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Maridos y mujeres

01/06/2010 22:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Se despidió diciendo “call me Tony” ("llámame Tony"). Le conocí el domingo en un sitio curioso. Yo acababa de sobrevolar en una sillita voladora la Plaza del Pueblo (¡qué momento!). La Plaza del Pueblo es uno de los centros neurálgicos de..

Mmmm

Se despidió diciendo “call me Tony” ("llámame Tony"). Le conocí el domingo en un sitio curioso. Yo acababa de sobrevolar en una sillita voladora la Plaza del Pueblo (¡qué momento!). La Plaza del Pueblo es uno de los centros neurálgicos de Shanghai, en el distrito de Huangpu (rivera Oeste del río). Antes de que Mao proclamara el nacimiento de la República Popular China (1949) y se prohibiesen las apuestas

y las carreras de caballos, fue el antiguo hipódromo de la ciudad.

Cuentan que fue un tal W. Hogg, un comerciante británico, el que tuvo la genial idea de montar allí las carreras de caballos allá por el año 1861. Al parecer, al tipo no se le ocurrió mejor manera de perimetrarlo que montarse en su caballo y cabalgar veloz en sentido suroeste formando un gran círculo. El resultado de aquella delirante galopada fue que 30.000 familias granjeras chinas se quedaron sin su casa (algo parecido a lo de la Expo) y a cambio vieron como se construían unas estupendas instalaciones equinas de un club al que luego no les estaría permitida la entrada. Por si quedaban dudas del artífice de aquello, ya se ocupó Mr. Hogg de grabar su nombre en el muro de mármol del hall del edificio principal, que alberga hoy el Museo de Arte de Shanghai.

Años después, aquellas cojoinstalaciones sirvieron para hospedar a los prisioneros japoneses durante la Primera Guerra Sino Japonesa (1894-95), y después fueron el club del ejército americano durante la liberación. Vamos que la Plaza del Pueblo no fue tal hasta que Mao proclamó la República. Allí se concentran ahora todo tipo de atractivos: el bonito y frondoso parque de Renmin -donde los hombres mayores juegan al Xiangqí (una especie de ajedrez chino)-, centros comerciales y pequeñas tiendas, el Museo de Shanghai, el de Arte Contemporáneo, el deOrdenación Urbana –con una impresionante maqueta de la ciudad de ¡600 metros cuadrados! (flipante)-, el Gran Teatro, cines, los edificios del gobierno municipal, restaurantes, bares, puestos callejeros y ¡sillitas voladoras! (Yuhuuuu!)…

Me dirigía hacia el Mercado de pájaros e insectos (en uno de los laterales de la plaza) pero, con el mareo del vuelo, me desvié un poco y me encontré, de pronto, en medio de un tumulto de gente que escrutaba decenas de papeles escritos a mano y enganchados a unas vallas metálicas. Todo el mundo los miraba y tomaba notas.

Algunos de esos papeles tenían fotos y otros no, algunas fotografías eran de hombres y otras de mujeres, algunos tenían teléfonos apuntados y otros no; todos estaban en chino, obviamente, y no conseguía saber qué es lo que anunciaban… Durante unos minutos pensé que eran ofertas de trabajo…

Me fijé en un joven. También tomaba notas, pero vi que llevaba una carpeta roja en la mano con una palabra en inglés: “Fat” (gordo), aunque él no lo era en absoluto (¿?). Me acerqué y le pregunté que para qué era todo aquello… Esbozó media sonrisa: “Cómo explicarte… en esta ciudad a veces las relaciones son difíciles, mucho trabajo, poco tiempo, a veces poco dinero…, no es fácil hacer amistad con alguien… todo esto son anuncios de gente que busca marido o mujer”. ¡Ups! ¡¿Toda esta gente está aquí buscando pareja?! ¡¿En la era de Internet?! “La mayoría son los padres de los jóvenes (de entre 20 y 40) que ves en los papeles. Suelen ser los padres los que les buscan pareja a sus hijos. Vienen aquí los fines de semana”, trató de aclarar.

Creo que estuve unos cuantos segundos con la boca abierta mirando alrededor… Efectivamente todas eran personas, maridos y mujeres, de más de 40 años… todos, menos Tony.


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Autor:
Diego Manya (107 noticias)
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