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Michelle Bachelet: su recuento íntimo

16/11/2009 08:55 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuatro meses antes de concluir su mandato, acompañamos a la Presidenta de la República en sus actividades, incluso durante un viaje a Nueva York, para conocer de cerca eso que se ha llamado ?el fenómeno Bachelet?

Tiene garbo ir a La Moneda a reunirse con la Presidenta de la República. El ceremonial es perfecto: un carabinero de gran porte nos escolta hasta la entrada de su gabinete. Ahí nos recibe una mujer de la institución, como para marcar que ese es territorio femenino en palacio. Nos invitan al Salón Amarillo, previo a la sala de audiencias presidencial y nos explican que pronto uno de los edecanes nos conducirá al Salón Azul, donde conversaremos con ella. Protocolo impecable y previsible. Hasta que entra en acción esa personalidad llamada Michelle Bachelet, rompiendo las gélidas formalidades con su especial manera de ser.

–¡Presidenta, pero qué hace usted aquí, el edecán nos iba a avisar cuando comenzaba la entrevista! –le comenta su asesora de prensa.

–Es que ya estaba lista y vine a buscarlos. Vamos –invita amable, sin perder solemnidad.

Es el final de una aventura periodística que emprendimos hace algunas semanas para conocer de cerca el fenómeno Bachelet. ¿Por qué esta mujer logra tan alta aprobación ciudadana? ¿Cómo es en el día a día su estilo cercano? ¿Qué hay en sumanera de gobernar que hace que incluso los candidatos de la oposición deseen colgarse de su 76%de adhesión y hasta exhibir una foto con ella? Vinimos a interpelarla acerca de las preguntas que aún están abiertas sobre su liderazgo, a cuatro meses de que deje el gobierno. Uno que, como ella aclara, consiste en “mucho más que ser simpática”.

21 de septiembre. Partimos a las 13 horas hacia Nueva York a la inauguración del 64 Período de Sesiones de la ONU. El vuelo presidencial, previsto para despegar antes, debió esperar a la Presidenta. ¿Dónde estaba? Trabajando en La Moneda. Nada de raro. Es que no es casual, como fuimos conociendo, que muchas veces a las 7 de la mañana ya esté ella cerrando el portón de la casa que habita en la calle Burgos –de la que, nos cuenta, se cambiará en marzo cuando ya no tenga la investidura, aunque no volverá al departamento en el que vivía cuando era una ciudadana de a pie, pues ahora vive allí su hijo–. “Siempre he sido trabajólica”, explica, lo que se acrecienta por “la sensación de urgencia que tengo de hacer la tarea de un gobierno de cuatro años”.

A poco de haber alzado vuelo, aparece saludando a la comitiva. Lo hace así siempre, incluso suele departir y hasta hacer chistes durante los viajes. Todo el día trabaja intensamente, en el espacio privado que lleva ese transporte aéreo para ella, preparando la apretada agenda de sus 48 intensas horas en Estados Unidos: realizará 18 distintas actividades.

A la llegada a esta ciudad, tras esperar unosminutos a que bajen del avión lo que llaman “el baúl de la Presidenta” –allí lleva la indumentaria que usará en la GranManzana, escogida personalmente por ella, porque en esas materias ella decide lo que hace. “No tengo ninguna asesoría de imagen. Trato de verme bien, digna, adecuada. Y yo tomo las decisiones”, explica–, partimos raudos en comitiva. Es medianoche y a las 6 de la mañana comienza la jornada para todos. Son dos días en que observamos cómo la popularidad de Michelle Bachelet ha cruzado también las fronteras. Y cómo su personalidad y su obra son objeto de interés.

Ejemplos: junto a la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, es personaje clave del lanzamiento de la Red Interamericana de Cooperación y Protección Social. La obra social bacheletiana es elogiada por Hillary como experiencia para ser valorada en otros países del área. Más tarde sería una de las selectas invitadas a la reunión anual de la Clinton Foundation, foro que congrega a los líderes mundiales para enfrentar problemas globales. El ex Presidente Bill Clinton, que preside esta instancia, pondera ante la audiencia su perfil: es la primera mujer que llegó a ser ministro de Defensa en América Latina y la primera que gobierna su país y habla cinco idiomas. Le pide que explique cómo Chile se transformó en una de las naciones mejor preparadas para enfrentar la crisis global. Ella se explaya e incluso echa una que otra broma fina sobre la escuálida salud pública estadounidense, robándose la simpatía de la audiencia.

