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Me falta el aire

11/03/2011 08:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La sensación de ahogo en la gestación es una molestia habitual que no debe preocuparte demasiado. No hacer esfuerzos físicos intensos, corregir algunas posturas y evitar la anemia son formas eficaces de prevenirla

Es posible que, como les ocurre a algunas mujeres, en los primeros meses de gestación tengas la sensación de estar acatarrada, con una molesta congestión nasal que te dificulta la respiración y cierta carraspera en la garganta. Esto se debe al aumento de los niveles de la hormona progesterona en el cuerpo, que provoca una ligera inflamación de las mucosas de la nariz. Luego, especialmente en el último trimestre, puede que sientas en algún momento del día una ligera sensación de ahogo, una molestia completamente normal y a la que, en general, no debe darse mayor importancia.

Esta sensación suele aparecer únicamente cuando la mujer embarazada hace un esfuerzo físico más intenso de lo habitual, o como consecuencia del síndrome de decúbito hipotensor, un descenso de la tensión arterial que se produce en algunas embarazadas cuando se estiran completamente. Si sientes que te ahogas y no te encuentras en ninguno de los dos casos comentados, deberías consultar con tu médico. Hay ocasiones, las menos, en las que el ahogo puede ser síntoma de un problema más grave: es así cuando existe una enfermedad pulmonar (por ejemplo, asma) o una insuficiencia cardíaca previa. También aquí es importante que se lo comentes cuanto antes a tu ginecólogo.

Conoce las principales causas

Salvo en estas excepciones, las causas del ahogo son diversas pero, en todo caso, consecuencia natural del embarazo. La más frecuente tiene que ver con el crecimiento de la matriz, que ejerce más presión en el estómago y limita el descenso del diafragma, uno de los órganos responsables de la respiración. Por eso coger aire nos cuesta más.

Otra de las causas del ahogo es la corrección de la posición de la columna, que provoca una notoria subida de las costillas: la postura ligeramente encorvada que adoptamos por culpa del peso reduce sensiblemente la capacidad pulmonar de la mujer embarazada. Asimismo, la anemia fisiológica (una disminución del nivel de hierro en la sangre) que padecen a menudo las futuras mamás reduce la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre. Y, por último, no debemos olvidar que el feto también respira, a través de la sangre materna, y que la embarazada en el último trimestre pesa mucho más, dos factores que aumentan notablemente su consumo de oxígeno.

Tranquila: tiene solución

En cualquier caso, este problema no afecta a todas las mujeres por igual. Algunas lo notan más que otras, y hay muchas que sólo tienen dificultades para respirar cuando realizan un esfuerzo físico realmente agotador. Factores como la edad (a mayor edad, mayor sensación de ahogo) o el estado de forma física influyen; especialmente el segundo, ya que quien hace más ejercicio físico tiene mayores niveles de glóbulos rojos y es, por tanto, menos proclive a padecer la anemia propia de la gestación, una de las causas principales de esta molestia. Obviamente, si se trata de un embarazo múltiple las dificultades para respirar aumentan, ya que la matriz es más grande y hay más fetos consumiendo oxígeno. Siempre que exista anemia ferropénica debe tratarse con hierro y ácido fólico. Y hay que evitar el sobrepeso: los kilos de más harán que tu cuerpo requiera más oxígeno para moverse.

Para evitar la sensación de ahogo, duerme de lado o con cojines que eleven algo tu espalda. También es recomendable limitar los esfuerzos físicos intensos en los últimos meses y practicar ligeros ejercicios de respiración. Tampoco está de más que revises tu sostén: tal vez esté ejerciendo presión sobre tu pecho y necesites una talla mayor. Siguiendo estas pautas aliviarás esta molesta sensación (que será menor cuando el bebé se encaje, antes del parto) y podrás respirar tranquila.

Un ejercicio: espira hondo

La práctica a diario de ejercicios específicos te ayudará a respirar mejor durante el embarazo. Por eso, los expertos proponen el siguiente ejercicio de respiración diafragmática. Es muy sencillo y puedes hacerlo en cualquier lugar.

1. Siéntate en una silla o en el suelo, como prefieras, con la espalda recta. Coloca las manos en tu abdomen para sentir el movimiento de la respiración.

2. Inspira profundamente a través de la nariz manteniendo la boca cerrada. Al final de la inspiración sientes cómo el abdomen se distiende y hace que se eleven ligeramente tus manos.

3. Coloca los labios como si fueses a silbar y espira lenta y suavemente de forma pasiva, haciendo un sonido silbante, sin hinchar las mejillas. Al ir expulsando el aire notarás cómo los músculos abdominales se hunden, volviendo a la posición original


Sobre esta noticia

Autor:
Rosaliakj (879 noticias)
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