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La Masonería española en el exilio durante el franquismo, 1ª parte

17/06/2011 08:37 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En su último discurso, pronunciado el 1º de octubre de 1975 en la plaza de Oriente, (Franco) declaraba, respecto a las críticas internacionales que habían levantado las recientes ejecuciones de militantes de ETA y FRAP: "Todo obedece a una conspiración masónico-izquierdista de la clase política en contubernio con la subversión terrorista-comunista en lo social". (1)

A todos los hnos.´. y hnas.´. españoles, para que la memoria histórica no sea sepultada ni soslayada bajo ningún aspecto. Esta reseña, breve y sin duda incompleta, es parte de una serie de artículos que le dedicaré al tema.

Autoridades del G.´. O.´. F.´. A.´. (Gran Oriente Federal Argentino, 1935-1956), con el Hermano Diego Martínez Barrio, presidente de la República Española en el exilio. Destaca la presencia del también español Miguel Servera, varias veces Gran Maestre de la Obediencia. Fuente: Verbum

Índice: Breves antecedentes - Informe del Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur de los Estados Unidos de Norteamérica sobre España en el exilio, 1945 (extracto)- El Gran Oriente Español estigmatizado: Entrevistas a Enrique Barea y José Armengol, 1944 - Crítica bibliográfica del libro de Jakim Boor, 1956.

Breves antecedentes

En 1891 establecía Frau Abrines (2) que existían las siguientes entidades masónicas en España y sus dominios:

Supremo Consejo de Colón, para Cuba y las islas de las Indias Occidentales de España, establecido en La Habana desde 1859.

Gran Logia de Colón e isla de Cuba, en La Habana, 1876.

Gran Logia Independiente Española, en Sevilla, 1880.

Gran Logia Simbólica de Puerto Rico, en Mayagüez, 1883.

Gran Logia Simbólica Catalana Balear, en Barcelona, 1886.

Gran Logia Simbólica Galaica, en Madrid, 1888.

Gran Oriente Español, en Santiago, 1889.

Gran Logia Simbólica de Andalucía, en Córdoba, en construcción.

Gran Logia Simbólica de Castilla la Nueva, en Madrid, en construcción.

Gran Logia Simbólica Provincial de Málaga, en Málaga, en construcción.

Para 1900 quedaban en España el Gran Oriente Español con sede en Madrid y cuyo Gran Maestre era Miguel Morayta y la Gran Logia Regional Catalana Balear, asentada en Barcelona. Uno de los Grandes Maestres de esta última había sido Rosendo Arús.

En 1903, una comisión formada por ambas Obediencias, estudia y aprueba un acuerdo cuyos dos principales puntos eran, 1º, que la Gran Logia Catalana Balear, que mantenía relaciones con 42 potencias masónicas extranjeras, le cedía el manejo de dichas relaciones al Gran Oriente y, 2º, el Gran Oriente por su parte reconocía la autonomía de la Gran Logia Regional para que actuara en Cataluña y las Islas Baleares, sin la intervención o injerencia del Gran Oriente.

El pacto no se sostuvo después de la muerte de Morayta, y ante la imposibilidad de lograr un nuevo acuerdo, las dos potencias extienden su jurisdicción a todo el territorio español. La Gran Logia Regional Catalana Balear cambia su nombre a Gran Logia Española y se integra en la Asociación Masónica Internacional, fundada en Ginebra en 1921. El Gran Oriente Español se reorganiza en 1923 y crea cinco Grandes Logias Regionales y otras dos más, una destinada a los asuntos de Puerto Rico y la otra para Filipinas.

Las dos Obediencias siguieron trabajando durante la dictadura de Primo de Rivera y después de establecida la República. En las Cortes Constituyentes de 1931 había, aparte de Ministros, Subsecretarios, Gobernadores de distintas provincias y Directores generales, 149 Diputados masones.

