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Malaria: al fin una vacuna genética -casi segura- contra la enfermedad, más mortífera que el SIDA

28/04/2011 12:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En el Día Internacional de la Malaria, Diáspora destaca una nueva vacuna italobritánica contra el flagelo que mata millón y medio de personas al año

Los “mosquitos transgénicos” serán probablemente el arma del mañana contra esa enfermedad que mata una persona cada 30 segundos. Al título habría que añadirle un “esperamos” porque su eficacia no está confirmada al 100%. Y la lectura completa de este trabajo, ayudará a comprender no a la desconfianza, ni escepticismo, sino a la reserva de que algo en el último minuto puede fallar. Seguimos, pues, sin haber solucionado totalmente el problema. En el Día Universal de la Malaria, esta semana, lo único que podemos decir es que vamos avanzando poco a poco pero no a paso de gigante como exigirían los países del tercer mundo que son los que tienen millones y millones de víctimas.

Los científicos acaban de "fabricar" el primer mosquito genéticamente modificado para ser inmune al parásito que causa la malaria. Si el mosquito no se infecta es milagroso porque sigue aparentemente como antes y pica como antes… pero no puede trasmitir la enfermedad a las personas. La idea sería liberar el mosquito transgénico y esperar que desplace de los ecosistemas al mosquito normal. Pero para esto, claro está, los científicos quieren estar seguros de que no hay ningún peligro adyacente, así que aún queda mucho trabajo por hacer.

Los mosquitos genéticamente modificados (GM) son portadores de genes sintéticos inocuos en la transmisión del parásito de la sangre cuando el insecto pica a su huésped humano.

El desarrollo de esta ingeniosa técnica se considera como un posible atajo en la prevención de la propagación de una de las enfermedades más peligrosas del mundo. En Diáspora hemos hablado mucho de ella e incluso dimos la información de que ya virtualmente había una vacuna, pero falló. Como antes había ocurrido con la del Dr. Patarroyo, demasiado anunciada para ser verdad y no publicidad… Tanto en América Latina (sobre todo en Colombia, como en África y en los países palúdicos de Asia), se cantó victoria antes de tiempo.

Si se mira el mapamundi son casi todos países del tercer Mundo, llamados eufemísticamente países en vías de desarrollo. De todo eso el único que salió ganando fue Patarroso “el inventor” de la vacuna de síntesis que se hizo famoso, según detallaremos más adelante y esas esperanzas fallidas causaron sin duda gran daño a la moral de millones de personas.

La malaria mata a más de un millón de personas al año, sobre todo niños (mata a uno de cada 14 antes de los cinco años) en en África tropical. Allí la enfermedad es endémica y alcanza a más de la mitad de algún miembro de todas las familias, afectando gravemente a otros 500 millones que quedan inútiles para cualquier trabajo, entre ataque y ataque de las fiebres.

Si son ancianos, la falta de medios y el clima, pone fin a sus vidas, pronto. Si son jóvenes no alcanzan los 40 o 50 años. El paludismo es la gran maldición y con el cambio climático, otros continentes están más amenazados, porque el mosquito quiere calor húmedo. Se conocen los nombres de 400 especies de mosquitos, pero es sólo el anófeles (hembra) el que trasmite la enfermedad. El dardo del mosquito atraviesa la piel e inyecta una especie de saliva que contiene una substancia en sí anestesiante (o anticoagulante). Esta saliva contiene no solo el parásito de la malaria sino en el caso del mosquito “aedes albopictus” el dengue, la fiebre amarilla o la encefalitis.

Hace una década, los científicos crearon los primeros mosquitos modificados genéticamente, pero su uso potencial para detener la transmisión de la malaria fue entonces abortada por la incapacidad teórica de los insectos genéticamente diseñados para dejar fuera de competencia a los mosquitos no modificados que viven en estado salvaje y albergan el parásito inyectable en la sangre. Por lo que sea los mosquitos salvajes siguieron en activo. No entramos en una polémica del porqué que ha durado diez años.

Sin embargo, un nuevo estudio ha demostrado que es posible que los mosquitos modificados genéticamente para evitar la malaria no atravesaban el bloqueo de los genes de los mosquitos silvestres. Y por lo tanto, éstos no resultaban lo suficientemente afectados por la primera vacuna genética y seguían tan campantes. Se pasó a un Plan B con la ayuda de un segundo gen que transmite el rasgo GM dentro de las células productoras de esperma de los mosquitos machos.

