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Desde Lincoln hasta Obama, el terror y el espionaje son una esquizofrenia del Gobierno de Estados Unidos

30/10/2013 20:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Bush implantó el terror, Obama el espionaje. Son los ingredientes básicos de los numerosos servicios secretos de la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos que mantiene a 200.000 personas. Con eso se podría patrocinar a ACNUR o Cáritas o dar de comer a los hambrientos de dos continentes

Así como Bush desencadenó su plan “Penttbomb” (Pen por Pentágono”, encargado de todo el montaje, “tt” por las Twin Torres y el FBI se encargo de descifrar los 32.000 e-mails de internet para completar la operación. Luego invadió Afganistán e Irak, y Obama prosiguió esas guerras, bombardeó a Libia y ahora ordena que sean espiados los teléfonos, correos electrónicos y tarjetas de crédito de todo el pueblo.

Este gran escándalo de espionaje que se ha producido en Estados Unidos en los últimos días ha probado que Barack Obama –y otros jefes imperiales que lleguen después-- aspira a convertirse en una especie de Big Brother, o Gran Hermano, que controla las actividades de una gran parte de la población mundial.

Esto ha provocado furia en su país y en todos los países porque, por primera vez, se descubre oficialmente lo que ya se sabía desde hacía tiempo, que el gobierno de Estados Unidos no es ya sólo un Imperio que invade y ocupa y avasalla y destruye a otras naciones, sino que, además, considera a sus ciudadanos como reos de una prisión de alta seguridad a los que hay que vigilar a cada momento. Desde que la violencia es tan norteamericana como el pastel de manzana, el espionaje es su mejor ingrediente. De algo que el autor Ben Hecht ha llamado no el hobby sino la esquizofrenia nacional.

La imagen de Gran Hermano está inspirada en la novela 1984, de George Orwell, sobre ese curioso personaje que ejerce una vigilancia total sobre toda la población hasta que se convierte en una especie de dios, algo así como si Moisés, Jesucristo, Mahoma o Buda ejerciesen el poder político desde una mansión ejecutiva y no su influencia… mística desde sinagogas, iglesias, mezquitas y pagodas. Y se extiende a las calles, parques y jardines y entra en las casas. No hay escapatoria.

Obama dice que el espionaje se justifica para evitar el terrorismo, por eso es que desde el atentado del Maratón de Boston hemos visto tantas "amenazas" y "hechos" terroristas muy sospechosos que le sirven de excusa y pantalla y fondo a todo este espionaje.

Pero inmutable, Barack Obama se para detrás del atril presidencial y, sin ceder un milímetro ante el creciente escándalo de espionaje electrónico, despliega una enérgica defensa de la intromisión del gobierno en la vida privada, necesaria, aseguró, para protegerse del terrorismo.

Con su credibilidad golpeada, desplegó durante la pasada semana un monólogo de 15 minutos para defender su política de seguridad nacional, luego de que se conocieron dos programas desplegados por la Casa Blanca para vigilar las conversaciones en Internet y por teléfono. Algún día-dicen todos se lo agradecerán. ¿Sí?… ¿Cuándo?

Pero mientras muchos descargaban en las redes sociales su resignación a la pérdida de intimidad, fuera de Estados Unidos despuntaban las protestas ante otra revelación que el presidente se vio obligado a abordar: la vigilancia no sólo alcanza a los norteamericanos, sino también a los extranjeros.

"Es importante reconocer que no se puede tener 100% de seguridad y también tener 100% de privacidad y ningún inconveniente", justificó Obama desde California, a donde hizo un viaje oficial.

Desafiante, afirmó que la gente podía quejarse del Gran Hermano -justo un día antes de que se cumpliera otro aniversario de la publicación de la novela 1984-, pero les garantizó a los norteamericanos (y al mundo) que su gobierno había alcanzado “el equilibrio adecuado”.

Es todavía una incógnita qué es lo que escuchan, miran o leen los agentes del FBI y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), que capturaron registros telefónicos a través de Verizon y se metieron en los servidores de Google, Facebook, Microsoft, Yahoo, Apple y Skype, entre otras empresas, para analizar mensajes, conversaciones, videos y documentos.

