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Matan para robarla a madre e hijo adolescente

19/09/2009 01:57

0 Francisco López y Antonio Castro, alias "El Negro", fueron detenidos por agentes de Seguridad Pública Municipal de Tulancingo, tras haber baleado a un hombre

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Tulancingo, Hidalgo.- Una mujer y su joven hijo fueron asesinados con saña inaudita por dos delincuentes que los sorprendieron en su propia casa, en popular colonia de Tulancingo, con intenciones de robar, pues sabían que el esposo y padre de sus víctimas tenía dinero.

Los crueles individuos, en apariencia, no tenían planeado cometer el doble crimen, pero como uno de ellos fue reconocido por la fémina, porque un día antes hizo unos trabajos de plomería en otra propiedad, la ultimaron junto con su vástago, ahorcándolos.

Fuera de sí, los homicidas decidieron esperar a que llegara el jefe de familia, a quien igualmente pensaban matar, una vez que les entregara el efectivo que había cobrado por la venta de un terreno en el Estado de México.

Al final de esta tétrica historia, agentes de Seguridad Pública Municipal de Tulancingo capturaron a los sádicos asesinos a bordo de un automóvil, en cuyo interior hallaron dos pistolas, una real y otra de diábolos.

Aunque en un principio a los individuos sólo se les relacionó con la artera agresión al hombre, al día siguiente, por investigaciones de agentes de la anteriormente llamada Policía Ministerial, se estableció que cometieron el doble asesinato.

Francisco San Agustín López y Antonio Castro Cruz, alias "El Negro", de 37 y 36 años, respectivamente, son los arrestados, confesos de haber perpetrado los crímenes de María Patricia Ramírez López y Ricardo Rodrigo Rodríguez Ramírez, de 50 y 16 años.

Igualmente reconocieron que quisieron matar a Juan José Rodríguez Vargas, esposo y padre de los hoy fallecidos, dándole un balazo en la cabeza, hechos sucedidos en el bulevar La Morena, cerca de la Central de Abasto.

HOMICIDAS NARRAN LAMENTABLE HISTORIA

Todo comenzó hace unas semanas, cuando Francisco San Agustín, plomero, y Antonio Castro, vendedor de chácharas en los tianguis, se conocieron en Tulancingo y decidieron aventarse un "tiro" (robo).

Acordaron verse días después. El primero propuso que las víctimas fueran familiares de un hombre al que poco antes le trabajó como plomero en una casa, ya que sabía que acababa de vender un terreno y tenía dinero.

En un principio, planearon que secuestrarían a la mujer y a su joven hijo para obligar al jefe de familia a dar el dinero por su rescate.

El pasado lunes, a temprana hora, llegaron a la casa marcada con el número 315 de la calle Adolfo López Mateos, colonia La Cruz, donde Francisco San Agustín tocó la puerta.

Cuando la mujer abrió, le dijo que haría unos trabajos y pudo entrar, junto con su cómplice, para en seguida someter a la fémina y a su joven hijo.

Los delincuentes ya llevaban todo lo necesario para someter a sus víctimas e incluso uno traía una cámara de video con la que grabó a la mujer y a su vástago, ordenándoles que dijeran que estaban secuestrados y le pedían a su esposo y padre que diera dinero.

En posible que a los malandrines se les haya salido de control su plan y terminaron matando a las dos personas, ahorcándolas con unos lazos.

Luego metieron el cadáver de la mujer a un closet y lo cubrieron con ropa; el del adolescente lo pusieron debajo de una cama. Ambos estaban amarrados de pies y manos con unos cinchos.

Como el agraviado reaccionó y se echó a correr, uno de los sujetos lo alcanzó y le dio un balazo en la cabeza que lo tiene entre la vida y la muerte

Todo indica que en el domicilio buscaron dinero y otros valores, pero como no les complació el botín, optaron por esperar al jefe de familia para exigirle el pago de rescate de sus familiares, aunque éstos ya estaban muertos.

Cuando Juan José Rodríguez llegó a su domicilio, en la tarde, a bordo de su camioneta, el sujeto que le hizo trabajos de plomería lo interceptó afuera de su casa y le pidió su herramienta.

Aquél le dijo que subiera a su unidad y fueran por ella a una vivienda que tiene en el fraccionamiento La Morena, pues ahí fue donde estuvo trabajando.

Su cómplice los fue siguiendo en un automóvil Volkswagen tipo Pointer. Al circular por el bulevar La Morena, Francisco San Agustín sacó una pistola y le dijo a su ex patrón: "Ya valió ma..."

El hombre disminuyó la velocidad y, en un descuido del maleante, bajó y se echó a correr, siendo alcanzado por el hampón y homicida.

Sin compasión alguna, le disparó un balazo en la cabeza, acción que fue vista por mucha gente, en su mayoría comerciantes.

OPORTUNA ACCIÓN DE POLICÍAS PREVENTIVOS

Al ver al hombre tirado, herido de muerte, no faltó quien diera aviso del violento hecho a policías municipales de Tulancingo.

El subdirector de la corporación, Raúl Vega, expresó que de inmediato se instrumentó un operativo, el cual rindió frutos minutos después.

Cerca del poblado de Sototlán lograron ubicar el vehículo en cuestión y aseguraron a sus dos ocupantes, quienes estaban muy nerviosos.

En un principio, quisieron confundiros e incluso uno se cambió de ropa, pero cuando revisaron el auto, hallaron dos pistolas, una real y otra de diábolos.

De esta manera se estableció que eran responsables de haber querido dar muerte al hombre que balearon, presuntamente porque se opuso a ser secuestrado.

Los desalmados individuos, dijo el comandante Vega, quedaron a disposición de la Procuraduría de Justicia, junto con las armas, el vehículo donde huían y otros objetos, entre ellos la cintas que después se sabría ocuparon para amarrar a quienes mataron.

AGENTES DE LA ASIEH ACLARAN DOBLE CRIMEN

Habían transcurrido 24 horas del hecho ya narrado cuando se dio a conocer que dentro de una casa habitación de la colonia La Cruz habían encontrado el cadáver de un joven, amarrado, debajo de una cama.

Debido a que se trató de la misma dirección de una identificación que traía el hombre baleado, personal de la Procuraduría de Justicia y de la agencia de Coordinación e Investigación acudió al sitio.

Conforme avanzaron las pesquisas, mencionó el comandante Antonio Contreras, establecieron que los dos detenidos por policías preventivos estaban relacionados con el crimen del adolescente.

Al ser interrogados, los homicidas confesaron que también habían matado a la madre del joven y el cadáver lo escondieron en un closet.

De esta manera los policías de la anteriormente llamada Policía Ministerial aclararon los asesinatos.

Hasta ayer, al cierre de esta edición, personal de la PGJ integraba la averiguación previa en torno a los hechos ya narrados a fin de consignar a los despiadados sujetos que, por querer ganar dinero, les segaron la vida a la mujer y a su joven hijo, y, además, quisieron matar al jefe de esa familia.

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