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Memento mori Caesar: ¡Recuerda que eres Mortal!

07/08/2019 13:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Proyectos muy pequeños hace un par de años y en los cuales el emprendedor era quizás la única parte de la nómina y en las que hacía las veces de hombre orquesta, quedan muchas veces en el olvido

La corona de laureles del César era símbolo inequívoco de sus triunfos y de sus conquistas. 

Sin embargo, un esclavo siempre la sostenía y en el interior se leía la inscripción “Memento Mori”: Recuerda que eres mortal.

Traigo a colación este pasaje de las leyendas romanas, pues, me he topado últimamente con emprendedores que parecen haber olvidado leer la parte interna de sus coronas de laureles.

¿Cómo han llegado hasta aquí?

Repasemos un poco la vida de un emprendimiento.

La gran mayoría responde a una necesidad básica: La búsqueda de una mejor vida para el emprendedor ¡Punto!

Si, lo podemos adornar y disfrazar lo que queramos, muchos te dirán: “Yo creé este proyecto para satisfacer una necesidad del mercado” “Me di cuenta que el mundo necesitaba este proyecto” “Había una necesidad que nadie había visto y debía de ser cubierta”

¡Yeah right!

Lo que muy pocos se atreven a decir en voz alta es: “Estaba sin trabajo o con un sueldo insuficiente y tenía que satisfacer MI necesidad”

Siempre me he preguntado si hay algo de malo en decir eso. 

La gran mayoría de los emprendimientos han empezado siendo proyectos domésticos con más ganas que capital y con más ilusión que recursos.

Desde la ama de casa cuyos pasteles eran tan ricos que una amiga le recomendó empezar a venderlos, pasando por el informático que crea una aplicación revolucionaria o el joven que aprovecha una propiedad familiar para alquilarla y ahora posee una inmobiliaria.

Todos tienen un factor común: Son temerarios, innovadores y arriesgados.

Han tomado ideas descabelladas para algunos y las han llevado a la cumbre, con mucho esfuerzo, horas de insomnio, prácticamente sin dinero y solo con su inquebrantable fe en sí mismos.

Eso es, a lo menos, admirable. No hay duda alguna de ello.

Pero...

¿Qué pasa al transcurrir de los años cuando su proyecto se ha consolidado?

Muchos emprendimientos logran crecimientos vertiginosos y tal como una estrella del deporte o la música, el emprendedor cosecha un éxito más allá de su capacidad de asimilarlo.

Proyectos muy pequeños hace un par de años y en los cuales el emprendedor era quizás la única parte de la nómina y en las que hacía las veces de hombre orquesta, quedan muchas veces en el olvido, después de rebasar un monto de facturación X y contar con un equipo de colaboradores, posición de mercado y empleados.

Algunos se transforman en ese jefe insoportable que los empujó a ser quien son hoy, pues, no admitía sus prácticas y las cuales juraron nunca repetir

Algunos se abandonan a evangelizar al mundo y mostrar “su caso de éxito” en cuanta conferencia e invitación le hacen, abandonando el core business y dejando a la deriva el barco que lo hizo salir del puerto.

Ahora bien...

 ¿He triunfado realmente?

Esta es una pregunta que siempre debe hacerse un emprendedor.

¿Cuando se puede decir que se ha triunfado?

¿Un proyecto está consolidado cuando ha mudado su sede del salón de su casa a una torre de oficinas?

Emprender es una condición disruptiva, mágica y la quinta esencia del ingenio humano

¿Es exitoso un emprendedor cuando hace unos meses era un empleado en una empresa y ahora es “el jefe”?

La respuesta es sin lugar a dudas: ¡NO!

Rockefeller, Ford o Jobs fueron emprendedores en su momento y sus proyectos han trascendido a sus creadores.

Un proyecto nunca descansa y por ende el emprendedor tampoco lo hace.

Su naturaleza inconforme, combativa y futurista le hace nunca sentirse conforme con su proyecto y siempre está creando, soñando y haciendo.

Esto me ha llevado a preguntarme esto:

¿Todo emprendimiento es llevado por un emprendedor?

En un principio de mi vida profesional lo llegué a creer así.

La realidad de estar en contacto como socio, proveedor, cliente e incluso empleado de múltiples proyectos de emprendimiento en la “vida real” me ha llevado a la conclusión que no, que no todo el que ha fundado una empresa es un emprendedor.

Empresario no es igual a Emprendedor

Muy recientemente en una reunión, un auto llamado emprendedor, me reveló en relación a uno de sus empleados la siguiente perla: “Cuando un trabajador no quiere hacer una tarea hay que obligarlo hasta que la quiera hacer a gusto”

En ese momento, cual epifanía, entendí que no, que no todo el que emprende es emprendedor.

Muchos simplemente han usurpado el nombre para hacer dinero y fundar empresas que en nada rompen los esquemas de malas prácticas y donde se pretende construir un templo de auto adoración más allá de un proyecto sostenible y perdurable.

Lo malo es que estos pequeños empresarios se auto-convencen de que son emprendedores al punto que socialmente son tomados como tal.

En mi opinión particular y luego de haber trabajado codo a codo con emprendedores de diversas edades, orígenes, religiones y géneros, el emprendedor es una condición humana que no es medida bajo ningún concepto por el tamaño de sus negocios, facturación mensual o número de empleados.

Emprender es una condición disruptiva, mágica y la quinta esencia del ingenio humano.

Y, ojo, no he dicho en ningún momento que ser empresario tenga algo de malo, en lo absoluto, el empresario es el ingrediente básico para el desarrollo de la sociedad humana, pero simplemente: Un empresario no es necesariamente un emprendedor y viceversa.

He visto hasta el cansancio el caso opuesto, emprendedores visionarios y desbordados de ideas geniales pero con una capacidad empresarial paupérrima y que ha hecho que sus proyectos sucumban ante la primera dificultad.

En resumen, olvidar de donde salimos y el camino andado, nos hará subir como la espuma, pero así también, desaparecer al romperse la superficie de la pompa que nos recubre.

Para construir tu futuro, tu pasado debe estar en tu presente.

Has periódicamente el ejercicio de recordar. Ni con nostalgia, ni relatando una epica homerica, simplemente recordando cuánto sudor, sangre y lágrimas te han traído al éxito. Valora a tu equipo humano, tus clientes, tus proveedores y agradece siempre su confianza en ti...recuerda: ¡¡¡ERES MORTAL!!!

Algunos se transforman en ese jefe insoportable que los empujó a ser quien son hoy, pues, no admitía sus prácticas y las cuales juraron nunca repetir

 


Sobre esta noticia

Autor:
Agustín Gutiérrez Pulido (8 noticias)
Visitas:
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Tipo:
Opinión
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