Aunque no se puede culpar sólo a esa siglas porque trabajan íntimamente con ellas, la Agencia Inteligencia de Defensa, la Agencia de Inteligencia del Ejército y de la Fuerza Aérea y de la Matrina, la Oficina Nacional de Reconocimiento, el Departamento de Inteligencia y de Investigación del Departamento de la División de Seguridad Interna del FBI, y las unidades de inteligencia de la Comisión de energía atómica, de la Tesorería y otros departamentos. El gran patrón no es la CIA, ni el FBI, ni la NSA, ni NRA sino el Pentágono que domina física y económicamente la comunidad de inteligencia.

La CIA tiene un presupuesto o lo tenía en 1998 de 750 millones de dólares (aproximadamente el 15% del coste de la inteligencia de Estados Unidos) y sólo una fuerza de 16.000 hombres de plantilla, con profesionales bien preparados dedicados a la acumulación, proceso y análisis de la información. Pero una buena parte de la inteligencia es “departamental” e intervienen en ella todas las organizaciones que hemos nombrado, incluidas las militares.

La CIA es la favorita para operaciones encubiertas o desestabilizadoras de “gobiernos”.Y en eso emplea otras agencias, mercenarios, servicios especiales, a sueldo de la Agencia, nacionales o extranjeros… exterroristas muchos de la ultraderecha pagados por el Pentágono. Si algún autor la ha llamado “gobierno invisible” se equivoca porque es más bien” el brazo ejecutor” de la política exterior de Washington.

"Nadie escucha las conversaciones de la gente o lee correos electrónicos de ciudadanos norteamericanos o residentes de Estados Unidos", afirmó Obama. Una a una, las empresas líderes de Silicon Valley intentaron deslindarse del monitoreo oficial, al señalar, en comunicados similares, que no habían entregado información -salvo pedidos específicos-, y que "respetaban" o "protegían" la privacidad de sus usuarios.

Pero tampoco sobre esto había ayer garantías sólidas. Obama dijo que, tras su llegada a la Casa Blanca, los programas de vigilancia se revisaron, y que se pusieron nuevos controles y salvaguardias. Según The Washington Post, uno de los diarios que destaparon el escándalo, el monitoreo está diseñado para generar "por lo menos un 51%" de confianza en que el blanco es un extranjero. "No es una prueba muy exigente", ironizó el periódico.

Washington cerró filas detrás del presidente, que reiteró los mismos argumentos que ya habían ofrecido legisladores demócratas y republicanos: los programas son claves en la lucha contra el terrorismo, son legales, y están autorizados y monitoreados por la justicia y por el Congreso.

"Si la gente no puede confiar no sólo en el Poder Ejecutivo, sino tampoco en el Congreso y en los jueces federales para asegurarse de que estamos obedeciendo la Constitución, el debido proceso y el imperio de la ley, entonces vamos a tener un problema", advirtió Obama. Fue un reconocimiento implícito a las dudas que azotan ahora a Washington, y que amenazan con quitarles legitimidad a su gobierno y a la política exterior y de seguridad de Estados Unidos.

El diario británico The Guardian reveló esta semana que la Agencia de Seguridad Nacional NSA –National Security Agency-- y el FBI recogen todos los días millones de llamadas de clientes de las operadoras de telefonía, en virtud de una orden judicial secreta.

Se conoció que también se recaban datos de los servidores de las grandes empresas norteamericanas de internet, entre ellas Microsoft, Yahoo, Facebook, Skype o Apple, sobre comunicaciones en el extranjero. Se le llama PRISM –PRISMA- a este programa de espionaje que el gobierno ejerce a los grandes servidores de la red a los que están adscritos o son visitados, diariamente, por la mayoría de la población.

Obama criticó las filtraciones de estos programas clasificados por parte de la prensa y aseguró que no comparte el criterio de que se los presente como “medidas sospechosas”.

 

Los agentes de inteligencia de EEUU no sólo tienen acceso a los registros de llamadas de Verizon, sino también a los de las otras dos mayores compañías telefónicas del país, AT&T y Sprint, y a información de proveedores de tarjetas de crédito, informó el diario The Wall Street Journal cada vez que hacen una llamada, la NSA consigue un registro de la localización, el número contactado, la hora de la llamada y la duración de la conversación, señala el rotativo.

AT&T es la mayor compañía telefónica del país, con 107.3 millones de clientes de móvil y 31.2 millones a los que proporciona líneas de teléfono fijas; mientras que Verizon tiene 98.9 millones de clientes de móvil y 22.2 de fijo. Sprint, por su parte, tiene 55 millones de clientes en total, según datos oficiales citados por el diario. Además, tres funcionarios del Gobierno afirmaron al rotativo que la NSA ha establecido “relaciones similares” con compañías de tarjetas de crédito.