El Gran Consejo Federal Simbólico, elegido el 6 de julio de 1931, estaba constituído por masones notables:

Gran Maestre: Diego Martínez Barrio, Ministro de Comunicaciones; Primer Vicepresidente: Marcelino Domingo, Ministro de Instrucción Pública; Segundo Vicepresidente: Rodolfo Llopis, Director General de Primera Enseñanza; Tercer Vicepresidente: Enrique Barea, Secretario Especial del Ayuntamiento de Madrid; Cuarto Vicepresidente: Vicente Costales, Industrial y después Gobernador de Toledo; Gran Orador: Emilio Palomo, Gobernador Civil de Madrid; Gran Secretario: Emilio PlazaVinuesa, Industrial; Gran Secretario Adjunto: Francisco de la Mata, Director del Colegio de Huérfanos de Correos; Gran Tesorero: Roberto Ruiz García, empleado; Gran Maestro de Ceremonias: José Gómez de la Serna, Abogado; Gran Hospitalario: Elías Palasí, Gerente de la Sociedad General de Librería; Gran Guarda Templo: Celso Joaniquet, Abogado y periodista; Vocales: Fernando de los Ríos, Ministro de Justicia; Juan Sarradell, Abogado y periodista; Pedro Rico Lopec, Alcalde de Madrid; Ramón González Sicilia, Catedrático y Diputado a Cortes; Demófilo de Buen Lozano, Catedrático y Consejero de Estado; Suplentes: Angel Rizo Ballona, Jefe de Marina y Diputado a Cortes; Gerardo Abad Conde, Subsecretario de Comunicaciones; Vicente Marco Miranda, Periodista y Diputado a Cortes; Fernado Valera, Periodista y Diputado a Cortes; Francisco Saval Motis, Farmacéutico y Diputado a Cortes; Pedro Vicente Gómez, Diputado a Cortes; Eloy Vaquero, Abogado y Diputado a Cortes; Adolfo Chacón de la Mata, Diputado a Cortes y después Gobernador de diversas provincias; Manuel Muñoz, Militar y Diputado a Cortes y Juan Santander, Diputado a Cortes.

Dice el articulista: "Durante el llamado "bienio negro" (1933-1935) del gobierno de Lerroux - Gil Robles, la Masonería española volvió a ser hostigada, aunque no se atrevieron a perseguirla abiertamente. Muchos hermanos estuvieron presos, algunos Templos clausurados y se realizó un intento de incendio del local del Grande Oriente en Madrid, por los falangistas de Primo de Rivera." La situación se agravó más aún con la Guerra Civil y la subida al poder del caudillo Francisco Franco. Pertenecer a la Orden fue declarado un delito.

Continúa el texto: "(...) Los templos masónicos fueron saqueados, destruídos los símbolos y herramientas del trabajo, y los archivos utilizados para perseguir tenazmente a los HH.´. que en ellos figuraban, apresándolos y sumiéndolos en mazmorras donde se les aplicaban toda clase de tormentos y vejámenes para que, en medio de sus dolores morales y aún físicos, delataran a todos los componentes de la Fraternidad."

Luego de la Guerra Civil y ya instalado Franco en el poder, este decretará en 1940 una ley que se denominó de represión a la Masonería y el comunismo. El Gran Maestre Martínez Gil intentó reorganizar el Gran Oriente en Francia, pero le fue impedido todo tipo de trabajo masónico por cuestiones de territorialidad, debiendo partir para México donde tuvo mejor acogida. En África del Norte un grupo de 70 hh.·. constituyeron una Logia llamada Ulises.

Más adelante anexaré como apéndice distintos documentos y testimonios de la época, recogidos en, y por, diversas y prestigiosas publicaciones y referidos al padecimiento de los exiliados españoles, republicanos y masones. Algunos de estos textos reflejan la tensión existente entre las distintas ramas en procura de adjudicarse la llamada Regularidad. Al respecto, Martínez Gil estrechará fuertes lazos con el Gran Oriente Federal Argentino - G.´. O.´. F.´. A.´., una Obediencia Liberal y Adogmática escindida de la Gran Logia Argentina del R.´. E.´. A.´. A.´. y que permaneció independiente durante el período 1935-1956 cuando en un pacto de unión con la Gran Logia dan nacimiento en 1957 a un nuevo Cuerpo Masónico distinto de los anteriores, la actual Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados masones.

