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Ser líder y tener mala leche están relacionados

10/03/2010 22:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los ataques de ira de los mandatarios, tienen una explicación

La política es uno de los escenarios -que no el único- en los que la agresividad y los ataques de ira son algo cotidiano. Desde el punto de vista psiquiátrico, los desmanes del primer ministro británico, Gordon Brown, no resultan nada extraños. Responden a la personalidad de los mandatarios y, por lo general, no son signo de ninguna enfermedad extraña. Ahora bien, en buena parte de los casos se trata de trastornos de la personalidad, principalmente de tipo narcisista. No constituyen dolencias pasajeras que puedan alegarse como eximentes en caso de juicio, sino una forma de ser que puede resultar muy perjudicial para quienes rodean a los mandatarios.

Que se lo digan a los subordinados de Brown, quienes, según relata el autor de un nuevo libro del que se han difundido algunos extractos, tienen que soportar sus arranques de furia. A uno de ellos le agarró por la solapa y le aseguró que alguien trataba de hacerle daño. El autor narra otro incidente en el que el gobernante británico se impacientó con una mecanógrafa de su oficina, la echó de su silla y se sentó él al teclado.

Esta forma agresiva de proceder puede deberse, según el psiquiatra Javier de las Heras, autor de 'Conoce tu personalidad' (La Esfera de los libros), a una depresión, al estrés o a la ansiedad. Sin embargo, "cuando una persona se comporta así de forma habitual, durante años, hay que pensar en un trastorno de la personalidad o de control de los impulsos", aclara.

Dentro de la primera clase de problemas mentales hay varios subtipos. De las Heras señala que el trastorno narcisista es el que predomina entre los políticos. Se calcula que afecta a casi el 1% de la población de los países desarrollados. "Se suele llegar a él a través del éxito", afirma, y agrega que quienes lo sufren "son personas que están rodeadas de aduladores que no les mencionan nunca sus fallos". Esa actitud contribuye a que se crezcan y formen una imagen idealizada de sí mismos. Según el psiquiatra, "utilizan a los demás, explotándoles".

Como se creen superiores a quienes trabajan con ellos, les pierden totalmente el respeto. "Son irritables y se enfadan siempre que les llevan la contraria". No toleran la más mínima crítica, ni siquiera cuando procede de sus familiares o amigos.

¿Estos individuos nacen o se hacen? Javier García-Campayo, psiquiatra del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, precisa que quienes quieren tomar el mando "tienen que tener una buena imagen de sí mismos para lanzarse; están acostumbrados a la erótica del poder".

Una vez que han llegado a la cumbre, los gobernantes se sienten continuamente evaluados, lo que les somete a "una tensión insoportable". Esa inquietud, sumada a que el éxito se les sube a la cabeza, actúa como caldo de cultivo que lleva hasta niveles inusitados su narcisismo, con su correspondiente dosis de despotismo.

Cambio de personalidad

Por lo tanto, existe una predisposición, pero el poder también transforma. De hecho, se ha observado que los presidentes siguen siendo humildes y se dejan aconsejar durante su primer año de mandato. Poco a poco, experimentan un viraje. "En la segunda reelección ya se consideran unos fuera de serie", dice García-Campayo.

Para este experto, lo que necesita la mayoría de los líderes políticos (y de otros ámbitos profesionales) no es tratamiento médico o psicológico, sino "más humildad". Y da una idea de cómo conseguirlo: "En la Roma antigua había un colaborador que recordaba al emperador que sólo era un mortal".

Pero no siempre se trata de narcisismo. Brown también podría padecer lo que se conoce como trastorno explosivo intermitente. "Corresponde a un temperamento que a veces tiene un componente familiar y lleva a estos individuos a experimentar ataques de ira muy fuertes por motivos irrelevantes. Después se arrepienten", expone De las Heras. Fuera de estos episodios, el especialista indica que "tienen un nivel de agresividad normal, pero con pequeños brotes sin consecuencias relevantes, ya que se logran controlar, aunque a veces sólo parcialmente".

Aquí tenemos unos ejemplos de líderes "enfurruñados"

[foto de la noticia]

  • Manuel Fraga: Famoso por sus enfados en público.
  • Cristina Fernández de Kirchner: ¿'Malas pulgas' o temperamento?
  • Hugo Chávez: El arte de arengar a las masas con furia.
  • John Mccain: Líder en arranques explosivos.

Sobre esta noticia

Autor:
Silveryd (47 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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