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Llamamiento al voluntariado social

03/11/2009 15:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Emplazamiento a los comportamientos de ayuda a los demás a cambiar su propia cónducta para no ser cómplices del sistema

Llamamiento al volutariado social.

El voluntariado social se ha convertido en un fenómeno amplificado, tanto que se podría decir que entre los 18 y 30 años quien no colabora con alguna clase de programa de ayuda puede resultar extraño y puede ser justamente calificado de conformista. Desde las plataformas de difusión se insiste en ello. Hay llamamientos al voluntariado social para hacer un mundo mejor, tan deseado y voceado que da pena que no sea una certeza teniendo en cuenta los millones de personas que se dedican a colaborar en esta perspectiva. Me pregunto qué pasaría si todos estos millones de cooperantes, soldados de la utopía, militantes de partidos y militantistas por libre, agitadores sociales, oenegeros y solidarios múltiples en pos de ideales nos reuniéramos en una isla desierta (o un territorio imaginario que fuera un vergel y que permitiera las posibilidades de subsistencia y desarrollo) para construir un mundo nuevo.

Caben dos hipótesis: la idealista que sostiene que tanta riqueza de subjetividad bienintencionada reuniría las condiciones suficientes para crear ese mundo y la gafe que sostiene que eso no sería suficiente ya que en un mismo individuo concurre un factor evolucionista y otro retrógrada, lo que llevaría a que desde las mismas bases sociales de ese nuevo mundo convergerían fermentos disuasorios para hacerla o actitudes para sabotearla. No hay que olvidar que los gestores del mundo capitalista actual, (los que hablan de insuflar dividendos a la banca y a sus desastres desde un discurso político paternalista que dice Antoni Abad1 ) son, en una parte importante, hijos de la generación que impugnaban desde la radicalidad ese mismo capitalismo. No hay que se profeta para predecir que el mundo de la segunda mitad del siglo XXI y aun desde la segunda tercera parte estará gestionado por los que empezando hoy desde tímidas sensibilidades y practicas voluntaristas de solidaridad lo harán bajo presupuestos del mercado de la competencia feroz y del arruinamiento de la naturaleza y de las clases desfavorecidas. Un antiguo póster que hacia referencia al encuentro hippy-rebelde en el festival de una isla, reproducía las mismas figuras bien vestidas en un cóctel de high society unas décadas después.

Aquello por lo que se lucha con ahínco y convicción en una generación deja de ser defendido desde tanta rotundidad ante la generación siguiente. A diferencia de otros tiempos de compromisos en programas políticos para acabar con los aparatos de estado como condición previa para cambiar el modelo social, el voluntarismo social se distingue por parcelar su dedicación a las ayudas y reformas. Más de un millón de organizaciones dedicadas al bien común y bastantes millones de voluntarios que dedican parte de su tiempo a la causa de un mundo mejor no son garantía suficiente para que la línea histórico-evolutiva se mueva en esa esa dirección. Algo debe estar pasando para que el sistema siga venciendo a pesar de tanta energía dedicada a la oposición. Las causas hay que buscarlas en las mismas formas de intervención. Las formas internas de las nuevas asociaciones y organizaciones de intervención social reproducen esquemas de la sociedad que dicen o quieren combatir. El panorama de la solidaridad organizada se ha convertido en un mercado en el que los funcionamientos de grupo contemplan divisiones, castas y usurpaciones de funciones, cuando no corrupciones (Anesvad, Intervida, ...). Las inyecciones de ayudas en especies, en capital y en trabajos o objetivamente vienen a contribuir al consumismo sin dotar de capacidad crítica para saberse relacionar de una manera mas inteligente de lo que han hecho las sociedades más desarrolladas.

Si bien participar activa y entusiastamente en proyectos para solucionar las realidades concretas es una convocatoria a la que no se puede dar la espalda, hacerlo sin conciencia crítica puede ser fatal. Ha florecido un voluntario aquiescente que se presta al propagandismo y a la colaboración sin interés económico de proyectos sin analizar en lo que se mete. Mientras no haya una auditoria instrumentada por una agencia externa a los programas de solidaridad, sean de ONGs asi como de instituciones gubernamentales, no se podrá saber con seriedad las implicaciones de cada intervención.

Cuando las ayudas generan dependencias y acriticismos cada voluntarista que da el pescado por no la caña de pescar debe replantearse su función. En distintas partes del mundo he visto como jóvenes europeos entusiastas recorrían miles de kilómetros para ir a hacer trabajos manuales elementales quitándoles la oportunidad a los nativos a que los asumieran por su cuenta.

Al voluntariado social en una etapa en la que sigue eclosionando asociaciones dedicadas a la ayuda de los pobres (por cierto, desde que hay solicaridad a escala mundial en los últimos 50años la pobreza no ha parado de aumentar y la riqueza concentrada en pocas manos, incluidas las de las castas dirigentes de los países auxiliados, no ha parado de crecer) hay que convocarlo al debate crucial: el de reunir los propios recursos para cambiar el mundo en 3 cosas cruciales de la practica y la psicología de las relaciones: 1.contribuir desde los trabajos y empleos a producciones y bienes generados éticamente, esto incluye que no agredan a la naturaleza. 2. Contener la inflación y el encarecimiento del dinero, creado formas de pago y de consumo que impidan las prácticas especulativas. 3.Priorizar el tiempo de ocio (placer y creatividad) al del puesto asalariado o laboral. 4. instaurar formas sociales de cooperación alternativas a la sociedad capitalista.

El eje de tales propuestas se basa en asumir la responsabilidad de cada conducta en uno mismo y curiosamente, ahí donde vive o está. Irse al otro lado del planeta a cambiar el mundo sin cambiarlo en uno mismo, luchando en los tú a tú que vaya estableciendo en sus constelaciones, es una coartada psicológicas para creerse que está haciendo algo sin cambiar lo esencial.

Si el voluntarista en campañas de desarrollo y solidaridad no participa en su propia superación personal, lo que por una parte ayuda por otra lo derrumba con otra clase de negatividades. El campo de las ONGs vienen a repetir en sus relaciones internas lo que una estructura verticalizada y dirigista de los partidos politicos reformistas y antisistema producida en procesos discriminatorios.

Mientras el volumen de personas en el mundo actuando éticamente en cada una de sus acciones e ideas no supere aplastantemente al volumen que no lo hace, la perspectiva de un mundo mejor seguirá siendo un cuento fantástico ya que los procesos de degradación globales tendrán mas peso que los de superación. Esto compromete directamente a las personas más exquisitas en su sensibilidad que se dedican a ayudar a los demás. Esas ayudas son cuestionables sin la transformación radical de las propias conductas auto excluyéndose de la complicidad con el sistema. Cambiar de conducta exige planteamientos muy radicales de vida: desde no aceptar hacer trabajos no éticos por mucho que urja el dinero a hacer objeción fiscal a ejercer el poder del consumo no adquiriendo o comprando aquello que no haya sido ético o justo en su fabricación.

1Presidente de la patronal catalana CECOT


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Jesricart (4 noticias)
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