Al día siguiente de su regreso a Chile, un jueves, parte a Chillán a trabajo en terreno y el sábado viaja a Venezuela a una reunión de líderes de Africa y la Unasur. Es que la agenda de la Presidenta es siempre intensa.

Y en todos lados personas esperándola para hacerse fotos con ella, estar cerca, conversarle si se puede. Se hace querer, es evidente. Y ella insiste en que algo de eso tiene que ver con su apuesta por lograr que “todos ganen” ante un problema. Algo que no ha logrado con los mapuches. “¿Le duele terminar su gobierno sin una solución en este asunto, pensando en su historia personal en el pasado, en la que también perteneció a un grupo socialmente excluido?”, le preguntamos: “Se ha avanzado mucho con los pueblos originarios, sin embargo persisten focos de conflictividad. Para mí es un gran dolor, porque he tratado desde el primer día de mi gobierno de avanzar en más inclusión, justicia y oportunidades, en luchar contra la pobreza, enmás dignificación y, sin embargo, todo avance parece aún lento e insuficiente”, responde.

5 de octubre. Acude a la inauguración de 480 departamentos en la villa Las Condesas, en Las Condes. “La quiero ver de cerca, no me pierdo esta oportunidad. Me gusta porque es mujer, ahora voy a saber qué tiene queme simpatiza tanto”, comenta Marcela Zapata, una vecina, quien confiesa que no votó por ella y que ha trabajado para la familia Piñera incluso. Los pobladores y obreros se agolpan con sus cámaras. Ella, siempre la misma sonrisa y el mismo interés. Al hablar a los presentes, bromea: “La casa propia es como la patria chica, el lugar donde la mujer ve crecer a sus hijos, pero lo suficientemente separada de la suegra” (la gente ríe).

Le consultamos luego sobre su sentido del humor. “Es mi naturaleza, mi papá era igual, sociable, bueno para la talla. Me río de mí misma, de las situaciones, no me burlo de la gente, soy respetuosa. El humor es de una tremenda ayuda. No ser tonto grave significa mirarse y tener capacidad de preguntarse si uno lo está haciendo bien o mal”, comenta.

Michelle familiar

Mientras el barómetro social indica que su aprobación ciudadana sigue creciendo, el diario El País le pregunta si no ha tenido la tentación, como Chávez en Venezuela, de cambiar la Constitución para quedarse en la Presidencia. “Creo que en la vida como en la política hay que ser ética y estética. Jamás cambiaría yo una situación para beneficio personal”, señala tajante.

Volvemos a su despacho, es el último día en que estaremos cerca de ella. Nos muestra lo familiar y femenino que hay en su oficina, mientras cuenta que la feminización de La Moneda se nota en detalles, como que ella se encarga de que se restauren piezas patrimoniales, se retapicen sofás, los menús sean más light y que haya más pescados, platos típicos, verduras y frutas en vez de postres sofisticados. “Flores no sé si el Presidente Lagos ponía aquí, pero a mí me encantan, son maravillosas. Mire qué lindas están éstas”, dice. Nosmuestra más: los cuatro edecanes le regalaron cinco pequeñas figuritas talladas enmadera que la reproducen a ella con la banda presidencial y el traje blanco que usó el día en que llegó por primera vez a La Moneda en 2006, rodeada de ellos.

“Y aquí tengo fotos demi familia. Este esmi nieto, ”muestra, pasándonos un cuadro donde se aprecia el primer y único descendiente de sus hijos, nacido durante su mandato, cuyo retrato tiene en su escritorio junto a otros de su padre, el general Alberto Bachelet –muerto tras su detención y tortura en tiempos de Pinochet–, y otro de la familia en pleno, incluida su madre y su hermano fallecido. Más cercana aún, acciona una tecla de su teléfono celular y enseña la foto que lleva del nieto como fondo de pantalla. “Mire, aquí también lo tengo”, dice encantada.

–¿Cómo es la relación con su primer nieto?

–Ha sido exquisita, pero esporádica.Me reconoce en la tele y me muestra. Salí en la portada de una revista y él iba con su mamá y me vio ahí e hizo todo tipo de gestos; su mamá tuvo que comprarla. El sábado almorcé con él, vio por ahí la revista y me la mostró con señas. Mi hijo me decía que él se entusiasmaba cuandome veía en la televisión. Yo pensaba que era unamentira piadosa para que yo pensara quemi nietome reconocía. Espero ser en el futuro una abuela entretenida y que le ayude a vivir en este mundo, que no es fácil.

