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Miedo y riesgo: combustible para la economía del siglo XXI

22/08/2010 20:15 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

MiedoHoy nos hemos acostumbrado ya a convivir con las alertas. Las hay para todos los gustos y colores:

  • las que nos cuentan los hombres y mujeres del tiempo, las de tipo metereológico
  • los indicadores luminosos para saber que la batería se está agotando (que pasan a indicadores sonoros cuando el problema es grave)
  • los mensajes preventivos sobre grandes pandemias y las medidas urgentes para evitarlas

El caso es que las alertas son eso que enciende el comportamiento racional… o irracional. Pero están aquí y en cantidades industriales. Los servicios meteorológicos viven de hacernos llegar sus alertas: ¡atención!, ¡atención! Y a partir de ahí, en general, crece un gran mercado: el mercado de la seguridad, de la prevención, de la contingencia. No eres buena ciudadana si no las haces caso, te dirán.

La Sobreprotección es la respuesta enfermiza a la alerta constante. No hagas eso que te quemas se convierte en un Ya verás cómo a partir de ahora no te dejo ni que te acerques. Por si acaso. Para evitar que tomes contacto con el mal, con el problema. Lo hacemos desaparecer y todo arreglado.

El problema, según me entero, se agrava por lo que el premio Nobel Daniel Kahnemann llamó la heurística de la disponibilidad: cuanto más capaces seamos de evocar mentalmente la imagen de un acontecimiento peligroso, más probable será que tengamos miedo de ella (Jeffrey Kluger, en Simplicidad, pág. 186). Lógico, porque como seres humanos somos capaces de imaginar. Así que una buena manera de meternos el miedo en el cuerpo es que seamos capaces de percibirlo. Cuanto más real, mejor.

Pero insisto en que no hay mal que por bien no venga. El pánico al terrorismo construye una inmensa industria de la seguridad. Que por supuesto pasa al sector privado, porque todo el mundo sabe que lo privado funciona mejor: peores sueldos, peores condiciones para la gente que trabaja, más capacidad de despido. Vamos, mucho mejor que esa cuadrilla de vagos funcionarios que lo mismo ni me torturan bien a los detenidos.

Otra de las grandes industrias que se alimenta de la alerta son los medios de comunicación. Necesitan tremendismo, al más puro estilo de La familia de Pascual Duarte. Caña al mono. Portadas dramáticas, que eso se lee más fácil que el simple titular informativo. Todo un nuevo estilo periodístico: El Caso se apropia de la prensa generalista. El Telediario se convierte en una retahíla interminable de acontecimientos a cual más triste y sanguinario. Muertos, epidemias, inundaciones, atentados, matanzas. Dramas que consumen prime time.

Os dejo con otra cita del colega Kluger en el mismo libro que citaba antes (por cierto, ya terminado… y tampoco era para tanto):

En un mundo saturado de medios de comunicación, ni siquiera tenemos que idear nuevos peligros, puesto que los periódicos, la televisión y los cambios en las alertas terroristas, de naranja a rojo, ya lo hacen por nosotros.

O sea, no te preocupes. No tengas miedo por ti misma. Ya te lo inducirá la Administración acompañada del sistema mediático, tanto el tradicional como el de los social media que dicen hoy. Feliz sábado en La sociedad del riesgo.

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La imagen en Flickr es de KidLoko.


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Autor:
Consultorartesano (1451 noticias)
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blog.consultorartesano.com
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