El periódico no identifica a esas compañías y aclara que se desconoce si los acuerdos con las mismas aún continúan, o si se produjeron con carácter temporal.

The Wall Street Journal también confirma además que la NSA mantiene tratos parecidos con los grandes proveedores de Internet del país, tal y como señalaron los diarios The Washington Post y The Guardian.

Según esos periódicos, la NSA y el FBI recaban datos directamente de los servidores de Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, PalTalk, AOL, Skype, YouTube y Apple.

El acuerdo con las empresas de Internet tiene su base en un programa denominado “PRISM” PRISMA, que ha contado con la colaboración de Microsoft desde sus inicios, en 2007, mientras que Apple se negó a participar durante los primeros cinco años, hasta 2012, cuando empezó a colaborar.

Todo empezó con un caso banal de un accidente de un avión militar secreto que se estrelló en 1973 en Maghera (Irlanda del Norte)

Encargados de instruir el caso porque se había producido otro incidente misterioso en Italia, los jueces venecianos Felice Casson y Carlo Mastelloni recopilan testimonios y documentos que les permitieron demostrar convincentemente que un gobierno secreto controlaba Italia desde la sombra y al margen de las instituciones oficiales.

Mientras los jueces trabajaban, el presidente del Concejo italiano de ese entonces, Giulio Andreotti, lanzaba públicamente el 27 de octubre 1990 “una bomba informática”, un comunicado oficial donde autentificaba la existencia de una tal superestructura secreta : GLADIO…

«Después de la Segunda Guerra Mundial, el miedo del expansionismo soviético y la inferioridad de las fuerzas de la OTAN con relación al Kominform (Pacto de Varsovia) condujeron a varias naciones de Europa del Oeste lideradas por el Gran Hermano norteamericano a imaginar nuevas formas de defensa no convencionales, creando en sus territorios una red oculta de resistencia. Su misión: recoger información, cometer actos de sabotaje, propaganda y actos de guerrilla [...]

A lo largo de la Guerra Fría, las democracias occidentales fueron manipuladas por los servicios especiales de la Alianza Atlántica.

Para responder a esta pregunta, sobre manipulación de los servicios secretos, comisiones de investigación parlamentarias que algunos países o Estados como Francia, prefirieron hundirse en la denegación. Europa estaba manipulada por Gladio. Ya funcionaba el Gran Hermano, aunque con otro nombre.

Pero a los servicios secretos norteamericanos no le importaba la existencia de estas redes de stay-behind de espionaje y de injerencia de actividades de un grupo de extrema derecha, el Bundesdeutscherjungend, cuyos militantes fueron armados por los servicios secretos norteamericanos de la Alianza Atlántica (OTAN). La OTAN pensaba así contrarrestar el establecimiento de un gobierno "títere" impuesto por el Ejército Rojo, asesinando a sus jefes.

La red stay-behind fue mencionada en 1976 en el informe de la comisión de investigación parlamentaria de EE.UU. sobre la CIA presidido por el senador Frank Church. Y en 1978 por el antiguo jefe del stay-behind y ex director de la CIA, Wiliam Colby, en su autobiografía. Numerosos detalles han sido publicados en 1982 por el coronel Alfred H. Paddok, antiguo comandante del 4to. Grupo de Acción Psicológica. En el mismo año 1982, el responsable de la Oficina de Investigaciones Especiales, John Loftus, reveló las condiciones de reclutamiento de los stay-behind entre los agentes nazis. El periodista e historiador Gianni Flamini describió sus acciones en Italia en su monumental obra (1981 a 1984), denunciando la injerencia de los stay-behind en la vida democrática de los países aliados. Esta red de espionaje fue mucho más amplia de lo que se pensaba, incluso los stay-behind no fueron los únicos en participar.

Rastrear la historia de la creación y formación del más secreto de los servicios secretos permite descubrir además la cara oculta de la política occidental desde 1947. Este servicio de espionaje, ¿perteneció solo al pasado?, ¿o está aún hoy en actividad?

A pesar que se consideró que nunca había existido, ésta red de espionaje fue disuelta oficialmente tres veces: primero en 1952, más tarde en 1973 y finalmente en 1990. ¿Pero fue disuelta?

¿Y si este servicio de espionaje está aún activo, manipulando escondidamente las instituciones públicas para los intereses y fines de un poder oculto? ¿Entonces las democracias occidentales no serían más que un señuelo que favorece y nutre el poder de «algunos grandes señores»...?

