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Todo listo para el comienzo de la F-1, Michael Schumacher y Mercedes Benz a la expectativa..

06/03/2010 15:13 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hay algo claro: todos los ojos estarán puestos en Michael Schumacher. Pero la Fórmula 1 en 2010 ofrecerá más, mucho más, una combinación de viejas glorias, novedades e incertidumbres para que el show nunca se agote

Foto: DPA

Y hay dos cifras que sintetizan la principal historia: 19.891 y 1.239. Los días que pasaron desde que Mercedes ganó en Monza 1955 con el argentino Juan Manuel Fangio su último título y los días entre el 22 de octubre de 2006 y el 14 de marzo de 2010, entre Sao Paulo y Bahrein, el Gran Premio que marcó el retiro de Schumacher y el que verá su regreso.

¿Puede Schumacher soñar con su octavo título mundial? Nadie se atrevería a negárselo, y menos a bordo de las “flechas de plata” de Mercedes, que regresan tras 55 años de paréntesis.

Pero a sus 41 años Schumacher se enfrentará a una categoría que tecnológica y reglamentariamente no es la misma de hace cuatro temporadas, y en la que los “tres grandes” son ahora cuatro, gracias al ingenio y empuje de Red Bull, donde otro alemán, el joven Sebastian Vettel, tendrá que adaptarse a una situación inesperada: ya no es “la” estrella entre sus compatriotas, porque “la” estrella de 2010 llega desde el pasado para opacarlo a bordo de un auto coronado por… una estrella.

No será un año normal para la Fórmula 1. Cambia el sistema de puntuación, con 25 puntos para el ganador y uno para el décimo en cada carrera. Cambian las caras y los nombres, con 12 equipos sobre el asfalto. Y cambia el Gran Premio de apertura, que deja de ser Australia para trasladarse al circuito de Sajir, en Bahrein.

Infografía: DPA

De no haber emergido Schumacher desde su retiro, se hablaría sobre todo del pase del español Fernando Alonso a Ferrari, del inevitable duelo que se planteará entre Lewis Hamilton y Jenson Button, los dos británicos, los dos campeones, los dos en McLaren.

Se hablaría, incluso, de Vitali Petrov, el primer piloto ruso en la Fórmula 1, de Karun Chandhok, el primero de la India, o de Felipe Massa, el brasileño que vuelve a la acción tras su estremecedor accidente el año pasado en el Gran Premio de Hungría. También de la aparición de Corea del Sur como una de las 19 escalas, del regreso de Montreal al calendario o del récord de seis alemanes y tres españoles entre los 24 pilotos.

Pero no. Del que se habla es de Schumacher. El que “debe” ganar es él, mal que le pese a su compañero y compatriota Nico Rosberg.

“Nuestro objetivo es ganar la próxima carrera, siempre. Y la próxima carrera es Bahrein”, advirtió en la recta final hacia el inicio de temporada Ross Brawn, el “mago” que llevó a Brawn GP a un impensado título en 2009 y que ahora confía en sorprender en Mercedes como ya lo hizo hace 12 meses con sus polémicos y efectivos difusores.

Opulenta y “darwinista”, la Fórmula 1 casi siempre premia a los más fuertes, por eso es que no demasiado se espera de los nuevos equipos. Si hasta cayó uno antes de empezar, el USF1, para llevar de 13 a 12 escuderías el elenco estable de 2010. Herencia de Max Mosley que tendrá que administrar Jean Todt, su sucesor como presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA).

Schumacher, sin embargo, les da algunas posibilidades a las novedades en la parrilla.

“Para ser equipos que están hechos desde cero, estar a dos o tres segundos no está nada mal”, dijo en los últimos entrenamientos de pretemporada en Barcelona.

Palabras amables de un heptacampeón que -él mismo lo admite- no conoce “el perdón” cuando está compitiendo sobre el asfalto.

Aunque es posible que en algún domingo de carreras se encuentre con que su impiadoso estilo hizo escuela. Ya lo dio a entender Vettel, que a sus 22 años no cederá ante el hombre al que admiró de pequeño.

“Seguro que no voy a poner el intermitente a la derecha y dejarlo pasar amablemente cuando aparezca en mi espejo retrovisor”.

Schumacher ya está advertido: las segundas partes siempre son complicadas.

Infografía: DPA Equipos nuevos y pilotos jóvenes

Algunos se hacen incondicionales amigos de Twitter, otros apuestan a recuperar tradiciones e incluso están aquellos que invitan a ponerle nombre a sus autos: en la “nueva” Fórmula 1 de 2010 todo es posible, porque el dinero escasea y el ingenio es cada vez más necesario.

“El nombre que se les ocurra, hasta su canción favorita de los Sex Pistols”. Así de amplia es Virgin con sus bólidos. El equipo es el nuevo “juguete” del millonario Richard Branson, que hace un año apostó y ganó con Brawn GP y ahora busca motivaciones nuevas.