El G.´. O.´. F.´. A.´. fue conocido como la masonería de los republicanos españoles en Argentina, aunque estos engrosaban las columnas de ambas Obediencias. Miguel Servera, también de origen español, fue Gran Maestre del G.´. O.´. F.´. A.´. en distintas oportunidades y visitó a Martínez Gil en México. También integraban la Obedencia Liberal Barcia Trelles, Juan Iniesta y Blasco Garzón, entre otros.

En 1943, y con el apoyo del Supremo Consejo de los Estados Unidos de México, se constituye en aquel país el Supremo Consejo del Grado 33º de la masonería española exiliada que trabaja en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

En 1947 la autoridades establecidas eran:

Soberano Gran Comendador, H.´. Enrique Barea Perez (reelecto). Teniente Gran Comendador, H.´. Justo Caballero Fernández. Ex Gran Maestre de la Gran Logia Regional del Nordeste de España del Gran Oriente Español. Gran Orador, H.´. Eugenio Aráuz Pallardó. Ex miembro de la Gran Logia Regional del Centro de España del Gran Oriente Español. Gran Secretario General, H.´. Isidoro Sánchez Martínez, Ex Gran Maestre de la Gran Logia Regional de Levante de España del Gran Oriente Español. Gran Tesorero, H.´. José Fernández Armengol, Gran Maestre de la Gran Logia Española. Gran Maestro de Ceremonias, H.´. Francisco Reiguera Pérez, Consejero del Gran Consejo Federal Simbólico. Gran Cap.´. de Guar.´., H.´. Francisco Cantos Abad, Consejero del Gran Consejo Federal Simbólico del Gran Oriente Español.

Consejeros residentes en México: HH.´. Diego Martínez Barrio, ex Gran Maestre del Gran Oriente Español; Demófilo de Buen Lozano, ex Gran Maestre del Gran Oriente Español; Luis Umbert Santos, ex Gran Tesorero de la Gran Logia Regional del Nordeste de España; Odón de Buen y del Cos, ex Gran Maestre del Gran Oriente Español; Ángel Rizo Bayona, ex Gran Maestre del Gran Oriente Español; Fernando Valera Aparicio y Antonio Pérez Guasch, ex Consejeros de la Gran Logia Regional del Nordeste de España y del Gran Consejo Federal Simbólico del Gran Oriente Español.

Consejeros residentes en Buenos Aires, República Argentina: H.´. Augusto Barcia Trelles, ex Gran Comendador y ex Gran Maestre del Gran Oriente Español; Juan Manuel Iniesta, ex Gran Maestre de la Gran Logia Regional del Centro de España del Gr.´. Or.´. Español.

Consejero residente en Montevideo, República del Uruguay: H.´. José Estruch Ripoll, ex Gran Maestre de la Gran Logia Regional del Levante de España del Gr.´. O.´. Español.

Consejeros residentes en Francia: HH.´. Manuel Portella Valladares, ex Gran Maestre de la Gran Logia Regional del Nordeste de España, del Gran Oriente Español; Mateo Hernández Barroso, Gran Canciller del Supremo Consejo Gr.´. 33º en España; Julio Hernández, ex Gran Maestro de la Gran Logia Regional del Centro de España del Gran Oriente Español.

Miguel Servera, la Gran Logia "Valle de México" y el Gran Oriente Español en el exilio. El Gran Maestre del G.´. O.´. F.´. A.´. en su viaje a México en octubre de 1947. Aquí, según nos muestra la fotografía, reunido en un ágape íntimo con -de izquierda a derecha- el Gran Past Master IL.´. H.´. Valentín Rincón, el mismo Servera, el Gran Maestre IL.´. H.´. Pedro Téllez Maldonado y el Gran Maestre Lucio Martínez Gil. Fuente: Archivos del G.´. O.´. F.´. A.´.