El plan es unir físicamente el gen sintético, llamado el gen de la endonucleasa, a un gen contra la malaria e insertar toda la construcción genética así elaborada en mosquitos machos transgénicos liberados en el medio silvestre. El gen de la endonucleasa entonces debe asegurarse de que todas o el 90% de las células de esperma producidas por estos machos transgénicos transmitirá y se añadirá a la característica de lucha contra la malaria… en la próxima generación de mosquitos.

Sin el gen endonucleasa, sólo la mitad de los espermatozoides del varón de GM llevan el gen de malaria de bloqueo, como es la regla normal de relación 50:50 de la herencia mendeliana clásica. En la primera vacuna genética no se contó con las leyes de Mendel y eso limitó severamente la capacidad de los mosquitos modificados genéticamente a la génesis endogámica y había que superar en número a sus primos salvajes, lo cual no se consiguió. Ahora añadido el gen de la endonucleasa hace que la característica de propagarse rápidamente a través de la población silvestre de los mosquitos esté asegurada.

El Profesor Andrea Crisanti del Imperial College de Londres, dijo que los experimentos de laboratorio han demostrado que el gen endonucleasa es muy eficaz a la difusión de un rasgo de GM a través de una mosquitera del Anopheles Gambiae, una de las principales especies que transmite la malaria en África.

Tras la introducción de algunos machos transgénicos en la población de mosquitos de laboratorio, el rasgo de GM aumentó para cubrir alrededor del 50 por ciento de los mosquitos en cautiverio dentro de las 12 generaciones de la primera introducción - un período de pocos meses.

"Se rata de un emocionante desafío tecnológico. Todos esperamos allanar el camino para solucionar muchos problemas que afectan a la salud mundial. Si triunfamos demostraremos además el gran potencial que tenemos ahora para el control de otros mosquitos portadores de otras muchas enfermedades", dijo el profesor Crisanti.

Una de las ventajas de usar el gen endonucleasa es que se puede crear o fabricar para hacerlo altamente específico para una o para cada especie concreta de mosquito. Un gen endonucleasa diseñado para trabajar en los cromosomas de A. gambiae puede no afectar a muchos otros tipos de mosquitos que no transmitan el parásito de la malaria, dijo el profesor Austin Burt, del Imperial College. La afirmación del Dr. Burt implica que habría que inventar o diseñar en laboratorio otro gen distinto. Suponemos que esto es posible. Curados en salud por los sensacionalistas, los italo-británicos no son muy locuaces, sino todo lo contrario.

La vacuna más famosa contra la Malaria es la del Dr. Patarroyo, célebre más bien por su publicidad que por sus logros

"La malaria sigue siendo una enfermedad terrible. Hay alrededor de 3.500 especies de mosquitos en el mundo, pero sólo unos pocos de ellos pueden transmitir el parásito de la malaria mortal, plasmodium falciparum. Esta tecnología permite que nos centremos exclusivamente en el control de estas especies más peligrosas", añadió el profesor Burt. Con lo que dijo implícitamente que mañana llegará el turno a otras menos peligrosas.

Nikolai Windbichler, autor del estudio más importante sobre el tema, publicado en la revista Nature, agregó: "En nuestro caso los mosquitos del gen endonucleasa sólo lo transmiten, a través de la reproducción, directamente a la descendencia de la especie. Esto hace que una medida de control biológico único de seguridad, no afectará a todas las especies de mosquitos, aunque estén muy estrechamente relacionados”.

No hay planes inmediatos para llevar a cabo ensayos de campo al aire libre en África con los mosquitos transgénicos hasta que los experimentos, en laboratorios con grandes mosquiteras que se han construido en Italia. Los ensayos operativos se llevarán a cabo en los próximos dos años. Una de las primeras tareas de los científicos es identificar cuál de unos quince genes contra la malaria se tomará como modelo que se utilizará en los mosquitos modificados genéticamente.

"La cuestión de liberar mosquitos transgénicos en el medio ambiente nos preocupa seriamente por lo que necesitamos estrechar las precauciones y tendremos que llevar a cabo mucha más investigación antes de los ensayos de campo abierto en África o en otro sitio. Algunos consideran que se tardará tres o cuatro años", dijo el profesor Crisanti.

