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La Mediación Comunitaria y la Justicia restaurativa. Herramientas para crear ciudadanía y para la pacificación social

02/08/2014 20:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La mediación comunitaria, proceso que emana de la instalación del paradigma restaurativo, es un mecanismo alternativo y una vía efectiva para la aplicación de la justicia de una forma pacífica y con la visión de que ambas partes resulten ganadoras

La Mediación Comunitaria y la Justicia restaurativa.  Herramientas para crear ciudadanía y para la pacificación social. 

Por Teresa Da Cunha Lopes y Diana Serrano

Es urgente la implementación de los Mecanismos Alternativos para la Solución de Controversias en Materia Penal y del paradigma de la Justicia Restaurativa en México, razón por la cual nos unimos al llamado de las diversas organizaciones de la sociedad civil al Congreso de la Unión para que se acelere el proceso de aprobación de la Ley Nacional de Mecanismos Alternativos para la Solución de Controversias en Materia Penal. 

La mediación comunitaria, proceso que emana de la instalación del paradigma restaurativo, es un mecanismo alternativo y una vía efectiva para la aplicación de la justicia de una forma pacífica y con la visión de que ambas partes resulten ganadoras.1.Además de instaurar procesos efectivos de pacificación social, es un poderoso instrumento de construcción de ciudadanía.

Dejamos claro que el concepto de comunidad que manejamos en este artículo de opinión, define a esta como un cuerpo vivo, articulado a una forma de hacer la vida y el destino2. La idea de comunidad remite al tener en común, compartir, ser parte de un espacio y tiempo (presente y futuro). Aunado a esto, el individuo está  inmerso en la comunidad ya sea por parentesco, amistad o vecindad, siendo esta ultima lo conjunción de hábitos, costumbres, ritos comunes, etc.

Ahora bien, los conflictos prolongados  y/ o las crisis sociales agudas introducen rupturas en el tejido social que son un factor determinante en el aumento de la violencia, de la inseguridad y de la producción de ciclos que reproducen, de forma repetitiva, los elementos de la creación de nuevas olas violentas. Castells Sennet, entre otros, ha  analizado la correlación, por ejemplo,  entre el aumento de la desigualdad en las comunidades,  la pérdida del espacio, el deterioro de la calidad de vida y la falta  de una red social de apoyo, con  un aumento de la inseguridad y, por ende un aumento de la conflictividad. Así, en los medio ambientes urbanos, cuando las ciudades se reconvierten en espacios de “uso” y no de vida, universos donde las personas se encierran, y los lugares de esparcimiento son cada vez más lejanos y con barreras, la ola de criminalidad se dispara. Sería interesante hacer un estudio de los errores de planeación ( o de la no planeación ) urbana de Morelia para intentar verificar la existencia de esta correlación.  (pero este tema amerita por su importancia, ser tratado de forma autónoma en otro artículo).

Es decir, cuando existe una pérdida del espacio compartido, donde rescatamos el punto de la socialización, la violencia y los índices delictivos se disparan porque las personas  ya no conviven como vecinos, ya no se relacionan y no crean vínculos comunitarios3 .

La comunidad, es entonces el elemento fundamental y estructural de resistencia a la expansión de los indicadores de violencia, ya que la comunidad  comparte valores y percepciones en base a las cuales se actúa en el espacio común,  con la posibilidad de fraguar valores comunes a partir de necesidades similares, desarrolladas sobre un mismo espacio físico de trabajo y habitación. Así, los integrantes de una comunidad fuerte y robusta tienen la oportunidad de plantearse la integración como un trabajo de largo plazo, una co-construcción de reglas y valores comunes a partir de la interacción. Aunado a esto la permanente movilidad laboral, profundiza la polarización social y genera una ruptura de los vínculos de la sociedad, dejando de lado la oportunidad de autodefinirse por la tarea que realiza. 

O sea, la comunidad es el elemento al interior del cual se constroye  ciudadanía, sin que para tal haya que dejar de lado las distintas formas de ver la vida, barreras lingüísticas y religiosas, visualización de diferencias económicas y educativas4.

Creemos que las diferencias desglosadas en el punto anterior, juegan un papel importante en la interacción constante de los miembros de la comunidad y que algunas son factores que influyen en la creación de conflictos. De aquí, la importancia para la convivencia en comunidad y para la creación de ciudadanía, de buscar formas integradoras de solución de conflictos que permitan llegar a acuerdos comunes, dejar espacios de esparcimiento donde se pueda expresar, convivir e intercambiar ideas.

