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Las limitaciones y condicionamientos impuestos al ser humano en edades tempranas

27/05/2011 02:05 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El padre hinduista o católico procura hacer hinduista o católico a su hijo antes de que éste llegue a ser independiente. El padre musulmán también vuelve musulmán a su hijo antes de que éste tenga uso de razón; pues una persona que tuviera uso de razón no querría hacerse hinduista ni musulmana

El padre hinduista o católico procura hacer hinduista o católico a su hijo antes de que éste llegue a ser independiente. El padre musulmán también vuelve musulmán a su hijo antes de que éste tenga uso de razón; pues una persona que tuviera uso de razón no querría hacerse hinduista ni musulmana. Así pues, existe la necesidad de llenar al niño de todas estas estupideces antes de que alcance el uso de razón.Todos los padres se preocupan de enseñar su religión a sus hijos desde la infancia, pues cuando el niño se haga mayor empezará a pensar y a causar problemas. Formulará preguntas de todo tipo; y, como no encontrará respuestas satisfactorias, planteará situaciones difíciles a sus padres.

Por eso, los padres procuran enseñar su religión a sus hijos desde la primera infancia de éstos: cuando el niño no es consciente de muchas cosas, cuando está dispuesto a aprender cualquier estupidez. Así es como las personas se vuelven musulmanas, hinduistas, jainistas, budistas, cristianas: cualquier cosa que se les enseñe.Por eso, las personas a las que llamamos religiosas resultan ser muchas veces poco inteligentes. Les falta inteligencia, porque lo que llamamos religión es algo que nos ha envenenado antes de que haya surgido en nosotros la inteligencia; e incluso después de surgir ésta mantiene su presa interior. No es de extrañar que los hinduistas y los musulmanes luchen entre sí en nombre de Dios, en nombre de sus templos y de sus mezquitas.¿Acaso hay muchas variedades de Dios? ¿Es una variedad el Dios que adoran los hinduistas y de otra el Dios que adoran los musulmanes? ¿Por eso les parece a los hinduistas que su Dios ha sido profanado cuando se descubre un ídolo, o a los musulmanes les parece que su Dios ha sido deshonrado cuando se destruye o se incendia una mezquita?

En realidad, Dios es "lo que es". Existe tanto en una mezquita como en un templo. Existe tanto en un matadero como en un lugar de culto. Existe tanto en una taberna como en una mezquita. Está tan presente en un ladrón como en un religioso: no es posible que esté presente un ápice menos. ¿Quién va a residir en un ladrón sino lo divino? Está tan presente en Rama como en Ravana: no está un ápice menos en Ravana. Existe tanto dentro de un hinduista como de un musulmán.Pero el problema es que si llegásemos a creer que la misma divinidad existe en todos, nuestra industria de fabricación de dioses se resentiría mucho. Para evitar que suceda esto, seguimos imponiendo a nuestros dioses respectivos. Si un hinduista mira una flor, proyectará sobre ella su propio Dios, verá a su Dios en ella, mientras que un musulmán proyectará y visualizará al suyo.

Son capaces, incluso, de reñir por ello, aunque quizás vayamos demasiado lejos al suponer un conflicto entre hinduistas y musulmanes por tal cosa.Sus establecimientos están a cierta distancia unos de otros, pero existen, incluso, disputas, disputas entre las "tiendas de divinidad" que son parientes próximas. Por ejemplo, Varanasi está bastante lejos de la Meca, pero en Varanasi los templos de Rama y de Krishna están próximos entre sí. Y allí existen problemas del mismo calibre.He oído hablar de un gran santo... Yo lo llamo grande porque la gente solía llamarlo grande, y lo llamo santo porque la gente solía llamarlo santo.Era devoto de Rama. Una vez lo llevaron al templo de Krishna. Cuando vio el ídolo de Krishna con una flauta en la mano se negó a postrarse ante la imagen. De pie ante la imagen, dijo: "Sólo si tomases el arco y la flecha podría postrarme ante ti, pues entonces serías mi Señor". ¡Qué extraño! También imponemos condiciones a Dios: cómo y de qué manera o en qué postura debe presentarse. Establecemos el entorno; marcamos nuestros requisitos, y sólo entonces estamos dispuestos a venerarlo.

