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Macanao, la otra Margarita

01/10/2009 23:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En la Península de Macanao podrá disfrutar de playas de ensueño con aceptables servicios y lejos del bullicio de las tiendas y de la gente que se aglomera en el resto de las playas existentes en Margarita

Llegar a Macanao es desligarse del mundo de tiendas y fiestas que le dan fama a Porlamar y la región este de la isla de Margarita en el Estado Nueva Esparta, para introducirse de lleno en un universo de sosiego. Hace apenas unos años esta desértica zona era poco visitada por no poseer caminos asfaltados. Sólo unos pocos se aventuraban a sus playas solitarias. Ahora, algunas zonas permanecen intactas, mientras otras comienzan a tener infraestructura turística y clientela.

La puerta de entrada a la Península de Macanao es el pueblo Boca del Río, el más grande de la zona. De gran colorido, todo está pintado de vivos tonos: desde las embarcaciones hasta las casitas que recorren el pueblo. Al igual que casi todos los pueblos costeros, un malecón de piedras separa el mar de las viviendas, aunque no puede romper el nexo de los pueblerinos con la madre de su sustento. La orilla de la playa también sirve como sitio de reunión todas las tardes, ya sea en sus bancos de concreto o en las rancherías de pescadores, construidas de palma y palo.

Al salir de Boca del Río se encuentra una bifurcación en el camino. Cualquiera de las dos elecciones sirve para dar la vuelta a la península, porque ambas vuelven a unirse allí donde se separan. Es un recorrido circular que pasa por las entradas de todos los pueblos, pero que no las atraviesa. Por ello, si quiere conocer estos lugares y sus playas, debe desviarse del camino principal, siguiendo los carteles de señalización.

Pueblos diminutos, grandes playas

Si toma a la izquierda pasará por Guayacancito, otro pueblo de pescadores relativamente grande. Allí encontrará dónde comer. Luego, El Manglillo, un hermoso lugar, pequeño, con una gran playa de arena y piedritas. Su nombre se debe a que entre las viviendas y la playa hay varias plantas llamadas así, de la familia del mangle.

Luego pasará algunos caseríos, paradores turísticos y restaurantes que se levantan a la orilla de la carretera, hasta llegar a la laguna de Boca Chica. La laguna es bastante extensa y en sus orillas pueden verse algunos restos de fósiles de coral. Si atraviesa el camino de tierra que bordea la laguna, llegará a la playa de Boca Chica, solitaria y cristalina, donde actualmente se levanta un complejo turístico.

Al continuar el trayecto se llega a un cruce que le llevará a Punta Arenas, el lugar más conocido de la península que, antes de que llegará el pavimento, fue el símbolo de las playas vírgenes de la isla. Ya no lo es más, porque se han construido varios restaurantes que amenizan un baño de sol con minitecas y orquestas, y donde se puede comer bien. En Punta Arenas, también se alquilan deslizantes inflables y cerca de sus costas hay lugares coralinos para bucear.

Saliendo de allí se llega a los pueblos de Boca del Pozo, el segundo más grande, y el de Robledal. Ambos tienen varios lugares donde comer, beber, jugar billar y unas playas calmadas, donde esperan faena varios peñeros. Entre Robledal y El Tunal existe la única playa que aún mantiene su naturaleza inhóspita y salvaje. Su nombre de mujer no aparece en ningún letrero y para llegar debe conocerse cuál es la entrada de tierra precisa. Desde allí hasta la playa debe recorrerse un sendero bastante maltrecho, al final del cual debe caminarse, si no se tiene un buen rústico.

Se llama La Carmela y es una extensa playa de de arenas blancas, con aguas de buen oleaje. Antes de llegar a la playa se aprecian unas dunas que se levantan entre un cauce de aguas estuarias, mangles y arena. Muy poca gente la conoce, lo que es una garantía, y la mayoría de los que la pisan son turistas extranjeros guiados por algún experto.

Si se ignora la entrada de La Carmela y se sigue derecho llegará a la playa La Pared, que antes significaba el final de un recorrido por Macanao, y donde sólo algunos osados surfistas se aventuraban para cambiar de ambiente y probar olas diferentes. Allí se levanta el Parador Turístico La Pared, que se puede ver desde la carretera.

Recuerde incluir una visita a la Península de Macanao en su próximo viaje a la Isla de Margarita, ya que aquí podrá disfrutar de playas de ensueño con aceptables servicios y lejos del bullicio de las tiendas y de la gente que se aglomera en el resto de las playas existentes en Margarita

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Para más información sobre este u otro destino turístico en Venezuela y/o el Mundo, no dude en navegar por www.venezuelaturistica.net


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