En el grabado aparecen los Hh.·. Avila, Martínez Gil, Servera, Rivera Pérez y Rimon Gallardo. Verbum, Cuarta época, Año XVIII, Nº 40, Buenos Aires, Enero-abril de 1952.

Informe del Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur de los Estados Unidos de Norteamérica sobre España en el exilio (extracto)

Washington - 1945

Gran Comendador: Enrique Barea Pérez; Gran Secretario General: Isidro Sánchez Martínez; Dirección: Lucerna Nº 2, México, D. F. (3) Representante del Sup.´. Consejo de la Jurisdicción Sur: Augusto Barcia; su Representante ante el Sup.´. Con.´. en Washington: William S. MacCrea.

(...) La situación en España, masónicamente hablando, no ha mejorado, pero creemos que pronto mejorará, cuando menos así lo esperamos. Al presente, sin embargo, este Gran Cuerpo (4), que permanece en el exilio en la ciudad de México, conduciendo, con actividad, todos sus trabajos, ha elevado a algunos masones a miembros activos, uno de los cuales era Gran Maestro de la Gran Logia, José Fernández Armengol. El Gran Maestro del Gran Oriente de España, cuando nosotros asistimos a la apertura del Supremo Consejo en el exilio, era Demófilo de Buen, y él estuvo presente, aún cuando él ha estado viviendo en Panamá. Hay bastantes otros miembros residiendo en este hemisferio.

Con respecto a la situación de España, transcribimos en seguida la carta recibida del Gran Secretario General Sánchez, fechada en abril de 1945. Dice así: "El Supremo Consejo Grado 33 para España y sus dependencias, aparte de todas las facciones y doctrinas políticas de carácter profano, no ha podido llevar su indulgencia al grado de no cumplir con el más elemental deber de defender aquellos principios que son los cimientos del edificio Masónico, y de aquello que, en el grado de Aprendiz, reiteramos nuestra adhesión y fidelidad a través de los juramentos sucesivos: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

En España está abolida la Libertad. La fuerza se ha impuesto sobre el derecho. Una revuelta militar a la cual el pueblo ha hecho frente todo el tiempo que pudo y que, debido a su escasez de elementos de combate, fue despojado de un régimen que era la expresión de la soberanía nacional, decidida por la elección voluntaria en los comicios de 1931, que fueron legales, y garantizados por las circunstancias en las cuales estas fueron convocadas. Los defensores de la Constitución, que es la legal, han sido implacablemente perseguidos como verdaderos delincuentes.

En España no existe la Igualdad. Todos aquellos que están marcados como enemigos del régimen de Franco no pueden desempeñar los puestos que por sus méritos han obtenido en las diferentes dependencias de la administración pública, tales como Salubridad, Instrucción, Judicial, etc. Los doctores, arquitectos, ingenieros y otros muchos profesionales no pueden dedicarse a sus respectivas actividades, si estos no están clasificados como algo menos que devotos del régimen actual. Todos estos tienen que residir obligadamente en el lugar asignado por las autoridades. De hecho existen dos categorías de españoles: aquellos que esclavizan y aquellos que son esclavos.

La Fraternidad es un sentimiento que se ha extinguido en España, cuando menos bajo el régimen actual. Una persecución sangrienta termina seguida por ejecuciones, aumentando día a día el odio y el rencor, e imposibilitados todos para olvidar, para perdonar y vivir en armonía. Para aquellos de las filas masónicas que hemos defendido el principio de la Fraternidad, como una de las aspiraciones del alma humana, (vemos) como es aplicada a nosotros ya lo que se llama la Ley de Supresión de la Masonería, en la cual están contenidas penas severas para los masones, cuyas penas van en aumento en relación al grado que el masón ostenta en la Orden, hasta la de muerte, que es la más severa.

