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Los Diamantes de Hitler

13/05/2009 19:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En Abril de 1945, en su hora undécima Hitler se suicidó junto a Eva Braun, se fué sin poderse llevar al otro mundo una caja, con diamantes sin pulir valiosisímos, la encontró un soldado norteaméricano y se la llevó a su casa de Pensilvanya. Esa es la historia del otro expolio de los tesoros nazis.

Hace exactamente 64 años, el 29 de abril de 1945, los dirigentes nazis del III Reich -acosados por la artillería aliada-norteamericana y rusa especialmente- abandonaron 91 pequeños bunkers particulares de Berlín para concentrarse en el de la cancillería del Reich, que había sido planeada y construida por Albert Apeer en 1943, cerca de la puerta de Brandenburgo. Allí estaba Hitler, Eva Braun, Goebbels y el fiel Martin Borman, ahora el segundo del régimen. Himmler y Goering, desde fuera pretendían suceder al Führer, pero la Gestapo y las SS lo impidieron. Y aún fusilaban las SS en Berlin a todo el que hiciera un gesto de rebeldía  contra el poder absoluto y muy relativo del Führer. Hasta niños de 13 y 14 de las Hitler Juvend años fueron enviados a salvar el imperio nazi. El 29 de abril, habló Goebbels por la radio al país diciendo su última mentira: "Todos estamos en pie y el Führer está aquí, hasta la victoria".

Cada uno de los grandes del III Reich era dueño de un tesoro mucho mayor que los presupuestos totales de hoy de muchos países menores  puesto que Suiza se enriqueció con el oro nazi, al que ayudaban casi todos los ciudadanos alemanes en uno de los regímenes más sórdidos de la historia. El crepúsculo llegaba y todos los que intentaron salir del bunker corrieron grave riesgo  y algunos fueron fusilados en el patio del edificio de piedra. Hitler no quería morir solo.

El secretario particular de Hitler Otto Günsche, trató de convencer al Führer de que tratara de huir para lo que le ofrecía casi una División. Hitler cuyo Parkinson le hacía temblar como a un poseído, se encerró en su pequeño despacho, tras contraer matrimonio con Eva Braun, en una ceremonia digna de una película de horror. Pidió a Eva Braun que huyera, y gozara de los bienes que para ella estaban guardados en Suiza, donde quedaron en bancos helvéticos con todo el oro nazi y gran parte de otros tesoros. Gunsche cuando Hitler y Era Braun se encerraron en una habitación oyó un tiro. Luego nada. Bormann penetró en la habitación y vió el cadáver de Hitler y sobre él el de su esposa, sin que recibiera ninguna orden sobre sus inmensas riquezas con que pensaba reconstruir su ciudad natal Linz y seguir la locura del bombardeo de Inglaterra con los misiles de von Braun y luego destruir Nueva York.

Lo que vamos a contar no es un trozo sacado de una película de Spielberg ni de cualquiera de Indiana Jones. Al poco de la muerte de Hitler, Günsche fue capturado por soldados rusos y relató por orden de Stalín de 1946 a 1949 en la Lubianka, los últimos momentos de Hitler con todo detalle: su cuerpo había sido incinerado en el patio de la Cancillería y sus cenizas esparcidas. Bormann había logrado huir. Goebbels se suicidó y envenenó a sus cinco hijos. También su esposa Magda, se quitó la vida. Eso es lo contado con detalle.

"Der Spiegel" refuta al KGB: Hitler está muerto.

Así que los rusos querían saber seguro que Hitler estaba muerto y a Otto Günsche lo llevaron a Moscú  y le sometieron a interrogatorio desde 1946 a 1949 como hemos dicho. Su versión coincidía con la del soldado soviético que llegó poco después, Lev Besymenski. Y con la promesa de no decir nada a nadie, Otto Günsche fue puesto en libertad.

Redactó un informe de 414 páginas y salió como relato en exclusiva en la revista "Der Spiegel" (El Espejo), con evidente disgusto de Stalin quien -por medio de sus agentes (era la "guerra fría") -quería mantener mediante rumores que Hitler había logrado huir en un submarino y vivía. Sembrar dudas al respecto. Incluso yo ví en alguna revista el retrato de Hitler muerto, que por lo visto era una fabricación aliada muy minuciosa para contrarrestar. Y he leído un reciente libro en que habla del tesoro que Bormann se llevó a Argentina, cuando los forenses hallaron su cadáver a unos cien 100 metros del bunker, identificado por su cráneo.

El primer soldado norteamericano que entró en el bunker andaba, como otros, en busca de souvenirs (insignias, algún papel histórico, banderas, etc,. ) y se dedicó a mirar debajo de las camas, muebles, rincones, etc.... para llevarlo de vuelta a su casa en Pensilvania.   Eisenhower admitía el regreso del botín a USA, con gran generosidad. Muchos nazis volaron a Norteamérica, legalmente.

