguel Ángel Vivas y que llegará a los cines el próximo año con varios premios bajo el brazo, como el de mejor película y director en el Fantastic Fest 2010 de Austin, EE. UU.

Secuestrados es una película muy arriesgada para un director novel, especialmente cuando no ha sido un encargo. ¿Cómo se gesta esta historia?

La película surge de un miedo que tenía yo y que tiene mucha gente, que es la invasión de tu hogar. Por muchos problemas que tengas en el trabajo, en la calle... cuando llegas a tu casa dejas atrás todo; te quitas la corbata y los zapatos y es el momento de estar a gusto, de estar bien. Además es el lugar donde fundas una familia, donde están las personas que quieres y donde te sientes seguro. Por eso la violación de tu casa es una de las peores situaciones en las que se puede ver una persona, y eso es algo que siempre me ha dado miedo. Lo que pasa es que al comenzar a escribir la historia empecé a investigar en este tipo de asaltos y me enteré de cosas brutales, como una banda que actuaba en España que saca los ojos de las personas que asaltaba; y no eran casos aislados, había decenas de casos. Y cuando comenzamos a localizar muchísimos dueños de casas nos contaban sus experiencias cuando les habían entrado. Así me di cuenta de que era algo muy habitual.

¿De ahí surgió la carga de violencia de la película?

Ahí me di cuenta de que no podía ser una película de género más sino que debía de contar la historia desde un punto de vista mucho más sincero, en vez de contar una historia contar la experiencia que supone un asalto de este tipo y que el espectador se sintiese parte de esa experiencia y es cuando decidí rodar en planos secuencia que consiguen dar ese realismo. Pensé que si conseguía meter al espectador, ya no podría salir de la historia hasta el final. Los cortes de plano suponen una ruptura, porque el espectador, inconscientemente, sabe que hay un corte, hay truco. El rodaje sin cortes da una “fisicidad” y un realismo muchísimo mayor, no hay truco y el espectador se queda dentro, secuestrado con la familia.

¿Fue muy difícil encontrar productora?

No porque Vaca apostó casi desde el principio por ella, pero cuando estaba trabajando en el proyecto me parecía imposible que llegara a rodarse porque yo no era conocido, no tenía nada detrás y proponía hacer una película tan violenta como esta, en doce planos, con pantalla partida y que, además, debía funcionar. Yo tenía en mi cabeza lo que quería pero era algo nuevo, que no se había hecho y que, por tanto, no se sabía cómo podía quedar. Afortunadamente Vaca dijo que sí, que confiaban en mí y que adelante.

El papel de los actores es siempre fundamental, pero en este caso todavía más, ¿tenías claro quiénes debían interpretar los papeles principales?

Sí, sí; la familia tenía muy claro desde el principio quien debía ser. Tanto Fernando Cayo como Ana Wagener y Manuela Vellés estaban claros y creo que no había mejores actores para estos personajes y para esta película. Para lo demás sí hubo casting; para los atracadores vimos a más de 60 personas y tuve la suerte de acertar, porque también están maravillosos.

Parece que este tipo de películas están de moda y desde Los otros y REC España se ha lanzado al cine de género. ¿Es un buen momento para proyectos de este tipo?

No creo que sea una cuestión de moda, todos los géneros están siempre ahí, la comedia, el thriller, el terror... siempre han estado ahí. En un momento dado pueden estar más de moda o sirven mejor para reflejar la sociedad de una época, como el drama social de los ochenta o el cine negro en su momento, pero nunca han desaparecido. Yo creo que lo importante es contar una buena historia y me gusta el género y esta era la forma de contar esta historia.

La historia recuerda a grandes películas como Funny games o Panic room. ¿Hay algo de ellas?

No y sí, porque en todas hay unas personas que entran en un hogar, es casi un subgénero. Funny games es la más conocida y que me comparen con Haneke es un orgullo, porque es uno de los maestros del cine, pero él retrata la violencia con una frialdad tremenda y después hace una reflexión; aquí no hay esa reflexión, es una violencia más orgánica. Digamos que son dos puntos de vista diferentes sobre la violencia. Por eso, desde que empecé con este proyecto no volví a ver Funny games, porque no quería que me influyera aunque, obviamente, algo habrá de ella porque es una de mis películas preferidas y la he visto muchas veces. Pero hacer Funny games es imposible y para qué vas a hacerla si ya está hecha y, además, perfecta.


Sobre esta noticia

Autor:
Teresa Rocamonde (12 noticias)
Visitas:
6120
Tipo:
Entrevista
Licencia:
Distribución gratuita
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