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Loreena McKennitt: "Soy menos espiritual de lo que parezco"

20/04/2011 11:33 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

ARANCHA SERRANO

  • Loreena McKennitt emprende en su nuevo disco, 'The wind that shakes the barley', un viaje emocional a sus inicios musicales, hace casi 30 años.
  • El álbum recupera clásicos irlandeses y escoceses, canciones tradicionales menos conocidas y dos temas instrumentales.

Loreena McKennitt

Canadá la vio nacer, pero todo en ella evoca la esencia de Irlanda y Escocia, la tierra de sus antepasados. Con 14 millones de discos vendidos, Loreena Mckennitt, musa de la música celta, guarda en cambio una sencillez de espíritu portentosa, casi tanto como su voz y su talento para componer y tocar cualquier instrumento. Durante mucho tiempo ha viajado para empaparse de otras culturas y sus músicas (Venecia, Hungría, Ucrania, el Próximo Oriente y también España). Ahora, ha llegado el momento de volver a casa.

Con ese espíritu ha nacido The Wind that Shakes the Barley (El viento que mece la cebada), un regreso a sus raíces musicales en el que recupera clásicos irlandeses y escoceses, canciones tradicionales menos conocidas y dos temas instrumentales.

¿Por qué este regreso a sus raíces?

Este álbum ha sido inspirado por mucha gente que me sigue desde hace mucho tiempo y me pidió que volviera a los orígenes, y siempre me he estado preguntado cómo me sentiría volviendo a mis raíces. En los pasados dos años circunstancias familiares me han mantenido cerca de mi casa y pensé que era el momento para hacerlo.

¿Cómo ha sido la experiencia?

Ha sido muy buena, muy positiva. También la grabación. Ya había tocado en este lugar antes, en 1988, y estaba muy familiarizada con la acústica. Es muy apacible ver la luz, porque cuenta con unos grandes ventanales, además la madera suena muy bien, pero era una mezcla de cosas: el tamaño del templo, que no es ni muy grande ni muy pequeño, era muy buena para esta clase de música.

¿Este viaje a sus orígenes ha sido también un viaje personal?

De alguna manera, me ha hecho revivir y reflexionar sobre ese momento en mi vida, cuando la música celta llegó a mi vida. Incluso a pesar de que mis ascendientes son irlandeses y escoceses, había muy poca tradición musical en mi familia. Escuché por primera vez música celta a los veinte años e inmediatamente me cautivó, y me hizo encontrarme con mis orígenes.

¿Sintió que esa música era parte de usted?

Totalmente, fue como una reacción primaria, como un instinto.

¿Qué siente al recordar la época en la que iba al mercado de Toronto a tocar con su arpa?

Es una gran parte de mi vida. En 1985 hice mi primera grabación con el dinero que mis padres habían ahorrado para que estudiara veterinaria. Grabé 30 cassette, regalé quince y pensé: ¿y ahora qué? Pensé que antiguamente los músicos iba a tocar el arpa en los mercados. Así que el viernes por la noche metía mi arpa en un diminuto Honda Civic, y conducía 120 kilómetros hasta Toronto. No podía permitirme pagar un hotel, así que dormía en el sofá de casa de algún amigo. Y me levantaba a las 6 de la mañana el sábado e iba al mercado para coger el mejor sitio, aunque sabía que los mejores clientes no iban a llegar hasta las 9, entre las 7 y las 9 nadie solía estar interesado en mi música. Así que me sentaba, tocaba el arpa y cantaba en intervalos de quince minutos, charlaba con la gente y vendía las cassetes. Así saqué suficiente dinero para hacer una segunda grabación en 1987. Empecé a hacer actuaciones más serias en bibliotecas o pubs, y así puede grabar mi tercer trabajo en 1989. En 1991 firmé con Warner Music.

¿Por qué cautiva la música celta?

No lo sé, es como tratar de explicar a Dios. Muchas veces puedes explicar el cómo de las cosas pero no el porqué. Ahora se está investigando como el cerebro responde a diferentes tipos de música. Me encantaría participar en estas investigaciones, que en Montreal hay muchas, yo trabajaría sobre diferentes ritmos, para ver cómo estimula las diferentes partes del cerebro. Están dibujando un mapa del cerebro, según los estímulos que provocan diferentes melodías. Está demostrado que hay una reacción fisiológica a cada tipo de música. He visto recientemente un documental muy interesante sobre cómo la música se utiliza en la guerra, con soldados en Irak, a los que ponían Heavy Metal para estimular su agresividad. Incluso en la música tradicional, cuando en Escocia mezclaban las gaitas y los tambores, esa mezcla es muy poderosa, también se utilizaba en las guerras. El espectro es muy amplio, incluso dentro del mismo género, en la música celta.

Su música transmite un estado muy espiritual ¿Se considera una persona espiritual?

Soy menos espiritual de lo que parece, creo que las religiones son un invento institucional del hombre en respuesta a sus necesidades espirituales. Las religiones son muy universales, y sus principios son en realidad muy parecidos: un mensaje de amor y de no hacer a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti. Pero las religiones son instituciones creadas por mortales, como los partidos políticos, y esto es lo que pueden hacer que las religiones se conviertan en un problema y crear ambición. No soy una experta en el tema, pero probablemente sus orígenes sea bueno pero según se ha añadido la mano del hombre se ha deteriorado. La palabra espiritualidad es un término muy pobre para expresar tantísimos campos. A lo mejor en otras lenguas tienen más riqueza de vocabulario, igual que en una región del norte de Canadá existen 25 maneras para llamar a diferentes tipos de nieve. Pero es cierto que la música puede realzar el sentimiento espiritual que llevamos dentro. Los científicos son capaces de explicar cómo la música puede actuar en diferentes partes del cerebro, pero no porqué. Sólo Dios podría sugerirlo.

