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Los límites del individualismo en la economía

04/11/2010 00:13 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Nash descubre que una sociedad maximiza su nivel de bienestar cuando cada uno de sus individuos acciona a favor de su propio bienestar, pero sin perder de vista también el de los demás integrantes del conjunto

Ricardo Osvaldo Rufino mir1959@live.com.ar

En 1994, el matemático y economista estadounidense John Forbes Nash (nacido en 1928) obtuvo el Premio Nobel de Economía por sus descubrimientos acerca de la denominada “Teoría de los juegos”.

Nash descubre que una sociedad maximiza su nivel de bienestar cuando cada uno de sus individuos acciona a favor de su propio bienestar, pero sin perder de vista también el de los demás integrantes del conjunto. A través de su hipótesis, demuestra cómo un comportamiento puramente individualista puede producir en una sociedad una especie de “ley de la selva” en la que todos los miembros terminan obteniendo menos bienestar del que podrían. Cuando resulta premiado John Nash se desempeñaba en la Universidad de Princeton, y expone los fundamentos de su razonamiento ante el decano de la misma, Mr. Herlinger, y éste observa azorado los desarrollos matemáticos con los que quedan desvanecidos más de un siglo y medio de teoría económica. Porque en 1776, Adam Smith (considerado el padre de la economía), en su obra paradigmática “La riqueza de las naciones” (la “Biblia” del capitalismo), base de toda la teoría económica moderna, argumenta que el máximo nivel de bonanza social se genera cuando cada individuo, en forma egoísta, persigue su éxito individual, y nada más que ello, sin tener en cuenta para nada la suerte de sus congéneres.

En su descubrimiento Nash pergeña todo un aparato teórico que describe la realidad en forma más acertada que la teoría económica clásica, y el mismo tiene múltiples usos, no solamente en economía, también en política, diplomacia, geopolítica, etc.

Su basamento consiste en que se optimizan los resultados del accionar humano cuando se actúa colectivamente, cuando los intereses del grupo prevalecen por sobre los individuales.

La vida de este brillante científico y su teoría se reflejan de manera notable en el filme “Una mente brillante”, protagonizado por Russell Crowe, que ganó el Oscar a la mejor película del año 2001. Al respecto, leamos que dice Walter Graciano, en su libro “Hitler ganó la guerra”:

“Ahora bien, lo que llama muy poderosamente la atención es que estas expresiones vertidas en la película hayan pasado inadvertidas para miles y miles de economistas. Que el público corriente, que no pasó años enteros estudiando economía, escuche que alguien descubrió que Adam Smith no tenía razón en su tesis acerca de la panacea que significaba el individualismo para cualquier tipo de sociedad, puede no llamar la atención, puede parecer hasta trivial. Pero a un economista no se le puede escapar, si está en una posición realmente científica, la real dimensión de lo que significaría la demolición del individualismo y de la libre competencia como base central de la teoría económica”.

Verdaderamente es sorprendente cómo se ignoró la revelación de Nash. Me ocupé de investigar un poco y descubrí que en la Facultad de Ciencias Económicas, de la Universidad de Buenos Aires (UBA), como también y con más razón por supuesto, en universidades privadas, se continúa enseñando desde el primer día hasta el último que Adam Smith no sólo es el padre de la economía, sino que además estaba en lo correcto con su hipótesis acerca de la importancia del impulso individual en la generación de riqueza. Numerosos profesores que día a día enseñan esta disciplina a sus alumnos ni siquiera han sido informados de que hace más de medio siglo alguien descubrió que la autonomía, lejos de conducir a la mejor prosperidad de una sociedad, puede ocasionar un grado menor (y muchas veces considerablemente menor) de bienestar general e individual, que el que se podría conseguir por otros métodos, más ligados a la cooperación, a la colaboración, a la ayuda, al esfuerzo común.

No soy economista, ni mucho menos, pero me interrogo lo siguiente: ¿cómo puede entenderse que nos venimos a enterar a través de un filme que vio la luz en 2001, que el presupuesto básico, fundamental, de la ciencia económica es una hipótesis incorrecta? Peor aún, los descubrimientos del matemático estadounidense fueron efectuados a principios de la década del 50, hace ya más de medio siglo, y fueron hechos nada menos que en Princeton, no en algún sitio remoto del planeta sin conexiones académicas con el resto de los especialistas en esta materia. Es sorprendente, sin dudas, teniendo en cuenta que la teoría económica influye sobre la calidad de vida de millones y millones de personas. Así, supongo que el aparato estructural de una disciplina tan trascendente no puede ignorar un descubrimiento que modifica su sostén básico.

Sería saludable realizar un proceso de auténtico revisionismo en el universo económico. Que replantee las bases mismas de la teoría madre. Sin embargo, nada de esto ocurrió ni ocurre. La mayoría de los economistas, lamentablemente, continúan elaborando sus informes y consejos, teniendo como premisa esencial que el individualismo, el egoísmo, el afán de lucro, son verdaderas virtudes que deben apoyarse, mantenerse y estimularse.

Se entiende ahora porqué la economía del mundo está como está…


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