Así siendo, resulta lógica  la importancia de la instauración de estructuras de mediación comunitaria como una de  las claves para la creación de ciudadanía y para la pacificación comunitaria.

Al nivel comunitario, las personas buscan instituciones tradicionales y, sí bien el Estado ostenta un papel central y garante de regulación, hoy ya no responde con la celeridad, la eficiencia y con el monopolio de referentes.  Dado que las instituciones intermedias no solucionan los problemas, y que vivimos una falta de representación de institucionalidad reconocida, ante una sociedad que cambia y se mueve y que no permite basar la noción de comunidad en la permanencia de los espacio y la transmisión de valores, es urgente reconstruir el tejido social a partir de la comunidad y para la comunidad. 

El desafío consiste en aceptar la convivencia entre distintos, e importar nuevas maneras de hacer permeables las estructuras sociales, es decir ver a la comunidad en red, donde se respetan las diferencias5 en un espacio republicano no discriminador, pero sí a partir de un espacio en que la ruptura introducida por el delito tiene que pasar, no obligatoriamente siempre por la aplicación de una justicia retributiva, pero siempre por la sanación profunda del paradigma de la justicia restaurativa. 

Otra respuesta al conflicto puede ser mediante la creatividad social. Puesto que el delito tiene un potencial desestabilizador, es  constructivo – es decir una oportunidad de cambio- utilizar la creatividad social como una capacidad incentiva del mediador para usar herramientas de mediación comunitaria en la solución de los conflictos que dejan marcas profundas psicológicas, sociales, económicas en las comunidades sujetas a conflictos de larga duración o bien a erupciones de grande violencia intracomunitaria6. La grande fortaleza de la mediación, en estos casos, como instrumento de pacificación social, de sanación y de restauración de los equilibrios,  consiste en la aplicación : a)la mediación integración y b)mediación dialógica 7

Un ejemplo concreto es el caso de Ruanda, post genocidio del 1994. En Ruanda durante el genocidio de 1994 cerca de un millón de personas murieron y otras 250 000 mujeres fueron violadas, masacre que dejó al país traumatizado y conmocionada a la comunidad internacional. En paralelo con la creación del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR)  para juzgar los crímenes cometidos durante el genocidio del 1994, se  inició un proceso de justicia  restaurativa y reconciliación con el objetivo de una pacificación social, instaurando una respuesta judicial en tres niveles: a) el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, b)el sistema judicial nacional de Ruanda y c)los tribunales Gacaca. Los tribunales” Gacaca” (pronunciado “gachacha”) son  estructuras del sistema comunitario de justicia inspiradas en el derecho consuetudinario de Ruanda y establecidos en 2001 en Ruanda

En el caso de los tribunales de Gacaca, estos imponen penas menos severas si la persona se ha arrepentido y trata de reconciliarse con la comunidad, los prisioneros que confiesan regresan a sus hogares sin otra penalidad o reciben órdenes de prestar servicios a la comunidad, además los tribunales sirven también para promover la reconciliación proporcionando a las víctimas un mecanismo para conocer la verdad acerca de la muerte de sus familiares y parientes, ofrecen a los perpetradores la oportunidad de confesar sus crímenes, demostrar su arrepentimiento y pedir perdón frente a sus ciudadanos .

El proceso de reconciliación en Ruanda se centra en la reconstrucción de la identidad rwandesa, así como en equilibrar la justicia, la verdad y la situación futura de paz y seguridad del país. Para tal se han adoptado diferentes medidas para que los ofensores y las victimas coexistan en paz:formación de dirigentes comunitarios, capacitación política a los dirigentes de partidos políticos, formación cívica y en derechos humanos a los jóvenes, asesoramiento sobre traumas, mitigación y solución de conflictos y sistemas de alerta anticipada8.

Otro ejemplo contemporáneo exitoso, que incluye elementos restaurativos es el programa de reconciliación victima-ofensor introducido en 1974, en Ontario, Canadá10. Dean Peachey, quien reportó este suceso, mostrándolo como una variación del programa de mediación entre victima-ofensor el cual empezó como una alternativa de libertad condicional para los infractores juveniles que permiten a la víctima y al ofensor construir una propuesta de sentencia, que el juez tomará en cuenta en su decisión final. Fue asumido que los ofensores podrían tomar conciencia del dolor de sus víctimas y esto reduciría la reincidencia y aumentaría la probabilidad de la restauración de la “paz” social..

No se esperaba  que las victimas pudieran tener algún beneficio pero los estudios que se hicieron sobre este caso, reportaron niveles de satisfacción más altos que con el sistema tradicional.

