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Un mes antes de conocer la Comunidad de Seducción 2ª Parte

31/05/2011 09:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Puedes leer antes de leer este artículo la 1ª Parte [pinchando aquí]. Actualmente, Celia es una de mis mejores amigas, con la que tengo muy buena relación, después de haber vivido momentos buenos y momentos malos, aprendimos a llegar a un término medio y vernos de vez en cuando, si el tiempo y el trabajo lo permiten.

Me encanta este artículo, porque muchos nuevos seductores podrán ver la versión femenina de una interacción, como lo vive una mujer. Ella ha querido contribuir a enriquecer mi trabajo contando desde su punto de vista como vivió aquella noche (quizás la última noche que viví de fiesta antes de conocer la seducción), en la que las cosas salieron de una forma tan "extraña" para los dos, tengo que agradecerle que haya hecho memoria para recordar ese día después de tanto tiempo, poco antes de mi entrada en la Comunidad de Seducción.

David del Bass

En la Inn de Moncloa por Celia

Era el verano del 2007, a mis amigas y a mi nos hablaron de una página donde se conocía mucha gente por Internet, tú simplemente subías tu foto y la gente podía votarla poniéndolas nota y conocerte si le habías gustado. El caso es que nos llamó la atención, porque no conocíamos este tipo de páginas, y nos metimos todas, hicimos nuestro grupito y empezamos a hacer amigos nuevos poco a poco.

Un día, un chico con unos ojos que me impresionaron, que había pinchado en mi ficha, me escribió y me dijo que me quería conocer. Empezamos a hablar, nos dimos el Messenger, y poco a poco empezamos a hablar cada vez más… Nos habíamos cogido mucho cariño mutuamente, hablábamos bastante, y aunque decíamos de vernos, nunca nos decidíamos, me daba miedo dar el paso por si me equivocaba.

Un día, salí por Moncloa con una amiga. Salimos del metro, y veo que un chico con una camiseta amarilla, que me resultaba familiar, nos adelantaba subiendo las escaleras acompañado de otros chicos.

- ¡¡Como se suena ese chico!!, a ese le conozco… - le dije a mi amiga, pero ahí quedó todo.

Entramos en un bar que hacia esquina, a tomar algo antes de ir a la discoteca, ya que mi amiga conocía a un camarero de allí, que estudiaba en su misma facultad, y siempre que íbamos nos invitaba a algo. Y qué casualidad, ¡que allí estaba él! Con esa camiseta amarilla con la que salía en la foto de Internet. Se me quedó mirando y veo que me señala como diciendo "¡eres tú… !" y sí, era yo.

Empezamos a hablar y a bailar. ¡Qué ilusión y qué casualidad el vernos allí! Bailábamos con los amigos, nos apartábamos un poco, y nos volvíamos a juntar… la noche iba pasando… el alcohol iba haciendo su efecto… y él y yo nos juntábamos más y más… pero de repente sus amigos se pusieron a hablar con unas chicas, y él se fue detrás de ellos dejándonos solas. Yo seguí bailando con mi amiga, cuando le vi hablando muy cerquita y muy cariñoso con una de ellas. Me sentó un poco mal. ¿Celos? podrían ser… pero bueno, no había pasado nada, así que no tenía mucho derecho a enfadarme. Pero cuando volví a mirar por segunda y veo que ¡se están besando delante mía! ¡¡NO PUEDE SER!! pensé indignada.

Rápido mi amiga y yo nos fuimos de allí, estaba enfadada, pensando ‘ ¡se acabó la tontería ya! ¿Qué se cree? ¿Qué puede hacer conmigo lo que quiera? ¿Qué me tiene de segundo plato?’ En fin, nos metimos en la discoteca, y seguimos bailando, hablando con unos y con otros a nuestra bola, unas risas por aquí y otras por allá, me olvidé un poco lo que había pasado, cuando de repente, le veo aparecer con sus amigos… me vio y sí, vino caso corriendo hacia mi, a pesar de la cara que debía tener yo en ese momento, pero ni me pidió perdón ni nada, ¡él actuaba como si no hubiera pasado nada! Hacía bromas para que yo me riese, porque estaba muy seria y me hablaba como si nada, aún sabiendo que les había visto. Yo, mientras tanto, seguía enfadada. No podía cambiar la cara y hacer como si nada, después de haberse acercado tanto a mí, y de haberse ido con la primera que le hacía caso dejándome allí tirada.

La verdad es que una vez en la discoteca, no se alejaba de mi en ningún momento, me cogía de la mano, bailábamos, pero a mi no me terminaba de convencer ya que... ¡se acababa de besar con otra! Intentaba acercarse a mí, me daba besitos en la mejilla, me hacía caricias y tonterías, pero no me terminaba de fiar después de haber visto lo que vi.

A todo esto, mi amiga y un amigo suyo, empezaron a llevarse demasiado bien y esto parece que le dio envidia o algo, porque a partir de ese momento, atacaba más en serio, y empezó a decirme que lo sentía, que había sido tonto por haberle dado esos besos a esa chica teniéndome a mi, que tenía que haberme esperado...Ahora sí que no me soltaba.

Me acuerdo, que ya al final de la noche, le terminé dando un beso en una de las veces que se acercó a mi, sinceramente, sí, tenia que reconocerlo, me gustaba y me apetecía, pero en realidad me daba rabia que después de haberle visto con otra viniera a mi. Tenía que hacérselo pasar mal, que sufriera un poco, para que viera que no era el segundo plato de nadie, pero finalmente, no me pude resistir y sí, le dí un beso en la boca de despedida por lo que se lo había currado el pobre.


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Autor:
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Fuente:
seduccionysuperacion.com
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Reportaje
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