Usted que es tan abierta a otras culturas, ¿qué siente ante conflictos como Palestina o el Tibet?

Primero creo muchos de estos conflictos tienen un trasfondo económico y político y en la mezcla de ambos cosas está la cultura, el afán de determinación, que va más allá de lo que comes, lo que viste. Si tomas estas cosas y lo mezclas en un mundo como el de hoy, tan tecnológico, provocas diferencias extremas. Ahora los pobres tienen televisiones en las que ven cómo viven los ricos. El mundo es muy complejo y nos estamos preparados para abrazar esa complejidad. Los periodistas jugais un papel muy importante en esto, sois soldados de la información y teneis que hacer ver al mundo lo que está pasando. Todo lo que conocemos de este mundo se está viniendo abajo y me da miedo que nada pueda reemplazar lo que vamos a perder. Pero no quiero perder la esperanza. Pero es un momento de retos muy importante.

¿Le hubiera gustado nacer en otro tiempo?

No necesariamente, todo lo que yo he vivido ha sido extraordinario. Es muy fácil decir que otros tiempos eran mejores, pero en realidad también eran muy duros. Para mí el mundo va muy rápido y está desbordado. Me gusta disfrutar en momentos y circunstancias más pequeñas y recogidas. Vivo en una granja pero tengo que viajar a 20 millas para ir a mi oficina, me gusta viajar y conocer gente pero me encanta estar en mi huerta.

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¿Qué hace en la granja?

Tengo alquiladas las tierras a granjeros y veo a los animales, yo vengo de una familia de granjeros. Pero lo que me encanta es estar en la huerta, que no es espectacular, me gusta ver crecer las plantas. Allí cultivo verduras. La huerta es más de que representa, tener tus manos en la tierra y después comer el tomate que has cultivado tiene una conexión muy especial.

¿Buscar en el pasado es un afán por escapar de la realidad?

No, para nada. Todos los que no buscan en la historia tienen una especie de amnesia. Para comprender lo que nos pasa en el mundo contemporáneo tenemos que saber de dónde venimos. Especialmente para tomar decisiones tanto locales como a nivel nacional es necesario saber los orígenes.

¿En su caso, a qué se debe la búsqueda de la música tradicional? En mi caso la investigación de música tradicional ha quedado en segundo plano, en este nuevo álbum no hay tanto. Realmente se sabe muy poco sobre la música que se tocaba hace mil años, porque no queda documentación por eso yo investigué, más que en la música, en la cultura y en la historia celta, y eso me ha llevado a la música que hago.

Ha mostrado en muchas ocasiones su interés por España, ¿cuáles son sus lazos con nuestro país?

Sí, me encanta España, nunca me puedo quedar el tiempo que desearía. He hecho varias giras aquí, culturalmente es tan rica… Me gusta la pasión que tiene la gente aquí, conecto mucho con los españoles, me parece gente muy inteligente y comprometidos en algunos aspectos que los canadienses, en mi opinión, no lo están. Además, la música celta de Asturias y Galicia me ha inspirado mucho, sobre todo en el álbum de Mask and The Mirror, con la canción Santiago.

¿Podrá repetir otro concierto como el que dio en el palacio de Carlos V en la Alhambra?

Me temo que fue una experiencia única y no creo que pueda repetirse, estuve allí como turista más en 1982, me impresionó tanto… jamás pensé que podría llegar a actuar allí, esa actuación es un sueño hecho realidad.

¿Alguna vez alguien se ha enamorado de usted a través de su música?

¡No lo sé! La gente cree que te conoce pero en realidad la música es una pequeña parte de lo que eres. Es fácil proyectar ese tipo de cosas en la gente famosa pero no es real. Pero todos somos personas.

Si la música es una pequeña parte de usted, ¿qué hay del resto?

Mi familia, mi huerto, también estoy bastante involucrada en temas de copyright en la seguridad del agua, en la leyes de propiedad, y también tengo la mi propia compañía y un centro de acogida.

¿Qué le parece la música actual, la escucha?

No mucho. Siento que la industria de la música ha ignorado a una porción muy grande de público. Internet ha compensado ese abandono, porque permite escuchar a músicos que de otra manera nunca se conocería. Las discográficas son grandes imperios y lo que marca la tendencia son los beneficios financieros, los resultados. Apuestan por productos muy previsibles. En EE UU las tiendas de Cd, cuando existían, ganaban más por las comisiones de incluir un disco en el top de ventas que por las propias ventas de ese disco. El coste de un disco no muy inferior a lo que se dedica a la promoción del mismo. En Estados Unidos si consigues que tu canción entre en ciertas emisoras tienes a venta asegurada para todo el país. Por eso las discográficas llegan a pagar miles de dólares para que las emisoras incluyan a sus artistas. Se ha abusado del público y éste de pronto se ha encontrado con una tecnología que le permite escuchar música gratis, por eso la industria discográfica ha colapsado.

Su estudio: un templo de madera

Su nuevo disco, The Wind that Shakes the Barley, ha sido grabado en un lugar muy especial: el templo Sharon, un peculiar edificio levantado por un cuáquero en torno a 1820, situado al norte de Toronto (Canadá). De planta cuadrada y fabricado íntegramente en madera (imitando al templo de Salomón), ofrece una acústica cálida, ideal para la música celta.

Biografía

Loreena nació en una zona rural de Canadá en 1957, en el seno de un familia de ascendencia escocesa e irlandesa. Comenzó en la música en 1985 con el disco Elemental, que pagó de su propio bolsillo. Con se segundo trabajo, su carrera se disparó. Actualmente vive en una granja, cultiva sus propias verduras y se entrega a varias funciones mientras prepara su nueva gira.

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