–¿No descansa entreuna cosa y otra de la agenda, duerme siesta en La Moneda o se desordena un poco?

–Es poco probable hacer eso, porque uno tiene una agenda de una cosa tras otra. En la casa, apenas llego, me pongo ropa muy cómoda. Ahora, claro, también tengo al lado (estamos en el Salón Azul, contiguo a su oficina personal) una radio con CD, pero tampoco tengo mucho tiempo para estar sentada escuchando música. Lo que sí hago es que tengo un notebook a mi lado y todo el tiempo, cuando estoy acá, estoy mirando online las últimas noticias (es verdad, más tarde, mientras se somete a una sesión de fotos, como si hiciera una travesura, se acerca al computador para observar lo último que está aconteciendo. Comenta la historia de la pequeña Matilde y habla de cuánto la conmueve este caso de adopción).

Meditaciones nocturnas

–¿No se desconecta nunca, entonces?

–Me desconecto muy poco. Incluso en la noche a veces me despierto y sigo trabajando (risas)… Pareciera ser que a veces, cuando uno se despierta en la noche, está particularmente lúcida, creativa, se acuerda de cosas, se le pueden ocurrir ideas geniales. Así es que yo, de un tiempo a esta parte, empecé a tener cerquita un lápiz y una hojita, porque a veces se me ocurren cosas muy interesantes…

–Más allá de ser consignada como la primera mujer que gobernó Chile, ¿cómo le gustaría ser recordada?

–Naturalmente que es un orgullo ser la primera mujer Presidenta de Chile, pero no es eso por lo que quiero ser recordada (...), me siento como una Presidenta que entendió que para poder avanzar hacia una sociedad más inclusiva, justa y solidaria era indispensable crear lo que yo he llamado un sistema de protección social. Valorar fuertemente en todos los ámbitos a la mujer, también ha sido una de mis preocupaciones fundamentales. Pero también me gustaría que se dijera que pudimos enfrentar momentos difíciles como la crisis económica, porque muestra que los liderazgos femeninos, sobre los que hay tantos prejuicios, siendo consideradas blandas decisiones que no lo son, pueden ser distintos pero son igualmente efectivos.

Ahí la invitamos a revisar, desde su condición femenina, de lo íntimo a lo público, los significados más profundos y proyecciones

–¿Cómo define ese liderazgo distinto del que habla, que es motivo de estudio dentro y fuera de Chile, que pudiera llamarse bacheletiano, diferente del de una Ángela Merkel o Cristina Kirchner?

–Yo hice una opción clara, que me la tuve que plantear cuando era ministra de Defensa: tener un liderazgo que pueda ser efectivo, pero que no pierda las connotaciones femeninas. Creo que tengo que desempeñarme como soy yo. Cuando la genteme vio como una posible Presidenta de la República, también tuvo que ver con cómo me había mostrado cuando fui ministra de Salud y de Defensa, donde no posé de nada. Soy genuinamente cercana, me gusta la gente, me pongo en los zapatos del otro, soy empática, de verdad soy capaz de darme cuenta lo que le está pasando al otro. Trato siempre de imaginar una solución de los problemas a través de lo que en la resolución de conflictos llaman el win win solution, es decir que todos ganen. Ahora, no siempre se puede, lamentablemente. Es como me brota y así sirve. Si me brotara una tontera, por supuesto que no sería recomendable (risas).

¿Eso es lo que la ciudadanía premia en usted? Han llegado a decir que es la madre de Chile, incluso.

–Se ha aventurado todo tipo de tesis. Hay gente queme dice mami naturalmente (risas). Y otrosme dicen que he dotado a la política de humanidad. Pero también tiene que ver con ser como se es, manteniendo por supuesto la dignidad del cargo. Poder reírse de algo que vale la pena muy tranquilamente y ser muy seria cuando corresponde. Tiene que ver con credibilidad y veracidad. Y, además, con otro factor, muy de adentro, y que quizás tenga que ver con mi historia personal, y es que he aprendido las lecciones del pasado: siempre he entendido que los presidentes lo somos de todos los chilenos y chilenas. Lo otro importante es que no sólo digo, sino que transpiro que a mí me importan las personas.

–¿Qué análisis hace del descrédito de la Concertación que se ve en el bajo respaldo que logra Eduardo Frei?

