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Manuel Gutiérrez Nájera por Francisco Arias Solís

10/07/2009 15:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Manuel Gutiérrez Nájera es el espíritu de la exquisitez, la amabilidad y la finura encarnada en forma humana

EN EL 150º ANIVERSARIO DEMANUEL GUTIERREZ NAJERA (1859-1895)

¡No morirá del todo, amiga mía

de mi ondulante espíritu disperso

algo, en la urna diáfana del verso,

piadosa guardará la Poesía.”

Manuel Gutiérrez Nájera.

LA VOZ DE LA EXQUISITEZ

Manuel Gutiérrez Nájera es el espíritu de la exquisitez, la amabilidad y la finura encarnada en forma humana. Nacido en la ciudad de México el 22 de diciembre de 1859, de padres bien acomodados, alumno de una escuela regentada por profesores franceses, pronto se aficiona a la lengua de Pascal, que llega a dominar plenamente, al igual que el latín. Sus padres intentaron dedicarle al sacerdocio, intento que no llegó a cuajar. En su adolescencia lee a los positivistas, que influyen poco en su espíritu, naturalmente inclinado al misticismo. Ante de los veinte años empieza su carrera periodística, que no abandonaría hasta la muerte, ocurrida en la ciudad de México el 3 de febrero de 1895. Siete años antes se había casado con Cecilia Maillefert, de sangre francesa. Utilizó el seudónimo de “Duque Job” en sus numerosas e innovadoras crónicas periodísticas, publicadas en su mayor parte en la Revista Azul, por él fundada y que tuvo gran importancia para el desarrollo del modernismo. Precursor de este movimiento, fue uno de los poetas más celebrados de su país. Sus rasgos sobresalientes son la emoción, intensa o delicada, y el cuidado de la forma. Actuó en política esporádicamente y fue diputado por el Estado de México.

Nájera se había bañado desde niño en la mejor corriente que puede bañarse un escritor de lengua castellana; en fray Luis de León y Santa Teresa y en San Juan de la Cruz. Esta preferencia por la mística se explica por el deseo de sus padres de hacerle sacerdote. Después amplía sus lecturas a todos nuestros clásicos y a los poetas y novelistas contemporáneos: Zorrilla, Bécquer, Alarcón y Galdós. Bien pertrechado de letras castellanas, pasa al francés, cuya literatura, tanto clásica como moderna, demuestra conocer a fondo. Y entonces empieza a escribir. Desde los dieciocho años produce verso y prosa. En verso Poesías (1896), recopilación de la mayor parte de su obra poética, Amor y lágrimas; en prosa: Viajes extraordinarios de sir Job, duque; Cuaresmas del duque Job, Hojas sueltas, Cuentos, Cuentos frágiles, Cuentos color de humo, etc.

Lo que define a Nájera como prosista es ante todo la gracia; una gracia aprendida en nuestros mejores clásicos y filtrada luego por el alambique preciosista de París; prosa alada, matizada de ingenio, teñida de humorismo sano. Su prosa es elegante y sencilla. Al ejercer su libertad creadora plenamente, logra una prosa que tiene en sí misma sus propios fines estéticos.

En el fondo Gutiérrez Nájera fue un romántico rezagado, un romántico dolorido..

Sus dos colecciones de versos –Poesías, Amor y lágrimas- señalan en algunos aspectos el comienzo de la nueva escuela poética, del mismo modo que los Viajes extraordinarios y los Cuentos frágiles habían señalado el de la prosa modernista.

En el fondo Gutiérrez Nájera fue un romántico rezagado, un romántico dolorido que se refugiaba en el arte para huir del alcoholismo y otros sinsabores y que buscaba la belleza del verbo para vivificarse.

Pocos han sabido armonizar como Nájera lo antiguo y lo moderno, lo foráneo y lo propio. “¿Lees mucho a los autores franceses? –preguntaba a José Juan Tablada-. Haces bien. Pero no descuides a los clásicos griegos y latinos, ni a los españoles”.

Las estrofas de La duquesa Job, la más conocida de las composiciones de Nájera, definen hasta cierto punto su estilo poético. Hasta cierto punto sólo; porque al lado de esa poesía ligera, garbosa y colorista, nos dejó otra más honda, más seria y más trascendente. Es la que podemos disfrutar con la lectura de Mis enlutadas, Odas breves, Después, Para entonces y Pax animae. A Su composición más celebrada, Serenata de Schubert, pertenecen estos bellísimos versos: “¡Cuántos sueños en mi alma y en tu alma! / ¡Cuánto hermosos versos! ¡cuántas flores! / En tu hogar apacible ¡cuanta calma! / Y en mi pecho ¡qué inmensa sed de amores!”

Francisco Arias Solís

Paz y Libertad.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

URL: Http://www.internautasporlapaz.org


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Autor:
Francisco Arias Solis (324 noticias)
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Opinión
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