La creación del stay-behind

Para responder a estas preguntas, es necesario indagar en la Historia. En los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial, el servicio de contra espionaje estadounidense, la sección X2 de la OSS (Office of Strategic Services). En vez de arrestarlos y fusilarlos, Angleton, jefe del X2 y el general William J. Donovan director de la OSS norteamericana, decidieron de recuperarlos y enrolarlos, en la mayor cantidad posible para reutilizar estos agentes nazis o fascistas en la próxima Guerra Mundial, aquella que opondría el «mundo libre» al «peligro comunista», antes que los movimientos de resistencia identifiquen a estos stay-behind» y los eliminaran.

El mundo debe a Assange, Snowden y a un ejército de que se ha arriesgado a romper el silencio. Por lo menos, démosles un premio nobel

Esta operación comenzó en Italia con la devolución del jefe de los escuadrones de la muerte (Decima Mas). El príncipe fascista Valerio Borghese fue uno de los primeros y el otro fue René Bousquet, secretario general de la policía francesa colaboracionista con Hitller. Luego fue posible “recuperar” al general Reinhard Gehlen, ex jefe del servicio secreto del ejército alemán en el frente del Este, al que trasladaron secretamente a EE.UU. Se le hizo un “tratamiento”, llevado a cargo por Frank G. Wisner, y Gehlen fue amnistiado y se le confió una nueva misión, la creación y dirección del Bundesnachrichtendienst (BND), el servicio secreto de la Alemania Federal. Se le puso un nuevo uniforme, naturalmente, no el nazi.

Se establece la mayor red global de espionaje electrónico se llama Echelon y su uso se justificó por la lucha antiterrorista

El escritor y periodista de investigación Nicky Hager, quien investigó el funcionamiento de Echelon, afirma que en realidad la lucha contra el terrorismo no es más que una excusa para justificar la existencia de este tipo de sistemas, pero su verdadero objetivo es investigar la vida política diplomática y económica de los países a los que va dirigida.

"Al decir que la inteligencia norteamericana está dirigida contra el terrorismo, tratan de mantener al público callado y feliz, aunque espía las transacciones comerciales y las organizaciones internacionales, incluso las europeas, sus políticas y preferencias, las agencias de seguridad, organizaciones no gubernamentales. Su objetivo es obtener más poder político", asegura Hager.

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) norteamericana puede espiar más del 75 % de todo el tráfico en Internet y sus capacidades son aún más amplias

Los sistemas filtran las comunicaciones con la ayuda de las compañías privadas, están diseñados para vigilar los intercambios electrónicos que comienzan o terminan en ultramar, o los que tienen lugar entre otras naciones pero pasan de alguna manera por las redes de Estados Unidos, revelan los periódicos locales.

Los nuevos elementos publicados por el rotativo difieren de los que denunció el excontratista de la NSA, Edward Snowden, actualmente en Rusia, sobre los registros telefónicos y el sistema denominado Prism para explorar las actividades en Internet.

La diferencia radica en que de acuerdo con el periódico los sistemas de monitoreo de la red de redes tienen la capacidad de rastrear cualquier tipo de actividad en el espacio cibernético, lo que agrava más la situación.

Los nuevos detalles acerca del espionaje doméstico de la NSA surgen en momentos en que Estados Unidos y sus aliados tratan de detener la publicación de más información acerca de estas redes de espionaje electrónico.

Las revelaciones del informático Edward Snowden sobre la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos y las tácticas de vigilancia del Gobierno de ese país norteamericano han generado una enorme polémica en el mundo entero.

El grueso de la información recabada es procesado en Fort Meade, la sede de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), el más secreto de los servicios de espionaje norteamericanos. Con sus 20.000 empleados y su presupuesto de 8.000 millones de dólares, la NSA absorbe un tercio del presupuesto consagrado al espionaje en EEUU, mucho más que la célebre CIA. La Comunidad de la Inteligencia de Estados Unidos emplea últimamente a más de 2000.000 personas.

Existen numerosos precedentes sobre el espionaje liderado por EE.UU., como el caso de Abraham Lincoln durante la Guerra Civil. Al principio de su mandato, Obama fue comparado con Lincoln. ¿Se parecen?