En San Francisco se abrió un histórico proceso que principiara con la condenación de los sistemas perpetuos, conceptos (y) doctrinas que han sido sacadas a la luz en esta gran tragedia que ha vivido el mundo en los últimos años. Sería injusto que ciertos intereses mezquinos de tradición, de conveniencia familiar, o de tutelaje político deban ser impuestos en contra de los intereses humanos que debe inspirar el caso de España para todas las conciencias rectas y que permitan que nuestro país y el pueblo sea tiranizado a la faz del mundo de la posguerra.

Nosotros únicamente estamos pidiendo que, por su conducto, contribuyan a formar alrededor del problema de España, una atmósfera que impida que esto suceda. Valiéndose de sus relaciones e influencias entre los Cancilleres, haciendo que los hermanos, escritores, profesionales, etc., traten el tema en sus periódicos y revistas en los que ellos colaboren; por medio de conferencias, por los procedimientos que su propia iniciativa determine, rogamos que Uds. colaboren con nosotros en la obra para reinstalar en España la libertades que arteramente le han sido arrebatadas por la fuerza.

En nombre de nuestros principios, dirigimos a ustedes esta petición, que estamos seguros tendrá buena acogida, con el espíritu de fraternidad y con el sentir honesto del cumplimiento del deber masónico. Les testimoniamos nuestra gratitud por la atención que Uds. se sirvan prestar a nuestra súplica y les enviamos todos nuestros saludos fraternales".

(Firmado) Gran Comendador: Enrique Barea Pérez. Gran Canciller-Secretario General: Isidro Sánchez.

El periódico de Nueva York el New York Times con fecha de julio 26 de 1945 dijo: "Un comentarista de la radio de Madrid declaró ayer que, la decisión tomada la última semana por las cincuenta naciones unidas en San Francisco para excluír a España de la nueva organización de seguridad mundial, es el resultado de una trama de la masonería internacional".

El hermano Martínez Barrio llegó a Washington, pero, para nuestra desgracia, no pudimos entrevistarlo. Es un miembro activo del Supremo Consejo y fue Presidente a Cortes cuando la República española fue derrocada. Desgraciadamente, todos estos hermanos han tenido mucho que sufrir y, en el caso del Gran Comendador Barea, hay que agregar la infección en los ojos que desgraciadamente le aqueja (...)

El Gran Oriente Español estigmatizado: Entrevistas a Enrique Barea y José Armengol, 1944

1. Hablando con el Venerable Hno.´. José Fernandez Armengol, Gran Maestro de la Gran Logia Española en el exilio (5)

Lo encontramos en el Orfeón Catalán, risueño y leyendo un número de El Monitor Masónico, por el cual siente un verdadero afecto. Para don Pepe, así le llaman todos los hermanos, los años no pasan. Goza de perfecta salud, es jovial en su charla, optimista por temperamento, y, como buen masón, ansioso de que llegue la feliz hora del triunfo de las Democracias.

-¿Qué les trae por aquí?

-El cumplimiento de un deber.

-Si en algo puedo ayudarles.

-¿Se encuentra usted bien en México?

-Admirablemente. Aquí he encontrado apoyo, simpatías, consideraciones y afectos en todos los sectores. Por donde quiera que voy no encuentro más que veneración... (las lágrimas asoman en sus pupilas). Los hermanos mexicanos merecen mi gratitud, la primera virtud del masón.

-¿Cuál cree usted que debe ser la actuación de los hermanos españoles acogidos en México?

-Lo he dicho antes y lo repito ahora. Todos los hermanos refugiados en el continente americano tienen el deber de trabajar activamente sumándose a las logias regulares del país en que se encuentren y prestarles todo su calor y su apoyo en los trabajos.

-Así opinamos también los hermanos que integramos la redacción de El Monitor Masónico.

-Yo lamento que unos pocos, muy pocos afortunadamente, no lo entiendan así, pero confío en que en un no lejano día lleguen a comprender que sólo con la regularidad masónica se puede hacer obra práctica y generosa.

