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María Pía Santelices: “No existe la buena madre, existen las buenas habilidades maternas”

27/11/2009 09:14 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Freud y el psicoanálisis son, en parte, los responsables de que las mujeres se sientan culpables respecto del cuidado y atención de sus hijos,

La psicóloga, especialista en apego seguro, afirma que un niño requiere de más de una fuente de apego para poder desarrollarse, pero que lo recomendable es que durante el primer año de vida tenga un número reducido de adultos estables en su entorno. Agrega que el pequeño no se confunde y sabe distinguir perfectamente quienes son sus figuras de apego y quienes sus cuidadores alternativos.

Jueves 26 de Noviembre de 2009

María José Errázuriz L.

Freud y el psicoanálisis son, en parte, los responsables de que las mujeres se sientan culpables respecto del cuidado y atención de sus hijos, porque su teoría apunta a que los traspiés que una persona tendrá en su vida tienen su origen en la relación que tuvo con la progenitora.

Gracias a Dios, nuevos estudios han ampliado la mirada y apuntan más bien a lo que se denomina la ‘psiquis familiar’, es decir, el entorno donde el pequeño se desenvuelve y pasa del esquema de la díada a la tríada, donde el padre es copartícipe.

También resulta liberador la corriente que postula ser una madre suficientemente buena y no una madre ideal, en donde la progenitora tiene errores y aciertos en la relación con su hijo y éste aprende de los primeros a ser más asertivo y explícito y de paso, ganar autonomía.

María Pía Santelices, psicóloga docente de la UC y doctora en psicología de la Universidad de Lyon, se ha especializado en el tema de apego seguro, aquel que se construye en los primeros 3 años de vida, consciente de lo fundamental que resulta éste para el desarrollo futuro de una persona.

“No existe la buena madre, existen las buenas habilidades maternas” afirma de entrada.

Y aclara: “hay competencias maternas que son necesarias para los niños, pero no todas las tiene que ejercer la mamá. Son muchas las funciones maternas, pero se ha descrito que la sensibilidad materna o respuesta sensible es la habilidad central que debieran tener todos los adultos que cuidan al niño”.

“En vez de pensar que hay buenas madres y malas madres, se debe pensar que hay competencias y habilidades que uno puede desarrollar, que son necesarias para el niño y que en conjunto, todos los adultos debieran entregar para enriquecer la experiencia del niño”.

-¿El tema de ser buena madre ha convertido en culposa a la mujer?

“Sí, y la culpa paraliza, bloquea, no ayuda en absolutamente nada y al contrario, te sobre exige y te lleva a una conducta de control sobre el niño, porque tú quieres lograr un actuar que se vea, para demostrar que eres buena madre. Esto te lleva más al estrés que a un vínculo seguro y fluido desde el punto de vista afectivo”.

-¿Cuánto de esto se explica en la corriente que deja el apego como exclusiva responsabilidad de la madre?

“Esto está en vías de evolución, en el sentido que las mujeres están reflexionando y rechazan esta corriente; hay un cambio cultural hoy en los roles de maternaje, hace 20 años era otro escenario”.

-¿Esta corriente es absolutista?

“Sí, y hay que descartarlo.

“La guagua nace con una capacidad de apego extraordinaria, nace programada para el vínculo y se vincula con el adulto que tenga al frente. Esa es su misión, porque desde un punto de vista evolutivo y de sobrevivencia, ese es su mandato biológico”.

-¿Pero el mandato biológico también apunta a que la madre se prepara durante 9 meses para cumplir ese rol?

“En parte sí, pero también el padre y todas las personas que rodean a la embarazada. La biología del apego señala que las hormonas que se secretan no sólo se ven en la madre, sino también en el padre, que se prepara para recibir a su hijo. Es verdad que en las madres es más fuerte, pero no hay que olvidar que después del parto ellas quedan muy cansadas y es importante que hayan más figuras de apego para el niño”.

-¿Cuáles son las desventajas de dejar el apego sólo en manos de la madre?

“Es demasiada carga afectiva y de trabajo, una guagua requiere mucha energía. En lo afectivo, hace que la madre cumpla todas las funciones y se va a sentir sobre exigida y por eso, es muy favorable que se complementen en los cuidados con el padre u otro adulto”.

-¿Dejarlo en exclusividad de la madre es dejarlo en desventaja si la madre fallece o tiene depresión post parto?

“Obviamente, eso restringe las capacidades vinculares que va a tener el niño. Pero no hay que ser absolutista, porque todo depende del contexto familiar; si la madre tiene depresión post parto y sigue un tratamiento, el padre puede compensar las carencias, o una abuela y el niño no va a tener ninguna secuela, se ha probado.

“El niño que tiene secuela es aquel que no tiene otras fuentes de apego aparte de esa madre con depresión post parto que no está tratada”.

