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Lluna, la primera bebé que no podrá decir “Madre solo hay UNA”

10/07/2009 21:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La niña que está a punto de nacer en España y que llevará por nombre Lluna, pasará a la historia de la familia y de la ingeniería ginecológica moderna porque será la primera en tener dos mamás

La niña que está a punto de nacer en España y que llevará por nombre Lluna, pasará a la historia de la familia y de la ingeniería ginecológica moderna porque será la primera en tener dos mamás, Mónica que ha puesto el útero y Verónica que ha aportado su óvulo para un embarazo cuyo esperma es de un donante anónimo. Es el primer caso en España el único país en el mundo junto con Holanda que permite esta práctica.

Mónica y Verónica, dos lesbianas casadas desde hace tres años, cuentan en una entrevista muy emocionadas como al estar de mudanza, empacan con cuidado las ropitas de colores para su bebé que nacerá pronto y a quién pondrán por nombre “Lluna” que es como se le dice a la luna en Valenciano. Mónica que tiene un embarazo avanzado de 8 meses y dos kilos y medio de peso, comenta feliz que ser madre es un proyecto que siempre soñó y que la decisión fue tomada en pareja. Con 38 años, Mónica no está sola en su embarazo y su deseo de traer al mundo un hijo; a su lado como una sombra inseparable, se ve a Verónica de 31 años, quien comparte con ella su sueño de ser madres desde el momento en que contrajeron matrimonio y comparten sus vidas desde hace tres años. Aunque Vero dice que es una hija en la que antes jamás había pensado, ahora sencillamente es el eje principal de sus vidas.

"Si fuéramos un matrimonio heterosexual no habría problema". Pero Verónica Bolufer y Mónica Catalá son dos mujeres, y sus ganas de ser madres se han topado con un vacío legal en la ley de reproducción humana asistida de 2006. Tomaron la decisión hace dos años, pero no tuvieron suerte. Primero intentaron que una de ellas -prefieren no decir cuál- se quedara embarazada. Probaron con la inseminación artificial, pero al cuarto intento, abandonaron: sus óvulos no servían.

Entonces, se les ocurrió hacerlo de una manera en la que las dos participarían "lo más posible en el proceso, como haría una pareja heterosexual con un problema parecido", cuenta Verónica, que tiene 29 años y trabaja en una multinacional en Valencia. Para ello pensaron que una de ellas donaría los óvulos, que serían inseminados e implantados en el útero de la otra. De esta manera, ambas serían "madres naturales del niño".

Cualquiera que las vea, a estas dos Valencianas, Mónica, vigilante jurado en paro; y Verónica, empleada en una multinacional de componentes eléctricos, están a punto de hacer historia como las primeras mujeres que se unen para concebir un hijo. Una pone el óvulo y la otra pone el útero, el primero es inseminado con el esperma de un donante anónimo obtenido a través de un banco de semen, y el embrión resultante se implanta en el vientre de la otra pareja, que llevará adelante la gestación y el parto. Lluna será parte de las dos, esencia de cada una de ellas. Un caso único en el mundo que echará por tierra la mítica frase de que “madre no hay más que una”, pues esta niña tendrá dos, una madre biológica y otra gestacional. Según las cuentas que tienen previstas, la bebé nacerá entre las últimas semanas del mes de Julio y las primeras de Agosto. El parto se llevará a cabo en un centro de salud, donde la madre podrá elegir el método que desee para dar a luz, aunque Mónica dice que con tal de tener a su hija, no le importará sentir dolor.

Mónica y Vero son las primeras en utilizar dicho procedimiento, pero como siempre en todo, tras un pionero siempre le sigue una estela de gente deseosa de seguir sus pasos, se sabe ya de una decena de parejas de lesbianas casadas que están ya en la misma circunstancia, seis de ellas ya están en embarazo y las restantes en fase de estudio clínico. El método conocido con las siglas ROPA (Recepción de Óvulos de la Pareja), tiene un costo de 4.000 €. En realidad consiste en una fecundación “in vitro” de las muchas que se realizan a diario en cualquier parte del mundo, de modo que a nivel médico no es nada nuevo, pero a nivel social y moral, es una completa revolución.

«Todavía no es un método muy conocido», señala la doctora Elena Pau, directora científica de Reproducción de la clínica Quirón de Valencia, responsable del milagro de Mónica y Vero, «pero a medida que las parejas en tratamiento lo vayan difundiendo, la técnica se extenderá. En Murcia tengo otra pareja de mujeres embarazada. Y estoy convencida de que este método, por sus ventajas, no tardará mucho en convertirse en una práctica habitual».

A un mes del parto, el recuerdo de los buenos y malos momentos vividos están presentes en cada palabra. El mayor sinsabor, dicen, se produjo cuando el matrimonio, pese a contar con todas las bendiciones legales (las dos mujeres se casaron en el Registro Civil de Valencia el 20 de enero de 2006) se enteraron de que una no podía donar sus óvulos a la otra porque tal posibilidad no está contemplada (tampoco prohibida) en la nueva ley de Reproducción Humana Asistida. «Los médicos a los que preguntamos no lo veían claro y al principio sólo recibimos negativas. Todas eran trabas. La ley nos discriminaba y los doctores se lavaban las manos», se lamenta Vero. Las razones de la pareja eran (y son) fáciles de comprender. Si, por ejemplo, un hombre puede dar su semen a su esposa, con el fin de fertilizar sus óvulos en laboratorio y crear así un hijo, ¿por qué una mujer no puede dar sus semillas a su pareja legal con igual propósito de procrear?

