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La Máscara: su poder curativo y revelador, una nueva terapia que revoluciona la psicoterapia

11/11/2009 19:54 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una nueva técnica que ofrece nuevas posibilidades terapéuticas en el tratamiento de enfermedades de neurosis, psicosis y depresiones graves. Aquí su posible trascendencia

La máscara-terapia podría quizá incluirse en el grupo amplio de la psicoterapia, pero eso podría inducir a error y de ahí el título que hemos puesto a este reportaje. Empezamos por el principio. El especialista elige entre los que quieren servir de "cobayas humanos" -tampoco eso es exacto- a un grupo heterogéneo de ambos sexos, de edad adulta y les explica en qué consiste la experiencia. Por supuesto, todos voluntarios y no pertenecientes a determinado ejército, colegio o secta. A los que se someten a esa terapia se les da, uno a uno, la oportunidad de elegir, entre muchas, máscaras de diversos tipos y colores, mientras los demás observan en silencio sentados en una banqueta. Expectación.¿qué va a pasar?

El examinado se coloca frente a frente al psiquiatra para el cual el voluntario mismo ha elegido otra máscara. Supongamos que el sujeto ha elegido una de color rojo intenso para él y otra de color oro para el especialista. Éste observa atentamente la actitud del hombre de la máscara y juegan en sus observaciones no sólo el color sino los movimientos, la actitud y el tono de su voz cuando profiere alguna palabra, el movimiento de sus manos, pies cuerpo, etc.

El color de las máscaras elegidas por sí sólo indican cólera, depresión, fuerza, debilidad e incluso tendencias de tipo sexual del paciente. Todo ello puede o no filmarse (en color) según la voluntad del grupo y el experimento es rigurosamente confidencial.

En primer lugar el juego de colores elegidos es el signo más significativo de los eventuales conflictos del paciente. Luego la acción de éste una vez que se halla tras la máscara de la cólera o de la fuerza, opera una prodigiosa influencia en su sistema habitual de defensa. Segundo dato para el terapeuta. Después vienen otros descubrimientos.

Fue el Dr. Henri Saigre, el primero que en Europa fundó la máscara-terapia, que ahora existe en muchos países del mundo. Desde de los años 20 o 30 del siglo XX o antes, el Dr. Saifre era un gran actor, como mimo -estilo Marcel Marcau. el famoso mimo francés- y de ahí pasó a la fundación de esta nueva técnica "ya que el mundo del espectáculo de la máscara, en el mimo o en el disfraz, puede como otros actos humanos inspirar al terapeutaI. Incluso dice que Charlie Chaplin, gran maestro también de la mímica le ha inspirado muchas veces...

La segunda fase del experimento: técnicas respiratorias y análisis de la movilidad

En el análisis total de la máscara-terapia, que en el argot del terapeuta "reinchiennes" en francés (en realidad procede de la palabra "chienlit", máscara de carnaval), el especialista sigue con técnicas respiratorias que ayuden al paciente a relajarse, masaje manual en ciertos puntos del cuerpo, etc..... Y luego el proceso verbal de revivir las emociones y los movimientos que inspiraron al paciente para su elección de tal máscara en vez de otra. Luego al sentirse tras ella, las emociones que experimentó y un análisis de su andadura en cuanto a alteraciones de su movilidad normal en pies y manos y quizá frases más espontáneas que antes etc….

Es curioso que tras la máscara las reacciones de algunos de los del grupo sean similares. La máscara-terapia y la elección de los movimientos que el paciente prefiere tras hallarse "enmascarado", dan buenas pistas al terapeuta.¿Es la misma persona o la han cambiado? Es algo totalmente novedoso, informal no clásico. Una exploración diferente.

Pero la máscara-terapia es terriblemente lenta. Una cura total puede llegar al final de una sesión semanal durante tres años. Los grupos son pequeños y restringidos, voluntarios, como hemos dicho, ahora en comunidad. Se trata de algo sumamente privado. Generalmente los grupos no se conocen entre sí. El estudio del tema para el periodista de investigación se dejó a principios del año 2000 y lo presentamos casi diez años después para ofrecer ideas nuevas para el usuario o el especialista.