Varios rasgos genéticos ya identificados que pueden limitar la capacidad del mosquito de transmitir la malaria, ya han sido detectados. En 2002, los científicos descubrieron un gen que evita el paso del parásito de los intestinos del insecto a sus glándulas salivares.

Un área separada de la investigación está estudiando la posibilidad de liberar mosquitos transgénicos machos estériles como una forma de controlar la enfermedad del dengue, que también se transmite en la picadura de un mosquito.

La malaria en número de víctimas

Son 57 los países clasificados como "regiones” en que el paludismo es endémico, crónico, la enfermedad representa una seria amenaza para la vida humana. Hemos dicho al principio 500 millones de nuevos casos de paludismo al año, estadística de principios de año. Y el millón de muertes al año se queda corto.

200.000 personas mueren de malaria cada año en la India.

Se dieron dos millones de casos de malaria en Pakistán después de las últimas inundaciones. El entusiasmo de cualquier esperanza de vacuna, ha dado tantas veces paso al desaliento que comenzó según las crónicas modernas del periodismo médico en 1880 cuando un médico militar francés, Alphonse Laveran, descubrió la naturaleza y el origen parasitario de la enfermedad. Faltaba sólo la vacuna. Pocos años después el británico Roland Ross descubrió que el mal lo transmite sólo la hembra del mosquito anófeles, que frecuentaba charcas, terrenos pantanosos, zonas tropicales húmedas. El descubrimiento de Laveran le valió el Premio Nobel en 1907 y ponía fin a procedimientos empíricos de los curanderos, creencias religiosas, especulaciones populares, maldiciones divinas, etc… y dieron paso a la quinina.

Durante la II guerra mundial, los esfuerzos de la medicina aliada, especialmente norteamericana para combatir un mal que hacía más bajas en sus filas que las tropas imperiales japonesas en el Pacífico, lograron la cloroquinina más barata que la quinina y de más fácil eliminación, pero la vacuna siguió esperando. Ya el invento del DDT gracias al bioquímico suizo Paul Müller, (Premio Nobel de Medicina, 1948) en los últimos años 40 fue otro gran avance. En Venezuela se distinguió con una fe contagiosa el Dr. Arnoldo Gabaldón, fumigando charcas y desecando pantanos a lo largo y ancho del país, matando las larvas, sanando el campo, etc… pareció que el mosquito tenía los días contados.

Ya en 1965, la OMS recibió la información en su sede de Ginebra de que había en Asia un tipo de mosquito que aguantaba el DDT. Los fumigadores cedieron el paso a los científicos.

El Dr. Arnoldo Gabaldón murió en 1990, tras una vida heroica, una modestia ejemplar, un auténtico Nobel que no le otorgaron. Habría que poner en el otro lado de la balanza los perjuicios del DDT para el medioambiente pero en esos días ni se pensaba tan siquiera en esos extremos del clima.

En los años 70 dos investigadores del Instituto de Nueva York, W. Trager y J. B. Jensen, lograron cultivar in vitro el nuevo tipo de parásito.

Pero el año 81 quedó marcado con una orla negra: el mosquito reapareció con más fuerza que nunca, en todas las regiones peligrosas del mundo…

Luego conforme avanzaba el cambio climático, el anófeles fue penetrando en nuevos territorios más calurosos, más húmedos. El mosquito no conoce fronteras y Andalucía, Levante, Canarias, Córcega, Malta, Chipre, Turquía están entre los terrenos conquistados. Si trazamos su territorio de influencia podemos decir que se extiende entre los 61º latitud Norte a los 30º latitud sur. Desde Gabon (África) hasta Camboya y Vietnam (Asia) pasando por la India, Nepal y afectando a toda la zona costera del Mediterráneo. Por supuesto el Magreb está infectado y no digamos Egipto, desde la construcción de la represa de Aswuan.

Los países más endémicos se hacen cada vez más pobres: el PIB (producto interno bruto) disminuye en la región atacada por morbilidad elevada, al perder fuerza laboral. El palúdico no puede trabajar.

Según la Organización Mundial de la Salud 765 millones de personas están en riesgo de malaria, en África subsahariana. El panorama es tal, en el Día Internacional de la Malaria. Y todo lo que individualmente podamos hacer, es poco.


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