-¿Cuáles son las ventajas para un niño al contar con varias fuentes de apego?

María Pía Santelices, psicóloga docente de la UC y doctora en psicología de la Universidad de Lyon, se ha especializado en el tema de apego seguro,

“Las funciones de apego son dos: explorar el mundo y la seguridad y para eso necesita lograr un equilibrio. El niño puede ser explorador, pero cuando necesita algo o tiene algún grado de estrés, recurre a la base segura. Si un niño tiene padre y madre, se da que, generalmente, la madre otorga seguridad y el padre, sentido explorador, o se complementan estas dos funciones en ambos padres. Si tiene esas dos cosas, el niño se siente cómodo porque puede hacer juegos para desarrollar su mundo cognitivo y motriz y tiene un espacio interno para lo afectivo.

“Si una mujer está sola tiene que hacer esas dos cosas. Esto se puede, mira cuantas mujeres en Chile cuidan solas a sus hijos y son súper woman, pero es cansador”.

-¿Cuándo hay varios cuidadores, el niño se desorienta?

“No, al contrario, se beneficia. Pero estamos hablando de un número restringido, no pueden ser demasiados. Lo conveniente es de 2 a 5 para tener figuras de apego; el resto es para tener vínculos sociales que son muy sanos para los niños, porque aprenden a relacionarse en forma adaptada al mundo y sabemos que eso genera habilidades sociales, autoestima, autonomía.

“Las figuras de apegos son distintas, porque a ellas recurren en caso de necesidad y los niños eligen, de alguna manera, cuál es el adulto que es más competente para sentirse más seguro”.

María Pía hace un alto aquí para desglosar la relación de un niño con su nana, a la que a veces busca antes que a la madre cuando necesita sentirse seguro. Dice que la madre debiera preocuparse de por qué se da ese hecho, pero que lo importante es que el pequeño tenga la figura de apego. También postula que es conveniente que la nana no sea la que cumpla ese rol, porque la figura de apego debe ser estable y ella, parte y genera una separación que va a provocar un duelo difícil de elaborar por el niño.

HistorialPara ver entrevistas anteriores, linkea Mujeres top, arriba de esta página.

-En Chile se ha ampliado la política de salas cunas. ¿Surge la duda si es el mejor mecanismo para generar apego?

“Nosotros estamos investigando exactamente eso, porque lo que más importa ahí es la calidad en la relación que se da entre la guagua y el personal educativo. Lo óptimo es que los niños no entren a una sala cuna muy pequeños, en lo posible no antes del año y para eso, se necesita que el post natal no sea tan breve.

“La realidad nos dice que esto no es así y además, hay que tomar en cuenta muchos factores como los de riesgo dentro de una familia. Cuando en una familia se viven situaciones de violencia, drogadicción, alcoholismo, por ejemplo, el niño está mucho mejor en la sala cuna, porque ahí será protegido por profesionales. Los niños siempre van a estar mejor donde los adultos son más sensibles con él”.

-Un niño que construye mal su apego tiene problemas en su adolescencia y adultez. ¿Tiene posibilidades de reparar ello?

“De todas maneras. La forma como uno aprender a relacionarse, determina de alguna manera las relaciones futuras de la adultez, pero eso no significa que sea lineal. Hay una cierta continuidad, pero según las experiencias de vida que se tenga, existe la posibilidad de reelaborar las relaciones y cambiarlas y eso siempre se puede.

“Cada encuentro interpersonal de calidad afectiva es una oportunidad para generar otro tipo de relación. Toda la vida se puede reparar, aunque por supuesto eso requiere un esfuerzo”.

-¿Qué tan importante para la generación de apego seguro es la presencia de las fuentes, de la madre? ¿Es tema de cantidad?

“Siempre se dice que es mejor la calidad que la cantidad, pero se requiere cierta cantidad. Para generar sensibilidad hay que estar observando al niño, reconocer sus señales y eso implica tiempo de calidad, de contacto e interacción.

“Pero hay investigaciones que ven a mujeres trabajan todo el día y le dedican el final del día y los fines de semana, y los niños no tienen ningún problema. Si el vínculo es de calidad, queda intacto”.

-¿Si la madre trabaja, el niño genera mayor apego con la persona que lo cuida?

“No, el niño no se confunde, él sabe cuáles son sus figuras de apego primaria y quienes son los secundarios, los cuidadores. Tiene clarísimo quien es la mamá y quien es la nana. Esto, obvio, cuando hay un apego sano”.

-Tranquilizador...

“Por supuesto. No se confunde porque el niño tiene historia, tiene nueve meses de gestación, tiene un parto de por medio y los primeros meses de vinculación, que son muy importantes”.


Sobre esta noticia

Autor:
Fidelam (4709 noticias)
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Nota de prensa
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