La polémica no ha hecho más que arrancar. «Es un absurdo que el Gobierno tendrá que corregir», considera la doctora Pau

La polémica no ha hecho más que arrancar. «Es un absurdo que el Gobierno tendrá que corregir», considera la doctora Pau. La solicitud de transferencia de óvulos realizada por el matrimonio de lesbianas no ha caído en saco roto. De hecho, el pasado mes de diciembre la Comisión Nacional de Reproducción Asistida, un órgano consultivo dependiente del Ministerio de Sanidad, dio luz verde a la técnica ROPA «para evitar interpretaciones restrictivas» del derecho de las lesbianas a ser madres, después de que un comité de expertos avalara la donación de óvulos en parejas femeninas. Es más, la Comisión concluyó que en el caso de un matrimonio de lesbianas es «perfectamente legal» -aunque al legislador se le haya olvidado incluir la referencia- que una de las mujeres gestara el óvulo de la otra, tras ser éste fertilizado con esperma anónimo, de modo que hubiese una «madre biológica genética y una madre biológica gestante».

Las dos serán madres legales [Ley de Identidad de Género, artículo 7.3] y, como tales, quedará escrito en el Registro. Una aportará la herencia y la otra las sensaciones, los primeros ruidos, la alimentación... «La forma en la que una embarazada cuida a su bebé en la barriga va a repercutir de manera importante en la vida futura de esa criatura», explica la doctora Marisa López-Teijón, jefa de Reproducción Asistida del Instituto Marqués de Barcelona. «Incluso», añade, «ya se sospecha que la obesidad, por citar uno de los males de nuestro tiempo, depende en parte de cómo se alimente la madre gestante».

El progresivo reconocimiento legal de la unión entre mujeres, equiparándola en la actualidad a la de cualquier otra familia, ha animado a que las parejas homo se decidan a tener hijos. La maternidad lesbiana, como la paternidad masculina, vive hoy los inicios de un particular homo baby boom gracias al método ROPA (sólo se aplica en España y Holanda) y a la inseminación artificial, la técnica más popular. En parte, porque desde 2006 las lesbianas pueden acudir en igualdad de condiciones a los hospitales públicos para someterse a una inseminación, previa inscripción en las listas de espera -entre dos y tres años de demora-, lo que sin embargo a menudo disuade a la mayoría de las parejas de mujeres, que optan por los ginecólogos particulares para tener hijos.

«Nosotras no descartamos tener más familia», suelta Mónica ilusionada. «Lo haríamos igual que ahora, por el mismo procedimiento». Vero, que está al quite, se sonríe. Lo tiene previsto, aunque cree que aún es pronto para planteárselo. «El próximo hijo lo tendría yo, con los óvulos de Mónica. Es una experiencia que cada vez me atrae más».

«El niño que nazca, por ejemplo, en un matrimonio de lesbianas, crecerá sin mayores problemas si recibe el amparo y el amor necesarios», asegura Oliva. «La figura masculina, si la necesita, la encontrará en un tío, en el abuelo o en un amigo de la familia. Porque la clave de todo buen desarrollo se encuentra en la felicidad».

A Lluna, la pionera, la única en España con dos madres, el cariño no le va a faltar. «Cuando nazca nos iremos una temporada al campo», dice Vero mientras Mónica sigue haciendo las maletas.

Ahora bien, todo esto explicado de manera científica suena bastante normal, pero… ¿qué pasaría con la parte ética y moral, con el estilo de vida psicológicamente hablando que llevaría esta niña, al decir mamá y ver que llegan dos personas distintas a responder a su llamado? ¿Cómo podrían explicarle a una niña de 5 años que empieza a hacer preguntas y a cuestionarse porque ella en lugar de tener un padre y una madre como todos los niños de su escuela, tiene dos madres y ningún papá?.

Si miramos las noticias más recientes, donde se encuentran títulos como este, de dos mujeres que podrán ser mamá de un mismo bebé, o la de los científicos ingleses que han creado esperma humano a partir de células madre, o la de tantos experimentos genéticos que aseguran que dentro de unos años, se podrán crear seres humanos a partir de manipulación genética de espermas y óvulos congelados, de células madre o embriones creados en laboratorios a partir de partículas extraídas de donantes o clonar a las personas haciendo a otros seres casi genéticamente idénticos?. Estará la humanidad a las puertas de desestimar las familias como las conocíamos hasta ahora, con un padre, una madre y unos hijos traídos al mundo por ser engendrados con amor y con el deseo de verlos crecer como crecimos la gran mayoría? Está la ciencia por encima de la ética y la sociedad?... ¿ Tú que opinas?.


Sobre esta noticia

Autor:
Nathaly (27 noticias)
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Nota de prensa
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