En 1862, Lincoln autorizó el control sobre la infraestructura del telégrafo americano y delegó a su secretario de guerra, Edwin Stanton, para que controlara las informaciones transmitidas por esa vía. Stanton utilizó ese “poder” para invadir la privacidad de los ciudadanos de la Unión, detener a periodistas e, incluso, decidir que mensajes podían ser enviados o no.

A pesar de las enormes diferencias en el alcance y la tecnología, el ejemplo de Lincoln sentó las bases para la configuración de una red dedicada a la intromisión por parte de Estados Unidos hacia algunos países de América Latina y Europa.

No cabe duda de que, a medida que la ciencia avanzó, los métodos de los espías también, hasta el punto en el que muchos avances tecnológicos surgieron gracias al desarrollo de la industria del espionaje.

En ese contexto, en la década de los 30, comenzaron a usarse cámaras ocultas de miniatura. En los 50, sistemas de escucha conectados a la cintura, con una pequeña batería sujeta en la pierna. Y en los 60, transmisores escondidos en objetos tan cotidianos como un paquete de tabaco o un pintalabios.

En la segunda mitad del siglo XX, surgió la mayor red de espionaje y análisis de la historia, Echelon. Un sistema que utiliza 120 satélites y puede rastrear más de tres mil millones de mensajes por día, entre comunicaciones de gobiernos, empresas y ciudadanos. Nada se escapa de su control, desde mensajes de radio y satélite, hasta llamadas de teléfono, pasando por faxes y correos electrónicos de casi todo el mundo.

Surgida en 1947, en plena guerra fría, para espiar a la extinta Unión Soviética, la red habría sido destinada luego al espionaje industrial a través de satélites, aparatos de fax, correo electrónico o simplemente mediante la interceptación de llamadas telefónicas. Estados Unidos y el Reino Unido han negado que se hayan servido de este sistema en su propio provecho. Se estima que la cantidad de información tratada por Échelon en sólo 10 horas corresponde a todo el contenido de la Biblioteca del Congreso norteamericano. La Eurocámara no aceptó ayer una iniciativa de Los Verdes que hubiera supuesto la creación de una comisión de investigación con mucho más poder.

No obstante, ni siquiera este otro tipo de comisión tendría demasiado porvenir, ya que los dos principales grupos en el Parlamento Europeo, populares y socialistas, acordaron la fórmula de compromiso de una "comisión temporal", integrada por 30 diputados, con el argumento de que el caso está ya en vía judicial en países como Francia. En otros, como Alemania y Dinamarca, el asunto también está cerca de llegar a los tribunales.

Lo adoptaron (Echelon) cinco países anglosajones -EEUU, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda-, Echelon constituye hoy “un sistema de vigilancia global que se extiende por todo el mundo” y está “orientado hacia los satélites Intelsat que se utilizan para transmitir la mayor parte de las llamadas telefónicas, comunicaciones por Internet, correo electrónico, fax y télex”. Echelon puede captar hasta dos millones de conversaciones al minuto, según Alain Pompidou, presidente de la Comisión de evaluación tecnológica y científica.

A diferencia de otros métodos de espionaje nacidos en los albores de la guerra fría, Echelon no persigue objetivos militares. Su propósito es más bien el seguimiento de Gobiernos, organizaciones y empresas, según el informe solicitado por la Eurocámara.

Seis bases a través del mundo recopilan la información. "Interceptan de forma indiscriminada enormes cantidades de comunicaciones" que posteriormente los ordenadores criban mediante la introducción de palabras claves en varios idiomas. Algunos de esos términos son evidentes -"armas" o "droga"-, pero también se incluyen palabras de jerga y buena parte del lenguaje utilizado en la Organización Mundial de Comercio, en donde se negocian las reglas del comercio mundial.

Una vez rastreada la información, los mensajes son analizados y clasificados para servir a los intereses de una alianza de inteligencia militar formada por Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Duncan Campbell, un investigador británico, alertó recientemente a la Eurocámara sobre el alcance de Échelon mediante un detallado informe en el que examinaba varias operaciones de la red. Entre muchos ejemplos figura cómo en 1994 la empresa McDonnell Douglas birló a Francia un contrato suculento en Arabia Saudí de 30 millones de francos (aproximadamente 4, 5 millones de euros). La firma Thomson perdió en Brasil otro contrato de 1, 4 millones de dólares (aproximadamente 1, 018 millones de euros) en provecho de Raytheon, un fabricante norteamericano de radares." Se trata de una multinacional de información que vigila las telecomunicaciones más allá del poder de los Estados y de su control democrático", ha manifestado Jacques Baud, un experto suizo, al diario francés Le Figaro.