-¿Cuántos años de vida masónica cuenta usted?

-Más de cincuenta y siempre en actividad. Vivir es actuar; la acción es la vida. Los hombres y las instituciones sólo pueden subsistir a base de esfuerzo generoso y de impulso de pensamiento.

-¿Cómo ve el porvenir?

-Con optimismo insuperable. Los postulados de la Masonería se impondrán amorosamente apenas termine la terrible tragedia de la actual guerra de liberación de la humanidad. Caerán las dictaduras para no levantarse más y sobre sus cenizas brotará una sociedad más humana, más libre, más justa y más inteligente. Con el triunfo de las Democracias triunfará la Masonería, la institución más noble y más digna a los ojos de todos los hombres buenos, de todos aquellos que aman el bien por el bien mismo, en fin, de todos aquellos que anhelan el advenimiento de la confraternidad universal.

-¿Son muchos los hermanos españoles que trabajan en las logias regulares de México?

-Pasan de doscientos...

-¿De la Gran Logia Española?

-Y del Grande Oriente Español. Trabajan confundidos con los hermanos mexicanos y en armoniosa y fraternal colaboración. Yo entiendo que aquí en el exilio nos debemos todos a los organismos mexicanos, por solidaridd y para corresponder a la gratitud que les debemos. Repito, no debemos olvidar que la gratitud y la lealtad son las dos primeras virtudes que debe cultivar y practicar el buen masón.

-¿Quiere algo de los hermanos de El Monitor Masónico?

-Quiero hacerles patente mi gratitud por lo mucho que han hecho en pro de este viejo hermano y de los demás hermanos españoles. Dé, de mi parte, un fuerte abrazo fraternal a Alfonso Castro Loyo, Francisco César, Raúl Cordero Amador, José Garci Crespo, Luis J. Zalce, etc., etc.

-Así lo haremos. Y con estas palabras nos despedimos de José Fernandez Armengol, Gran Maestro de la Gran Logia Española en el Exilio, cuya conducta e ideas nos sugieren este comentario: ¿Qué opinarán de aquella y de estas los HH.´. Lucio Martínez Gil y la veintena de HH.´. del Grande Oriente Español en el Exilio, que han olvidado que "la gratitud y la lealtad son las dos primeras virtudes que debe cultivar y practicar el masón?" El Grande Oriente Español en el Exilio recibió hospitalidad, espiritual y materialmente, de la Gran Logia Valle de México. La inmensa mayoría de sus miembros se afiliaron en diferentes Logias de Valle de México. Sólo Martínez Gil y su pequeño grupo, tras de disfrutar durante algún tiempo de la hospitalidad nuestra, invadieron la jurisdicción de la (Gran) Logia Valle de México y celebraron Tratados de Amistad con cuerpos irregulares como la Gran Logia Independiente de México y el Rito Nacional Mexicano. Tan censurable conducta implica una triple deslealtad: como masones han faltado a la que deben a la Gran Logia Valle de México, como españoles, al contribuir a ahondar las divisiones existentes entre organismos mexicanos, al país que les dio abrigo; como Gran Maestro Don Lucio y como miembros del Gran Oriente Español en el Exilio, quienes lo siguen, a la que le juraron a este, porque al invadir la jurisdicción de una Potencia Regular y al celebrar Tratados de Amistad con cuerpos irregulares, han hecho que el Grande Oriente Español en el Exilio caiga en estado de irregularidad. De todo lo anterior corremos traslado a todas las Grandes Logias Regulares que, por ignorar estos antecedentes, aún sostengan relaciones fraternales con el Gran Oriente Español en el Exilio para que sepan a que atenerse.

2. Opiniones del Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo Español Grado 33 en el exilio Il.´. y Pod.´. Her.´. Enrique Barea (6)

-¿Qué nos dice de los hermanos mexicanos?

