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Los ‘ex’

22/10/2009 22:56 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Padres de nuestros queridos hijos, compañeros de parte de nuestra vida que nunca desaparecen del horizonte

Aquellas que cumplimos con el mandato materno a rajatabla, formamos pareja, con libreta o sin ella, tuvimos hijitos, los criamos y luego desertamos del apareo, para disgusto de nuestros progenitores, a veces bien y muchas mal, contamos, dentro del entorno de las personas que nos simplifican o complican la vida, con nuestros ‘ex’.

En algunos casos, tras dolorosas separaciones, el ex desaparece de la vida familiar, pero eso no obsta para que la cuidadora de los hijos de ambos, no padezca la falta de su figura en la vida de ellos. Por lo tanto su ausencia es una presencia constante.En otros, los padres ejercen su rol con amor y dedicación, ¡bienaventurados hombres! Que gracias a Dios, cada día son más. Presentes también.

Pero existe una tercera categoría a la que habré de poner especial atención. La intermedia. Esos que parece que están, porque periódica o esporádicamente se ocupan de sus hijos, lo cual no es del todo malo, pero tampoco es bueno.

Generalmente este tipo de papás, no están acostumbrados a ejercer la paternidad, pues en realidad este acercamiento a sus vástagos se intensifica cuando ellos ya están criados y educados, digamos, que no son unos niños que atender, sino jóvenes-adultos, que más que recibir atención brindan contención al ‘viejo’.

En algunos casos la cosa funciona, pero son los menos, obviamente me refiero en lo que a nosotras, las madres, respecta.

En la gran mayoría, y en esto me baso en las innumerables experiencias de cientos de mujeres en iguales condiciones, a medida que pasa el tiempo una se da cuenta como se ha jugado en contra.

Paso a explicarme. Conforme a nuestra educación, muchísimas hemos pasado años siendo las mejores agentes publicitarias de los padres de nuestros hijos.

Mientras convivíamos y después también. Recuerdo claramente haber dicho cientos de veces, ‘tienen que entender a su padre’, ‘ha tenido una infancia difícil’, ‘es poco expresivo’, ‘él los quiere mucho, aunque no se los diga porque no es demostrativo’, todo esto dicho con absoluta sinceridad y amor, con la convicción de que era lo mejor para ellos y también para su papá. Debían tener una figura masculina como referente que yo no podía darles.

Como contrapartida, cuando llegaba el momento de hablar de mí, las frases eran, ‘ya saben que tiene una madre difícil’, ‘espero que puedan pagarse la terapia cuando sean grandes y sino poder ayudarlos a hacerlo’, ‘les tocó esta madre y no pueden cambiarla’, ‘esto es lo que hay’.

¡¡¡el padre perfecto no existe y si existe, no está en esta casa!!!

A ojos vista, para promocionarme soy un fracaso total.

Y a esta altura de la soirée, me pregunto. ¡¡¿Quién me mando a meterme en la paternidad del otro?!!

Porqué en vez de decir tanto discurso altruista, no dije sencillamente, ¡¡¡el padre perfecto no existe y si existe, no está en esta casa!!!

Esto, señoras y señores, se paga carísimo. Pasan los años y lo que debería ser un recuerdo, y sólo eso, del tipo que una quiera que sea, empieza a tomar una consistencia y una solidez increíble, día tras día.

En algún momento, unas antes, otras después, te das cuenta que estuviste durmiendo con el enemigo. Literal. Ves como tus hijos tomaron a pie juntillas tus dichos y de pronto tienen una relación fantástica con el susodicho, mientras con vos se agarran unas broncas feroces.

Entonces pensás, ¡son los genes! ¡Empezó a aparecer el otro 50%! Y te querés matar.

El susodicho paladea la sensación del triunfo. O por lo menos eso es lo que imagina tu tortuosa mente. Sentís que manipula, ¡sabés que manipula!, no en vano lo conocés de tantos años. Pero eso los chicos no lo saben, lo pintaste tan bueno…

Y empezás a masticar rabia, celos, sí celos, porque te da odio, porque te sentís una idiota.

Juro que crié a mis hijos sola y sola los eduqué, emocional y económicamente. Mi ‘ex’ fue un padre ausente, aunque él crea que es el mejor padre del mundo, porque es un negador.Mal o bien hoy son lo que son gracias a todo mi esfuerzo, el mío y el de nadie más, nadie me dio una mano, ni las abuelas, ni los tíos, nadie, absolutamente nadie. No me siento una heroína, sólo una obligada supermamá como millones de mujeres que hacen, hicieron y seguirán haciendo lo mismo que yo, igual o seguramente mejor.

Pero ¿saben como duele, abrir la página que tiene tu hijo en Internet y ver que tiene un montón de fotos con su padre, con sus suegros, son su mujer y con su madre ninguna? ¿Cómo duele saber que todas las semanas almuerzan los domingos juntos, tal como yo logré que su padre los viera años atrás, a pesar de su reticencia, y que a mi me vengan a ver sólo en los cumpleaños, o el día de la madre?

Ya sé, ya sé, me fui al demonio… pero ¿dónde quieren que ponga la culpa?

¿también de esto tengo que hacerme cargo?

Noooooo, de ninguna manera, ¡¡¡¡la culpa es del ‘ex’!!!!!!!

PD: A todos aquellos padres amorosos, compañeros de sus hijos, que después de la separación siguen tan cerca de ellos como siempre, mis más sinceros respetos y mi mayor admiración.

No me siento una heroína, sólo una obligada supermamá como millones de mujeres que hacen, hicieron y seguirán haciendo lo mismo que yo, igual o seguramente mejor


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Guardiana (117 noticias)
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