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Las Mariposas se disfrazan para no morir.

05/05/2009 19:49 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para sobrevivir, la estrategia de las mariposas es el color. O se identifican por mimetismo, con las hojas, o haciéndose invisibles o copian la apariencia de una especie que posee un color o un gusto desagradable. Hoy sabemos todo eso gracias a los nuevos especialistas en ingeniería genética.

Si las alas de los insectos son en general transparentes o de un solo color, las de las mariposas son vivaces como flores y sobre pasan las irisaciones de los pájaros más bellos. Para nada es gratuito en la Naturaleza y aunque sea menos poético, las verdad es que para los lepidópteros los colores juegan un papel bien preciso: identificarse con el ambiente en el que viven y hacer escapar a sus posibles enemigos, tal pájaro insectívoro, el camaleón, etc…

El mimetismo es uno de los más extraños fenómenos del mundo de los invertebrados. En ciertos casos es la evolución en el sentido de una “homocromía” o “cripsia” mediante la variación de la pigmentación de alas y cuerpo como lo testimonian los lepidómanos (especialistas) ingleses. Así a principios de siglo éstos comprobaron que ciertas regiones mineras los tintes de las alas eran mucho más sobrios que en ciertas regiones boscosas. De ahí el nombre del fenómeno conocido como “mecanismo industrial”, especialmente observado en las mariposas nocturnas.

Entre los casos más espectaculares se halla la “Kallima inachus”, que puebla los bosques de Tailandia, la cual se asemeja totalmente a la hoja de los árboles de la selva. Lo mismo ocurre con una “imitación” de esa mariposa en África, la mariposa “Precis” (Precisa) y en Colombia con la “ Anaea Archidona”.

Los colores disruptivos.

Adoptando el lenguaje de los lepidómanos, los colores “disruptivos” -palabra que no aparece en el diccionario- son tales que combinando los colores de las dos alas mediante una posición determinada que adopta cuando se ve en peligro, la mariposa sufre un total camuflaje. Un entomólogo vio a un predator (pájaro insectívoro) tomar una mariposa en su pico, y después, huir despavorido por el color que había adoptado el lado posterior de sus alas. La mariposa se salvó en el último segundo.

En casos aislados, observados en las selvas amazónicas, hay mariposas gigantes que imitan el color de los ojos de los pájaros, también predadores -como las lechuzas- con las que no se atreven los insectívoros. Esto no lo ha hecho la naturaleza en un año sino a través de sucesivas mutaciones genéticas. En el zoológico de Londres hay unas cuantas mariposas de esas, ya disecadas. Un lepidómano dice que ese mimetismo no es momentáneo sino permanente y que se desarrolló a través de centenares de generaciones.

Las mariposas-búhos.

Entre las brasólidas peruanas se halla la especie “Caligo” o mariposa-búho, lo mismo que en Nueva Guinea, que forman con las alas los ojos de ese predador nocturno. Ciertas especies han recibido el nombre de “Oftalmófora” o “que lleva lentes”, porque refuerzan su parecido a las lechuzas de la región con una pupila muy brillante en el centro de los ojos, que no es en realidad sino una especie de brochazo rutilante que le ha dado la naturaleza.

Pero he aquí hechos todavía más extraordinarios. Existen las especies que los entomólogos llaman “protegidas” que imitan el gusto y los olores repugnantes de otras especies. Es lo que se llama “mimetismo betesiano”, así denominado en memoria del naturalista inglés H.W. Bates, que las descubrió en un largo viaje por la Amazonía y publicó en 1863 un libro que es hoy de consulta en la materia.

El mimetismo es uno de los más extraños fenómenos del mundo de los invertebrados.

Las mariposas repugnantes son aquellas que a causa del tipo de plantas que han comido sus orugas (antes de convertirse en mariposas) tienen un color y un gusto asqueroso. Los pájaros, para los que en principio toda mariposa es un manjar, adquieren enseguida la experiencia y asocian el olor y el sabor desagradable a los colores, las manchas y el comportamiento de esas mariposas. Pues bien, las “protegidas” no tienen de las repugnantes sino los colores, el camuflaje, que les brinda protección. Lo peor es que también los más expertos lepidómanos se han equivocado hasta hace poco al respecto.

El mimetismo mulleriano.

Hay casos como el de la mariposa “el Monarca”, una mariposa muy conocida a la que la naturaleza cambia (mimetismo batesiano) para protegerla. El caso lo ha estudiado el profesor. El caso lo ha estudiado el profesor francés Georges Bernardi y afirma que en muchas especies quien cambia por mimetismo es la hembra porque en ese tipo la naturaleza ha debido considerar que es más importante que se salve ella que él. Eso lleva a situaciones totalmente complejas y a que los lepidómanos necesiten, casi todos lo años, un nuevo diccionario o tratado si están estudiando especies americanas, asiáticas o africanas.

Pero el mayor de los embrollos es el que reina en la especie “Papilon Dardanus”, una bella mariposa “porta-cola”, de color amarillo bordeado de negro frecuente en Madagascar y en el África austral y meridional. En esta especie muchos especialistas no hacen sino confundirse y dar nombres latinos a “nuevas especies” que ya existen. Lo que ocurre es que esa bella especie tiene por lo menos ocho variantes, según las regiones en que habitan y el especialista citado ha descubierto que hay incluso especies diferentes -generalmente hembras- que cohabitan en la misma región.

Existe otro mimetismo y es el mulleriano, descubierto y estudiado a fondo en las selvas de Brasil por el gran naturalista alemán Fritz Müller, autor de la famosa “Ley de Müller”. El quid de esta ley, en términos profanos, es que en el caso de las especies consumibles y repugnantes, idénticas por mimetismo, estas últimas abundan tanto que muchos pájaros no aprenden en el curso de su vida a distinguir las especies y siguen comiéndose todas.

Se han hecho experiencias con pájaros nacidos en cautividad, que no han recibido las lecciones de la libertad en la Naturaleza ni recibido las lecciones de sus padres, que se comen todas las especies, las consumibles y las mimetizadas repugnantes y también éstas.

Es un misterio cada día mejor conocido el ver cómo la evolución genética puede modificar el color de las mariposas por mecanismos complejos que el propio Maltus no sabría explicar. Todo por el prurito de seguir existiendo entre los seres con vida. En esa lucha todos estamos programados.


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