–Hay una crítica a la Concertación, pero también a la Alianza y al Parlamento. La gente espera una política que esté centrada en ellos. Ahora, respecto de la elección presidencial, la Concertación le ha cambiado la cara a Chile en estos 20 años y ha mostrado históricamente que es capaz de remirarse, renacer y rehacer mejor aquello que requiere ser cambiado.

–La gente no ve el mismo tipo de liderazgo suyo en Frei, ¿es la razón de que no suba la adhesión hacia él?

–No existen los traspasos mecánicos de nadie. Y nadie tiene la propiedad sobre los electores. El (ex) Presidente Lagos salió con más del 60% y yo saqué en primera vuelta 45%, y en segunda, 54%. Y yo claramente era continuadora de él. Cada persona tiene sus propias caraterísticas y no somos iguales.

–¿Cómo ve el respaldo social que logra MEO?

–Él representa para algunos una alternativa de un estilo distinto, de fuerte poder comunicacional, que para mucha gente es atractivo. Sinembargo, creo fuertemente en los proyectos colectivos y no en los individuales. Si yo no hubiera sentido el apoyo de la coalición que represento, no hubiera ido por fuera como candidata. El país lo construimos entre todos, y para ello hay que tener una fuerza sobre la cual avanzar, fuerza en el Parlamento sobre la cual pasan las leyes. Él representa un fenómeno que expresa esta cierta crítica con el mundo de la política que tiene una sector importante de la sociedad, y por eso que yo le doy tanta fuerza a la necesidad de que se hagan todos los esfuerzos posibles por darle a la política el valor y la calidad que los ciudadanos esperan.

–¿Cómo se le puede explicar a la ciudadanía la presencia de su hijo en la campaña de Frei y también de su mamá? Ellos han cultivado un bajo perfil.

–No es contradictorio, porque mi madre y mi hijo participaron en actividades de campaña mías, pero una vez que fui Presidenta ellos hicieron sus actividades. No lo veo como un problema. Son adultos, toman sus propias decisiones, y ellos han sentido que Eduardo Frei es el continuador de la obra del gobierno de Michelle Bachelet.

“Si ella puede, yo puedo”

–¿Cambiamos las mujeres con su gobierno?

–Desde lo subjetivo hay una sensación de que “si ella puede (se refiere a sí misma con ese “ella”), yo puedo”. Una lo nota cuando te comentan: “Gracias por representarnos tan bien, porque eso nos dignifica a nosotras”. Y se ve con las niñas chicas que están empoderadas y te dicen yo quiero ser Presidenta. Diría que hay un cambio cultural, pero todavía esta es una sociedad machista, con demasiados obstáculos para que ellas puedan tener todo lo necesario para desempeñarse.

–¿Qué cambios ha visto en los hombres?

–Me sorprende mucho que si bien hay muchas mujeres que me dicen: “No se vaya, por qué no cambia la Constitución. Qué vamos a hacer sin usted”, también son muchos los hombres que lo plantean. Voy, por ejemplo, a una construcción y muchos obreros me dicen lo mismo. Y eso está mostrando que aquel prejuicio de falta de autoridad, de debilidad (ríe), desapareció. Y es super importante como país, porque permite que hombres y mujeres tengan las oportunidades que se merecen. Ahora lo que todavía no se da y es más difícil, y que me dolió tanto, es lo que una señora me dijo en mi campaña: “Estoy trabajando para que usted salga, porque yo sé que el día que usted sea electa mi marido no me va a pegar nunca más”. Lo que pasa es que uno puede generar cambios en la sociedad, pero de ahí a que entren a la casa, a la manera en que se relacionan hombres y mujeres, toma infinitamente más tiempo.

–Muchos hombres dijeron que Chile no estaba preparado para ser gobernado por una mujer, uno de ellos fue su candidato, Eduardo Frei.

–Lo importante es que hoy ya nadie cuestiona que una mujer pueda ser Presidenta. Pese a que algo de eso todavía existe cuando uno ve a líderes políticos, sobre todo de la oposición, diciendo quemi aprobación es alta porque yo soy simpática. Yo sé que la gente me quiere, pero no sólo porque soy simpática. Porque lo era también cuando estaba con treinta y tantos por ciento de aprobación. Entonces no es un problema de simpatía. Es un ningunear un poquito.

