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Los enfermos de la crisis

23/11/2010 16:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La relación cuerpo-mete resulta mas evidente que nunca. Los estudios mas recientes apuntan a que las enfermedades psicosomáticas han aumentado en un 30% en los dos últimos años debido a la crisis

En la actualidad alrededor de un 15% de la población europea padece algún tipo de enfermedad psicosomática a la que no le encuentra solución. Muchas de ellas tan familiares como alergias, cefaleas, tensión muscular, y dolores a los que la medecina occidental define como crónicos al no tener explicación alguna sobre su origen. Lo cierto esque en muchas ocasiones le damos mas importancia a acabar con el problema antes que buscar la causa de ese malestar.

''La cuestión no es que enfermedad tiene una persona, sino quién es la persona que ha sucumbido a esa enfermedad'' William Osler.

En muchas ocasiones el malestar físico es el resultado de un desorden emocional que persiste a través del tiempo. Las enfermedades psicosomáticas aparecen por emociones como la ansiedad, la ira o la angustia. Mientras que las emociones positivas nos generan sensación de alegría y de refuerzo, las negativas nos debilitan. Exixte una somática positiva con una respuesta orgánica que mejora nuestra salud en general. La clave está en un neurotransmisor llamado dopamina que genera una sensación positiva y que se traduce en un bienestar general. Nuestro organismo la segrega cuando estamos enamorados, nos sentimos motivados por un trabajo o disfrutamos de la comida, son accioes que estimulan la zona del cerebro placer-recompensa.

Cuando la relación mente-cuerpo se ve alterada por emociones displcenteras, sentimientos negativos, modificaciones del ciclo vital, o situaciones de alto impacto emocional la activación de nuestro cerebro cambia. Se liberan otro tipo de neurotransmisores como la noradrenalina, que en cantidades desproporcionadas pueden acabar alterando el equilibrio de nuestro cuerpo. Si no se resuelve el problema causante de este desequilibrio la dolencia se convierte en crónica.

Pero como en todo existen diferencias en el modo de enfermar tanto a nivel psíquico como a nivel físico. En algunas personas cuya salud física ha sido muy buena durante toda su vida, el trastorno emocional puede persistir durante mucho tiempo sin llegar a manifestarse de forma clara a nivel físico, de manera que tendrá mayor facilidad para contraer enfermedades comunes, como la gripe, menor vitalidad, síntomas leves como dolores de cabeza, problemas digestivos u otros, cansancio crónico, etc., todo ocasionado por la falta de defensas, las cuales bajan de nivel debido al estado anímico. En cambio, otras personas, manifiestan sus alteraciones emocionales a nivel físico muy rápidamente, de forma que es posible que ni siquiera sean conscientes de lo que están sintiendo.

La relación cuerpo-mete resulta mas evidente que nunca. Los estudios mas recientes apuntan a que las enfermedades psicosomáticas han aumentado en un 30% en los dos últimos años debido a la crisis

La forma en que se viven las situaciones y las emociones que las desencadenan depende, en buena parte, de la personalidad de cada uno. Por eso, pasar por un mal momento o que el entorno no acompañe no es suficiente para que todo el proceso de somatización se desencadene. Las personas extremadamente competitivas, con poca empatía, los hipocondríacos o quienes no exteriorizan sus sentimientos tienen más posibilidades de acabar dando salida a su malestar a través de alguna dolencia. De esta manera la persona que sabe expresar sus sentimientos tiene mucho ganado. Saber reconocer el origen de esa emoción es clave para la salud. Sin embargo el 10% de los somatizadores niegan que el origen de su dolencia sea psicológico, y eso es un problema.

La vida de numerosas personas ha sufrido cambios importantes e indeseados debido a la crisis. Mucha gente no ha tenido más remedio que asumir una nueva vida. De hecho, en los últimos dos años, las enfermedades psicosomáticas han aumentado entre un 30% y un 40%, según los expertos "Son personas que tienen que adaptarse a una nueva situación: a las que se ha despedido del trabajo, o que trabajan bajo presión para no ser el siguiente en las reducciones de plantilla, o que tienen que dar más horas para suplir la falta de otros'' afirma Manuel Álvarez, médico internista y presidente de la Sociedad Andaluza de Medicina Psicosomática.

Álvarez augura que, desde el punto de vista de la medicina psicosomática, la crisis también puede hacer que las "no vacaciones" de muchas personas acaben en somatizaciones. Se refiere a ellas como "las vacaciones de la frustración". La ira que provoca el tener que quedarse en casa cuando no se necesita descanso es el caldo de cultivo para las enfermedades psicosomáticas.

A ello hay que sumar el malestar acumulado por la precariedad laboral. Las personas que pierden su trabajo pueden manifestar somatizaciones. Por otra parte algunos estudios indican que quienes se preocupan demasiado por la posibilidad de perder su puesto de trabajo tienen un peor estado de salud y más síntomas de depresión que los que están en paro.


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Autor:
Lynette (1 noticias)
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Reportaje
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