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Qué es la meralgia parestésica y cómo afecta entre los 30 y 60 años

07/09/2009 14:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

No existe tratamiento específico. Alteraciones de sensibilidad en cara anterolateral del muslo: adormecimiento, frío, calor, quemazón. Sintomatología del dolor. Tratamiento posible

QUÉ ES LA MERALGIA PARESTÉSICA Y CÓMO AFECTAENTRE LOS 30 Y 60 AÑOS DE EDAD

No existe un tratamiento específico, único y definitivo para la meralgia parestésica. La sintomatología suele suceder espontánemente.También conocida como síndrome de Bernhardt, se presenta con alteraciones de la sensibilidad en la cara anterolateral del muslo, que va desde parestesias (sensación de adormecimiento, frío, calor, quemazón) a hiperalgesia, que es un dolor superficial no bien definido en esa zona.

Ocurre con frecuencia entre los 30 y 60 años de edad, en circunstancias que suponen una mayor presión y tracción mecánica sobre el nervio (varones obesos, mujeres gestantes, traumatismos, posterioridad a cirugía del canal inguinal, cirugías de la cadera y abdominopélvica) y fracturas pélvicas y patología retroperitoneal, que es la inflamación crónica de apendicitis, duodeno o páncreas. En otras ocasiones el compromiso mecánico proviene del exterior corporal (corsés, cinturones, ropa ceñida).

La sintomatología en general es unilateral por lesión del nervio cutáneo femoral lateral y se desencadena en determinadas posiciones, como el sedentarismo con posturas prolongadas, las piernas cruzadas o la permanencia de pie por largo tiempo.

El dolor se reproduce con la palpación del tendón que recorre el muslo, bajo la aplicación de técnicas neuromusculares y alteraciones del movimiento de la cadera.

En el diagnóstico diferencial hay que tener en cuenta la patología retroperitoneal o pélvica subaguda, como las neoplasias (tumores malignos, hemorragia, abscesos), endometriosis (tejido endometrial que crece fuera del útero), neuropatías (daños en el sistema nervioso), plexopatía (disminución en el movimiento o la sensibilidad en brazo y hombro), espondilosis (desgaste crónico de la columna cervical) y espondiloartropatías (enfermedades reumáticas).

Tratamiento

El tratamiento deberá ser preferentemente conservador, mediante la aplicación de calor local y analgésicos. Se pueden usar antidepresivos (amitriptilina) y/o anticonvulsivantes (carbamazepina, gabapentina) a dosis bajas. La fisioterapia contribuye a la mejoría clínica con calor local y la estimulación eléctrica nerviosa transcutánea.

Cabe efectuar la infiltración con una aguja intramuscular de dos cm aplicada por debajo del ligamento inguinal.

La lesión en general es por sobrecargas del tendón debidas a movimientos de flexión de la rodilla y abdución del muslo, en personas previamente sanas (por ejemplo, corredores). El exceso de peso, la osteoartritis de la rodilla, la desviación de la misma contribuyen, entre otros, a alterar la biomecánica de la marcha normal.

El dolor aparece al descansar una rodilla junto a otra en decúbito lateral, de tipo mecánico, con la deambulación y al subir escaleras. Los movimientos de flexión, aproximación y rotación interna descriptos, exacerban especialmente el dolor.

Puede observarse una gran hiperalgesia (síntoma frecuente de muchas formas de dolor neuropático), que irradia la molestia en la mitad de la pantorrilla, la interlinea articular y el muslo.

En el diagnóstico diferencial ha de incluirse toda la patología traumática de la rodilla, pero quizá la principal sea el esguince del ligamento colateral interno dada su proximidad.

Otros posibles diagnósticos son fibromialgia (trastornos reumáticos), osteoartritis, síndrome femoropatelar (la rótula articula de forma anormal con el femur originando dolor), fractura de estrés (se produce por una excesiva actividad muscular), meniscitis interna (dolor en la cara interna de la rodilla), quiste parameniscal disecante (desgarro meniscal), enfermedad de Osgood-Schlatter(dolor en las rodillas), apofisitis de Sinding-Larsen-Johansson (afección en el polo inferior de la rótula), tumores, entre otros.

Se han de considerar pruebas de imagen cuando existen dudas y/o la evolución no es adecuada.

El tratamiento sintomático debe iniciarse con crioterapia, cojines de protección nocturna, reposo relativo, antiinflamatorios y fisioterapia complementada con ejercicios de estiramiento tendinoso y fortalecimiento del cuádriceps femoral.

Si no hay buena respuesta, se puede recurrir a las infiltraciones locales con corticoide más anestésico, consiguiéndose un alivio más inmediato. Se inserta la aguja sobre el punto de máximo dolor, en oblicuo al plano cutáneo y en la misma dirección que el tendón, hacia su inserción, atravesándolo. La inflitración se hace en abanico retirando y redireccionando varias veces la aguja.

Fuente: Universidad Médica de Cuba


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Autor:
Marcela Toso (3015 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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