–Algunos críticos dicen que usted se ha transformado en una especie de santa, a la que nadie puede tocar, mientras en vez de usted su gobierno lo ha hecho su ministro de Hacienda, Andrés Velasco. ¿Qué les diría?

–Esto ya había parado, pero, en distintos momentos, cuando tomé decisiones complejas, yo leía luego interpretaciones en losmedios de comunicación y siempre había habido algún hombre que me había convencido de aquello. No me cabe duda de que esto es machista. Es un insulto a la inteligencia y capacidad de las mujeres creer que detrás de cualquier decisión de una mujer tiene que haber un hombre. Y es curioso ese comentario, cuando una de las preguntas más recurridas para mí ha sido: ¿Cómo ha vivido la soledad en el poder?

–Es una pregunta que también le hacen porque ha gobernado sin que un marido la espere en casa.

–Algunos llegaron a plantear eso. Decían: ella no va a poder gobernar bien, porque no va a tener un hombro, es decir, querían decir “un hombre”, que la acoja.

–En los momentos complejos que vivió en su mandato, ¿no tuvo alguna vez deseos de haber encontrado en su casa el afecto de una pareja?

–Lo primero es que en mi vida he asumido distintas responsabilidades con y sin pareja. Entonces uno hace un aprendizaje de pararse en la vida sola, pensando que, por cierto, sería mejor en cualquier consideración, siendo Presidenta o no, tener a alguien que te quiera y te cuide como uno quiere cuidar a alguien que ama. Pero estoy convencida de algo muy substancial: uno puede sola, pero no sola completamente, porque sí he tenido apoyo de amistades, de colaboradores, y si yo hubiera necesitado oídos para escuchar, hubiera podido contar con eso. Está mi familia, mi madre y mis hijos. Pero, además, creo que ha sido más fácil así, porque en mi vida de ministra, yo veíaministras que llegaban a la casa agotadas y los maridos esperaban que los atendieran o que los acompañaran a no sé dónde. Ha sido más fácil también así para mí, porque yo tengo una cuenta gigante conmis hijos por el tiempo que no les he podido dar, y de haber tenido, además, una cuenta grande con una pareja, tal vez hubiera sido más complejo (risas). Siempre he dicho en broma que no estaba en mi programa de gobierno emparejarme, pero tampoco me voy a jubilar, y si en algún momento aparece una pareja, feliz de la vida. –Se dice que cuando una mujer tiene un alto cargo, los hombres, por machismo, le temen, y les esmás difícil estar en pareja.

–Es muy difícil, no me cabe la menor duda, porque además uno no puede pasar de un día a otro de ser una persona que ha tenido una responsabilidad tremenda y, de repente, transformarse en alguien un poquito dependiente, como sucede a veces con el rol de la mujer en nuestra sociedad.

–Así como se la ve, eso no lo aceptaría nunca...

–Pero de ninguna manera.Me acuerdo que, cuando yo era joven, leí una revista que recomendaba cómo hacer que un hombre la saque a bailar a una en una fiesta. Recomendaban: Váyase a un rincón, adopte actitud de lirio mustio. Yo de lirio mustio, imposible, no sé si me entiende (risas).

-No quiere hablar de lo que hará desde el 11 demarzo, ymenos en 2014.Peroanalistas especulan conque usted podría jugar un rol en la política internacional.

–No sé lo que voy a hacer después, sólo sé que siempre voy a estar en actividades colectivas y de una función pública. Pero no quiero que eso ocupe ahora mi pensamiento, sino terminar hasta el último día de mi mandato cumpliendo con los compromisos que he adoptado con el país.

–Dijo que iba a estar en estado de shock el día después que deje La Moneda. Pero la semana después, ¿qué desea hacer con ganas como ciudadana?

–Lo que dije es que, probablemente, iba a suceder como cuando uno está a 100 kmpor hora y hay unamuralla, y uno tiene que cambiar la velocidad. Voy a tener que hacer cosas prácticas, desde cambiarme de casa. Quiero dedicarle más tiempo a mi familia y después empezar a pensar a qué voy a dedicar el tiempo libre, como dice la canción (ríe), porque no tengo edad para jubilar, y no me imagino jubilada desde el punto de vista del aporte, la experiencia y del capital que uno tiene como persona. Creo que eso tiene que ir en utilidad para otros. Entonces voy a tener harto que hacer, pero tambiénme voy a dar un tiempito para descansar…Y, bueno, voy a poder jardinear, hacer todo eso.


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Fidelam (4709 noticias)
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