Podemos, entonces afirmar que la metodología de la justicia restaurativa, viene a ser una gama de oportunidades, que se adaptan a ciertas necesidades y estructuras sociales dependiendo el caso, ya sea en su forma típica, es decir mediación victima-ofensor,  hasta la inserción de terceros interesados con motivación de ser participes en el proceso de búsqueda de solución oportuna entre las partes. También pueden involucrarla  participación de la familia que ayuda a hacer responsable al ofensor, y que funciona como un punto de apoyo a la recuperación de la víctima.

Cualquiera que sea el método utilizado, este tiene como objetivo, propiciar la solución de conflictos, a través del encaramiento víctima- ofensor donde la primera, exprese su sentir con el daño que le han causado, las repercusiones en su familia, en su entorno y en la comunidad misma, y el segundo pueda responsabilizarse, expresar las causas que lo llevaron a determinadas acciones y asumir el compromiso real de restaurar justicia a la víctima y responder hacia la comunidad.

Este proceso lento, difícil y muchas veces doloroso, coadyuva a la reintegración y reestructuración de las relaciones dañadas, con la finalidad de buscar formas eficaces de prevención, creación de valores y pacificación social a largo plazo. Son procesos que han sido implementados y probados en zonas de guerra, en las etapas de reconstrucción nacional y, de forma más humilde como procesos de restauración de seguridad y de pacificación a nivel local. Además, la mediación comunitaria cuyo pilar es el paradigma de la justicia restaurativa,  también permite que las partes tengan el control de cómo solucionar sus controversias y generar la satisfacción de los integrantes al sentir éstos que tienen acceso a una solución justa de sus conflictos.

Frente a la emergencia social que vivimos, con ruptura evidente del tejido social en comunidades que han estado años inmersas en conflictos de violencia inenarrable, conflicto que dejó huellas profundas en los individuos, en los grupos familiares y en las  comunitarias mismas, creemos que sería productivo implementar un plan de restauración de la paz social que integre acciones concretas de mediación comunitaria.

Sin paz social, no puede existir construcción de ciudadanía. Por ende, no se puede fortalecer ni a la democracía ni a sus componentes centrales: estado de derecho, equidad y justicia distributiva. Ahora bien, la justicia retributiva paradigma sobre el cual se funda el andamiaje del sistema penal, por si sóla no puede restaurar ni la paz social ni sanar a las comunidades. Es altura de pensarmos en la implementación de un sistema mixto, si queremos salvar el futuro de nuestras comunidades y, por ende el futuro de nuestra democracia .

NOTAS

1

DA CUHNA LOPES. T. (2012) Grupo Crónicas Revista: “La Mediacion Comunitaria: una herramienta para la pacificación social en Michoacán[23 de julio de 2013]<http://www.grupocronicasrevista.org/2012/07/10/la-mediacion-comunitaria-una-herramienta-para-la pacificacion-social-en-michoacanteresa-da-cunha-lopes/>

2

TOENNIES, F. (1979). “Comunidad y Asociación”. Editorial Península, Barcelona

3

CASTELLS SENNET, M.(1999). “Globalización, tecnología, trabajo, empleo y empresa” en La Transformación del trabajo. La factoría cultural. Barcelona

4

RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, G.(2008). ” ¿Comunidad? Mediación Comunitaria, habitar efímero y diversidad cultural”. Universidad de Barcelona, España.

5

RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, G./op Cit/p.3-5

6

LANNITELLI MUSCOLO, S. LLOBET ESTANY, M.(2006).“Conflicto, mediación comunitaria y creatividad social.” Universidad de Barcelona.

7

RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, G./po Cit/.p.6-8

8

Publicado por el departamento de Información Pública. Abril 2013 <http://www.un.org/es/preventgenocide/rwanda/about/bgjustice.shtml>

9

GAVRIELIDES, T. (2007) Restorative Justice Theory and Practice: Addressing the Discrepancy. European Institute for Crime Prevention and Control, affiliated with the United Nations. Helsinki Finlandia

10

BRAITHWAITE, J. (2002). “Restorative Justice and Responsive Regulation”. New York:Oxfort Unviersity Press

11

MARQUEZ ALGARA. M.:DE VILLA CORTES, J C. (2013). “La Evolución de la mediación judicial en México”

12

MARQUEZ ALGARA. M.:DE VILLA CORTES, J C. /op Cit./p.11-13


Sobre esta noticia

Autor:
Teresa Da Cunha Lopes (267 noticias)
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Tipo:
Opinión
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