La cantidad de objetos históricos que los soldados se llevaban a los Estados Unidos fueron o bien confiscados, si entrañaban algún secreto contra los nazis o se vendieron por piezas a coleccionistas.

Se estrelló el avión ruso con tesoros para Stalin.

Efectivamente encontró una caja de madera bajo una cama en un desván (eso es histórico) -otros dicen que bajo una escalera- y la hubiera llevado a los Estados Unidos. Todos se iban con algo. Y allí la tuvo casi sin abrir de 1945 a 1974, en Pensilvania y le admitieron en su trabajo de la preguerra. Procedía de una familia italo-americana. Lo que no contó nunca es que dentro de la caja encontró otra más pequeña llena de diamantes, que era la colección secreta del Führer. Ya la guerra fria era un hecho y los rusos reunieron también los tesoros artísticos más preciados y se los enviaron en un avión a Stalin, pero llevaba tanto peso que el aparato se estrelló. Por lo tanto los norteamericanos no quisieron en principio dar el nombre, ni la unidad del repetido soldado. Luego se dijo que iban a abrir el Museo del expolio. ¿De quien?

Lo del museo es dudoso. Más bien es cierto que la cantidad de objetos históricos que los soldados que regresaban a los Estados Unidos se llevaban fueron o bien confiscados, si entrañaban algún secreto contra los nazis o se vendieron pieza por pieza a ávidos coleccionistas.

Pero cogiendo el hilo del relato de la caja del bunker, tras la muerte de Hitler el soldado se fue con la caja completa a donde el sargento. Este la registró minuciosamente y apartó algunos objetos de oro mayores, y luego abrió una caja un poco más pequeña que contenía gran cantidad de diamantes enormes, aun sin pulir que los nazis habían incautado a sus víctimas y regalado al Fúhrer quien estaba como loco con su colección de diamantes. Había tanto en la caja que el sargento supuso que se trataban de diamantes falsos y tuvo la debilidad de enseñárselos a su teniente. Este cogió uno de ellos al azar, se detuvo ante una ventana de grueso cristal y con gran fuerza consiguió rasgarla de arriba abajo como si fuera papel. Cuando el sargento se dio cuenta de su ingenuidad era ya demasiado tarde.  El teniente no sólo no le devolvió los diamantes sino que le insultó por su necedad e infamia, y se llevó la caja debajo del brazo. Hoy si viviera podría hacerlo cómodamente sin trabajar con la cantidad de millones que los diamantes le proporcionaron. Conocida la historia, los diamanteros de Holanda se interesaron (porque es probable que hubiera allí algunos robados en ese país), pero el teniente desapareció como si se lo hubiera tragado la tierra.

Un Sargento demasiado ingenuo y un Teniente demasiado avispado.

El sargento de la 14 División no quiso descubrir su nombre para que nadie le insultara por su ingenuidad. Actualmente o tendría 83 años. Cometió, como otros muchos soldados norteamericanos un acto de pillaje y lo recordaba después paso a paso aunque no estaba arrepentido.

En 1974 las reliquias fueron adquiridas por Rai Billy, de 67 años, un millonario de Nevada que vivía en un remoto rancho no lejos de la capital Carson City. Había coleccionado sobre todo pistolas durante largo tiempo y era uno de los más famosos coleccionistas de Norteamérica. Tras adquirir otros "souvenirs" del III Reich, Billy consiguió dar con el paradero del oficial y le invitó a su rancho de Nevada. Con gran sorpresa éste se presentó con la caja debajo del brazo.

El millonario le ofreció 10.000 dólares por una pistola de oro macizo y 50.000 por el resto de los objetos una vez que fueron autenticados debidamente en vista de la cantidad de "souvenirs" falsificados que abundaban en el mercado y especialmente en Nueva York  y Londres. La labor de identificación se encomendó al doctor Augusto Priesack, profesor de historia de Munich de 1935 a 1939, el periodo que se calcula que Hitler guardó la caja en su casa de Munich, para después a última hora llevarla al bunker.

El certificado emitido por el doctor Priesack se extendía meticulosamente en tres folios y no lo terminó hasta cinco años después. El científico dijo que estaba satisfecho porque objetos tan valiosos se hallaran en manos de una sola persona, ya que el resto de los tesoros del III Reich habían desaparecido virtualmente. La pistola de oro macizo de 7,65 mm. se la regaló a Hitler en Munich un camarada de su partido llamado Max Kehl, quien vivía en la ciudad de Suhi, famosa por sus fábricas de armas. El arma estaba hecha a mano y tenía el sello "Hersteller waffen Fabrik Ausut Menz" de la compañía que la fabricó. Y esa es la historia de los diamantes, auténtica. El del oro de Himmler están atroz que tendrá su propio espacio. Es de los cuadros de Goering será más difícil, pero lo tendremos.


Sobre esta noticia

Autor:
Ander Iturri (9 noticias)
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