Hay referencias de presa en francés e inglés. Tampoco disponíamos de una traducción exacta al español de la palabra "schize", para designar a las diversas clases de máscaras, aunque no era difícil saber por diccionario y por deducción que se trata de un tratamiento de enfermos psicóticos, con una pérdida sensible de contacto con el medio que les rodea. Enfermos disociados a los que no convenía o era ineficaz el tratamiento como esquizofrénicos porque en rigor tampoco lo eran.

Se aventuraban a algo nuevo para tratar de volver a la realidad objetiva de su ser. De ahí la escuela de las máscaras que ya lleva el nombre de máscara-terapia, por la que se intenta que el paciente se dé cuenta que está "aquí y ahora" y pueda evaluar su situación presente.

Una escisión de la personalidad

La característica básica de esas máscaras es que están divididas en dos: "La schiza horizontal" ha sido tradicionalmente descrita por los analistas como una escisión de la personalidad. La schiza vertical es como una máscara que puede llevar a un problema de "Gemelité" -gemelo muerto en el útero- representa un sentimiento de culpabilidad que conduce a una división de la personalidad total.

El grupo de los elegidos tiene que ser reducido. Es trabajo de equipo e intervienen de tres a seis pacientes y uno o varios terapeutas que siguiendo al Dr. Saigre se ponen a trabajar en equipo para hacer examinar detenidamente y sin prisas y evaluar después situaciones de psiquis difíciles. Es una ciencia estricta, el actor puede no sólo elegir su máscara sino probar las de los demás. La acción es de mimo, no necesariamente hablada porque la palabra puede alejar el sentido íntimo de la psiquis, aunque el paciente puede soltar gritos, interjecciones, etc. Se entra así más fácilmente en el mundo mítico del psicótico.

"Lo esencial es exteriorizar libremente la imaginación en imágenes: se permiten gestos y contactos corporales, pero siempre en el cuadro de un "hacerlo igual" a la realidad. Muchas veces los miembros del grupo son parejas casadas o amigos íntimos etc. No es ningún juego.

Desde los años treinta siendo el mimo Marcel Marceau el inspirador se fundó la máscara-terapia

La gran familia de las máscaras

La máscara-terapia es un teatro del vacío. "El paciente se encuentra en escena sin guión, sin saber a dónde va y sin saber el significado de su acción. Totalmente espontánea. No se trata de aparecer en escena sino de desaparecer. El espacio escénico es un espacio de aviso, de alerta, un lugar de cambio. Cuando el protagonista se quita la máscara, todo debe detenerse. Es una regla de autoprotección importante. Una especie de contrato firmado entre el terapeuta y el paciente. Tras la acción enmascarada y terminada la sesión, los del banco opinan. "El juego se interpreta de forma diferente según sus proyecciones", dice el Dr. Saigre. Cada cual se expresa libremente, sin tope aunque con respeto en torno a insultos, etc..Es curiosa la variedad de las interpretaciones de lo mismo es tremendamente aleccionador, educativo, pedagógico.

Durante su largo tratamiento, los pacientes puede también fabricar sus propias máscaras o sugerirlas al especialista. La lectura de 3.000 máscaras en diez años permitió al citado doctor perfilar un croquis muy completo. La cura la veía el médico principalmente por las máscaras mismas: el psicótico que empieza por elegir o pedir máscaras caóticas que poco a poco se vuelven más humanas se ha beneficiado del experimento. Los enfermos de neurosis crónica recorren por lo general el camino inverso: son primero muy realistas y van hacia el caos y se refugian sólo en los símbolos. Los primeros aprenden a imponerse límites, los segundos se dejan ir en manos de la libertad de su ser, del mal que les aqueja. Cada uno está abandonando su modo de resistencia. Pero se da cuenta que los que están mejor que él eligen otros caminos, otras máscaras.

La máscara-terapia es una técnica diferente del psicodrama analítico. La transferencia de personalidad se va haciendo más sobre la máscara que sobre el terapeuta, pero la guía de éste es básica. "La máscara termina por gobernarnos. Está habitada y cargada de energía. Tiene un poder. Gracias a él la agresividad disminuye, el paciente entra de lleno en sí a través del mundo del símbolo. "Al comienzo los juegos son muy activos, pero conforme los pacientes van mejorando, se inmovilizan. Están allí, frente a frente y se miran. La acción de los ojos, que se aprecia tras los agujeros en la máscara es esencial.