Que Virgin es especial se confirma también con el dato de que su coche es “virtual”, el primero en la historia de la Fórmula 1 diseñado al cien por ciento con simulaciones por computadora y sin la ayuda del túnel de viento.

El regreso de Michael Schumacher, el pase de Fernando Alonso a Ferrari y el dúo de campeones británicos en McLaren son los tres grandes impactos del año, pero tras esas grandes historias hay otras.

Virgin, HRT F1, Sauber, Mercedes y Lotus son historias novedosas en un 2010 con 12 equipos, aunque no todos sean primerizos.

Mientras Virgin utiliza la súperlicencia de Manor GP y el Hispania Racing Team (HRT F1) se vale de la del novato Campos Meta, la tercera novedad del año, que debía ser el estadounidense USF1, se ahogó antes de llegar a la orilla en Bahrein. Y los serbios de Stefan GP, que ya habían enviado un container con material al emirato, confiando en convencer a la FIA, verán las carreras por televisión.

Otra historia es la de Lotus, equipo con historia seria en la categoría y que retorna haciendo un guiño a la tradición ya desde la estética: los detalles en verde británico y amarillo en impecables camisas blancas y las zapatillas adidas con la sigla LF1R quizás atraigan a los nostálgicos, aunque el fanatismo de sus jefes por Twitter sea muy moderno.

Infografía: DPA

De todos modos el origen del dinero -el gran argumento para ser parte del máximo circo del motor- es muy poco tradicional. Llega del gobierno de Malaisia y del empresario Tony Fernandes, fundador de Air Asia, primera “low cost” del continente. No extraña entonces que el piloto de pruebas sea el malaisio Fairuz Fauzy.

El brasileño Lucas di Grassi, de 25 años, debutará en la F1 acompañando al alemán Timo Glock.

Otro debutante es Vitali Petrov, avanzada del gran desembarco que hace tiempo que Rusia planea en la máxima categoría del motor.

“Las carreras aún no han comenzado, así que quizás sea Kubica el segundo piloto”, alardeó Petrov, nacido en Vyborg, ciudad cercana a Finlandia. Quizás el recuerdo de los tres campeones mundiales finlandeses lo llevó a olvidar que Kubica es, por experiencia y resultados, claramente el número uno del equipo. Otra cosa es cómo se maneje en la temporada la marca del rombo, necesitada de los dólares rusos.

El alemán Nico Hülkenberg aporta menos dólares, pero llega con más sustento como otra de las novedades del año.

“Dentro de tres años correrá en Ferrari”, dijo de él Willi Weber, que como manager de Michael Schumacher algo sabe del asunto. Ahora es manager también de Hülkenberg, campeón de la GP2 en 2009 y compañero del veterano brasileño Rubens Barrichello en Williams.

El español Pedro de la Rosa, que con 39 años es más viejo que Barrichello (37) y sólo más joven que Schumacher, podrá darse el gusto de volver a correr tras siete temporadas como probador en McLaren-Mercedes: será compañero del japonés Kamui Kobayashi en BMW Sauber, que es totalmente Sauber pese a su nombre.

Y queda La incógnita del HRT F1, el nombre que resume los agitados cambios en la Fórmula 1: debía llamarse originalmente Campos Meta, pero las cosas no funcionaron. Adrián Campos, ex manager de Alonso, ocupará una posición clave, pero el hombre fuerte se llama José Ramón Carabante. El brasileño Bruno Senna y el indio Karun Chandhok serán sus pilotos.

Y mientras las “flechas de plata” de Mercedes disfrutan de una “independencia” que no conocían desde las épocas del argentino Juan Manuel Fangio, la F1 ofrecerá más cambios, algunos muy visibles, otros no tanto.

El ganador recibirá 25 puntos en vez de los diez habituales, y se repartirán unidades hasta la décima posición en una escala descendente de 25-18-15-12-10-8-6-4-2-1.

Ya no se podrá recargar combustible durante las carreras, y en las paradas en boxes sólo se cambiarán neumáticos. Los Bridgestone tendrán más agarre y los pilotos contarán con 11 en vez de 14 juegos para el fin de semana. Hay cambios en la aerodinámica y un leve aumento del peso permitido.

“Ya no hay mucho margen de maniobra, se ha perdido emoción”, se lamentó Alonso. “Todos tendremos dos juegos de ruedas y las cambiaremos en las mismas situaciones”, añadió.

Aunque la F1 siempre tiene una sorpresa guardada, y muchos miran hacia el “mago” Ross Brawn para ver si el 14 de marzo en Bahrein sorprenderá otra vez, tal como lo hizo en 2009 con los tan polémicos como eficientes difusores.

Con información de DPA


Sobre esta noticia

Autor:
Ariel (3890 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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