Es muy raro: somos nosotros los que determinamos las cosas siempre. Lo que hemos identificado hasta ahora como "Dios" es un producto basado en nuestras propias especificaciones. Mientras este Dios artificial se interponga en nuestro camino no seremos capaces de conocer a ese Dios que no ha sido determinado por nosotros. No seremos capaces de conocer al que nos determina a nosotros. Así pues, necesitamos librarnos del Dios artificial si queremos conocer al Dios que es. Pero eso es duro; incluso a la persona de corazón más benévolo le resulta difícil. Hasta al hombre al que tenemos por comprensivo le resulta duro librarse de este Dios artificial, tanto como el hombre estúpido. Podemos perdonar al hombre estúpido, pero es difícil perdonar al hombre comprensivo.

Hace poco llegó a la India Khan Abduk Gaffar Khan. Predica por todo el país la unidad de los hinduistas y los musulmanes, pero él personalmente, es un musulmán convencido. No le importa rezar en la mezquita como buen musulmán, y después predica por todas partes la unidad de los hinduistas y los musulmanes. Gandhi era un hinduista convencido, y también él solía predicar la unidad de los hinduistas y los musulmanes. A tal gurú, tal discípulo: el gurú era un hinduista convencido, el discípulo es un musulmán convencido. Y ¿cómo puede llegar tal unidad mientras existan en el mundo hinduistas convencidos y musulmanes convencidos? Deben relajarse un poco: sólo entonces será posible la unidad. Estos celosos hinduistas y musulmanes están en la raíz de todos los problemas entre las dos religiones, aunque en realidad no son visibles las raíces de estos problemas.

Los que predican la unidad de los hinduistas y los musulmanes no tienen la menor idea de cómo conseguir esa unidad.Mientras Dios signifique cosas diferentes para las diferentes personas, mientras existan lugares de culto diferentes para las diferentes personas, mientras sean diferentes las oraciones y las escrituras (mientras el Corán sea un padre para unos y el Gita sea una madre para otros), nunca llegarán a su fin los duros enfrentamientos entre las religiones. Nos asimos al Corán y al Gita. Decimos: "Leed el Corán y enseñar a la gente a dejar la enemistad y a unirse. Leed el Gita y enseñad a la gente a dejar la enemistad y a unirse". Pero no nos damos cuenta de que las palabras mismas del Corán y del Gita son la causa primera de todos los problemas.Si alguien le corta la cola a una vaca, se desencadenan disturbios entre los hinduistas y los musulmanes, y decimos que las luchas las han provocado unos alborotadores. Y lo más gracioso es que ningún alborotador ha predicado nunca que la vaca es nuestra madre sagrada. En realidad, esto lo enseñan nuestros mahatmas, nuestros religiosos, que acusan a los "alborotadores" de provocar los disturbios.

Porque, cuando alguien le corta la cola a la vaca, entonces, para las intenciones de los mahatmas, no es la cola de la vaca, sino la cola de la santa madre. Cuando hacen ver esto a la gente, comienzan los disturbios, en los que participan los alborotadores, a los que luego se acusa de haberlos provocado.Así, aquellas personas a las que llamamos mahatmas están, en realidad, en la raíz del problema. Si se apartasen, los alborotadores serían inofensivos, notendrían fuerza para luchar. Reciben su fuerza de los mahatmas. Pero los mahatmas se ocultan tan bien, que nosotros no nos damos cuenta nunca de que ellos podrían estar en la raíz del problema.¿Cuál es, en realidad, la raíz del problema?

La causa radical de todo el problema es vuestro Dios: el Dios que fabricáis en vuestras casas. Intentad salvaros de los dioses que creáis en vuestras casas respectivas. No podéis fabricar a Dios en vuestras casas: la existencia de un Dios así sería un puro engaño.No os pido que proyectéis a Dios. Al fin y al cabo, ¿qué proyectaréis en el nombre de Dios? Un devoto de Krishna dirá que ve a Dios oculto tras un arbusto y con una flauta en la mano, mientras que un devoto de Rama verá a Dios con un arco y una flecha en la mano. Todos verán a Dios de manera diferente. Esta manera de ver no es más que una proyección de nuestros deseos y de nuestros conceptos. Dios no es así. No podemos encontrarlo proyectando nuestros deseos y nuestros conceptos: para encontrarlo, tendremos que desaparecer por completo.

Tendremos que desaparecer, junto con todos nuestros conceptos y todas nuestras proyecciones. Ambas cosas no pueden existir a la vez. Mientras vosotros existáis como un ego; sólo entonces es posible conocerlo. Yo no puedo franquear la puerta de lo divino mientras no exista mi yo, mi ego.Publicadas por Eliecer ADD a la/s 19:19 0 comentarios Vínculos a esta publicaciónEtiquetas: Aqui y Ahora (Osho)


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Elieceradd (41 noticias)
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