Detrás de Échelon está principalmente la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. La existencia de esta red quedó demostrada oficialmente a principios de año, al desclasificar Washington documentos secretos ya puestos en la red.

En 2000, el exdirector de la CIA, James Woolsey, reconoció que EE.UU. recogía en secreto informaciones de empresas europeas “solo cuando éstas violaban sanciones de la ONU (Organización de Naciones Unidas) contra determinados países o comerciaban con países en la lista negra de Washington”.

La red de espionaje de EE.UU., denunciada por Snowden, también se expandió por toda América Latina

Tuvo especial énfasis en Brasil, México y Colombia, según afirmó la víspera el diario brasileño O Globo. El periódico publicó nuevos documentos en los que asegura haber obtenido en medio del escándalo desatado por las denuncias de Snowden y asegura que “uno de los aspectos del espionaje es que Estados Unidos no se interesaba solo en asuntos militares, sino también en secretos comerciales”. En ese marco, afirmó que el espionaje se dirigió, por ejemplo, a las áreas de “petróleo” en Venezuela y de “energía” en México.

También sostuvo que, junto con Brasil y México, otro “blanco prioritario” fue Colombia, donde fueron vigilados “los movimientos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)”.

Entre enero y marzo pasado, de acuerdo con los informes, agentes de la NSA realizaron acciones de espionaje en América Latina usando al menos dos programas: Prisma y Boundless Informant.

El Prisma posibilita el acceso a correos electrónicos, conversaciones en línea y llamadas de voz de clientes de empresas como Facebook, Google, Microsoft y YouTube.

 A través de estos, la NSA recogió datos sobre petróleo y adquisiciones militares de Venezuela, energía y narcóticos de México, además de haber mapeado movimientos de la guerrilla de las FARC en Colombia.

También fueron espiados de forma constante pero con menor intensidad Venezuela, Argentina, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Paraguay, Chile, Perú, El Salvador, Colombia y Venezuela, los dos últimos también monitoreados ya en el 2008 por el programa X-Keyscore, capaz de rastrear e identificar la presencia de un extranjero en un país a través del idioma usado por este en los correos electrónicos.

Además, se reveló que, así como hubo una “base de espionaje” que operó en Brasilia, también funcionaron otras similares en Caracas, Bogotá, Ciudad de Panamá y Ciudad de México.

Pero esa acción de los servicios secreto no se limita a América, sino a África y los cinco continentes. Por ejemplo apoyaron en África, la guerra asesina contra el Polisario en el Sahara como lo revelaron algunos medios cuando reportaron sobre una reunión del entonces rey de Marruecos Hassan II con funcionarios españoles para convencerles que renunciaran al control de Sahara Occiden todavía colonia española, ya que era vital para Marruecos.

Entonces la revista Africa News, preguntó al señor Walters de compañía “enviramental Energy Systems, controlada por la CIA acerca de esas conversaciones secretas Marruecos-España de 1975”, Walters contestó: “Parecería que el rey de Marruecos y el rey de España son amigos, aunque peones de Estados Unidos y eso no nos conviene a nadie”

Casos como éstos demuestran que el Gobierno norteamericano no tiene límites a la hora de invadir la vida privada no solo de las naciones sino de sus ciudadanos sino en el ámbito mundial

Los otros Snowden como Bradley Manning, el soldado que filtró a WikiLeaks cientos de miles de correos electrónicos diplomáticos y otros materiales relevantes a las invasiones a Irak y Afganistán, hasta Daniel Ellsberg, el primer agente enjuiciado por entregar a los medios documentos del Pentágono sobre la guerra en Vietnam. La utilización de periodistas, bien sean ganadores del Premio Pulitzer, reporteros extranjeros, freelance desconocidos ha sido uno de los métodos más productivos en la recolección de información-base, aunque la Agencia disminuyó drásticamente ese arma a partir de 1973, pero los periodistas operadores como Snowden continuaron sin medida. Wikileaks con Julián Assange debió costar muchos infartos. El silencio total había terminado.

El presidente Obama quita hierro al espionaje de Estados Unidos pero todas las figuras poco recordadas o desconocidas, que han desvelado la verdad de la epidemia de espionitis de la Casa Blanca han sido acusadas y procesadas y perseguidas por el gobierno de Barack Obama. No hay perdón ni amnistía.

FUENTE: DIASPORAweb ESPECIAL PARA GLOBEDIA           


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