La pieza en que se desarrollan las sesiones de máscara-terapia está vacía y tapizada de máscaras. Máscara de hombre blanco que puede significar la ausencia de padre, máscara que significa miedo de ser devorado, máscara falsa, máscara pulsiva o diabólica, máscara de sol brillante, intocable (el narcisista), máscara de gato. Estas son sólo parte de una gran familia, el arquetipo de diversos caracteres aunque los hay todavía más complejos.

Los tipos de máscaras más esotéricos.

La máscara de un psicótico crónico suele ser primero muy primitiva. un cubo cerrado como una caja. El paciente, tras unas sesiones positivas pide una máscara de transición porque se ve obligado a abrirse a los demás. Puede percibir aberturas, agujeros mayores para los ojos, una media boca.

Tras la sesión, los pacientes pasan por el diván del médico solos o en grupo. A veces no hay palabras en el médico para expresa la desolación. Esta es una técnica que requiere del terapeuta una paciencia y psicología ilimitadas. La máscara-terapia es la puesta en marcha del enfoque existencial. La máscara puede hacer surgir con el tiempo el conjunto de los posibles desconocidos que llevamos dentro. No tiene nada que ver con la técnica de Freud o de Jung, etc. Y claro, lo nuevo requiere aprendizaje serio.

Al final de la terapia, los pacientes son libres de llevarse consigo las máscaras que eligieron al principio (las que más les gustaban... entonces, las que terminaron por abandonar, etc) O dejarlas a la gran familia de los hombres que las van a necesitar. Se ha formado una gran comunidad no sólo de máscaras sino de hombres que se ponen tras la tragedia griega para interpretarla como las tradiciones japonesas o descifrar el por qué del color usado por los aborígenes de un pueblo indígena. O a una máscara pura y simplemente de Carnaval. No es una casualidad. Todo tiene una significación y no todo depende del que elige la máscara sino del "mascaroterapeuta", el "chamán" que interpreta al paciente y puede decirle un día: “ya estás curado”. Ya no tiene por qué llevar más mascara, con la que lleva de carne y hueso todos días le bastará para siempre.

Tenemos que hacer un añadido que debería haber sido un previo en este reportaje que en origen usaba el término de mascoterapia. Ese término lo emplea también una terapia psicológica asistida con diferentes especies de animales que los niños pueden tocar e identificar como un compañero que no les causará ningún daño. Para evitar cualquier confusión hemos preferido apartarnos del término mascoterapia que empleábamos en la primera edición de este reportaje. Sin embargo, las máscaras se emplean cada vez más para la depresión y en la editorial médica panamericana hay un excelente libro del Dr. Alfonso Chinchilla que se titula “La Depresión y sus Máscaras” con aspectos conceptuales e históricos de la depresión, aspectos clínicos y diagnóstico diferencial.

Lo que nos ocurrió en Diáspora en la primera versión fue que echamos mano a la escuela franco-suiza que trataba de “Les masques perapeutiques” y al pasarlo al español traduciendo más que por máscara encajaba bien el nombre de mascoterapia. Salvo algunas excepciones la creación de las máscaras a efectos terapéuticos ha sido realizada por expertos médicos con artesanos especializados o por escultores con nociones profundas de medicina. Se cree que en las culturas donde las máscaras de seres sobrenaturales tienen un papel importante, el poder del espíritu de la imagen creada es percibido por el que la lleva y como antaño o en otras culturas las máscaras podían contactar poderes espirituales de protección. Hoy puede subsistir una técnica basada primariamente en esas culturas.

La persona que usa la máscara está en asociación directa con el espíritu por lo que sin duda se ve afectado por él. Así como el creador de la máscara el portador durante una sesión de terapia debe manifestar su respeto por lo que está haciendo pues esto no es un juego. De esta forma, es un actor en colaboración o cooperación con la máscara como se dice en el reportaje su “actuación”, sus posturas, los pasos de danza y movimientos programados hacen que el portador vaya sufriendo cambios psíquicos a medida que la sesión avanza.

Así como la forma de las máscaras es muy variada -lo cual es fácil de ver por las gráficas que presentamos- así son los usos y las funciones de la que ahora llamamos máscara-terapia o terapia de las máscaras.


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leticia (31/12/2009)

quiero hacer la terapia. me mandan info'