-¡Son admirables! Nos han recibido como una madre recibe a sus hijos caídos en la desventura. Tanto el simbolismo como el filosofismo, nos han recibido digna y fraternalmente, no nos han regateado su solidaridad y afecto.

-¡Cumplieron con su deber!

-México es una tierra hermana que debemos amar sincera y ardorosamente, sin reservas, con intensa gratitud, porque en los momentos más críticos ha estado a nuestro lado. La España peregrina ama a México con toda su alma, con todo su corazón, porque aquí encontró lo que ingratamente en otras tierras se le negó.

-¿Trabajan activamente los hermanos españoles?

-Indudablemente. Los simbólicos trabajan en las Logias regulares de la Gran Logia Valle de México y los filosóficos en las Cámaras que actúan bajo los auspicios del Supremo Consejo de los Estados Unidos Mexicanos...

-Un pequeño grupo se ha incorporado a los cuerpos irregulares...

-No me hablen de las cosas irregulares. En Masonería no cabe más que la regularidad, que significa disciplina, comprensión, sabiduría y belleza. Bajo este cuadrilátero se refugia la verdadera alma masónica.

-¿Cómo ve el futuro, Ilustre Hermano?

-Creo en el triunfo pleno de las Naciones Unidas. De esta sangrienta conflagración brotará una vida nueva, una vida mejor, más justa, basada en la libertad, en el Derecho, en la Justicia y en la Fraternidad. En la estructuración de la naciente humanidad, de la nueva sociedad, la Masonería, nuestra Augusta Orden, influirá mucho.

-¿En todo el mundo?

-La Masonería no reconoce fronteras. Es un frente en favor de la civilización y de la felicidad de los pueblos, contra la opresión, contra la tiranía y contra la negación del derecho de libertad. Donde está la tiranía, allí va la Masonería, presentándose, unas veces con mandil y otras sin mandil, según lo exigen las circunstancias. Actuar siempre, porque vivir es actuar; porque la acción es vida. Los hombres y las instituciones sólo pueden subsistir a base de esfuerzo generoso y de impulso de pensamiento.

-¿Vive usted feliz?

-Tranquilo de conciencia, con la satisfacción del deber cumplido. En las horas más duras de mi vida siempre me he acordado de aquellas palabras de José Martí: "El deber es feliz, aunque no parezca, y cumplirlo puramente eleva el alma a un estado de perenne dulzura".

-El martilleo perenne es nuestro deber, ¿verdad?

-Exactamente. La Masonería es eterna. No es blanca espuma que deshace el viento, ni altiva cumbre que desafía las tempestades; no es blando cieno movedizo que se acomoda a las circunstancias, ni dura roca, indiferente y fría, que repele las ráfagas del pensamiento y las auroras de oro de la civilización... Es la Verdad, es la Razón, es la Democracia. Vive en los planos de la conciencia que rigen la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Su constante lucha es por la verdad, por la virtud, por el mejoramiento social, sin dejarse llevar por lo mezquino, por lo sectario, por lo pasional.

-Reproducimos con íntima satisfacción estas sinceras opiniones, y destacamos los párrafos que se refieren a la masonería irregular, que tan exactamente interpretan nuestra propia manera de pensar sobre este particular, llamando la atención de los masones que en nuestro territorio se burlan de la regularidad masónica y caen, en consecuencia, bajo las sensatas apreciaciones que le merecen a este hermano la irregularidad de esos cuerpos.

Crítica bibliográfica del libro de Jakim Boor - F. Franco, 1956.

Esta nota bibliográfica (7) se publicó cuando aún no se conocía la verdadera identidad de Jakim Boor - Francisco Franco:

J. Boor, bajo el título genérico Masonería, da a conocer, en una edición de Valera de Madrid, una serie de artículos que aquel publicó entre 1946 y 1951 en el diario madrileño Arriba y en los que atribuye a nuestra Institución todo lo malo que aconteció durante los últimos siglos en el mundo en general y en España en particular. En realidad lo único que no se debe a la Masonería son las plagas que asolaron Egipto en época de los faraones. ¡Menos mal!

Todos los crímenes políticos y los otros son debidos a la Masonería. A Darlan lo ejecuta la Masonería por haber sido un masón desobediente; a Petain se le condena por ser católico; a Hitler y Mussolini se les derriba por haber desplazado, al ocupar el gobierno en sus respectivos países, a los masones y estos deseaban recuperar las posiciones perdidas. Lástima para el autor que los sucesores de ambos dictadores sean dirigentes pertenecientes a partidos católicos romanos.

Pero no para ahí la Masonería: Humberto por ser masón de último momento es desplazado del trono de Italia; el ex rey de Bélgica es separado por ser católico ferviente y se niega a entrar en la Masonería; si bien los comunistas se oponen a la masonería y la persiguen, eso no es óbice para que en otro artículo se afirme que son aliados; la creación del estado de Israel es hechura de la Masonería para molestar al catolicismo; la independencia de los estados árabes del África del Norte y del Cercano Oriente es intriga masónica para molestar a España.

Indudablemente es una obsesión del autor ver en todas partes a la Masonería a la que sobre todo le achaca de haber eliminado a los jesuitas, haber minado el imperio español y haber dado independencia a las colonias españolas en América para alejarlas de la madre patria y del regazo de la iglesia católica romana. Sin olvidar que la Masonería es la culpable de la tardanza para que el régimen franquista entre a la organización de la Naciones Unidas.

Todas estas acusaciones el autor las resume en esta frase: "Los masones de España significan esto: la traición a la patria y la amenaza de la religión; abyectas figuras que, por medrar, son capaces de vender sus hermanos al enemigo". Y dado que el régimen franquista persigue a la Masonería, como buen español (?) exclama: "Con Franco hasta la muerte".

Edición lujosa, muy bien impresa aunque con bastantes errores tipográficos que en más de un caso constituyen verdaderas perlas (que J. Boor atribuirá, a no dudar, en la próxima edición, a mano de masón), convencerá a todos los lectores con discernimiento de cuán falaces y soeces son las acusaciones contra la Masonería y de la bondad de nuestra institución.

Francisco Franco

Bibliografía, notas y fuentes citadas

(1) Preston, Paul, Franco, el gran manipulador, Vergara, 2008, pág. 301.

(2) Diccionario Enciclopédico de la Masonería, Vol. 4, Historia General de la Francmasonería - España, págs. 486-505. Editorial Del Valle de México, sin fecha. El prólogo está escrito por el Gran Maestre de la Gran Logia Simbólica Española, Joan García Grau y fechado el 7 de setiembre de 1995, en Barcelona. La colección consta de 5 Vol. y más de 3000 págs. Los créditos establecen: Escrito y ordenado por Lorenzo Frau Abrines y publicado bajo la dirección de Rosendo Arús y Arderiú. Edición corregida y aumentada por Luis Almeida Villalar.

(3) Compartían la sede con el Supremo Consejo de México.

(4) Se refiere al Supremo Consejo Español, que fue establecido en el exilio en la ciudad de México, con la aprobación del Supremo Consejo de la República Mexicana.

(5) De un reportaje publicado en la Revista El Monitor Masónico, de México. Reproducido en la Revista El Nivel, ógano oficial de la Gran Logia de la Masonería Argentina, Año 2º, Buenos Aires, enero de 1944, Nº 10, pág. 276.

(6) De un reportaje publicado en la Revista El Monitor Masónico, de México. Reproducido en la Revista El Nivel, ógano oficial de la Gran Logia de la Masonería Argentina, Año 2º, Buenos Aires, julio de 1944, Nº 16, pág. 430.

(7) Símbolo, septiembre/diciembre de 1956, Año XI, Nro. 46, págs. 160-161.


Sobre esta noticia

Autor:
Mauriciocampos (115 noticias)
Fuente:
mauriciocamposmasoneria.blogspot.com
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